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jueves, 23 de marzo de 2017

La bodega mas antigua de Uruguay: Los Cerros de San Juan


A pocos kilómetros de la ciudad de Colonia y a tono con lo esperado de una ciudad que ofrece un testimonio bien conservado de la época de la colonia, puede visitarse la bodega mas antigua del Uruguay.

Marcelo Herou está a cargo de la recepción del turismo que visita la estancia y la bodega para conocer su historia y sus vinos, pero también para degustar comidas en la Casa de Piedra, lugar donde nos contó la historia de esta particular bodega llamada "Los Cerros de San Juan".



Fue fundada por la Compañía Rural Alemana, que desde 1854 se ubicaba en un gran estancia de 8.300 hectáreas en la cual explotaba ganado, lana, forestación y minería. En 1860 se lanzan a construir la bodega, demorando nueve años para ello. En 1876 comienzan a vender los vinos dentro de la misma colonia alemana, que contaba con 70 personas que habitaban dentro del predio de la estancia.

El fundador se llamó Cristian Lahusen, pero en 1902 se contrata al inglés Reginal Boot como administrador (que a la postre se casaría con la hija del dueño) y es éste quien logra sacar a flote el emprendimiento. Se funda la Cabaña (cría de ganado vacuno de categoría, ganadores de premios en exposiciones rurales), caballerizas y se consolida la formación de un pueblo entero dentro de la hacienda, contando con carpintería, herrería, tambo, almacén de ramos generales... en fin todo lo necesario para que las familias vivieran allí.

En 1912 suman otras 1.200 hectáreas en la zona y 500 más en Canelones, llegando a 10.000 hectáreas en total. Para 1920 trabajaban y vivían allí 1.100 personas. 

En 1942 recibe el nombre actual "Los Cerros de San Juan". Boot tuvo tres hijos: Arthur, Violeta y May. A su fallecimiento comienza el desmembramiento, primero queda el hijo varón a cargo, luego de peleas con sus hermanas asume el esposo de Violeta, Miguel Lacroze. May, que vivía en Inglaterra toma el control en 1977 y contrata a dos uruguayos como administradores quienes aprovechan la distancia y logran quedarse con 5.000 hectáreas, para terminar vendiendo todo.

En 1988 la propiedad es comprada por la familia uruguaya Terra y en 1992 traen maquinas nuevas, suman otras 50 hectáreas de vid, plantan otras variedades y comienzan a ganar premios internacionales (entre 1990 y 2000).



A partir de la crisis de 2001 entran en dificultades económicas, la hipotecan y termina rematada en 2012, siendo el comprador el grupo argentino Cardón, su actual dueño, que tiene a a la vista un proyecto inmobiliario para el lugar, pero antes debe resolver trabas patrimoniales que lo limitan.





Desde el punto de vista turístico, la visita a la bodega es una buena opción para aquellos que llegan a Colonia. Tanto para quienes disfrutan del vino, que podrán realizar degustaciones acompañadas de comida en el viejo Almacén llamado Casa de Piedra, como para los interesados en apreciar como fue la vida de campo en una antigua estancia que llegó a ser un pueblo en si mismo.




La bodega consta de dos partes; la vieja y la nueva (que tampoco lo es tanto...). Pero sobre ellas, los viñedos y los vinos les hablaremos en la próxima nota.

Fotos tomadas por El Ángel del Vino

Mas info: http://www.loscerrosdesanjuan.com.uy/

miércoles, 15 de marzo de 2017

Una Trattoria en Ventimiglia, por consejo de Mauro Colagreco


Esta es una nota que tenía en la gatera y no terminaba de escribirla, porque si bien llegamos al lugar gracias a una secuencia de actividades relacionadas al vino, la experiencia tuvo sus condimentos por otro lado.

Si seguís este blog quizá hayas leído las notas sobre el viaje realizado a Francia en octubre pasado: Châteauneuf-du-Pape, Vieux Télégraphe, Paz Levinson en Virtus de París y Restaurante Mirazur. En esta última contamos que el mismo Mauro Colagreco al enterarse que seguíamos viaje hacia Ventimiglia llegando allí para el almuerzo, nos recomendó hacerlo en alguno de los dos restaurantes ubicados frente a la puerta del mercado donde están las pescaderías. "Son restaurantes típicos, de comida casera", nos aclaró, y qué mejor cuando uno esta de paseo y no quiere dedicarle tanto tiempo a la comida del mediodía.

Así que seguimos camino para llegar a Ventimiglia (siempre me quedaré con la espina de como hubiese sido ese día si en lugar de seguir nos quedábamos en Mirazur a disfrutar su comida nivel dos estrellas Michelin). Es un pueblo ubicado en el límite con Francia, que en su historia sufrió una continua sucesión de asedios y distintos dominadores: romanos, godos, bizantinos, lombardos, sarracenos, genoveses, napolitanos...

La atracción de los viernes es el mercado popular, en el cual además de innumerables productos como ropa, calzado, carteras, etc., algunos de dudoso origen (es notable como solo con cruzar de un país a otro se relajan los controles y cambian los estilos de vida), tiene un sector donde pequeños granjeros venden sus productos. Se pueden encontrar especialidades de toda Italia -embutidos de Calabria, queso parmesano, aceite de oliva- y también productos locales como los tomates secados al sol y salsa pesto de fabricación casera. Se complementa con el mercado municipal cercano -que abre todos los días- y ofrece buena oferta de comestibles y flores.  

Pero claro, pasado el mediodía, teníamos que dar un respiro a las piernas y al estómago, así que decidimos ir a almorzar. Y de los dos restaurantes recomendados elegimos -porque sí- "La Trattoria dei Pani". Allí tuvimos una sencilla experiencia, pero de esas que -por su calidez- no se olvidan.



Estando en una ciudad frente al mar y frente al mercado y las pescaderías, era imposible errar si pedíamos frutos de mar, así que comenzamos con una entrada en la cual el pulpo estaba perfectamente cocinado dejando resaltar su sabor frente a una suave salsa de tomate.



Para beber, pedimos un sencillo blanco de la casa, una "caraffa" de Bianco de medio litro para compartir y que combinó perfectamente también con el plato principal. Era necesario cuidar el consumo de vino porque luego debíamos conducir de regreso hasta Niza. Así que seguimos las pautas del consumo responsable... hasta que la magia del vino -esa que te hace encontrar o hacer amigos en todos lados- entró en escena.

Al pedir la cuenta, en lugar de venir el mozo que nos atendía, se acercó una señora, que gentilmente consultó cómo la habíamos pasado. Le dije que muy bien, y que tenía una historia para contarle. Le expliqué de mi afición al vino, del blog, de nuestra la visita a Mirazur hacía apenas un par de horas y que habíamos llegado allí por consejo de su Chef, nuestro compatriota Mauro Colagreco. Resulta que éste no solo es conocido por su famoso restaurante sino porque además conduce en Italia uno de los programas de cocina de mayor rating (al estilo de Master Chef). 

Ivana Belvedere -que resultó ser la dueña de la Trattoria- no salía de su asombro, y estaba tan contenta que al minuto regresó con un vino entre sus manos. "Si escribe de vinos no pueden irse sin probar el mejor vino de la zona", dijo, descorchando un Rossese di Dolceaqua Superiore 2014 DOC. 



Se sentó con nosotros en la mesa y lo degustamos juntos -un poquito- mientras nos contaba que el vino proviene de un antiguo pueblito llamado Dolceaqua, que valía la pena visitar (lo hicimos y era cierto). Luego con gran orgullo nos dijo que su joven hijo era Chef, que había hecho pasantías en algunos de los mejores restaurantes de París y que tenía muchas esperanzas de que pudiera trabajar junto a Mauro Colagreco... Claro, que mejor para una madre que tenerlo cerca, ojalá Mauro de casualidad lea esto y le dé una oportunidad!

Les dije que esta era una historia que no tenía al vino como protagonista sino como nexo. Es asombroso cómo una cosa lleva a la otra: escribir de vinos, viajar a Francia, ir a cenar al restaurante de la mejor sommelier argentina en París, conocer allí un Chef argentino que trabajo en Mirazur y te aconseja ir a conocer el mercadillo de Ventimiglia, pasar por Mirazur, tener la suerte de encontrar a Colagreco y que te sugiera donde ir a almorzar en ese pueblo, para terminar degustando un Rossese italiano invitado por la dueña de casa... que a su vez sueña con que su hijo trabaje en Mirazur. Paradojas de la vida y experiencia elípticas con un mismo nexo: el vino.

Para finalizar les dejo esta foto tomada en Ventimiglia, que tiene un graffitti que de alguna manera sintetiza la historia: "las cosas mas bellas son aquellas inesperadas".

Graffiti en las calles de Ventimiglia
Fotos tomadas por El Ángel del Vino.

Mas info: https://chitchatbabel.wordpress.com/2011/09/22/conheca-o-mercado-publico-de-ventimiglia/

martes, 14 de marzo de 2017

Piattelli Vineyards, una bodega que crece cada día


En mi último viaje a Cafayate pude visitar por segunda vez Bodega Piattelli. Decir bodega es poco porque si bien lo es, y además es una de las más modernas e imponentes del lugar, sus atractivos se extienden más allá de los vinos gracias a la posibilidad de almorzar o cenar en su restaurante y participar de espectáculos artísticos con vistas imponentes a los viñedos y los cerros.

Casi podemos decir que la visita a Piattelli es un "must" en Cafayate, una buena manera de conjugar recreación, buena gastronomía y excelentes vinos.

La recreación comienza apenas se encara el viaje camino hacia el lugar, subiendo hacia Yacochuya por un camino de tierra -en buen estado- que permite avistar viñedos e imponentes paisajes. Al llegar sorprende una entrada muy cuidada, con vigilancia siempre muy estricta para franquear el acceso, por lo que se recomienda reservar.

El edificio aparece con sus líneas mediterráneas, rodeado de jardines, canales de agua y hasta una pequeña cascada -artificial- sobre piedras que da una sensación refrescante bajo el abrasador sol cafayateño.


La recepción es amplia y cuenta con una tienda de souvenirs que puede ser muy útil para llevar un recuerdo a casa o regalos al regreso. Allí nos encontramos con Jimena Gianola -Gerente de Hospitalidad- con quien coordinamos la visita a la bodega y la reserva en restaurante. Todo parecería trasplantado desde California sino fuera porque sobre las mesas hay vino salteño de pura cepa, un vino que se produce con las uvas de los viñedos que rodean el lugar. No es inusual que los fines de semana haya además algún evento o espectáculo musical en los patios de la bodega.



Piattelli pertenece el norteamericano Jon Malinski, exitoso emprendedor de Minessotta, que se enamoró de los vinos argentinos en un viaje realizado en 2002 y no paró hasta poseer dos bodegas: una en Mendoza y otra en Cafayate y luego creo su propia importadora y distribuidora de bebidas en USA para venderlos. 




La visita a la impecable bodega permite recorrer la amplia sala de tanques de acero inoxidable hasta llegar al subsuelo donde hay una imponente sala de barricas semicircular que alberga decenas de cubas de roble.

Viendo la magnitud de la inversión, la pregunta surge sola, ¿la bodega da ganancias? La respuesta: "se logró armar una estructura administrativa y comercial que funciona y pone en valor la gran inversión, lo que a su vez permite mejorar los vinos".




Allí nos recibió el enólogo, Alejandro Nesman, quien dio paso a una completa degustacion de vinos extraídos directamente desde los tanques de acero y nos contó detalles sobre la bodega: "Hoy buscamos ampliar el portfolio, sacar lotes especiales, partidas limitadas. Aumentamos cien mil litros de capacidad instalada este año, agregamos diez huevos de cemento, porque las maceraciones salen excelentes, permiten diferenciar los lotes".

Tienen noventa hectáreas plantadas en Cafayate y treinta más en Mendoza (donde además compran uva). "Es la única bodega que teniendo dos bodegas, una en Cafayate y otra en Mendoza, mantiene el mismo esquema de etiquetas", dice Alejandro dando paso a la degustación de los vinos.


Comenzamos con el Torrontés 2016 Reserve. "Buscamos un tipo de Torrontés que sea "grapy", que tenga el gusto de la uva... perfumado, de boca moderna, con buena acidez, sin amargor. Tiene un 2 a 3 % fermentado en barrica que levanta la nariz (aromas) y le da más volumen. Prensamos y mandamos mosto flor y mosto prensa (sin separar) todo junto al toque para ganar boca. Corregimos acidez de 3.3 o 3.4 para bajar amargor y darles vida. Para ello se usa ácido tartárico extraído de la misma uva. Hay críticos extranjeros que desaprueban la corrección de acidez diciendo que se pierde terruño, pero no olvidemos que ya en Francia se agregaba azúcar (proceso llamado chaptalización) y que acá el clima es muy cálido y por eso es necesario. Se vendieron 40.000 botellas de este Torrontés a Suecia".


Luego fuimos recorriendo otros tanques y catamos un Malbec Gran Reserva 2015, concentrado, mermelado. "Acoplar la madera donde tiene que estar, boca media, textura a tiza. Se vende mucho en USA y en Inglaterra"; el Cabernet Sauvignon Reserva 2016, "destaca el pimiento asado, pero buscando el pimiento rojo, que sea suave. Esta más expresivo en boca". Muy frutado y gran ejemplar de esta cepa que parece estar muy comoda en Cafayate. El Malbec 2016 de la finca de Animaná nos entrega una nariz profunda, dulce. "En esos suelos hay caliza activa (carbonato de calcio)", cuenta el enólogo.

Luego probamos el Cabernet Franc, de uvas de Cafayate, "de un suelo esquelético. Hay pocos Francs excelentes pero son un gran aporte para los blends" aclara Alejandro y luego un Ancellota de la parte más alta de Animaná. Si esta cepa se distingue por la potencia de color imaginense en Salta: negro, negro.

Finalizamos con el Malbec que forma parte de Arlene 2014 (cuyo nombre rinde homenaje a la mujer del dueño). "60 / 70% fermentado en barrica (30 a 40% de primer uso); donde pasa 15 meses más y luego va al tanque. Es oscuro, apretado, jugoso, fino, con textura. Sale a la venta en diciembre de 2017 luego de pasar un  año en botella. "Tiene maceración carbónica (saturación con dióxido de carbono) que da bombón ingles".

"Los vinos de Cafayate se terminan de entender al finalizar de tragar, ya que la nariz es muy apretada" aconseja Nesman, para cerrar: "Todos los años los vinos los vas haciendo crecer, miras para atrás".

Luego de haber visitado dos años seguidos la bodega y catado sus vinos, no puedo mas que estar de acuerdo, Piattelli Vineyards es una bodega que crece cada día.

Fotos tomadas por El Ángel del Vino

Mas info: http://www.piattellivineyards.com/copy-of-home

martes, 7 de marzo de 2017

Aprendiendo de vinos en Bodega Domingo Molina


"Ahora vino hace cualquier boludo" cuentan que dice Don Pablo Domingo de 86 años. ¿Mitad en broma, mitad en serio? No se sabe, pero seguramente es parte de la chanza con uno de sus hijos: el "Rafa" Domingo; que es ingeniero agrónomo y enólogo quien está a cargo de la bodega familiar que elabora los vinos de alta gama y estamos visitando junto al grupo que asistió al Coprovi.


Quizá esté en lo cierto Don Pablo Domingo -o no- pero lo que es seguro es que a cualquiera se le complica manejar un portafolio de etiquetas que no para de crecer: "Vamos a discontinuar Finca Domingo para reforzar la línea Hermanos" cuenta Rafa, porque necesitan reducir la cantidad de etiquetas debido a la difícil logística de insumos en Cafayate.

Rafa es en apariencia un tipo sencillo, campechano. Pero recorrer la bodega con él degustando los vinos directamente de los tanques de acero, significa recibir una catarata de información técnica sobre los vinos y los métodos de elaboración, que rápidamente llena de anotaciones tres hojas de mi cuaderno. Es difícil luego seleccionar que sí y que no quedará en la nota, pero intentémoslo...

"Busco frescura, que los vinos se mantengan" dice, mientras toma muestras de tanque del Malbec Hermanos 2015, que es la base del que luego se corta con Tannat. 

"Tener color y estructura en Cafayate es la parte simple... pero tenemos que conseguir también la elegancia, aunque nunca vamos a llegar a hacerlo como en otras regiones que son pura elegancia" se sincera, pero sin dejar de poner en valor los atributos que destacan los vinos del Valle: estructura y color. 

Es un Malbec que en parte proviene de los viñedos de Yacochuya y su otra parte de los viñedos de Valle Rupestre, cosechado en dos etapas, una más tarde que la otra.

"Tiene aporte de duelas, y micro-oxigenación lo que hace que el vino se mantenga vivo".



Aclara que solo le falta la clarificación con huevo que hace precipitar el tanino duro -se realizan ensayos para poner la dosis justa de huevo: una clara cada barril de 225 litros, "pero yo estoy llegando a media clara por barrica. En alta gama se usa huevo fresco, pero en el resto no se puede porque consumiríamos todos los huevos del Salta", se ríe. "Se usan concentrados de albumina deshidratada que viene de Entre Ríos". Hay que tener en cuenta que hay 800.000 litros de vino a clarificar en esos otros tanques, ubicados en la otra bodega: Domingo Hermanos.

Luego pasamos a degustar -también de tanque- el Domingo Molina 2015 Malbec. Es 35 % fermentado en barrica y el resto sin madera. "Acá se busca más elegancia, taninos más redonditos, haciendo maceraciones más largas, de hasta 60 días. Antes hacía maceraciones largas con los tanques medio vacíos pero ahora las hago con tanque lleno". Para ello explica que "de tres tanques llenamos dos y de esos dos llenamos uno que quedó con sombrero sumergido durante 45 días en 2015, y dado que fue un año muy seco -dando vinos aromáticos pero con poca estructura- esa maceración más larga sirvió para mejorar la estructura".



"El Tannat 2015, componente de Domingo Molina estoy tratando de hacerlo distinto. Muelo la uva, va al tanque, saco el jugo y dejo el resto del orujo en el tanque con un poco de líquido. Ese 20 a 25 % se fermenta con alta temperatura dos o tres días y queda muy concentrado. El jugo que saqué se fermenta con más calor y elegancia. Esta masa fría y dulce se agrega a lo otro y de la mezcla salen aromas a mora fresca, como mermelada. Esta forma de trabajar me la sugirió Roberto Cipresso" (el reconocido enólogo italiano con el que está haciendo un vino que se presenta en estos días y del que hablamos más abajo). "Se siente la grasita, termina astringente", concluye Rafa.

Luego pasamos al Merlot 2013 que tiene 50% de uvas de Yacochuya y 50 % de uvas de Valle Rupestre. "Habría que levantar el Merlot", dice Rafa, y muchos asentimos. "Este es un Merlot de altura, muy distinto a los del sur, según coincide Marcelo Miras" (enólogo mendocino que trabaja en la Patagonia). El vino se llama Inspiración y hace seis años que lo produce y exporta a Suiza. "Se cosecha muy tarde -llega a 15,6 grados- y se incorporan duelas de roble".

Está fresco, rico, con un aroma y boca distintos y nuevamente me quedo pensando en lo injusto del bullying al que ha sido sometida esta cepa, que merece ser reivindicada.

El Petit Verdot 2013 es también de uvas de Yacochuya. "Después de posicionar el Tannat hay que insistir con el Petit Verdot que es muy distinto al de Mendoza. La planta de Petit Verdot es el rompecabezas del ingeniero agrónomo: tira muchos brotes, muchos racimos, no se agarra, es difícil... pero hay que ralear y tirar los racimos que queden verdes -produce mucho, pero verde- hay que ralear, hay que tirar uva y eso no gusta! Cipresso recomendó ralear en marzo en vez de diciembre". A mi me resultó un poco extremo este Petit Verdot, aunque los fanáticos de la frescura seguramente lo adorarán. Por lo menos un 15% va a barrica y se utiliza en la línea Domingo Molina.


Luego vino el Pachamama Malbec 2015 -que contamos hace en joint venture con Roberto Cipresso "elaborado a su estilo, a través de un proceso que logra vinos que ya parecen evolucionados". Con uvas de viñedos elegidos, resultaron apenas 2.800 botellas (3.000 en 2014), 100% fermentado en cubas de 225 y 160 litros. destaca que sorprendentemente la de 160 maderiza menos a diferencia de los que pensaban. "Cipresso dice que, para que sea bueno, un vino debe tener un año de barrica y un año de botella mínimo. Saldrá con un precio mayor a 1.000 $ y se vende a través de Matervini".


Para cerrar la visita pasamos al quincho con vista al Valle de Cafayate para degustar un par de refrescantes blancos. Comenzamos con el Sauvignon Blanc, del mismo viñedo que el Altupalka. Es un Sauvignon Blanc rico, muy frutal, con un rastro tenue de espárragos, pero más apoyado en la fruta. Para descubrir cosas nuevas. Solo 1.100 botellas.

Y luego el Domingo Molina, Torrontés, un vino elaborado con varias etapas de cosecha. "Se fermentó bien frio -un 5% se fermenta en barrica- la primera cosecha no se macera, la segunda cosecha se macera, la tercera cosecha se realiza muy madura y con maceración para buscar más cuero. Es por eso que es más caro" (280 $). Ideal para los que prefieren el Torrontés de perfil tropical, yo prefiero los que son elaborados buscando un toque más de elegancia.


Otros vinos que completan la línea de la bodega:




Para finalizar el Rafa se trajo una botella Magnun del Rupestre 2014 que firmó todo el grupo y quedó bajo guarda con la promesa de tomarlo juntos en Coprovi 2017. Que así sea...

Fotos tomadas por El Angel del Vino

Nota anterior en este blog: Bodega Domingo Molina

lunes, 6 de marzo de 2017

Finca Quara - Vinos de Cafayate para todo el mundo

  
En una anterior visita a Finca Quara fuimos recibidos por el enólogo principal: Jose Luis Mounier, con quien realizamos una amplia degustacion de los vinos de alta gama de la casa (nota). Pero por falta de tiempo quedó pendiente recorrer las instalaciones de la bodega. Esta vez, en el marco de nuestra visita a Coprovi, pudimos concretarlo gracias a la amabilidad de Juan Luna, el segundo enólogo y nuestro pedido fue que nos explicara en detalle la elaboración de los vinos Finca Quara destinados al mercado de volumen.

Juan es una persona culta y jovial que, con animo didactico, guió la recorrida por esta bodega en la cual el negocio se basa principalmente en el volumen, aunque sin dejar de prestar atención a una alta gama en la que vienen creciendo.

Se conoce que el consumidor de los vinos de alta gama aprecia la innovacion y es mas proclive a autorizar los cambios en el vino, pero el comprador de vinos masivos, ubicados en los rangos intermedio y bajo de precios, suele preferir la constancia, o sea un producto estable y confiable. Esa constancia obliga a tener registros, y es una de las tareas de Juan Luna, que está a cargo de las Certificaciones de Calidad de la bodega.

Juan cuenta: "los anarquistas del siglo XIX impusieron un cambio cultural que atentó contra eso. La calidad es costosa por eso a los dueños de las bodegas a veces les costaba aceptarla. En las bodegas argentinas entre 1998 y 2003 hubo un concepto de aumento de calidad y ahora se suma una segunda ola de empresas".

Respecto a Finca Quara explica: "Una de las virtudes que posee la linea de elaboración es la atención que se le presta a la recepción de la uva. Para cuidar las uvas además de cosechar sólo desde la madrugada hasta el mediodia, entre las 5 y las 13 horas, se cuenta con modernas maquinarias en tres lineas separadas de ingreso, con lo cual se logra que la uva llegue a los tanques en apenas siete minutos, factor muy importante para cuidar la calidad cuando se manejan volumenes grandes".

"Otro factor es la gran capacidad de tanques de acero inocxidable (2,5 millones de litros), porque permite cuidar los atributos de la uva y además porque se trata de fermentar a la temperatura mas baja posible siempre y cuando la uva lo permita, por ejemplo el Torrontés a 12 grados centígrados. El proceso de fermentacion se hace largo y eso no se podria hacer si no se contara con suficiente capacidad de tanques para todos los vinos que se van produciendo. En los vinos masivos se mantienen hasta quince dias y se consigue un vino interesante en su rango de precios".


Haber transitado la etapa de la Calidad es una de las razones que explican el éxito de los vinos de Finca Quara en el mercado masivo. La otra razón sin dudas se relaciona a las virtudes del terroir cafayateño. 

Ahora la bodega ahora se esta enfocando a ampliar su oferta de alta gama. Para ello se va a construir un sector nuevo donde se hará microvinificacion en barrica e incluso una champañera.


La finca posee 280 hectareas de variedades finas que se cosechan desde la tercera o cuarta semana de enero; comenzando con el Chardonnay, Sauvignon Blanc y Viognier, siguiendo luego en febrero el Torrontes, Malbec y Merlot y finalizando de marzo en adelante con Malbec, Bonarda y Cabernet Sauvignon.


La capacidad instalada es de tres millones de litros: 2,5 millones en acero inoxidable, 350.000 litros en hormigon y 150.000 litros en barricas.

El ciclo del vino joven -el masivo, que se consume en el año y es el que da rentabilidad- es el siguiente: se cortan cuarteles ya en el tanque y fermentan juntos (mientras que en la alta gama se fermentan separados). Después se van depositando -los mejores- en piletas separadas. En julio - agosto se fraccionan y en octubre debe llegar al comercio.

Una recorrida muy interesante que nos permitió sumar conocimiento en la elaboracion de los vinos que estan presentes mas frecuentamente en la mesa de todos los dìas del consumidor argentino.

Fotos tomadas por El Angel del Vino.

Nota de Nicolás Orsini (compañero de AWB que tambien compartió la visita).


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