Etiquetas

lunes, 9 de abril de 2018

El vino en Cruceros


En las vacaciones de verano, decidimos hacer un viaje en crucero por islas del Caribe. Para elegir y hacer la reserva, buscamos ente las distintas líneas navieras, cuáles disponían itinerarios en el rango de fechas, viendo que ofrecía cada naviera y cómo ello se adecuaba a nuestras necesidades, para finalmente decidirnos por Princess.

En mi caso, como buen fanático del vino, una de las cosas que me tomé el trabajo de explorar fue si se le daba algún lugar al mismo. Y así era, el crucero que me más gustaba por las islas a visitar, el barco Royal de la línea Princess, ofrecía un bar dedicado al vino llamado "The Vines", prometía una carta de vinos internacional y de buen nivel, degustaciones y, en algunos de sus restaurantes, hasta una mesa ubicada dentro de una cava de vinos a solicitar con previa reserva (con un costo adicional de Usd 40 por persona). Les cuento cómo nos fue.



Los restaurantes
En la primera cena llegó a mis manos la carta de vinos del restaurante, y si bien no me desilusionó, no llegó a colmar del todo mis expectativas que quizá estaban algo infladas por haber leído en la propaganda de Princess afirmar "poseer la mejor oferta de vinos en cruceros".

Si bien no está mal el número de etiquetas ofrecidas (101), lo que me llamó la atención fue encontrarla algo desbalanceada, con amplia mayoría de vinos del viejo mundo, y unos pocos vinos del nuevo mundo, a excepción de USA. Por ejemplo, de la Argentina solo tres vinos: Caro (89 USD), Decero Remolinos Vineyard Malbec (39 USD) y Diseño (32 USD), éste último un vino exportado a granel y envasado en USA, sin siquiera señalar en su etiqueta la región de origen, más que decir que es Argentino. Chile estaba mejor representada con 8 etiquetas, Australia con 5 y Nueva Zelanda con uno. Y nada más, sumando el 17% de los vinos de la carta.

El mayor número de vinos eran norteamericanos (49 etiquetas, el 48,5%), lo cual tiene algo de lógica ya que el crucero partía y regresaba de Fort Lauderdale. Seguían en número, los franceses, pero aquí es cuando más notorio se hacia el desbalance; entre los Blends de Burdeos aparece primero en la lista, a 32 USD, el Mouton Cadet de Rothschild un vino económico y fácil de encontrar en los free shops de todo el mundo y apenas un par de escalones más abajo en la carta el Chateau Laffite Rothschild 2011 a un precio de ¡Usd 1600!. 

Las cepas mejor representadas en la carta fueron el Cabernet Sauvignon, el Chardonnay y el Merlot, con 14, 12 y 8 etiquetas respectivamente, lo cual tiene sentido ya que estas cepas son las más demandadas por el público norteamericano, que era amplia mayoría.

Pero en las restantes cepas, si bien hay que reconocer que las más importantes estaban, la oferta era básica, solo de una a tres etiquetas y en general con poco respeto hacia el lugar del mundo en que cada una mejor se desempeña, en favor de marcas norteamericanas. Apenas un Sauvignon Blanc de Nueva Zelanda y ninguno de Chile, por ejemplo, pero dos de California.

Los precios están, como en cualquier restaurante de los Estados Unidos, inflados, con remarcaciones de hasta 300% respecto a los valores de góndola. Así el Cabernet Sauvignon chileno Errazuriz se paga casi Usd 40 cuando su precio normal es de Usd 16,5 (Wine-searcher) y el Caro, elaborado en por el Joint Venture Catena Zapata / Rothschild supera los Usd 100, si se incluye el 15% obligatorio de propina que se adiciona al precio de la carta; siendo un vino de Usd 43 (Wine-searcher

En cuanto al servicio, los mozos que nos atendieron (todas las noches se mantenían los mismos) fueron excelentes, y reaccionaron positivamente cuando les pedíamos mejorar el servicio del vino. Aún así, hubo varios detalles que observar, como la tendencia a llenar la copa, el tamaño de las copas (muy pequeñas) y la temperatura de los vinos. Pero pronto se esmeraron en satisfacer nuestras exigencias y empezaron a traer unas copas más grandes y adecuadas para vinos tintos, una frapera para enfriar el vino y a llenar la copa en una tercera parte, para permitirnos agitar el vino.

Sí mostraban la etiqueta y confirmaban el pedido antes de descorchar, dejaban el corcho sobre la mesa, pedían la opinión sirviendo una copa de prueba, se mantenían atentos a reponer las copas cuando estas se iban vaciando y guardaban el vino sobrante para la cena siguiente. Y ni hablar de la habilidad para servir sin derrames ni goteos pese al balanceo del barco... Servicio aprobado.

Las bebidas alcohólicas no estan incluidas y Princess ofrece un paquete de bebidas que permite acceder a cocktails, vino, cerveza, agua mineral, cafés especiales y gaseosa por Usd 69 al día. No me pareció conveniente en mi caso y preferí utilizar el servcio a la carta.

Degustaciones
Un punto a favor, es que se ofrecieron dos eventos dedicados al vino, consistentes en catas guiadas de una serie de vinos elegidos de entre los de la carta.



En la primera se ofrecieron seis etiquetas acompañadas cada una de una selección de quesos. El costo fue de 9,5 USD. Me sorprendió la asistencia, muy numerosa, de casi 150 personas, lo que demuestra el interés por el vino del público de los cruceros (era bastante común ver también en las mesas del restaurante en la cena botellas de vino sobre las mesas o en las fraperas). La cata no fue dirigida por un sommelier sino por el Maitre del restaurante, quien junto a otros tres mozos más (todos de nacionalidad rumana) se turnaban en la presentación de los vinos.

La verdad es que habían hecho los deberes y cada uno tenía bien aprendido su guión sobre los vinos y el terroir del cual provenían, pero cuando llegó el momento de las preguntas quedó en evidencia que no podían salirse del libreto y se extrañó un sommelier.

En la segunda, se repitió el formato pero con vinos de mejor nivel y acompañados cada uno de un canapé especialmente preparado por el chef para maridar con cada vino, esta vez el precio subió a 25 USD.



The Vines Bar
Uno de los puntos fuertes relación al vino era para mí la existencia de este Wine-Bar que está muy bien ubicado en la plaza central del crucero. Promocionado por haber sido votado como uno de los “Mejores Wine Bars en el Mar,” por el periódico USA Today, expone una buena colección de vinos, con etiquetas como Opus One y Super Toscanos. Una vez allí nuevamente me sorprendió que no contara con un Sommelier a cargo. Y me confirmaron que, además, no había ningún Sommelier en todo el buque. Extraño para una naviera que se ufana de poseer la mejor oferta de vinos.

El bar, como todos los espacios comunes de ese impresionante crucero que es el Royal Princess, es muy elegante, bien ubicado y perfecto para relajarse con una copa de vino en la mano.

Detalles
Y ya que hablamos del vino en cruceros, vale avisar que no está permitido ingresar al buque portando con más que una botella de 750 ml de vino o champagne por persona,  la cual deberá ser llevada al embarcar en el equipaje de mano. Podrá ser disfrutada en el camarote sin cargo, pero si se desea tomarla en un espacio público del barco, se cobra un cargo de descorche de Usd 15. 

En el embarque todo el equipaje es sujeto a escaneo y todo alcohol en exceso sobre el límite mencionado será requisado y descartado, no haciéndose la naviera responsable por estas pérdidas, ocasionadas por el pasajero al violar la política de "solo una botella"Puede sonar duro, pero es lógico, ya que parte del negocio es que los pasajeros compren los vinos. Estan advertidos.

Lo mismo sucede con las bebidas alcohólicas que se compran en los duty free de los puertos de visita, que deben ser dejadas en custodia y recién vuelven a tus manos la última noche antes de desembarcar. Todo esto está correctamente aclarado en el contrato.

Finalmente, vale aclarar que menores de 21 años no tienen permitido comprar, poseer o consumir bebidas alcohólicas.

En resumen, una buena experiencia, con algunas cosillas para mejorar, pero en general dando al vino el lugar que se merece.

lunes, 19 de marzo de 2018

Mascota Cabernet Sauvignon 2016, el mejor vino tinto... ¿del mundo?


La noticia estalló en todos los medios: un Cabernet Sauvignon argentino fue distinguido en Francia como "el mejor tinto del mundo". Así lo publicaron los principales medios argentinos: La Nación, Clarín, Diario Uno, TN y otros, entre ellos la sección Novedades de El Ángel del Vino en la cual reproducimos fielmente las gacetillas enviadas por las bodegas (lo cual se señala explícitamente, aclarando incluso que su contenido no es verificado por el blog).

La crónica se refiere al Mascota Cabernet Sauvignon 2016, de bodega Mascota Vineyards perteneciente al Grupo Peñaflor, ubicada en Maipú, Mendoza (ver nota).

Es una alegría ver que un vino argentino es denominado masivamente por los medios más importantes del país como el mejor vino tinto del mundo, pero vale preguntarse… ¿Es realmente el mejor vino tinto del mundo?. Vamos a profundizar un poco, antes de sacarnos el sombrero ante el marketing de la bodega por aprovechar al máximo el logro de ganar un concurso internacional de renombre como Vinalies.

El Concurso Vinalies Internationales
La realidad es que el Mascota Cabernet Sauvignon 2016 participó del Concurso Vinalies Internacionales que se realizó en París del 2 al 6 de marzo de 2018 y se llevó el premio mayor en su categoría. Esto es un "Trophée Vinalies Internationales", que se otorga a vinos ejemplares, de excepción, en este caso en la categoría Vins Rouges (vinos tintos). El año pasado, por ejemplo, el ganador resultó el chileno Apaltagua 2012 de Apalta, Valle de Colchagua.
Los Trophées Vinalies Internationales se atribuyen al mejor ejemplar de cada una de éstas siete categorías: vino tinto seco, vino rosado seco, vino blanco seco, vino generoso, vino licoroso, vino efervescente, aguardiente y "otros productos".

El concurso, que celebró este año su 24ª edición, es organizado por la Union des Œnologues de France y su objetivo (según datos publicados en su propia página web) es darles armas a los viticultores para permitir el reconocimiento de la calidad de su producción. 

A través de la obtención de una medalla en las Vinalies Internacionales, se asegura cada viticultor participante una fuerte visibilidad, se logra aprobación y reconocimiento de los compradores del mercado vitícola y es un trampolín para su comercialización. Las insignias con el emblema del Concurso son un verdadero argumento comercial para un “producto certificado y garantizado por un colegio de profesionales”. En definitiva, permite a los Bodegueros beneficiarse de argumentos suplementarios para promover su vino.

El reglamento del concurso es dictado por la Organisation Internationale de la Vigne et du Vin, la Union Internationale des Œnologues y la Fédération Mondiale des Grands Concours Internationaux de Vins et Spiritueux.

Los vinos se catan a ciegas y se evalúan sobre 100 puntos según la tabla elaborada conjuntamente entre la organización Internacional de la Vid y de la Unión Internacional de los Enólogos. La nota que se toma en consideración es un promedio de los 5 catadores que cataron la muestra (2 franceses – de los cuales uno es presidente enólogo – y 3 extranjeros). Según la media obtenida, la muestra recibe una Vinalies® d’Or, una Vinalies® d’Argent o ninguna medalla.

Consiste en otorgar a cada muestra una notación acompañada por un comentario de cata. Tras catas individuales a ciegas, recoge el presidente de mesa los comentarios redactados en tiempo real (según un sistema informatizado) y, en su caso, se instaura un debate para llegar a un consenso general. Ocurre que ciertos paladares de afinidades gustativas diversas divergen radicalmente en sus apreciaciones.

Consciente desde siempre de que estas medallas no tienen verdadero sentido sino cuando vayan seguidas por una promoción ante los compradores profesionales y el gran público, la Union des Œnologues de France organiza una campaña de relaciones con los medios de comunicación y asegura la valorización internacional del premio ante importadores distribuidores, mayoristas y bodegueros.

Además de los siete Trophées se entregan las Vinalies® d’Or y las Vinalies® d’Argent, o sea las medallas de Oro y de Plata. Estas recompensas se limitan a 30% por categoría y por el conjunto del concurso según el reglamento de la OIV.

Los resultados
Nuestra filosofía de vida y de trabajo es intentar siempre destacar las cosas positivas, sin por ello dejar de resaltar, constructivamente, los puntos que a nuestro buen saber y entender se pueden mejorar.

En este caso es muy edificante ver que un vino argentino logre alzarse con el máximo galardón en un Concurso tan importante como Vinalies y nada menos que en la categoría de vinos tintos secos.

Dicho por los propios organizadores: "el objetivo de Vinalies es darles armas a los viticultores para permitir el reconocimiento de la calidad de su producción" y en el caso del Mascota Cabernet Sauvignon 2016 eso se logró con creces, a tal punto que los dos diarios más importantes del país: Clarín y La Nación, no dudaron en publicar que es el mejor vino tinto “del mundo”. 

Leyendo toda la página web de Vinalies no se encuentra en ningún sitio que ellos consideren a los vinos premiados con un Trophée como "los mejores del mundo", sino que son los que mejor puntuación obtuvieron dentro de todos los vinos que competían en su categoría.

Con ello simplemente deseamos aclarar el punto, concursos internacionales hay muchos, Vinalies es de los importantes y es un gran mérito que un vino argentino se imponga, pero no existe "el mejor vino del mundo", y aunque existiera sería imposible confrontarlos todos y evaluarlos en condiciones parejas para poder determinarlo. ¿Quizá algún día la tecnología lo permita? Aún estamos lejos y los puntajes son subjetivos del panel de cata que los evalúa. No sé si será el mejor vino del mundo, pero que La Mascota Cabernet Sauvignon 2016 ganó un gran premio, seguro.

¡Felicitaciones a la bodega y a su enólogo el enólogo Rodolfo "Opi" Sadler!


Medallas de Oro de Argentina:

  • La Mascota Cabernet Sauvignon 2016 - Mascota Vineyards
  • Jorge Alberto Rubio Reserva Malbec 2014 - Bodega Jorge Rubio
  • Bournett RS Master Blend 2015 - Bournett SA
  • Iscay Syrah - Viognier 2014 - Bodega Trapiche SA
  • Finca Las Moras Gran Syrah 2015 - Finca Las Moras
  • Unanime 2014 - Mascota Vineyards
  • Canciller Reserva Malbec 2015 - Bodega Estancia Mendoza
  • Dralion Cabernet Sauvignon - Syrah 2016 - Bodega Estancia Mendoza
  • Los Helechos Malbec de Malbecs 2014 - Bodega Estancia Mendoza

Medalla de Plata de Argentina:

  • Arnaldo B 2014 - Pernod Ricard Argentina Srl
  • Los Noques Reserva Pinot Noire 2016 - Familia Leone Arrigoni (Bonetto - Fratelli SA)
  • Famiglia Bianchi Malbec 2016 - Valentín Bianchi SACIF
  • Gran Famiglia Bianchi Malbec 2016 - Valentín Bianchi SACIF
  • Canciller Reserva Cabernet Sauvignon 2015 - Bodega Estancia Mendoza
  • Estancia Mendoza Malbec Roble 2016 - Bodega Estancia Mendoza
  • Kadabra Cabernet Sauvignon 2016 - Bodega Estancia Mendoza
  • Obra Prima Colección Malbec Gran Reserva 2014 - Familia Cassone SA
  • Wine Glass Malbec 2017 - Bodega Estrella de Los Andes SA
  • Iscay Malbec – Cabernet Franc 2012 - Bodega Trapiche SA
  • Trapiche Terroir Series Malbec Finca Ambrosia 2014 - Bodega Trapiche SA
  • Trapiche Medalla Cabernet Sauvignon 2014 - Bodega Trapiche SA
  • Finca Las Moras Barrel Select Cabernet Syrah 2016 - Finca Las Moras
  • Mora Negra 2014 - Finca Las Moras
  • Navarro Correas Cabernet Sauvignon 2016 - Bodega Navarro Correas
  • Cafayate Gran Linaje Malbec 2016 - Pernod Ricard Argentina Srl
  • Cafayate Gran Linaje Cabernet Sauvignon 2015 - Pernod Ricard Argentina Srl
  • Cafayate Gran Linaje Cosecha Tardía 2015 Torrontés - Pernod Ricard Argentina Srl

miércoles, 14 de marzo de 2018

Vertical completa de Lupa 2010 - 2015


Juan Pablo Lupiañez presentó en Vinoteca Mr Wines la primera cata vertical completa de su vino LUPA Malbec. Se probaron seis añadas: 2010, 2011, 2012, 2013, 2014 y 2015. Solo faltó la cosecha 2016 que se encuentra recién embotellada, por lo que necesita asentarse en la estiba y será lanzada a la venta en noviembre de este año.


Los vinos son elaborados con uva proveniente de una finca propias ubicada en la Indicación Geográfica Paraje Altamira (la cual fue recientemente ampliada por el INV hasta una superficie de 7.200 ha, de las cuales solo unas 700 se encuentran plantadas). Lupa pertenece a la agrupación PIPA (Productores independientes de Paraje Altamira), los cuales ocupan aproximadamente el 22% de esa superficie plantada.

Lupiañez trabajó muchos años en la industria del vino y actualmente posee este proyecto, otro de venta directa junto a Andrés Belinsky llamado Topo Wines y realiza además consultoría a bodegas pequeñas.

Destaca que todo el material proviene del mismo viñedo. Al principio fue la búsqueda de la elaboración y los mejores lugares de la finca, que tiene 42 hectáreas, hasta que en 2013 fijaron los lotes que dan lugar al Lupa. Se elaboran actualmente 14.000 botellas al año y el resto de la uva se vende a prestigiosas bodegas.


En relación a las palabras tachadas en la etiqueta (ver nota de agosto 2016), mantiene sus convicciones en general, pero reconoce que sostener un proyecto propio le hizo comprender mejor algunos aspectos, como por ejemplo la utilidad de los puntajes de los críticos, que considera funcionan como un sello de calidad y le ayudaron a ubicar una partida importante de sus vinos en Canadá. También exporta a Inglaterra y China.



La primera elaboración fue en 2009 pero esos vinos no salieron a la venta, solo en 2010 lanzó al mercado su primera cosecha.


La finca, que fue plantada en 1947, está ubicada sobre la calle Constantini y fue adquirida por Juan Pablo hace 20 años. Era viña baja, e incluso había uva Criolla que fue reinjertada sin éxito. Las nuevas plantaciones se realizaron en alta densidad, con 8 a 9 mil plantas por hectárea. 

"El Malbec de Paraje Altamira es un Malbec que no parece Malbec. Los Malbec tradicionales de Primera Zona de Mendoza son frutales (cerezas, ciruelas), y los de más arriba (Valle de Uco) son más florales. Pero los de Altamira se presentan primero herbáceos, con especias y violetas y atrás viene la fruta. lo que lleva a veces a confundirlo con Cabernet Sauvignon en los aspectos aromáticos", expresa Lupiañez.

En relación al vino Juan Pablo se empeña en aclarar: "Lupa es un vino de guarda, que pasa dos inviernos en barrica. No es un vino maderizado sino un vino de guarda". La aclaración no está demás hoy en día, en que la utilización de madera para muchos se encuentra en el banquillo de los acusados (no es mi caso). 

Se realiza una vinificacion tradicional, maceración corta, sin sangría y solo se corrige acidez a la llegada de la fruta a la bodega, cuando hace falta. Se utilizan levaduras seleccionadas (salvo en 2012 que fueron indígenas). Hasta 2011 se vinificó en tinacos de 1.000 kg al estilo de micro-vinificación y a partir de 2013 en piletas de cemento con epoxi. Se realiza maceración en frió durante 2 o 3 días, con movimientos muy suaves y sin delestages. Se hace la fermentación maloláctica y una última maceración de 7 días. 

Lupa 2010
Con uvas de viñedos de bajo rendimiento (4 a 5 mil kg/ha), se cosechó tarde, en un verano que fue caluroso y de mucho sol (lo que se sostuvo hasta 2013), resultando mayor contenido de azúcar y 15°2 de alcohol. En esa época se tomaron uvas de tres sitios distintos de la finca (y solo un tercio de esos lugares permanecen hoy en las nuevas cosechas). Los 18 meses de barrica de primer uso quedan claros en su armonioso bouquet. 


Lupa 2011

En boca es muy parecido al 2010 y tiene apenas un mes más de barrica, aunque por alguna razón resulta algo menos profundo en nariz, más agarrado y necesitando más tiempo para abrirse.

Lupa 2012
En esta cosecha se empieza a usar un 50% de barrica usada y se probó con levaduras indígenas, resultando más aromático (dulce y frutal) que las anteriores, pero a mi criterio perdiendo algo de la elegancia que es marca registrada en todas las restantes cosechas.


Lupa 2013

Es el año que se definieron los cuarteles de la finca que se mantienen hasta hoy. Uno de ellos tiene apenas dos hileras de Cabernet Sauvignon que puede representar el 2% del volumen de Lupa. Se utiliza 25% de barrica americana y 75% francesa.

Resultó ser la cosecha que más me gustó, con la mejor nariz de todas (profunda y expresiva), un gran equilibrio en boca y largo final. Una bomba: explosión de sabores frutales, frescor herbáceo, un matiz de grafito y elegantes taninos.


Lupa 2014

Se destaca en boca, por su elegancia y buena acidez, siendo la nariz más tenue que la cosecha 2013.

Lupa 2015
Con la misma elegancia que el 2014 pero a la vez un poco más "entrador", muy rico. "Los años 2014 y 2015 fueron muy lluviosos y los vinos resultaron muy elegantes, con mina de lápiz, grafito y violetas en nariz", dice Juan Pablo.

Para aportar más diversidad de opiniones sumo la expresada por el anfitrión Fernando Musumesi (dueño de Mr Wines): "encontré en todos los vinos un claro hilo conductor en estilo; fruta intensa, madura, con importante aporte de la crianza en barrica, en todos los casos sumamente bien integrada; vinos pensados para guarda y sobre todo para ponerse día a día más amables. Observando más fino cada año, en la 2010 y 2011 me parecieron algo más concentrados, pesados, contrariamente a la 2015 que se mostró más fresco y fluido, producto de un año algo lluvioso al momento de la vendimia, justamente esa cosecha estuvo entre las que más me gustaron, junto a la 2012 y 2013".

En mi caso la preferencias tuvieron este orden: 2013, 2015, 2010, 2014, 2011 y 2012, recalcando que son todos vinos de alta gama, que superan los 90 puntos y se venden a un precio de lista de $750. 


"Creo fervientemente que el vino debe ser rico", nos deja sentencia Juan Pablo Lupiañez, y cumple sobradamente con sus convicciones con los Lupa.

lunes, 5 de marzo de 2018

PORTELLI APP Primer app video guía de vinos argentinos.


El 22 de noviembre pasado, Fabricio Portelli, uno de los periodistas del vino más reconocidos de la Argentina, presentó al mercado app PORTELLI, su video guía de vinos argentinos que recopila información sobre aquellos vinos que degustó y recomienda, con la novedad de incluir videos filmados en los cuales los describe.

Fabricio estudió Marketing y luego, llevado por amor por al vino, la carrera de Sommelier, recibido en las primeras camadas de argentina. Posee una dilatada trayectoria que incluye participaciones en varios medios: gráficos (ArgentineWines, JOY, Elgourmet y las propias El Conocedor y En Primeur), TV donde formó una divertida y recordada dupla con Miguel Brasco en el programa Dos Copas y luego su propio programa Lado V, en radio, organizando ferias de vinos (Vinos de Lujo) y como jurado de concursos internacionales. Posee su página web fabricioportelli.com y actualmente se da el lujo de divertirse protagonizando el ciclo Vino con Humor junto a Alejandro Korol, un show interactivo de degustación de vinos.

La app, que se destaca por su excelente presentación estética, cuenta con más de 500 vinos registrados y permite varios métodos de búsqueda. Si tenés alguna idea de lo que estás buscando, o querés confirmar las virtudes de un vino en particular, se puede usar la lupa y buscar por nombre (de la bodega, del enólogo, de la región, etc). Por ejemplo al escribir "Catena" trae 14 vinos pertenecientes a tres bodegas: Catena Zapata, Ernesto Catena Vineyards y Cuarto Dominio (bodega en la que uno de los propietarios y enólogo posee ese apellido (Javier Pedro Catena).

Pero si la idea es al revés, por ejemplo, buscar un vino dentro de una cierta gama de precios, se filtra eligiendo de $ a $$$$ y luego se refina la búsqueda por cepa, o por alguna de las 105 bodegas o 12 regiones presentes en la app. También permite buscar por enólogo o cosecha, todos datos que están en cada uno de los vinos que se reseñan.


La otra gran ventaja es que de los vinos -que han sido degustados y calificados por Portelli- se pueden ver videos de 40 a 45 segundos, en formato vertical. Cabe destacar que no es una app basada en una base de usuarios anónimos sino que se basa en los puntajes otorgados por Portelli.

La utilización de puntajes por parte de un experto, es un tema bastante discutido, en especial cuando esos expertos son críticos internacionales que pasan apenas unos pocos días en el país catando en simultáneo decenas (y hasta cientos) de vinos por día en maratónicas sesiones, para poder llegar a abarcar un número suficiente. Esta mecánica desprecia los efectos de la saturación de los sentidos y pone -en mi humilde opinión- en duda el equilibrio final de los puntajes decididos. 

No es el caso de Portelli, quien vive y trabaja en la Argentina y degusta los vinos de manera racional y espaciada en el tiempo, dedicando a cada uno el tiempo suficiente como para confiar en su evaluación. Doy fe de ello, ya que varias veces lo he visto en acción y catamos vinos a la par. Además tiene la ventaja de conocer exactamente nuestro paladar y con mayor justeza las características de cada zona, enólogo o bodega. En definitiva, mas allá de que tus gustos coincidan o no con los de él (el factor más importante que te sugiero para seguir a uno u otro crítico de vinos) hay honestidad de procedimiento, además de una trayectoria de larga data y especialización en vinos argentinos.

La app mantiene actualizados los precios de lista y permite la posibilidad de conectarse con los stores de venta on line más importantes del país (Tonel Privado, ICBC Store, espacio vino, Winery, Ozono Drinks, Frappé, Gran Cru, entre otros) para efectuar una compra.

En la presentación de la app, Nacho Gauna socio director del emprendimiento (especialista en comunicación y contenidos) hizo hincapié en el atractivo del video para llamar la atención de los consumidores, y en que próximamente el trafico de internet mundial será en más de un 85% video. Pero ello no deja de lado que se presente una buena descripción de cada vino con los datos de etiqueta (y algo más) y la correspondiente nota de cata. 


La apuesta a futuro contempla traducir todos los contenidos y a subtitular los videos al inglés y al portugués, permitiendo que los contenidos de vinos nacionales valorados por un experto local lleguen a distribuidores, comercializadores y consumidores de todo el mundo, para sumarse a la oferta de los reconocidos periodistas internacionales que degustan vinos argentinos en su visita anual al país.


Alberto Arizu, presidente de Wines of Argentina, dijo el día del lanzamiento: “El potencial del vino argentino en el mundo es muy grande, el e-comerce sin duda es lo que viene, y que existan apps innovadoras como PORTELLI para llevar información del vino argentino a los usuarios locales y del mundo es clave.”  

La App está disponible para descarga gratuita en: App Store o Google play 

Fabricio, te deseamos toda la suerte y acompañamos en esta nuevo aporte por la difusión del vino argentino.


lunes, 8 de enero de 2018

Pasado y presente de los vinos dulces en Argentina



Entre cierto público los vinos dulces no tienen muy buena prensa en Argentina. La frase puede sonar contundente, pero muchas veces he escuchado a gente que tiene una trayectoria catando y degustando vinos decir que los vinos dulces "no les cierran” o hablar despectivamente de ellos considerándolos "para aquellos que se inician con el vino". Porque es lo más parecido a la Coca Cola, dicen... O "para mujeres" y aquí hacen doblete, no solo desvalorizando el vino dulce, sino también a las mujeres, siendo mujeres muchas de las mejores sommeliers del país y cada vez más las enólogas que descollan en su profesión. Generalizan, lamentablemente, y meten a todos los vinos dulces en la misma bolsa.

Esto siempre me hizo ruido y me impulsaba a querer escribir una nota, pero un descubrimiento histórico que realicé hace poco -y que se devela al final, no hagas trampa, no te adelantes- me puso en acción.


Vinos dulces del mundo
Los primeros vinos dulces que probé fueron los Riesling alemanes que venían en atractivas botellas azules (Auslese) y que se vendían mucho en los supermercados a inicios de los 90. Son vinos con agregado de azúcar para compensar la alta acidez de uvas de zonas muy frías, que no alcanzan su plena madurez.


Debo decir que a mí los vinos dulces siempre me gustaron, aun antes de conocer algunos de sus clásicos exponentes internacionales que son, indiscutiblemente, del más alto nivel.

Con uno de estos exponentes me topé hace muchos años en unas vacaciones en Pipa, Brasil. Allí, en un coqueto restaurante al que fuimos a cenar nos ofrecieron al finalizar la comida si queríamos una copa de vino dulce. Pensamos que era una cortesía y dijimos que sí. Nunca lo habíamos probado y nos encantó. El mozo nos preguntó si nos había gustado, le dijimos que nos encantó y nos ofreció otro. Y luego un tercero... Grande fue la sorpresa cuando llegó la cuenta y en la factura aparecían seis “Porto” por un valor que superaba ampliamente el de la propia comida! Así aprendí lo que era un Porto, su exquisitez y también su costo. A partir de allí, al regreso de cada viaje, compraba una botella de Sandeman, que generalmente era la marca presente en el free shop de Ezeiza.


En 2014 asistí a un congreso de mi profesión (que no está relacionada con el vino) en Budapest, Hungría. Y me encontré con otro de esos “exponentes” de vinos blancos dulces: el Tokaji. Conocí su historia, el motivo de su dulzor: la podredumbre noble causada por el hongo llamado Botrytis Cinerea y sus variantes de dulzor: identificada por los "puttonyos". Quedé tan enamorado por sus aromas y sabores que dos noches seguidas fui a degustar distintas marcas y estilos en un simpático bar de vinos por copa ubicado a orillas del Danubio.


Con el Sauternes no tengo una historia en especial mas que haberlo probado por primera vez en Francia, su país de origen, hace ya unos años. Pero sí con el Madeira portugués, ya que pude degustar uno hace poco de la experta mano de la mejor Sommelier argentina: Paz Levinson, en su restó Virtus de Paris el año pasado (nota).


Y hace apenas unos meses, invitado por la Asociación Argentina de Sommeliers concurrí a una cata de Ice wines canadienses (nota), donde descubrí la expresividad de estos vinos dulces que se elaboran con uvas cosechadas y prensadas cuando se encuentran aun totalmente congeladas.


Volviendo al principio de esta nota, creo que cualquiera que haya probado estos vinos coincidirá en que son palabras mayores y brindan una experiencia que los tintos o blancos secos no pueden otorgar. No vale la pena hacer comparaciones, cada uno tiene lo suyo. 

Vinos dulces de Argentina
Hay una amplia gama de vinos dulces, mayormente blancos y también algunos rosados y tintos. Suelen ubicarse en una gama amable de precios, comúnmente son llamados “cosecha tardía” y vienen en botella de 750 ml. Probablemente el más exitoso sea el burbujeante New Age de Bianchi (lanzado en 1996), pero las góndolas de los super muestran que esta categoría ocupa un buen lugar en las preferencias de consumo, con una variada oferta: Norton, Cafayate, Santa Julia, Suter, Pecado (Quara), Elementos, Latitud 33, Amalaya, Graffigna y tantos más son habituales exponentes en las mismas. 



Entre los de mayor calidad se presentan vinos dulces realizados con distintas técnicas, que generalmente se presentan en botellas de 500 ml ya que -en general- tienen un mayor nivel de dulzura. Se destacan Los Stradivarius de Bianchi, Renacer Milamore (appasitto)Saint Felicien Doux, Luigi Bosca Gewurztraminer, Terrazas de los Andes Petit MansengSalentein Late Harvest Sauvignon Blanc, Susana Balbo Late Harvest Torrontés, Rutini Vin Dueux Naturel, Malamado y Fond de Cave (encabezados), Viña las Perdices Malbec (estilo ice wine), entre otros.



El pasado del vino dulce en Argentina
Pero el motivo de esta nota no es en realidad nada de lo escrito hasta ahora... la razón que me llevó a escribirla viene de un descubrimiento que realicé recientemente, y por casualidad... Hace pocos meses, Juanfa Suárez nos invitó a un grupo de los Argentina Wine Bloggers a su casa a probar sus vinos Finca Suárez, de Paraje Altamira.

Ya había entrevistado anteriormente a Juanfa (nota) y conocía la historia que lo relaciona al vino. Su abuelo Leopoldo Suárez fue uno de los próceres de la enología de nuestro país y dejó como legado un importante libro de ampelografía de las cepas presentes mendocinas. 

Ampelografía es una palabra que proviene del griego ámpelos "vid" + gráphos, "escritura", y define el área de la ciencia de la botánica que estudia la identificación y clasificación de las vides. El libro se llama "Contribución a los Estudios Ampelográficos en la Provincia de Mendoza" y data de 1911.



Esa noche tuve la oportunidad de tener ese añoso libro entre mis manos, y como no hacía tanto había publicado mi investigación sobre las uvas criollas, lo primero que hice fue buscar que había sobre ellas en este incunable. Y un par de párrafos me llamaron la atención:



Grande fue mi sorpresa al leer que la querida uva criolla fue utilizada durante el siglo XIX para hacer vinos dulces partiendo de uvas que se cosechaban heladas a fines de mayo (recordemos que hace cien años Mendoza era mucho más fría que ahora, efecto invernadero mediante), un poco al estilo del ice wine.

Más aun leer que esos vinos dulces eran considerados de excelsa calidad y orgullo de los patriarcas de la industria vinícola Mendocina. El autor cuenta que probó este tipo de vinos con una guarda de más de ¡30 años!. Los valora a la par de los mejores Oportos europeos y se lamenta que -al momento de escribir el libro, año 1911- esa categoría de vinos dulces estuviera ya desapareciendo, cuando estima que debería ser un orgulloso producto típico.

Ya vimos en esta nota que los vinos dulces en Argentina están vivitos y coleando, pero ninguno que yo conozca se elabora con uva criolla al estilo ice wine... ¿Habrá alguna bodega argentina actual que se anime a revivir esa tradición lamentablemente abandonada?.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...