jueves, 15 de agosto de 2019

Conociendo Domaine Bousquet - vinos orgánicos


Parte de esta historia comienza en Minnesota en el año 1992, con un grupo de amigos reunidos y combatiendo el frío -que puede llegar a varios grados bajo cero- con la ayuda de bebidas espirituosas de alto contenido alcohólico. Uno de los protagonistas, Labid Al Ameri (de origen iraquí), tenía entonces 22 años y reconoce que no sabía nada de vinos. 

"Sentí curiosidad al ver a una mujer que ignoraba las otras bebidas y que había traído consigo una botella de vino; era una mágnum cosecha 1996 de Concha y Toro", cuenta con la sonrisa y simpatía que muestra permanentemente durante el encuentro.  Esa actitud dio inicio al encuentro de Labid con el vino y a una relación que derivó en su matrimonio con Anne Bousquet.


La otra parte de la historia la protagoniza Jean Bousquet, el padre de Anne, quien dirigió un viñedo en Carcassonne, en la región de Languedoc, famosa por sus vinos Corbières y había venido a la Argentina en el año 1992. Allí descubrió que las tierras en Valle de Uco valían apenas 30 dólares la hectárea, debido a que aún no había agua disponible para riego.

Para 1999, cuando volvió, ya habían aparecido los sistemas de riego por goteo que hicieron viable la producción en el Valle de Uco, pero el valor de la tierra había subido a U$D 1.000 por hectárea.

Ello no lo amedrentó -en Lujan de Cuyo los valores eran muchísimo más altos- y compró 400 hectáreas en el mismo momento en que Salentein compró 3.000. Fue uno de los primeros en plantar grandes extensiones de viñedos en el Valle de Uco y una de las primeras bodegas allí establecidas.

Para el año 2001, Labid y Anne visitan la bodega por primera vez, y comentan que pensaron que la zona de Tupungato estaba "muy virgen". En ese entonces Labid trabajaba en Boston, para una compañía de activos financieros que solía a invitar a sus clientes con excelentes vinos franceses -como Petrus- lo cual lo había acostumbrado a sus altos precios. Por ello, cuando Jean Bousquet le comentó que el costo de una botella de su vino era de apenas dos dólares (lo que significaba que puesto en Estados Unidos se podía vender a tan sólo siete dólares, un vino de esa calidad) le preguntó: ¿cuántas botellas se pueden hacer a este precio? La respuesta lo dejó pasmado: ¡millones! y así tomaron la decisión de entrar al negocio del vino. 

Anne y Labid se mudaron a Tupungato en 2009 y adquirieron la bodega a Jean, quien se retiró en 2011. Trabajaron fuerte en Europa, creando mercados para sus vinos y actualmente viven en Miami, lugar clave para la importación de vino argentino y para crecer en el mercado estadounidense.

¿Por qué vinos orgánicos? 
La tierra estaba virgen entonces y la familia quería mantenerla así, por lo cual era una elección fácil volcarse al vino orgánico. Ya en 2002 le decíamos a Jean, ¿porque no haces el vino orgánico? y en 2005, después de tres años trabajando de forma orgánica, se logró la primera certificación.

¿Qué es lo difícil de trabajar orgánico?
Lo más difícil es encontrar la gente para hacer las tareas culturales que hay que hacer. También son difíciles los años con mucha lluvia, como lo fue en 2016.



Aquí entra en la conversación el enólogo Rodrigo Serrano, quien empezó en 2018, luego de trabajar en Terrazas, Trinchero y Bianchi. Jovialmente dice: "tuve la suerte de hacer dos buenas cosechas", en referencia a que desde 2018 las lluvias volvieron a la normalidad -pocas- en Mendoza.

“Entre a Domaine Bousquet y me encontré con un mundo orgánico”
Cuenta que fue difícil para él decidir trabajar en una bodega orgánica y más aún aceptar hacer vino sin sulfitos. Dice que "es como para un chef proponerle hacer un bife sin hacer fuegos, lo convencional es agregar sulfitos".

Tienen un total de 250 hectáreas, repartidas la siguiente manera: 80 están ubicadas en Gualtallary, alrededor de la bodega, 75 en Maipú y el resto en El Zampal. Además de las propias, compran a terceros un 40% de la uva que procesan, entre ellas, las 40 ha en Gualtallary de las originales pertenecientes todavía al fundador Jean Bousquet y cuentan con el asesoramiento de Andrea Marchiori y Luis Barraud.

En la próxima nota les contaremos más acerca de los vinos orgánicos de Domaine Bousquet y en especial de la nueva línea de vinos sin sulfitos.


Mas info en esta nota de Cazavinos, colega de AWB.

lunes, 12 de agosto de 2019

Explorando el Valle de Uco con los vinos de Zuccardi


En la nota "El Valle de Uco a través de sus vinos" Sebastián Zuccardi, ingeniero agrónomo a cargo de la enología de Familia Zuccardi, expuso conceptos sobre lo que da en llamar "vinos de montaña" y el movimiento que se está dando en el vino argentino hacia la identificación de las indicaciones geográficas (IG).

"Yo creo que el camino, por ahora, no son las denominaciones de origen sino que es entender los lugares, un mapa que está en movimiento y que tenemos que conformar entre todos los productores"

Así, fuimos viendo las diferencias entre zonas dentro del mismo Valle de Uco (algo que puede profundizarse leyendo la nota "La geografía del vino", disertación del geólogo Guillermo Corona). Pero la idea del seminario fue no limitarse solo a la teoría, sino también pasar a la práctica. Para ello se realizó una cata en tres niveles, probando los vinos de los distintos lugares del Valle de Uco en que la bodega posee viñedos, en una escala desde lo macro a lo micro, que Zuccardi clasificó así:
  1. Vinos de pueblo
  2. Vinos de paraje
  3. Vinos de finca

Vinos de pueblo
En esta clasificación se incluyen los vinos de los lugares más grandes, como los incluidos en la línea Polígonos: San Pablo, Altamira y Gualtallary. 

Polígonos San Pablo 2017 $880
Vinificado y guardado en concreto, es un vino con una nariz especial y buena boca. 

"El Malbec es una variedad extremadamente sensible a la madera y a la micro oxigenación, con mucho oxígeno la estructura tánica tiende a perder tensión, se redondea", opina Sebastián sobre la idea de mantenerlo en esta línea solo en contacto con el concreto. 

"San Pablo va a ser un indicación geográficaestá en Tunuyán, al sur del río Las Tunas en zona alta, ubicada a 1.400 metros sobre nivel del mar y muy pegado a la montaña, apenas a 150 metros de ella". 

"Es una zona muy fría, por ejemplo ayer (27/05/19) en Gualtallary hubo una mínima de 0, 2°C y en San Pablo fueron -3,2 °C, siendo qué Gualtallary está a la misma altura (1.380 msnm) y es la primera finca que se cosecha en valle de Uco, mientras que San Pablo, que está prácticamente a la misma altura (1.400 msnm), es la última que se cosecha en valle de Uco.



Polígonos Altamira 2017 $880
Son suelos con piedras grandes, ubicados a 1.100 m sobre nivel del mar. El vino destaca por sus frutas rojas, pero con menor intensidad en nariz.

"Lo más interesante, siempre, de un vino de Altamira es la boca. En boca se siente rugosidad (textura), pero no sequedad".


Polígonos Gualtallary 2017 $880
A mi criterio es el que posee la mejor nariz, teniendo en cuenta que no tiene paso por madera, junto con una gran boca y largo final.

"Al ser la última que se cosecha, San Pablo da los menores alcoholes potenciales 13 a 12,5. Aparecen notas a limón, cítricas, cuando está fermentando. Es el más outsider de lo que sería una expresión típica del Malbec, con notas a hierbas, salvia y tomillo". 


"Los tres suelos tienen carbonato de calcio (calcáreo) en el suelo, que aporta una textura en el vino que gusta".

Vinos de paraje
Aquí entran los vinos de la línea Aluvional, de Altamira y Gualtallary.

Sobre Altamira siempre se dice que los vinos presentan en boca una notable sensación a tiza. Al respecto Sebastián aclara que el calcáreo es "carbonato de calcio" y la tiza es "sulfato de calcio". Y que, pese a que se atribuye a los vinos de Altamira esa característica a tiza, en realidad es solo un una sensación dado que en Altamira no hay sulfato de calcio, sino que lo que hay es carbonato de calcio.

Gualtallary en cambio es el más mineral. Es de un viñedo ubicado en una marcada pendiente, a distintas alturas, conformando una zona heterogénea, con al menos cinco lugares con distintos suelos. Las viñas están entre 1200 y 1400 m sobre el nivel del mar. "Es el más salvaje, me costó mucho agarrarle el punto", aclara, y explica en detalle todos los pasos:

"Es un lugar alto, pero madura muy rápido, pasa de la hierba (jarilla, tomillo) a la fruta negra. Es cambiante, hasta en la copa, las hierbas se notan más en boca que en los otros vinos. Siempre se usa un porcentaje de racimo entero (sin maceración carbónica) para lo cual rompo el racimo". 

"No agregamos levaduras, dejamos que empiece la fermentación. Maceramos entre 15 y 21 días (antes hacíamos hasta 40 días). Vinificación intensa al principio, sacamos diez baldes de abajo y con ellos se moja el sombrero, sin remonte, ni pigeage (pisoneo). Luego no se toca más. Se agrega sulfato luego de la fermentación y antes de embotellar. Queda con menos de 60 de sulfito".

Aluvional.
"Durante ocho años hice vendimias en el hemisferio norte: Italia, Francia, España, Portugal y Estados Unidos. En 2008 me cayó la ficha que había que hablar del lugar para referirse a la personalidad de un vino. Y tiro en casa la idea del Aluvional: una etiqueta sin nombrar la variedad. Me dijeron que estaba loco, pero los convencí. Al final decidí poner la variedad en la contra-etiqueta, buscando ordenar la información".
"En la bodega el no hacer algo es una decisión", SZ
Altamira nuevo es el sur, Altamira viejo es el norte.

Zuccardi Aluvional Paraje Altamira 2015 $2990
Es de Altamira nuevo, la zona más cercana del cono aluvional. Un viñedo de 13 años. Es un poco más fresco que el Polígonos. Los tres primeros años sacaron y tiraron toda la uva, buscando fortalecer las raíces de las plantas.



Zuccardi Aluvional Gualtallary 2015 $2990
De la zona pegada a las lomas del jaboncillo, donde hay mucho caliche (zona monasterio). La 2015 fue una añada cálida y húmeda. Es vinificado en concreto y un 30% guardado en barricas viejas de 500 litros.

"Decido pasarlo por madera cuando me siento a degustar. En Gualtallary es como que lo salvaje está más domado, las aristas pulidas".
"Todas las decisiones importantes de vinificación se toman en el viñedo y no en la bodega".
"Yo no busco rendimiento, busco equilibrio. Por ejemplo, si hay muy poca uva, la que queda se te puede ir en azúcar y dar mucho alcohol. Antes raleaba y ahora no raleo más, pero sí trabajo mucho en brotes", especifica.

"La elección del punto de cosecha es el lugar donde más se marcan las inseguridades de uno. El punto de cosecha es muy personal de cada productor. Busco que esté rica la uva al masticarla entera, con hollejo, pulpa y semilla".


Vinos de finca
La máxima expresión de detalle, como los Piedra Infinita y Canal Uco.
"No me gusta el concepto de Single Vineyard, me gusta el de finca". SZ.

Las Fincas son:
  • En San Pablo: Las Cuchillas. 
  • En Altamira: Piedra Infinita, Los Membrillos y Canal Uco.
  • En Gualtallary: Cerrilladas norte y Cerrilladas sur. 
Los suelos aluvionales son muy heterogéneos, esas diferencias suceden en cinco o diez metros de distancia y luego de un arduo trabajo en el que se llegaron a realizar 126 calicatas en 36 hectáreas, clasificaron en tres "Horizontes" denominados H1, H2 y H3.



De acuerdo al espesor y textura de esos tres horizontes, se definieron 3 familias de suelos, que son determinantes para el tratamiento de los viñedos: 



Piedra Infinita
Selección de suelos de súper calcáreo y gravas calcáreo. Llevo ocho años ir separando y tenemos todo armado para armar todo, dividido por tipo de suelo. Tiene un amargor final.


Zuccardi Finca Piedra Infinita 2015 $3950
Estos vinos son pura fineza. "No me importa el graso, sólo me enfoco en la estructura. Es como un edificio sin decoración, en el que quedan a la vista las vigas y el concreto", le gusta definir a Sebastián este vino.

Zuccardi Finca Canal Uco 2015 $3950
Proviene de suelos más profundos y "es como el mismo edificio, pero con el agregado de la decoración". Profundo en boca, sin cansar para nada. Entre 20 y 30% de paso por barrica. 


Cuando escucho estas presentaciones, mi memoria se remite al pasado para recordar la época en que estudiaba los vinos de Borgoña y me sorprendía con el nivel de detalle en que se describía cada Denominación de Origen, tipo de suelo, orientación al sol, pendiente; o sea, cada viñedo... Un camino que los viticultores franceses realizaron durante generaciones y que ahora estamos recorriendo a pasos agigantados en nuestro país, en búsqueda de la perfección.
   

Cerramos esta nota con una novedad: se vienen los blancos!



Más info en esta Nota de Nicolás Orsini Blog.

Las gráficas corresponden a la presentación de Familia Zuccardi

jueves, 8 de agosto de 2019

El manejo de heladas en Mendoza


Quienes estamos atentos al mundo del vino en las redes sociales solemos ver imágenes y vídeos que nos muestran cómo enfrentan a las heladas los viticultores de la Borgoña o de Burdeos, en Francia. A tal punto, que muchos piensan que es un fenómeno que afecta más en Europa que en la Argentina. Sin embargo, el fenómeno meteorológico de las heladas -junto al granizo- es uno de los factores que más toneladas de uva hace perder a los viticultores argentinos año a año.
Defensa activa contra heladas en Chablis, Francia - © Aurélien Ibanez
Antes de contarles cómo se defienden de las heladas en la Bodega Santa Julia -la visita a sus fincas nos permitió adentrarnos en este tema- haremos una breve descripción de los tipos de helada que existen:

Helada por irradiación: ocurre en primavera, cuando las pérdidas de calor que sufre la superficie del suelo por irradiación son superiores a los aportes que recibe. Se caracterizan por producirse con cielo despejado y ausencia de viento. En cambio, con cielo cubierto, se precisan varios grados por debajo de cero para que se produzcan, ya que las nubes reflejan la radiación emitida por la tierra devolviéndola sobre la superficie. Es el tipo de helada más común en Mendoza. 

A su vez, estas heladas pueden denominarse helada blanca y helada negra: la primera sucede cuando la temperatura desciende hasta el punto de rocío, formándose entonces hielo cristalino sobre la planta, que da origen a la escarcha. En el caso de la helada negra, si la temperatura del aire no alcanza el punto de rocío, no se formarán cristales, pero las plantas sufrirán igualmente quemaduras en sus tejidos, ya que en ambos casos la temperatura estará por debajo de 0°C.

Helada por advección: es ocasionada por la invasión de grandes masas de aire frío procedente de las regiones polares; su acción es continua y por varios días. Este tipo de heladas es característico de las latitudes medias y altas.

Heladas por Evaporación: en los procesos de evaporación, la temperatura de las plantas baja de forma notable, debido a que el agua que las recubre se evapora. Es característico que el agua se evapore en el amanecer, con el rocío de la mañana, produciéndose este tipo de heladas.



Las heladas mixtas, que son las que generalmente causan mayores daños en los cultivos, son una combinación de heladas por advección, por irradiación y por evaporación. Se inician con la entrada de aire frío, que produce nubosidad y enfría el ambiente. Cuando el frente pasa, se disipa la nubosidad y se produce una pérdida fuerte de calor en el suelo, lo que provoca pérdidas de alrededor de 3 millones de kilocalorías por hectárea por hora.

Setiembre, octubre y noviembre son los meses más críticos en relación con la probabilidad de que los cultivos sean afectados por heladas. Los descensos bruscos de las temperaturas, característicos de la primavera mendocina, y la fragilidad de los cultivos en su etapa de floración y fructificación ponen en peligro la producción de vides.


Métodos para controlar las heladas
Se distinguen dos tipos de métodos para evitar que las heladas provoquen daños en la producción: los pasivos y los activos.

Métodos pasivos
Son aquellos aplicados antes del comienzo de las heladas, preventivamente, para reducir las consecuencias de éstas, sin evitar la manera en que se producen:  



Métodos activos
Son aquellos aplicados justo al comenzar la helada y durante ella. El principio de estos métodos es muy simple: la helada se debe al frío, por lo tanto, debemos evitar el enfriamiento. Para evitar una helada es suficiente, en teoría, aportar a la superficie del suelo una energía igual a aquella perdida por dicha superficie, que es lo que provoca el enfriamiento. También existen métodos que actúan directamente sobre la temperatura de las plantas.

Para la aplicación de estos métodos se necesita una inversión de dinero elevada y se debe contar con un conocimiento adecuado para hacer eficiente el sistema.



La lucha contra el frío en Bodega Santa Julia
La finca Santa Rosa está en el medio del desierto mendocino, sobre un brazo antiguo del Río Tunuyán, el cual genera un cañadón de aire gélido con noches muy frías en la primavera, por lo cual la bodega está acostumbrada a combatir las heladas desde hace muchos años (y más aún cuando, además, tenían plantaciones de duraznos que son mucho más sensibles).

Por ello, desde el año 1978 llevan un registro de heladas (foto, abajo) y el mismo está bien a la vista, pegado en la pared de la sala de reunión de los ingenieros agrónomos. La historia muestra claros ciclos de heladas de seis a siete años; que algunos expertos asocian más a los ciclos de la actividad solar que a los cambios climáticos de los que hoy tanto se habla.



Vale aclarar que las heladas y el granizo intenso afectan no solo a la cosecha en la cual se dan, sino también a la cosecha siguiente, ya que las plantas se ven fuertemente afectadas. 

Las heladas tempranas son las que se dan a principios del invierno (hasta el 15 de mayo) y afectan al ciclo de acumulación de reservas de la planta para el año siguiente, y las heladas tardías son las que se producen luego del invierno, de setiembre a noviembre y afectan la floración. Y ambas impactan en el volumen de cosecha de uva.

Para el sistema de alertas de heladas se utilizan los pronósticos desde siete días antes. En todas las fincas hay estaciones meteorológicas cuyos datos se reciben en los teléfonos, existiendo cinco de ellas en Finca Santa Rosa. Además, cuentan con la ayuda de un meteorólogo especializado.

Para la defensa activa colocan tambores reciclados de 200 litros confeccionados por trabajadores de las fincas de Santa Rosa, Maipú y Valle de Uco. Estos calentadores generan calor de convección de manera lateral con el fin de combatir las heladas.

Se cuenta con hasta 55 calefactores por hectárea, que se dejan listos con las bolsas de carbón preparadas (como se ve en la foto arriba) y en el momento de utilizarlos son colgados en el medio del parral y encendido el carbón, que se coloca dentro.




El punto de rocío es determinante para saber cómo va a ser la helada. El operativo se arma con un sistema de guardias de los Capataces, que cuando reciben la alerta realizan el llamado a los encargados y el personal que participará, los cuales se movilizan con un bus que los va a buscar a sus domicilios o punto de encuentro. 

Como las heladas se ven venir, el personal ya está avisado que es posible que tengan que concurrir si el operativo se activa, para efectuar el encendido y la manutención del fuego en los calefactores.




También se hacen fuegos perimetrales y en los sectores por donde ya se conoce que ingresa el aire frío. La lucha contra las heladas es más común de lo que creemos, por eso nos pareció importante contarla, en esta serie de notas que muestran que hay mucho más trabajo de los que pensamos, para hacer una copa de vino.

Agradecimiento especial a los Ingenieros Bernardo Nerviani y Edgardo Cónsoli por recibirnos y acompañarnos durante dos días, recorriendo las fincas y por la información y fotografías que aportaron para este artículo.

Nota 1: Santa Julia #porNaturaleza (lo que hay detrás del vino).

Nota 2: Certificación orgánica de Bodega Santa Julia
Nota 3: Bodega Santa Julia, los viñedos de la histórica Finca Santa Rosa
Nota 4: Bodega Santa Julia ayuda a su comunidad: RSE
Nota 5: Los sistemas de riego en Bodega Santa Julia
Nota 6: El vivero de Bodega Santa Julia.

lunes, 5 de agosto de 2019

Lorenzo de Agrelo



En Vinoteca Mr. Wines realizamos una degustación de la línea completa de vinos de la bodega Lorenzo de Agrelo. La misma fue conducida por Ramiro Jiménez, el Sommelier de la bodega y Hernán de Laurente, uno de los socios (el otro es el conductor televisivo Marcelo Tinelli).

La finca está ubicada en Alto Agrelo, sitio donde hay diversidad y heterogeneidad de suelos: unos con calcáreo, otras áreas más arenosas y otras con limo, lo que permite jugar con diferentes estilos de vinos. Buscan posicionar a Alto Agrelo, ya que "son suelos con piedra, en una región donde nadie tiene suelos con piedra", explican.

La parte más elevada del viñedo está ubicada a más de 1.200 metros sobre el nivel del mar, siendo la zona de mayor altitud de la primera zona de Mendoza, comparable con el Valle de Uco, por lo que buscan que los vinos sean una expresión lo más fiel posible del lugar, del terroir. 

Como la cantidad de botellas elaboradas aún son limitadas, parte de la producción de uvas de la finca, de 140 hectáreas, se vende a otras bodegas. Las alturas en que tienen viñedos van desde los 970 hasta los 1.200 msnm. Alejandro "Colo" Sejanovich y Matías Prieto son quienes se encuentran a cargo de la enología, aunque en el caso del vino ícono -llamado Fede- ha participado Alejandro Vigil.


Mártir
La lí­nea entry level, bautizada Mártir, está compuesta por tres etiquetas: Chardonnay, Malbec y Cabernet Franc. Por ahora, porque De Laurentis avisa: "Tengo ganas de hacer un blend de Mártir". Son solo 5.000 botellas de cada etiqueta. 

Mártir Chardonnay 2016 $680
Con uvas de un viñedo de Alejandro Sejanovich ubicado en Los Árboles, Valle de Uco. Sin paso por madera, y fermentado con pieles. Es un vino delicado, con preponderancia de fruta blanca y leve toque cítrico.


Mártir Cabernet Franc 2015 $780
De Alto Agrelo. Pura fruta roja, negra y notas mentoladas. 

Mártir Malbec 2015 $800
Con 12 meses de paso por roble francés, un pequeño porcentaje de ellas barricas nuevas.  Amable, con notas tostadas y herbales. 


Lorenzo $1.350
La línea Lorenzo ofrece tres Malbec de la misma finca de Agrelo, pero que provienen de tres parcelas distintas, pegadas unas a otras, que en lo único en que se diferencian es en la orientación (exposición al sol) en que están plantadas las vides. Solo 2.500 botellas de cada una. 


Están ubicadas a 1.100 msnm. Los vinos tienen 14 meses de paso por barrica, un 20% de primer uso y el resto de segundo y tercer uso. La 2014 fue la primera cosecha. Siendo todos muy parejos, el que más me gustó fue LOBendito.

Lorenzo LODivino 2014 
Es de la parcela con orientación norte.

Lorenzo LOBendito 2014
Es de la parcela con orientación este. 


Lorenzo LOSagrado 2014 
Es de la parcela con orientación oeste.

Fede 2013 $3500 95 angelitos
Es el vino tope de gama de la bodega, 100% Malbec que procede de la parte más alta del viñedo, un viñedo ubicado a 1.200 msnm. Se produce en Casa El Enemigo. Fermenta en huevos y tiene doce meses de paso por barrica nueva y 4 años de estiba en botella.


Una línea de vinos cuidada, en manos de buenos enólogos, para seguir de cerca. 

Mas info: Nota de Logia Petit Verdot

viernes, 2 de agosto de 2019

El vivero de Bodega Santa Julia


Una de las sorpresas de la visita a las fincas de Bodega Santa Julia fue descubrir que poseen un vivero propio para la provisión de plantas. Comenzaron con el vivero hace ya veinticinco años, y cuentan que al principio no les salían bien los injertos y lograban éxito con apenas un 10 al 15% de los mismos. 

El ingeniero Bernardo Nerviani es el responsable de la Finca Santa Rosa, en la cual se ubica el vivero, nos explicó que es muy difícil encontrar bibliografía sobre el tema y que no hay escuelas donde aprenderlo: "La mayor parte de los viveros que existen en el mundo pertenecen a empresas familiares en las que los conocimientos se van transmitiendo de generación en generación".

Bernardo Nerviani
Debido a ello, fue enviado por Santa Julia dos veces a Europa para visitar y aprender en importantes viveros de Francia e Italia. Así pudieron entender mejor el proceso y actualmente han logrado el auto-abastecimiento de las necesidades propias de la bodega, que representa la impresionante cifra de 700 mil a 800 mil barbechos al año. Pero no se quedan ahí, sino que desde 2018 han pasado a vender un total de 150.000 plantas al año destinadas a productores, a los cuales Santa Julia y Familia Zuccardi les compran uvas. El costo de una planta es de 1,40 USD, lo cual da una idea de lo importante de esta unidad de negocio para la bodega.

Tipos de plantas
Las plantas pueden ser de dos tipos: a pie franco o injertadas


Planta de pie franco: está formada a partir del enraizamiento y brotación de las yemas de un trozo de sarmiento de una especie de vid vinífera. Por lo tanto, la parte aérea y la raíz de cada individuo, son del mismo origen. Estas plantas funcionan bien en suelos vírgenes, donde no hay nematodos ni filoxera, que generalmente son suelos con mucha materia orgánica por no haber sido aún explotados.


P
lanta injertada: está formada por dos partes bien diferenciadas, una aérea o vástago que corresponde a una especie de vid vinífera que va a dar origen al follaje y producción de las uvas; y una parte radical proveniente de una especie de vid no vinífera 
que formará la raíz de la planta. 


Ambas partes están unidas a través de un injerto y forman un solo individuo. Este pie se llama "americano", autóctono de este continente y por lo tanto más adaptado. Son los que se utilizaron en Europa para renovar los viñedos luego de la plaga de la filoxera que exterminó cientos de miles de hectáreas de viñas plantadas a pie franco. 


Cuando los suelos ya fueron explotados o no son vírgenes, es mejor usar porta-injerto sobre pie americano, dado que resisten mejor los peligros antes nombrados. Además estas plantas se adaptan mejor a suelos salinos, siendo capaces de crecer y desarrollarse favorablemente aún con falta de agua. 


A continuación les contamos cómo es el proceso de obtención de plantines con injertos:


1. Extracción de material
Tanto las estacas (pie americano) como las yemas se extraen de junio a agosto. En una parte del vivero se reproducen las plantas madre, que son clones específicamente seleccionados para obtener de ellos las estacas. Estas plantas se dejan crecer rastreras sobre el suelo, y los sarmientos se extienden libremente en longitudes de hasta cinco o seis metros de largo que luego son cortadas y llevadas al taller de procesamiento.



Luego se forman las estacas, trozando cortes de 35 cm a los que se les quitan las yemas a mano. De una sola madre se obtienen hasta 200 estacas. Luego se los embala en contenedores plásticos y luego van a cámara de frío, a 3°C.





Con las yemas se hace lo mismo pero son estacas de 60 cm de largo; y el embalaje se realiza en el mismo lugar de donde se las extrajo, no en el galpón. Debe cuidarse mucho que no se deshidraten en este período, por lo tanto el embalaje debe ser casi hermético y las condiciones de la cámara de frío deben ser bien controladas. Si es necesario se humedece la cámara.



2. Injertación
Inicia a mediados de agosto. Se realiza en taller, manualmente o con máquinas. Se injerta la estaca sin raíces, tal cual se guardaron en la cámara de frío. Luego del injerto se realiza un baño de cera traída de Noruega (de mejor calidad que la cera local) que resiste los cambios de temperatura.
  

3. Forzadura

Es un proceso que dura 20 a 30 días y sirve para estimular la formación del callo de unión y también para estimular la emisión de raíces en la base de la estaca. Se realiza en cámaras especiales con temperatura 28°C y alta humedad, en contenedores plásticos de 4.000 injertos, sin agua al principio del proceso y luego se los hidrata a los ocho días para evitar que las estacas emitan raíces en ese lugar, ya que deben hacerlo en el suelo y no en la etapa de forzadura.

4. Rustificación.
Cuando el callo está bien formado se procede a la etapa de rustificación; dentro del galpón pero con condiciones climáticas más normales de humedad y temperaturas. Es un proceso que dura de 3 a 6 días y su objetivo es “aclimatar y endurecer” un poco las plantas antes de salir al campo.

Luego se desembalan las cajas plásticas (bines) y se clasifican los injertos prendidos (buenos) y se los encera (por segunda vez). Posteriormente se los hidrata mínimo 24 hs antes de llevar al campo para la plantación.


5. Plantación

Estas estacas se plantan en el suelo, muy pegadas unas a otras tal como se ven en la foto de abajo. Ocurre entre fines de setiembre y principios de octubre. Todos los detalles y cuidados en este momento son determinantes, en especial la humedad ambiente, para lo que se usan micro-aspersores que humedecen y enfrían el ambiente y riego por goteo. 



La humidificación artificial es un factor clave, ya que a diferencia de Francia e Italia, donde en los lugares en que están los viñedos llueve de 1.200 a 1.300 mm al año, en Mendoza solo caen 200 mm.



Una vez en tierra la planta comienza su desarrollo: enraizado y crecimiento de la yema hasta romper la cera, asomar y dar hojas. Durante el verano se podan cada quince días para que se consolide el cayo y favorezca el crecimiento de las raíces.


6. Cosecha
Entre junio y julio (del año siguiente al inicio del proceso) se limpian y se empiezan a cosechar con máquina los barbechos a raíz desnuda. Las plantas cosechadas se seleccionan, descartando las que tienen pocas raíces (consideradas de segunda calidad).

Se las embala en bolsas o contenedores herméticos y se guardan en cámara de frío en atados de 25 plantas con etiquetado de trazabilidad certificada. Luego se conforman bultos de 300 plantas que van al hasta la plantación definitiva en campo que ocurre desde setiembre a noviembre.



“La gran ventaja de tener vivero propio es que disponemos de las plantas que necesitamos, en el momento que las queremos, a menor costo que comprarlas a terceros y con mayor calidad aun”, Edgardo Consoli.

Incluso han desarrollado un proceso de injerto propio hecho a mano en el cual el operario hace entre 800 a 900 por día. El sistema normal es con máquinas, que hace el injerto normal con hendidura omega y se pueden hacer hasta 3000 al día por injertador.


Los ingenieros de Santa Julia demuestran que están orgullosos del vivero y por eso es que me pareció interesante mostrarlo. En la Argentina, y con recursos propios, se pueden lograr resultados tan valiosos como los que se consiguen en el primer mundo.


En la próxima nota te contamos sobre el proyecto de generación de plantas libres de virus, certificadas.


Agradecimiento especial a los Ingenieros Bernardo Nerviani y Edgardo Cónsoli por recibirnos y acompañarnos durante dos días, recorriendo las fincas y el vivero y por la información y fotografías que aportaron para este artículo.


Nota 1: Santa Julia #porNaturaleza (lo que hay detrás del vino).
Nota 2: Certificación orgánica de Bodega Santa Julia
Nota 3: Bodega Santa Julia, los viñedos de la histórica Finca Santa Rosa
Nota 4: Bodega Santa Julia ayuda a su comunidad: RSE
Nota 5: Los sistemas de riego en Bodega Santa Julia
Nota 6: El vivero de Bodega Santa Julia.
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