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miércoles, 26 de abril de 2017

#PrimerAñoAWB


Este post es para felicitar a un conjunto de amigos que comparten una pasión en común y han logrado construir un grupo, sumando esfuerzos y coordinando acciones en pos de una misma pasión: el vino. Y en particular el vino argentino. 

Se trata de Argentina Wine Bloggers, grupo que reúne a blogueros, que nos dedicamos a escribir en las redes sociales (los blogs son solo una pata de nuestra estructura comunicacional) con la misión de "comunicar en forma coordinada e independiente distintas acciones con el fin de promover la industria del vino argentino y aportar a su desarrollo".
  
Los aniversarios son fechas propicias para festejar, porque marcan hitos, pero en especial porque sirven para detenerse a pensar en lo ocurrido durante ese tiempo que pasó. El gráfico que elegimos para comunicar nuestro primer año de vida simboliza eso: en una misma copa, muchos de los datos y números que demuestran el alcance de este esfuerzo conjunto y sus resultados.


Pero mas allá de los números, que un poquito impresionan, destaco algo en particular: AWB es un lindo grupo, con buena onda, con mucha diversión (deberían ver los mensajes de Whats up...), con colaboración y tirando todos para el mismo lado.

Los miembros de AWB tienen una diversidad tal que se ha logrado una hermosa complementación, donde cada uno aporta su expertise para lograr el mejor resultado. 

Nuestros lectores han respondido con entusiasmo a la iniciativa, y la cantidad de visitas a los blogs muestra un crecimiento exponencial que se multiplica y potencia por la acción conjunta.

Muchas bodegas han comenzado a prestar atención al fenómeno de la difusión a través de los blogs y las redes sociales, a partir de descubrir la fuerza de AWB y el potencial de crecimiento de este tipo de comunicación.

Finalmente a vos, querido lector, que dedicas tu valioso tiempo a leernos y aprecias nuestros contenidos: ¡muchas gracias por estar ahí!. Cada visita para nosotros es un orgullo, como orgullosos estamos de ser AWB.

lunes, 24 de abril de 2017

Altos las Hormigas - Cuando la tierra habla...



Alice Viollet es francesa, Master en comercio internacional de vinos de Montpellier y vive desde hace 5 años en Argentina. En Francia trabajó en empresas de embalajes de vinos y luego en ventas en una distribuidora grande de Lyon. En Argentina pasó por Domaine Bousquet (exportaciones), Atamisque (dos años en Logística) y en Ruca Malen (Turismo). Actualmente está a cargo del mercado local de Altos las Hormigas.



Nos cuenta que esta muy satisfecha trabajando en Altos las Hormigas porque la bodega "está llena de apasionados, no es comercial el proyecto, es de pasión, son puristas".

Los propietarios: Alberto Antonini y Attilio Pagli son italianos y han asesorado innumerables bodegas -grandes y pequeñas- llegando a conocer profundamente nuestro “Terroir”. A ello sumaron el método de investigación por unidades de terroir de Pedro Parra, y desde 2012 al Master en Viticultura chileno Leonardo Erazo.

Con mucho trabajo de investigación y análisis han llegado a producir "los primeros mapas del Terroir Mendocino”, que se basan en las características del suelo y del clima y en la producción y degustación de los vinos producidos en cada zona. Las herramientas: viticultura de precisión, mapas electromagnéticos de suelos, mapas de relieve, cartas geográficas, método biodinámico... que unidas a la intuición, el conocimiento personal y la colaboración con la naturaleza; guían el proyecto:



En una cata exclusiva para Argentina Wine Bloggers pudimos degustar las ultimas cosechas del porfolio de la bodega.  

Colonia Las Liebres Brut Rose 2014
Con uvas Bonarda de Medrano, es un espumante elaborado en la champañera Cruzat. Se destaca por su suavidad y delicadeza. Color rosa apagado, bien seco, no esperes nada de dulzor.


Colonia Las Liebres Bonarda Clásica 2015. $ 180
Uvas de Medrano. Fraccionado hace poco, aun esta un poco confitado, con un toque herbaceo que aparece en esta añada. Una nariz interesante.


Altos Las Hormigas Malbec Clásico 2015 $ 180
Jugoso, bien típico, con una entrada facil y una frescura y jugosidad que lo hace pasar rápido, muy bebible.

Altos Las Hormigas Malbec Terroir Luján de Cuyo 2015 $ 230
Aun sin etiquetar. Tiene un toque de madera -pasa por foudres de 3.500 litros- y es mas complejo que el Clásico.



Altos Las Hormigas Malbec Terroir Valle de Uco 2015
Una gran boca, aunque con una nariz algo extraña. Muy jugoso y bebible.

Altos Las Hormigas Malbec Reserve 2014 Valle de Uco $ 650
De una finca comprada en Altamira. Pasa 18 meses en foudres. Esta impecable, en nariz es austero, pero el diferencial pasa por la boca, donde es impresionante.



Altos Las Hormigas Malbec Appellation Paraje Altamira 2015
Algo apagado en nariz (estaba recién fraccionado). En boca se siente la tiza caracteristica de Paraje Altamira, la textura.

Altos Las Hormigas Malbec Appellation Gualtallary 2014
De un "micro terroir", pasa 18 meses en foudres de roble. Muy completo, con mayor expresión aromatica y buena boca.



En definitiva, una línea de vinos de la mano de italianos y chilenos que enaltece a las dos cepas tintas mas plantadas en la Argentina: Bonarda y Malbec, logrando nuevas expresiones donde la concentración de los primeros años le fue dando paso a la complejidad y la frescura, para lograr vinos ricos y fáciles de beber.  

Fotos tomadas por El Ángel del Vino

sábado, 22 de abril de 2017

El vino en crónicas y dibujos - Rep y Páez

No son muchos los libros sobre vinos que pueden encontrarse en las estanterías de las librerías argentinas, la mayoría suelen ser guías con recomendaciones y unos pocos ejemplares genéricos sobre el tema, en general con un enfoque hacia lectores que desean comenzar a aprender algo sobre vinos.

Por ello, salvo honrosas excepciones, para profundizar en el conocimiento del vino hay que recurrir a literatura de otros países y muchas veces en otros idiomas.

Esto es aún más notorio cuando nos alejamos de los contenidos convencionales sobre el vino (aquellos que escriben sobre bodegas, etiquetas, cepas, modos de elaboración, regiones, etc.) y deseamos una temática o un género distinto. Por eso, los libros de los autores a los que accedimos esta semana me resultaron una grata novedad.



Por un lado, Natalia Páez, mendocina, de una familia que ha hecho y hace vinos (es hermana de Norberto Páez, que elabora los vinos de garaje Paso a Paso que degustamos durante la presentación junto a los de Rafael Domingo) expuso su libro “Mitos y Leyendas del vino argentino”. 

Ya desde el titulo se advierte de qué se trata, un libro de crónicas narrativas sobre el vino, para el cual investigó y entrevistó a personas ilustres del vino argentino, algunos de ellos ya fallecidos como Raúl de la Mota o Alberto Alcalde, lo cual lo convierte en más valioso aún, por esos testimonios que ya son imposibles de lograr.




Su abuelo, Gabriel Martín, fue un inmigrante español que llegó a la Argentina escapando de la hambruna y logró trabajar en la construcción del ferrocarril a Mendoza, para terminar afincándose allí y teniendo una bodega y sodería, las cuales Natalia conoció de chica, pero hoy ya no existen.

Del libro no puedo explayarme mucho porque ántes debo hacerme de un ejemplar y leerlo, pero por las historias que Natalia nos contó resumidamente que contiene, ya lo pongo en la lista de pendientes para leer.

El otro autor fue Miguel Repiso o “Rep”, quien es ampliamente conocido por la publicación diaria que hace en el matutino Página/12, desde su primer número y otros trabajos en los diarios El Tiempo de Colombia, El Telégrafo de Ecuador, Revista Veintitrés, etc.



Sus trabajos atrajeron a la Corporación Vitivinícola Argentina, que lo invitó a crear un libro -con su propio estilo- con dibujos que representen la temática del vino argentino. Este libro se titula “Vino, Tinta y Tinto sobre Blanco” y contiene más de 90 páginas de dibujos que han logrado escapar de la trillada temática de la borrachera que suele utilizar el humor o la ilustración al hablar del vino, para enfocarse en los valores positivos que simboliza nuestra querida bebida nacional: la amistad, la familia, el encuentro, el brindis, la fiesta de la vendimia, las tradiciones, la inmigración… 

Casi sin dejar de lado ningun tema relacionado al vino, los dibujos se suceden en un visualmente atractivo y entretenido recorrido que abarca todas las facetas del vino, desde su elaboración a su consumo.



Rep cuenta que al encarar el trabajo investigó y se sorprendió mucho por la falta de caricaturas “serias” sobre el vino, y aunque sus dibujos cuentan con una buena dosis de humor, en la mayoría sacuden más desde lo risueño, la emoción y la sensibilidad, habiendo logrado captar el espíritu de la cultura popular del vino y, tal es su costumbre, mecharlo con homenajes a personajes de la literatura.



“Lo que quiero es que se vuelva a tomar vino como antes y para eso hay que hablar bien del vino, evitando hacerlo difícil”, dice, algo en lo que coincidimos.

“El dibujo estuvo al servicio del tema y el color (ha coloreado con vino y con café) solo lo utilicé para darle clima al dibujo”, expresa, haciendo hincapié en la fuerza que le dió a la temática del vino por sobre el impacto visual.

En resumen, dos buenas propuestas, descontracturadas y entretenidas, para disfrutar de un buen vino con un libro en las manos, o como prefieras, de un buen libro junto a copa de vino. El orden de los factores no altera el producto.

miércoles, 19 de abril de 2017

Proyecto Cahors de Altos Las Hormigas


El río serpentea entre colinas y cerros de piedra caliza, en un paisaje de ensueño donde las casas con torres palomar y los bosques de roble se encuentran rodeados de viñedos. Viñedos poblados por uva Malbec desde hace cientos de años.

No es Mendoza, claro. A Mendoza el Malbec llegó en forma de una tímida estaca recién en 1853, traído por un francés experto en suelos (Michel Aimé Pouget) a quien Domingo Faustino Sarmiento contrató para crear la Quinta Agronómica de Mendoza -la primera escuela de agricultura del país- y acercar nuevos varietales.


El río del que hablamos es el río Lot y atraviesa la región de Cahors, en Francia, donde se originó nuestra cepa emblema. De tal palo, tal astilla dicen… pero no es el caso. “Nuestro” Malbec se adaptó perfectamente a los suelos y climas de la Argentina de tal manera que el alumno superó al maestro y actualmente cuesta mucho reconocer características de un vino de uva Malbec al estilo argentino en uno hecho al estilo “francés” con uvas de Cahors.

Pero siempre hay gente inquieta, ávida por reconocer los orígenes y que piensa que de lo antiguo se puede ganar experiencia, obtener información, mejorar y ¿porqué no?, hasta crear un nuevo producto que tenga un diferencial, algo que lo destaque y pueda brindar ideas para continuar creciendo.

Ejemplo de ello son el italiano Antonio Morescalchi y el chileno Pedro Parra, que llegaron a Cahors en 2013 siguiendo las huellas del Malbec; para no abandonarlas. Comenzaron a trabajar (junto a Attilio Pagli y Leonardo Erazo) en esos suelos calcáreos, intentando domar los taninos de esos Malbec para lograr un equilibrio que en nuestro país se da casi naturalmente.

Aplicaron técnicas modernas de mapeo, recuperaron la enología de antaño y se unieron a tres viticultores locales, cada uno con diferentes Terroir para producir estos cinco ejemplares -de los cuales hay solo 960 botellas de cada uno- que pudimos degustar en exclusiva en una reunión de Altos Las Hormigas para Argentina Wine Bloggers.


Línea Terrase
De viñedos ubicados en las terrazas del río Lot. Brinda vinos "de sed" fáciles de beber.

Causse du Vidot Cahors Malbec 2014 $ 800
Viñedo orgánico ubicado en Luzach, perteneciente a la familia Croisille. Suelos de grava y arcilla con buen drenaje y exposición solar. Con una nariz extraña y poco dulzor, es muy poco reconocible como Malbec si lo comparamos con los expresivos Malbec argentinos.


Causse du Theron Cahors Malbec 2014 $ 800
De un viñedo de la familia Sigaud en Souturac, fermentado con levaduras naturales y doce meses de crianza en piletas de concreto. Muy austero, en nariz apenas notas de concreto. Corto de sabores en boca, algo tenso, pero suave y fresco.

Línea Plateau
Se trata de viñedos en la cima de las colinas (Causse en francés), que forman mesetas con distintos tipos de suelos y climas. Se buscaron viñedos sobre suelos calcáreos, evitando los profundos o superficiales y con menores rendimientos, para tener un carácter mas profundo.

Causse de Vidot Plateau 2014 $ 1.100
Parcela de viñedo orgánico en Fages de la familia Croiselle. Criado en piletas de concreto por 24 meses y luego en foudres de 3.500 litros. Mas parecido a nuestra idea de la cepa, pero con taninos mas rústicos, verdes. Algo mas expresivo en nariz, con una tensión aportada por la sutil mineralidad.


Causse de Ons Cahors Plateau 2013 $ 1.100
Viñedo ubicado en Cornou, de la familia Jouves (con una antigua historia documentada en la región de más de tres siglos como viñateros). Suelo seco y poco profundo, con mucho calcáreo. Criado en piletas de concreto por 24 meses. Lo encontramos como evolucionado, apareciendo en nariz el tantas veces irónicamente nombrado aroma a "sotobosque". También mas cálido que los dos de la línea Terrase, pero aun así sin nada del dulzor de los Malbec argentinos.

Línea En Pente
Antes de la filoxera, la mayor parte de los viñedos de Cahors estaban plantados en las laderas de las colinas (en pente), pero luego se dejaron de utilizar por ser mas dificultoso el trabajo en ellas.

Causse du Theron Cahors En Pente 2014 $ 1.100
Este viñedo único, de la familia Barat-Sigaud, está en el área de Prayssac. Posee un alto nivel de partículas porosas de piedra calcárea que las raíces pueden penetrar sin esfuerzo, aportando al vino frescor, textura y persistencia en boca. Criado en piletas de concreto por 18 meses. Resultó el mas balanceado, con algunos aspectos reconocibles en los Malbec del Valle de Uco.


Conclusiones
Es una gran experiencia volver a probar Malbec de Cahors (ver nota de Malbec de Cahors - Francia, con la mano Argentina de Leo Borsi) y agradecemos que Altos las Hormigas se haya arriesgado con este proyecto que nos permite acomodar las papilas y el olfato a este estilo, algo necesario ya que no son vinos de "una sola vez", hay que darles mas oportunidades, entender sus matices diferenciales. 

Son para consumidores atrevidos, ávidos de explorar opciones y capaces de invertir dinero en vinos que probablemente, a la primera vez, vayan a disfrutar mas desde el aspecto exploratorio que desde el lúdico o del placer. En definitiva: vinos para experimentar nuevas sensaciones.

Fotos de las etiquetas tomadas por El Ángel del Vino.
Mas info: http://es.altoslashormigas.com/

lunes, 17 de abril de 2017

Día del Malbec #AWBDescorcha #Malbec - 5 recomendados


El 17 de abril se celebra "el día del Malbec", fecha seleccionada por Wines of Argentina para difundir la cepa insignia del buque vínico argentino. El Malbec representa mucho para nuestra industria del vino, porque gracias a él logró mantenerse a flote luego de los profundos cambios en los hábitos que la afectaron reduciendo el consumo del vino desde 100 a 20 litros al año/per cápita en tan solo cuarenta años.

La tabla de salvación vino dada por una profunda transformación que la llevó de ser una industria de producción masiva de vinos de mesa a sostenerse económicamente con vinos de mayor calidad y por ende mayor precio unitario, que lograron posicionarse exitosamente tanto en los mercados de exportación (muy especialmente en los EE.UU.) como en el local logrando sostener el consumo de los vinos tintos en nuestro país (no así de los blancos que cayeron estrepitosamente, ver nota Por el revival del vino blanco).

Actualmente, los viñedos de Malbec representan el 19% del total de viñedos de uva para vinificar del páís (sumando tintas y blancas de todo tipo) y esa proporción alcanza al 37,5% entre las tintas exclusivamente. 

Se ha logrado un consenso internacional acerca de la calidad de nuestros vinos elaborados con Malbec, a tal punto que se exportan con éxito a casi todos los países del mundo. Por ello WofA extiende la celebración a todo el globo:

Sitios donde hay eventos en celebración del Día del Malbec
Los Argentina Wine Bloggers nos sumamos a la celebración con nuestra campaña #AWBDescorcha #Malbec recomendando cada uno distintas opciones. El Ángel del Vino te sugiere cinco, desde los 100 a los 1000 pesos, que vale la pena probar:

Tamarí Reserva Malbec $ 100
Ese Malbec para todos los días, que se consigue en el supermercado de a la vuelta de tu casa, y probablemente lo viste y no te animaste a comprarlo. De color intenso y profundo, con una nariz franca, entre floral y frutada en la cual no faltan las notas a roble. En boca jugoso y bebible.


DiamAndina Malbec 2015 $ 150
Del Grupo Clos de los Siete, es un Malbec del Valle de Uco que pasa 8 meses por barricas de roble francés. Elaborado por los enólogos Silvio Alberto y Michel Rolland. Es un vino muy agradable, muy rico, que no falla. En boca destaca la fruta madura y sus taninos sedosos. Gran relación precio calidad.



Andeluna Altitud Malbec 2014 $ 250
Guarda en barricas de roble durante 12 meses. Profundo aroma floral, donde se destacan las violetas y los frutos rojos. Buen volumen en boca, y prolongado final. En el estilo de los Malbec que conquistaron el mundo.



Trapiche Terroir Series - Malbec Finca Orellana 2012 $ 600
Elaborado con uvas provenientes de viñedos de La Consulta, Mendoza, del año 1940 que tienen un rendimiento de apenas 1 Kg por planta. En nariz tiene aromas a cereza, con notas balsámicas y hierbas frescas. Taninos dulces sedosos, voluminoso y muy frutal. Largo final. Es gordo, sabroso. Joyita del enólogo jefe de Trapiche Daniel Pi. Un gran vino, a un precio "alcanzable", anque no fácil de conseguir.  



Teho Grand Cru Les Paquerrettes Malbec 2013 $ 980
El nombre significa "las margaritas" y se eligió porque representa bien una característica de este vino: su aroma floral. Posee muy buena acidez, mucha concentración y largo de boca. Tope de gama del consagrado enólogo Alejandro Sejanovich. Partida Limitada de 600 Botellas. Para exquisitos.



¡Feliz día del Malbec!

viernes, 14 de abril de 2017

Cata de Criollas


Por historia y porque hay una movida de recuperación de cepas antiguas, El Ángel del Vino eligió escribir sobre la uva Criolla, para lo cual se investigó (Las uvas Criollas - #QueSeCepa #ArgWB), entrevistó a sus actuales hacedores (Varietales de Uva Criolla: los enólogos que se atreven - #QueSeCepa #ArgWB) y organizó una cata con la mayoría de los pocos varietales de estas uvas que se elaboran hoy en día en Argentina.


En esta nota, te contamos acerca de las etiquetas de Criollas que ya están en el mercado o que están por salir a la venta (cuatro de ellas son primicia) y los resultados de la cata comparativa realizada con estas nueve etiquetas de Criollas Chica y Grande.


Vía Revolucionaria La C. Grande 2016. 
Es un ejemplar de Criolla Grande de Tupungato, Mendoza, elaborado por Matías Michelini. Fermentado en huevo de hormigón, sin sulfitos y sin paso por madera.

Suave en el paladar con carga de acidez que no molesta, fresca, fluida, bebible. Entra con ligera aguja. La nariz no es su mayor atributo y tarda en abrirse. No tiene el estilo Michelini tan marcado. 

Si bien algo monótono en boca (hay fruta pero es corto), presenta una buena acidez que lo hace ideal para maridar con comidas grasas. 

Volví a abrir una botella en casa un fin de semana, para descubrir que además de mantener intactas sus condiciones al día siguiente de su descorche, mejora tomándolo algo frío, al estilo de los vinos "refrescantes" que sugiere Ángel Mendoza (nota).


Crítica constructiva: quizá lograr mayor expresividad aromática.

Ruidos Remix Vinilo Criolla grande 2016.
Del mismo viñedo de Tupungato, pero elaborada por Marcelo FranchettiElaboración con racimo entero, para lograr taninos que aporten más estructura y estabilidad de color. Es muy natural, con la menor intervención mecánica y físico-química posible (uso de levaduras indígenas y anhídrido sulfuroso en las mínimas dosis como único agente externo).

Es un vino austero, de notas verdes (aportadas por su elaboración fermentado en racimo entero en barricas usadas, con raspón y con treinta días de maceración). Sencillo, simple y ligero, lo que damos en llamar "vinos de sed".

Nariz tenue y tímida, hay que darle tiempo para que fluyan los aromas. Al principio, en nariz aparecen las guindas, suaves frutos rojos y luego una punta verde. En boca, sin tener un carácter especial, se desenvuelve correctamente, siendo seco, astringente, verdoso.

Presenta un cuerpo corto aunque con cierta textura y una acidez marcada, que se empaña un poco por un final amargo. 

Crítica constructiva: atenuar el verdor para lograr una más amigable expresividad aromática.




Polo Opuesto Que Grande Sos! Criolla Grande 2016.
Del mismo viñedo de Tupungato, pero elaborada por Pol Andsnes. Pasa por una maceración de 40 días y se vinifica en forma natural.

Tiene un color más intenso que las dos primeras. 
Suavemente expresivo con una nariz delicada, atractiva, ligeramente floral y con aromas a frutos rojos (frutillas). Gana más en boca, donde presenta buena acidez y cuerpo medio, manteniéndose fresco, redondo, elegante y delicado, entretenido al paladar.

Es un vino distinto, se nota el escobajo, pero hay buen sustento. Quizás le falta largo, pero cierra con la idea de su hacedor de que sea un vino simple, directo, honesto y no pretencioso.

Crítica constructiva: está en el buen camino, solo queda mejorar cosecha a cosecha.




Verdaderos Invisibles Criolla Grande 2016.

Uvas de Cordón del Plata, Tupungato, Mendoza. Del winemaker rosarino Federico Schneidewind. Es criolla grande pero esta mezclada con otras criollas como Moscatel rosado, Pedro Giménez, Cereza, etc.

Fue unánimemente destacado por su atractivo color.

Nariz perfumada con algo floral acompañando la fruta.
Buen cuerpo. La sensación en boca recuerda a un blanco, con cierta tensión atractiva, que lo hace diferente y una gran frescura debido a su agradable acidez. Con cierta pungencia y -para algunos- algo "seco". Tiene una tensión que lo sostiene en el tiempo y lo hace largo.

Una Criolla grande bien lograda.  

Crítica constructiva: buen ejemplar, que puede mejorar más trabajando en el toque el amargor que aparece en el centro de la boca.

Cara Sur Criolla Chica 2016.
De Paraje de Hilario, Barreal, Valle de Calingasta, San Juan. 1.550 m.s.n.m. Uvas de parrales de los años 50 y 60. Elaborado por Pancho Bugallo y Sebastian Zuccardi.


Consistente color.

Buena presencia en nariz, sostenido en aromas profundos y complejos.

En boca se aprecia mejor aún, más vivo, buen cuerpo, expresivo, redondo, fresco, e intenso. Buen equilibrio y expresión varietal. Llena la boca y se sostiene en el largo. Buen balance entre fruta y acidez. Es un vino de capas.

Crítica constructiva: un vino muy logrado, complejo, que gustó mucho. Vale continuar esta línea de trabajo para mejorar día a día. 

Sumak Kawsay Criolla Chica 2016.
De Amaicha, Tucumán, por Agustín Lanús. Elaboración como vino tinto, con maceración de tres semanas y fermentación en tanques de acero inoxidable, levaduras 100% indígenas. 100% natural.


Huele concentrado, con tonos tostados, frutado, potente y de atractiva rusticidad. Alguien dijo "es una Criolla que hizo horas extras en el gimnasio", con musculoHay que permitirle que se abran los aromas.

En boca tiene carácter con un perfil seco (algo invasivo y alcohólico), confirmando lo rustico detectado en nariz. Es intenso, cálido, con cuerpo, con un final licoroso y taninos pulidos. Intenso, ratificando al estilo potente de los vinos del NOA.

Crítica constructiva: sostener esa positiva tipicidad NOA -se aplaude que así sea, ya que lo hace un vino único- pero a la vez continuar trabajando en pulir las aristas detectadas en boca.




El Esteco, Old Vines 1958. Criolla chica 2016
De Cafayate, Salta. Equipo enológico a cargo de Alejandro Pepa. La maceración pre-fermentativa se realiza en vasijas ovoides de 3.000 litros durante cinco días y luego, inmediatamente comienza la fermentación alcohólica. Es un caso de fermentación muy particular para este varietal: se comienza a fermentar el líquido con el grano de la uva (como una vinificación en tinto) durante el primer tercio de la fermentación. Luego, se separa el líquido del grano y continúa la fermentación del líquido sólo, utilizando levaduras indígenas hasta el final del proceso.

Color muy atractivo, casi un rosado.

Gran intensidad aromática, frutos rojos, guindas en licor, aromas entre vegetales y frutados con un toque ahumado. Por parte de los distintos catadores obtuvo todos estos adjetivos: agradable, delicado, equilibrado, elegante, complejo.

En boca asombra su volumen y balance, frescura, sabrosidad... es jugoso y delicado y a la vez largo. Sin aristas.

Alguien que ya lo habla catado dijo: "vuelve a sorprender como si no lo hubiera probado" y coincido. Se perciben los cuidados y la prolijidad en su elaboración.

Crítica constructiva: el vino gusto mucho, pero algunos consideraron algo elevado su precio ($ 470).



Granítico País A los vinateros Bravos 2015.
De Itata, Chile, muestra aportado por su hacedor Leonardo Erazo Lynch.

Color muy parecido a un vino tinto, intenso para la cepa. 

En nariz interesante notas de pimiento y herbáceas, con una punta de eucaliptos o mentolado y algo mineral. Bien equilibrado

En boca es redondo, expresivo, con buen volumen, tiene peso, pero mantiene la frescura y taninos suaves. Un vino versátil, de un perfil bien distinto a los argentinos.

Crítica constructiva: atenuar algo el mentolado, sin sacrificarlo.


Trivento espumante de Criolla Chica
Uvas de Lujan, Mendoza. Del enólogo Rafael Miranda.


Tiene 48 gramos de azúcar residual y saldrá a la venta en setiembre, aunque no dentro del portfolio de Trivento sino con otra marca.

Color atractivo rosa brillante con reflejos fucsias, que impacta a la vista.

Muy aromático y agradable en nariz, de buena fruta.

Entrada suave y dulce en boca, burbujas finas y elegantes, buen balance de dulzor y de frutacon acidez media, agradable al paladar, aunque algo falto de carácter. La acidez en el final recuerda a manzana verde fresca.
Versátil para maridaje de comidas frías y suaves y especiadas y picantes.

Crítica constructiva: el dulce de la entrada de la boca deja percibir poco la variedad, que aparece recién en el final de boca, en el retrogusto.




Conclusiones

El resultado de la cata comparativa de estas nueve etiquetas fue muy esclarecedor, en particular porque en la primera nota de esta serie se expusieron las dos posturas de referentes de la industria: la de Ángel Mendoza proponiendo elaborar con uvas criollas vinos refrescantes y la de Julio Montenegro partidario de erradicarlas para la elaboración de vinos y destinarlas a la industria de endulzantes.

A nuestro juicio la cata demostró que la postura de Ángel Mendoza es apropiada para los vinos provenientes de Criolla Grande, que resultan suaves, frescos, fluidos y bebibles, pero salvo excepciones, con un tenor aromático más corto, cuerpo ligero y menor complejidad. Si además se tiene en cuenta que hay casi 16.000 hectáreas de Criolla grande plantadas en Argentina, y que son de gran productividad, esto debería ayudar a lograr este objetivo. 

Claro que los ejemplares catados para esta nota tienen otra búsqueda y han logrado resultados algo superiores al recién enunciado, pero siempre es bueno contar con etiquetas destacadas que pongan en valor la cepa.

Otra de las conclusiones es que son vinos que se disfrutan mucho tomándolos algo fríos, algo que ya había sido adelantado por alguno de los enólogos que decía gozar tomándolo frio al atardecer.

En tanto a la Criolla Chica, los resultados empíricos de la cata han demostrado que no habrían sido sopesadas adecuadamente todas las posibilidades y que hay una tercer alternativa a ambas teorías: elaborarlas como varietales finos. Todos estos vinos, que fueron elaborados concienzudamente con uvas Criolla Chica, demuestran cabalmente tener real valor enológico y ser capaces de sostenerse en el mercado por sus propios atributos.

Es más, no solo son muy buenos vinos, sino que también se verifica que la Criolla Chica tiene otra virtud, la de poder transmitir muy fielmente las características del suelo y el clima donde se elabora, con gran plasticidad para plasmarlos tanto en nariz como en boca.

Como ejemplo están los cuatro exponentes, de distintas provincias. La Cara Sur de San Juan, dando un vino con buena intensidad y balance entre fruta y acidez, la Sumak Kawsay de Amaicha, Tucumán, transmitiendo todo el sol y la rusticidad que se verifica en ese valle de altura, la Old Vines de Cafayate, Salta, con su delicada intensidad aromática y elegancia y la Granítico de Itata, que ofrece un potente color y una expresión herbal que fácilmente podemos asociar al terroir chileno.

Por otra parte, solo quedan 278 hectáreas de Criolla Chica en Argentina, la mayoría de parrales viejos que de por sí reducen sus rendimientos ofreciendo una fruta equilibrada y apta para estos vinos varietales. 

En vista de lo expuesto, ojala este camino emprendido por bodegas y enólogos que se animan a poner a las Criollas en el lugar que se merecen se multiplique, colaborando así con aquellos viticultores que día a día ponen todos sus esfuerzos para llegar a cosechar sus frutos.



Agradecimientos

A los enólogos que contribuyeron con sus opiniones y las muestras: Rafael Miranda, Matías Michelini, Marcelo Franchetti, Pol Andsnes, Federico Schneidewind, Pancho Bugallo, Sebastián Zuccardi, Leonardo Erazo Lynch, Agustín Lanús, Claudio Maza y Alejandro Pepa.

Al panel de cata: Luz García Peruzzi, Noelia Papa, Sol Amato, Fernando Musumesi, Laura Barril, Carolina Garicoche, Diego Pernas, Francisco Rivero Segura.

Y a todos los que aportaron datos sobre las uvas Criollas que enriquecieron esta serie de notas.

Fotos tomadas por El Ángel del Vino.
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