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lunes, 19 de junio de 2017

Estancia Uspallata, uno de los viñedos más hermosos de la Argentina - Nota 2


Para mí, todo viñedo tiene su encanto. Aun aquellos que están ubicados en las planicies y sin ningún aditamento geográfico cercano. Me genera atracción esa planta tan especial que es la vid, capaz de adaptarse a todo. Una planta trepadora, cuyos troncos y brotes deben ser domados con continuas podas y ataduras. Una planta cuyo follaje puede cambiar el color de todo un paisaje, aun el más inhóspito, a cambio de unas gotas de agua diarias. 

Por ello de chico me encantaba pasear por las viñas de mi abuelo en el Valle de Río Negro, donde alrededor solo había álamos y ninguna montaña a la vista.

Pero cuando al viñedo se le suma un entorno de montaña -lo que sucede en la mayor parte de los viñedos argentinos, ya sea en Mendoza, San Juan o Salta por nombrar solo algunas provincias- la sensación se hace mágica. ¿Quién no se estremeció ante una foto de viñas con la imponente cordillera de los Andes nevada a sus espaldas? Y ni hablar si tenemos la suerte de verlo in situ. La piel de gallina se nos pone. 

Y hago esta introducción para llegar a un lugar en particular. Del cual he escrito hace poco y que me deslumbró a tal punto que no me quedé conforme con describir la visita, el lugar y los vinos que de allí se originan. Decidí averiguar un poco más sobre su historia. Se trata de Estancia Uspallata. Aquí te recomiendo -si no la leíste- hacerte un espacio para linkear y leer la nota anterior y ver las fotos. Imprescindible para comprender la historia que viene.

Estando allí, en ese pequeño valle, rodeado de rodeado de montañas y formaciones geológicas de una hermosura tal, que tranquilamente puede estar entre los paisajes vitícolas más bellos e impactantes del país, me preguntaba: ¿A quién se le ocurrió plantar vid en este lugar? Porque si bien en Salta son comunes en estas alturas, todos sabemos que en el norte el clima compensa y lo hace factible. ¿Pero aquí en Mendoza, viñedos a 2.000 metros de altura? Si Nicolás Catena cuenta que le decían que estaba loco cuando empezó a plantar a 1.300 metros sobre el nivel del mar en Valle de Uco..., ¿quién se atrevió a hacerlo a 2.000?


Y sí, alguien se atrevió. Alguien que ni siquiera nació en Mendoza. Que ni siquiera había pisado esta tierra de Uspallata desde chico, lo cual podría haberlo llevado a entender su clima y sus posibilidades e influenciar en su decisión. Pero no. Fue puro instinto. Ese alguien es Ariel Saud.


Con él nos encontramos para que nos cuente esta historia, porque todo gran vino es mucho más grande cuando atrás tiene una historia de visión, pasión e, incluso, sacrificios:

"Cuando era chico jugaba con mis hermanos y amigos a El Estanciero comprando y vendiéndonos todos los campos de la argentina. El objetivo era que los dados hagan caer algún rival en nuestras provincias y así cobrarles una renta, y si estas eran Bs.As., Córdoba o Santa Fe, la renta era la más alta de todas.

En la vida real mi padre hacia lo mismo, pero con una estrategia diferente. El buscaba campos marginales, donde prevalecieran tres premisas básicas: Localización: debía estar en algún corredor estratégico y sobre ruta o muy cerca de ella; Superficie: debía reunir grandes extensiones para tener economía de escala y la más importante de todas, tenía que tener Agua (en cantidad y calidad suficiente).


Nunca demostró apego por los campos que compraba, pero esta estancia en Uspallata pareció ser diferente. Le gustaba. No sé si era la imponencia de sus montañas, los colores de los cerros, sus valles, su costa sobre el Río Mendoza… no lo sé… pero tampoco sé si por todas estas cualidades o por cuestiones de mercado nunca estuvo próximo a venderse, y quedo olvidada en el patrimonio familiar durante largos veinte años sin que nadie recordase su existencia.


Mis hermanos tomaron caminos diferentes y mi padre falleció en 1999. En junio del año siguiente, viajé con amigos a esquiar a Penitentes, y decidimos hacer escala en Uspallata para pasar por ese campo que sabíamos quedaba sobre la ruta 7 donde funcionaba la estación Uspallata del FF.CC. Trasandino. Las sensaciones y dudas fueron muy diversas. Desde la fascinación por la majestuosidad de sus montañas -que entre otras comprende una gran franja del Cordón del Plata, en ese momento completamente nevado- por parte de algunos, a la contrariedad de otros que solo veían una inmensidad cubierta de piedras y se preguntaban: “esto para que sirve?”

Angustiado por la miopía de algunos comentarios de aquella visita, en la primavera siguiente invité a otro amigo (arquitecto, con una sensibilidad diferente a aquellos detractores de profesión “operadores” en el mercado financiero), quien inmediatamente “entendió el juego” y coincidió con mi visión transformadora de “intervenir amigablemente” en lo que era un desierto en la inmensidad de los Andes, para convertirlo en un destino de viajes con familia y amigos.

Estancia Uspallata representa -como me dijo otro arquitecto amigo- la colonización de un área de la Cordillera de los Andes… a lo que yo agrego… “con múltiples posibilidades, pero a la vez plagada de desafíos e innumerables obstáculos a sortear…”

Claramente, el principal obstáculo para llevar adelante esa transformación no era otro que convencer a mi propia familia -radicada en Buenos Aires- a que “me compre” la idea de poner un pie allí y me acompañe a hacer algo en un lugar tan áspero, despojados de las comodidades que tenían en la ciudad. Inmediatamente comencé el “operativo seducción”, y al poco tiempo de haberlos llevado, los chicos pasaron de las velas a tener generador de electricidad, LCD, Directv TV, cuatriciclo, motos, caballos, etc. etc.



Con todos esos “amenities” sumados al marco geográfico indiscutible, no fue muy difícil que se encariñen con el lugar, me acompañen y suscriban el desafío de transformar el Valle de La Quinta (base actual del desarrollo) en un espacio de diversión, turismo y descanso con amigos, que rápidamente se transformó en un destino clásico en vacaciones de semana santa y fines de año, rodeados de muchos amigos que permanentemente sumaban sus granitos de arena ayudándonos a poder lograr el lugar único que hoy disfrutamos.

En septiembre de 2002 iniciamos la construcción del casco de la estancia. Empezamos con el movimiento de suelo de los lagos, seguimos con la casa y luego la parquización. Pese a las dificultades propias de las distancias, y el haber elegido un sistema constructivo artesanal a manos de picapedreros de oficio, recibimos el 2005 con la casa terminada después de 2 largos años de malabarismos en todo sentido. Anécdotas interminables de lo que represento la construcción recogiendo materiales del lugar desde lugares inaccesibles, en algunos casos, arrastrándolos a lomo de mula en expediciones celosamente organizadas…



Tres años después, corría el 2008 y en mis frecuentes viajes a Mendoza visitando bodegas y viñedos espectaculares, comparables a niveles de Francia, Napa o La Toscana, me prendí fuego con la idea implantar un viñedo en mi campo. Comencé a conversando con cuanto mendocino relacionado al vino se me cruzara y no había persona que no me dijera que estaba loco. Me cuestionaban la altura, el ciclo vegetativo, la imposibilidad de que la uva madure, las heladas tardías y tempranas...


Lejos de desanimarme, lo tomé como un desafío personal. Me seducía el reto de transformar esa aridez extrema un espacio productivo que además alcance -si fuera posible- estándares de calidad premium y así empecé a investigar. Inicialmente con las temperaturas, ratificando para sorpresa de muchos que las mismas se comportaban de manera muy parecida a las de Valle de Uco, aun cuando nosotros estábamos a 2.000 msnm. (800 metros más alto que donde hasta esa instancia se producía uva en la provincia). 

Se confirmaba así la existencia del microclima especial del Valle de La Quinta del que tantas veces mi padre me había hablado, donde medio siglo atrás, se cultivaban frutales regados por un arroyo de vertientes que nace dentro de la propiedad a más de 3.000 msnm.

En marzo de 2009, elegimos el lugar e iniciamos la enmaderación de nuestra primera hectárea. En octubre plantamos 90% Pinot Noir por ser una variedad de ciclo corto, y pusimos, casi sin expectativas, un 10% de Malbec. La sorpresa del vigor de nuestra cepa insignia fue tal que, al año siguiente, plantamos una hectárea completa de Malbec y agregamos dos más de Pinot Noir.

A medida que el emprendimiento empezaba a tomar forma, las adversidades comenzaban a hacerse presentes. Los vientos quebraban brotes, las liebres -que aparecieron como nunca antes- se daban sus buenos banquetes, las hormigas lo mismo, los laboreos requerían de una capacitación que a esa instancia nuestro personal no tenía...

Había que hacerle “un amague a la adversidad” y lo hicimos. Progresivamente fuimos solucionando con ingenio y mucha dedicación cada uno de los contratiempos y en 2013 tuvimos nuestra primera vendimia logrando poca cantidad, pero muy buena calidad de uva al igual que en el año siguiente.



En marzo de 2015, el mismo día que estaba cosechando en el campo, busqué señal en un cerro y lo llamé a Alejandro "Colo" Sejanovich a quien había conocido en una degustación organizada en mi campo por la revista inglesa Decanter. En treinta minutos de conversación nos hicimos socios y esa misma tarde le mandé la cosecha de Pinot Noir con la cual fuimos distinguidos por Wine Advocate con 92 puntos Parker en diciembre de 2016. Al mes siguiente le envié la cosecha del Malbec, con la cual el Colo y sus socios hicieron el Malbec de mayor puntaje de ese varietal de la añada 2015 obteniendo 94+ puntos Parker. Ese mismo Malbec fue posteriormente galardonado hace menos de dos meses con 96 puntos por el prestigioso crítico inglés Tim Atkin.

Verdaderamente siento que han sido muchos los amigos que han ayudado a escribir esta historia tan particular, inclusive aquellos que antes decían que no iba a funcionar o que solo veían piedras y con quienes hoy puedo compartir este lugar sin rencores y mostrarle sin eufemismos que “yo pude sacarle jugo a las piedras …”

¡Y que bueno que ese jugo tenga sabor a Malbec y Pinot Noir!

Fotos gentileza de Estancia Uspallata

jueves, 15 de junio de 2017

Bodega Alandes y los vinos de Karim Mussi Saffie


Hace casi dos años conocí personalmente a Karim Mussi Saffie en una cata de sus vinos Altocedro en Buenos Aires. En esa ocasión descubrimos su amor por La Consulta, donde tiene su finca y su primera bodega. Esta vez el reencuentro fue en Mendoza, pero no en La Consulta sino en Maipú, en una segunda bodega que ha encarado junto con socios suizos, unión que da origen al nombre "Alandes", mezcla de Alpes y Andes.

Se trata de la puesta en valor de una antigua bodega construida en 1904 por la familia Cerutti. que conserva los tradicionales techos de caña y paredes de adobe, para mantener fresco el edificio aun en verano.

Pero lo bueno es que al proyecto ha incorporado el eno-turismo, desarrollando "Ave María Purísima Cava", un bar de vinos que permite acompañar la degustación de vinos de la amplia línea ofrecida por Karim en compañía de sabrosa comida y en un bello espacio que cuenta con jardines y, en la parte trasera de la bodega, hasta de un pequeño museo homenaje. 

Tuvimos la suerte que Karim hiciera de guía y nos contó: "si bien el estilo del edificio es de estética italiana, así como la infraestructura, las maquinarias que se compraban eran de origen francés, ya que los franceses en esa época sufrían las consecuencias de la gran crisis de la filoxera (que devastó gran parte de los viñedos de Europa) y venían a vender sus máquinas a Mendoza. La colectividad italiana fue la de mayor protagonismo en Mendoza, seguida por los españoles y los vasco franceses". Allí se pueden ver entonces las viejas prensas y maquinarias originales de la bodega, conservadas para dar testimonio de ese pasado. Un dato interesante es que la bodega está incorporada a la ruta del Bus Vitivinícola, lo que se facilita su visita. 





Karim cuenta que fue en la bodega de La Consulta (donde se elabora Altocedro) donde primero decidió rescatar el uso de las piletas de hormigón -en 1999, época en que nadie lo hacía. Allí contó con la ayuda de mucha gente grande que lo aconsejó, a sus 24 años. Hoy ya lleva realizadas diecisiete cosechas en La Consulta lo que le ha permitido utilizar toda esa experiencia en la recuperación de esta bodega que tiene 600.000 litros de capacidad en piletas revestidas con epoxi en la planta baja y otros 700.000 litros más. en el sótano.




Fundamenta su apuesta por el hormigón en que para él es mejor como vasija que un tanque de acero inoxidable, especialmente en zonas frías, por los siguientes motivos:
1) mayor inercia térmica: el calor que se libera en la fermentación se mantiene mejor con los menores cambios de temperatura que se producen en el hormigón en relación al acero inoxidable. Eso hace más lentos los cambios de temperatura y por ende la fermentación, preservando aromas. "Es como hacer un asado rápido o lento, la carne queda distinta", grafica.
2) el hormigón cuida mejor a las levaduras indígenas que son las únicas con las que trabaja. "Hay que darle al mosto temperatura y oxígeno para que esas levaduras se multipliquen y fermente el azúcar. El hormigón ayuda a este proceso por su mayor aislación térmica".
3) La forma de los tanques: los tanques de acero son petisos, en favor de un mayor diámetro y menor altura y, para tintos, se logra una relación de 0.5. En las piletas de hormigón ese coeficiente pasa a 0.22 ya que pueden ser largas y anchas y de poca altura. Esto hace que el sombrero de orujo (pieles y semillas) sea mucho más grande en relación al liquido total contenido (volumen) y a mayor superficie de contacto se da mayor extracción natural, ya que hacen falta menos medios mecánicos (remontajes) o químicos (enzimas) para extraer el color de las pieles.



Karim cuenta con la ayuda de Sebastián Yañez, jefe de operaciones enológicas de las dos bodegas, quien nos contó que la cosecha 2017 dio vinos muy estructurados, con mucha concentración y calidad de taninos suaves. "Un año modelo que va a dar que hablar. Hubo merma por heladas, piedra y viento zonda".

Además de los vinos Altocedro y Alandes tiene un portafolio de vinos que elabora en otros proyectos, varios de los cuales pudimos degustar:

Abras Torrontés $220
Este Torrontés de Cafayate fue elaborado por Karim en la bodega Domingo Hermanos con uvas de Chimpas y Yacochuya. La primera cosecha salió en 2011. Es fresco, moderno, con bastante acidez, sin tanta flor, más gastronómico.

"Cafayate es un lugar con identidad super fuerte, donde no cualquiera puede hacer vino si no tiene experiencia. Por suerte muchos enólogos amigos me enseñaron y pude hacer cosas propias con la identidad del lugar. Los clientes extranjeros se quejan de lo invasivo del Torrontés, pero eso les pasa cuando lo toman en sus países de origen y no en Cafayate, donde junto a empanadas o comida local va bárbaro. Abras es para un consumidor internacional, con acidez marcada, más mineral que frutal, va con comida asiática, pescado...", explica el enólogo.


Altocedro Año Cero Pinot Noir 2016 $320
De un viñedo de ocho años de La Consulta. Cada vez que lo cato me impacta por su nariz terrosa y la manera en que transmite también esos aromas a la boca y por su largo final. Es único y original. 

"Teóricamente es un reserva, porque fermenta en barrica. Es el único que guardamos en acero inoxidable. Es como el patito feo, el 2017 en la bodega es feo todo, el mosto... pero después se transforma en un cisne" describe Karim. 

Uno de los Pinot Noir que me gusta recomendar.

Abras Malbec 2015 $320
Una nariz de manual, acidez media/alta, buena dulzura de taninos en el ataque, la fruta al 100%. "Es algo comercial comparándolo con las cosechas anteriores", dice Karim, 


La Consulta Select Blend 2015 $390
Muchas cepas en este blend: Malbec, Tempranillo, Petit Verdot, Cabvernet Franc, Cabernet Sauvignon y Merlot. "Esta cosecha no incluyo el Syrah, ya que no siempre co-fermentamos lo mismo. No es un "coupage" es un "uvaje"; co-fermentaciòn de varias cepas a la que después se agregan otras más. Antes le llamábamos tutti frutti. Por eso todas las cosechas de este vino son diferentes, pero manteniendo una identidad" explica el enólogo. 

Un vino con mucha paleta aromática, en boca terso, muy amigable. Pasa doce meses por barricas usadas

Alandes Red Blend 2012 $550
"Cuando tuvimos que diseñar el corte de esta bodega buscamos algo complementario a Altocedro, que fuera separado y diferente. Para ello intentamos un corte bordelés, clásico, pero el resultado fue algo diferente, con un estilo tradicional que gusto mucho" asegura.

Corte de Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Petit Verdot y Merlot. Es un blend con una buena evolución (5 años), boca muy profunda y potente, nariz balsámica, más integrada o compaginada que en el Select Blend que muestra como más diferenciados los aromas de las distintas cepas. Pasa doce meses en barrica nueva.


Altocedro Reserva Malbec 2014 $680
Karim cuenta: "es uno de los primeros vinos que elaboramos, pero esta fue la primera cosecha de mucha lluvia. Malbec "de libro" de La Consulta. Tres lotes distintos que se fermentan y va al corte después de dieciocho meses de crianza. Es muy representativo de La Consulta ya que hace 17 años que lo hago de los mismos lotes".

Tardo un poco en abrirse en nariz, pero luego levanta y comienza a llenar profundamente. Es un Malbec importante, muy al estilo americano, robusto, a mi gusto un poco fuerte, superando la potencia a la elegancia.

Altocedro Finca Los Galgos Petit Verdot $720
Solo 2400 botellas. De un Petit Verdot injertado hace unos ocho años en un parral viejo de Cabernet. Es un Petit Verdot de buena tipicidad en nariz, con la virtud de que no presenta las habituales rispideces de esta cepa. Sin sobresaltos, pulido. Muy buena boca, de alta gama, con relación justa entre la acidez y el dulzor. 

"Lograr el equilibrio con esta cepa no es tan fácil", dice Mussie Saffie..



Altocedro Gran Reserva Malbec 2014 $ 1200
Los Malbec de Karim son todos profundos, contundentes. Este gran reserva le agrega a eso una nariz más elegante, con protagonismo de la barrica, fineza. Posee un agregado de Semillón que da sedosidad a los taninos y largo de boca. 24 meses de barrica nueva de Borgoña. Partidas muy limitadas.

Durante el almuerzo disfrutamos además un impecable Altocedro Malbec Reserva 2010 en botella Magnun y un rico Altocedro Año Cero Cabernet Sauvignon 2015.



La despedida fue con un brillante Altocedro Año Cero Rosado que hizo olvidar el lógico frío de mayo bajo un atípico cielo plomizo en Mendoza, hecho que no logró opacar la agradable sensación que nos dejó este recorrido por gran parte de los vinos de un enólogo que se consolida entre los más representativos y recomendables de nuestro país.


Fotos tomadas por El Ángel del Vino.

lunes, 12 de junio de 2017

Masterclass de las principales bodegas del grupo Peñaflor


El lunes 5 de junio las principales bodegas del grupo Peñaflor, hicieron gala de su amplio abanico de excelentes vinos durante una Masterclass realizada en la Universidad de San Andrés, en la cual los principales disertantes fueron la MasterWine sueca Madeleine Stenwreth, el Jefe de Enología Daniel Pi y el agrónomo Marcelo Belmonte.

La apertura del evento fue realizada por el Director de Marketing Alejandro Herou y la jornada comenzó con en una apertura por parte de Madeleine para la cual seleccionó tres temas relacionados con las tendencias globales del consumo: el nuevo estilo del Chardonnay, el auge de los vinos rosados y el potencial del Cabernet Sauvignon argentino, más allá del Malbec. 

Durante las mismas se degustaron vinos especialmente seleccionados por ella como el Chateau Glassier Pas du Moine Rose 2016 de Sainte Victoire, Provence, Francia, el Shaw + Smith M3 Chardonnay 2015 de Adelaide Hills, Australia, y un Betz Père de Famille Cabernet Sauvignon 2014 de Columbia Valley, Washington State, USA.


Luego, de la mano de Daniel Pi y Marcelo Belmonte pasamos a un exhaustivo análisis de los terruños de Argentina, focalizados en los sitios donde el Grupo posee sus bodegas. La primera región de la que se habló fue Chapadmalal, Provincia de Buenos Aires, una de las recientes I.G. de nuestro país, gracias a los viñedos implantados allí por Trapiche en su bodega Costa&Pampa. Se degustaron los vinos Costa&Pampa Sauvignon Blanc, Chardonnay y Pinot Noir en sus cosechas 2016.

Luego volamos hacia Mendoza, más específicamente al Valle de Uco, donde Trapiche cuenta con viñedos en Tunuyan (Finca Los Arboles), Gualtallary y San Carlos (Finca El Milagro). Luego de una detallada descripción de las cualidades de cada viñedo se cataron: Gran Medalla Chardonnay 2015, Gran Medalla Pinot Noir 2015 y el nuevo Gran Medalla Cabernet Franc 2014.


Trapiche adquiere uvas a mas de 80 productores y en homenaje a esos viticultores que nunca "salían en la foto" se lanzó Terroir Series. También del Valle de Uco, catamos tres Malbec de las fincas Ambrosía, Orellana y Coletto y el nuevo Cabernet Sauvignon de Finca Laborde.

El cierre mendocino fue a toda orquesta con los Iscay Syrah - Viognier e Iscay Malbec - Cabernet Franc.


La siguiente parada se realizó en San Juan, donde se destaca el Valle del Pedernal. En la Bodega Finca Las Moras se elaboran vinos que recogen uvas de Pedernal, de Valle del Zonda y de Tulum. Los vinos catados fueron Paz Cabernet Sauvignon-Cabernet Franc, Gran Syrah, Mora Negra y Sagrado El Pedernal Malbec.

Luego del almuerzo, volvimos a Mendoza. Comenzando por la zona de Agrelo donde se ubica una de las recientes adquisiciones del Grupo: la Bodega Navarro Correas. 

Se contó con la presencia del enólogo Fernando Ravera, que con entusiasmo califico a la bodega como "una de las más lindas de la Argentina" y comentó las cualidades de los vinos elegidos para la cata: Alegoría Chardonnay, Navarro Correas Cabernet Sauvignon, Selección del enólogo Malbec 2013 y Juan de Dios 2013, que demostraron que ya desde antes del cambio de dueño los vinos de esta tradicional bodega ya venían mostrando una buena evolución. 

En la Primera Zona de Mendoza -Lujan de Cuyo-  se encuentra la bodega Mascota Vineyards, en la cual se luce el enólogo Rodolfo "Opi" Sadler, quien no pudo concurrir por estar de viaje comercial a USA.  Los vinos que representaron a la bodega en esta ocasión fueron: La Mascota Chardonnay 2014, La Mascota Cabernet Sauvignon 2014 y Gran Mascota Malbec 2013. Todos en un estilo que tiene como aliado a la madera y la concentración, vinos de gran impacto y calidad.

Para el cierre nos fuimos al norte, y fue una alegría reencontrarme con el enólogo Claudio Maza (nota) quien contó como en la jerga enológica del Valle hablan de que los vinos tienen "mucho Calchaquí" o "poco Calchaquí" y lo importante que es lograr el equilibrio regulando los rústicos taninos que ofrece la uva de esta zona alta y soleada sin perder el espíritu que los hace únicos.

Catamos, de la línea Old Vines, las cosechas 2015 del Torrontés, la Criolla y el Cabernet Sauvignon, de la línea Fincas Notables el Malbec, Cabernet Franc y Tannat (todos 2014) y en el final, con un cierre a toda orquesta, uno de los Malbec más distintivos de la bodega y a mi juicio de la Argentina: Chañar Punco 2013.


Una increíble jornada en la que el publico invitado (mayormente representantes del periodismo especializado y sommeliers) se encontró con que los vinos a catar fueron en realidad una excusa para hablar -y enseñarnos- sobre las caracteristicas de los distintos terruños argentinos. 

A tal punto que se habló nada de estrategias comerciales, marcas o marketing, poco de vinificación, uso de madera, estilos de enólogos, o variedades y mucho de clima, perfiles de suelos, altitud, escala winkler, zona oceánica, cordillera y valles.

Un seminario que dió la pauta de cómo la industria del vino argentino se está moviendo hacia la obtencion genuina de la representacion del terruño en sus vinos, algo que termino siendo reconocido por Madelaine Stenwreth y vemos repetidamente en las conclusiones de los ultimos reportes de los criticos internacionales.

lunes, 5 de junio de 2017

Altar Uco "Vinos de quietud", por Juan Pablo Michelini


Juan Pablo Michelini presentó su nuevo proyecto llamado Altar Uco. Un proyecto que comenzó en el año 2012 y cuya primera cosecha fue en 2014. “Es un vino personal. Tiene que ser muy personal, tener como una intimidad y causarnos extrema alegría. Son vinos pensados para la crianza”, expresa el menor de los hermanos Michelini, mientras cuenta -brindando un poco de esa intimidad- que su hermano Matías le dice que él es “el más dulce de los Michelini”.

La elección del nombre está impregnada de ese concepto: altar significa entrega, sacrificio… “un momento único que resume lo que me sucede a mí con esta búsqueda intima”. “Los péndulos son buenos para aprender y la experiencia me ayuda a saber lo que soy, lo que quiero, adonde quiero ir y como llegar, en especial para hacer vinos de crianza”.

Se ufana de haber llegado a conocer mucho Gualtallary y el Valle de Uco, lo que le posibilita tener certeza acerca de cómo llegar a hacer un vino de una categoría distinta. “Pienso en fineza y elegancia”, expresa.

Altar Uco Edad Media Blanco 2015 
Es un blend que tiene un poco más del 90% de Sauvignon Blanc, un 8% de Chenin Blanc (el mismo del consagrado Ji Ji Ji) y menos de un 1% de Chardonnay. Usó Chenin del mismo utilizado para el Blanc de Alba 2015, porque le pareció muy bueno.


“Es un blanco al estilo de Jura, un vino amarillo. La base es la prensa y luego más prensa sobre la prensa. El primero que sale, el escurrido, es el más frutado y limpio. Después va teniendo más estructura, con más cosas de la piel y se va oxidando, obteniéndose mostos de color amarillo anaranjado y hasta marrones, tipo leche chocolatada. La ultima prensada tiene los polifenoles oxidables que se oxidan y amarronan, pero luego esos marrones se caen y queda un vino brillante”.

Luego va a barrica nueva de 500 litros durante un tiempo, “pero esa barrica no debe dejarlo “tabla”, sino elegante y con fineza”, aclara.

En nariz el toque de Chardonnay logra bajar la intensidad del Sauvignon Blanc, pero en boca éste mantiene claramente su protagonismo.

“Busco la elegancia, no los extremos, ni punzantes, ni verdes, ni raspantes. Pero tampoco quiero que sean concentrados o golosos en boca”.

Son apenas 900 botellas de un vino blanco completamente distinto a lo conocido en el mercado local. Cuenta que también está haciendo otro blanco que es un vino de flor (velo virtuoso) muy difícil que se reproduzca.

Altar Uco Edad Media Tinto 2014
Compuesto por Malbec 50%, Cabernet Franc 30% y Merlot 20%. “Concepto de crianza con la textura de los tintos de Gualtallary. La barrica (de 500 litros) ayuda a estructurarlo y luego fue a un ánfora de cemento de 3.000 litros”. Un año en barrica, un año de ánfora y un año en botella es la combinación elegida.


En nariz se presenta la tiza, la hierba, se nota el efecto de Gualtallary y se nota el Cabernet Franc, con los efectos de la crianza y la oxidación que da la barrica y el ánfora. En boca sorprende, imposible quedar indiferente. 2.700 botellas y 300 Magnum de un vino con mucho futuro.

¿Ánfora o huevo?
Juan Pablo explica que utilizó ánfora y no huevo porque el huevo “empuja todo para arriba, mueve, y el ánfora en cambio da quietud, los vinos se suavizan, se calman (quizá pierde la intensidad que se gana con el huevo)”.

"En el huevo -la manera como hago los Eggo en Zorzal- hay un mayor movimiento del vino que en el ánfora y el vino sigue creciendo. Me gustaría poder dejar los vinos dos años en el huevo y no como ahora, para poder hacerlo les pedí más huevos a los dueños de Zorzal. En el ánfora, en cambio, a los 10 meses ya noté que dejaba de crecer. El movimiento es menor, pero son menos turbios los vinos, por el menor movimiento. Gana en concentración", expresa convencido.

Altar va a presentar tres líneas:

  • Edad Moderna: en para una gama de precios de $300, que se lanzarán a partir del año próximo.
  • Edad Media: estos que se presentaron ahora.
  • Edad Antigua: el blanco será un vino de flor y el tinto será criado en fudres de 2.000 litros durante más de tres años (proyecto que aún no comenzó) y que recién va a estar para 2024/2025.
En la cápsula reza: “vinos de quietud”, y viendo que el proyecto comenzó en 2012 y el tinto Edad Antigua estará recién para 2024, se entiende el porqué. Habrá que tener mucha paciencia, pero en virtud del resultado de los Edad Moderna, con precio de $ 720 el blanco y $800 el tinto, son una apuesta a algo distinto. 

Probablemente se conviertan en vinos "de culto" en el futuro, pero que a la vez se debe tener en cuenta que son el primer ensayo. Unos vinos para aquellos que les gusta estar en la cresta de la ola.

sábado, 3 de junio de 2017

Con Roberto de la Mota, catando la cosecha 2017 en Bodega Mendel


Bodega Mendel fue instalada en el año 2004, recuperando una antigua bodega de 1904, que había sido abandonada. Esas viejas instalaciones cumplían a la perfección el manual de las bodegas de la época: anchas paredes y altos techos de caña, especiales para apaciguar la constancia y plenitud del sol mendocino, y grandes piletas de cemento, acorde con la visión que primó en el vino argentino de elaborar grandes volúmenes sin detenerse tanto en la calidad. 


Pero Roberto de la Mota (hijo de Raúl de la Mota, uno de los enólogos más reconocidos en la historia de nuestro país) obviamente tiene puesto el foco en la calidad y, en ese camino, dotó a la bodega de modernos tanques de acero inoxidable de volúmenes variables: hay quince tanques de 80 Hl, cinco de 50 Hl, uno de 105 HL, uno de 27 Hl y uno de 12 Hl, los cuales le permiten jugar con las distintas vinificaciones a piacere.


Las viejas piletas de hormigón hoy solo se usan para vinos terminados o para colocar en su interior barricas o estiba de botellas.

Nuestra visita, en el marco del Mr. Wines Tour, tenía previsto que nos recibiera Roberto y la sorpresa fue cuando propueso, en vez de catar vinos terminados, hacer un recorrido por todos los vinos que en ese momento (principios de mayo) se encontraban todavía en los tanques, la mayoría aun en su proceso madurativo. Una linda oportunidad para practicar la cata de los proyectos de vinos y ayudar a entender lo complejo del proceso de proyección de los mismos hacia su estado final, una de las cosas que mas admiro de los buenos enólogos.

Así fue que iniciamos la cata con los blancos, para pasar luego a los tintos. A continuación las apreciaciones obtenidas (al no estar los vinos terminados no profundizaremos en sus descripciones) y los comentarios de Roberto de la Mota en cada caso:


Semillón 2017 (muestra de tanque)
Las uvas provienen de una viña de Altamira de 37 años de antigüedad. Es una finca muy importante, pegada a la parcela de donde salen las uvas con que se elabora el Finca Remota (vino icono de Bodega Mendel). "Yo con mi padre había hecho Semillón. Este lo empezamos a hacer en 2009, ya que antes esa uva se vendía para espumantes. El Semillón fue la variedad francesa más importante, traída de Bordeaux por Michel Pouget, junto con el Malbec. Pero luego se fue dejando de usar, a favor del Chardonnay o el Sauvignon Blanc y pasó a utilizarse como base para espumantes dado no tiene limitaciones para el rendimiento y se puede cosechar mucho más temprano", nos ilustra.

Cuenta que en el año 2009 vino el representante de The Wine Society -club inglés de vinos- y lo probó tan turbio como está este 2017 que probamos nosotros y le pregunto: "¿Cuánto hiciste?, te compro la mitad". Y le explicó que tomó la decisión porque le había recordado al Semillon australiano de Hunter Valley.

"El primer año lo hice fermentando 85% en acero inoxidable y el resto en barricas nuevas de roble, quedando allí durante seis meses. Esa madera y crianza tiene efecto importante en la boca. Las levaduras (actual turbidez) le dan untuosidad".

"Este año vino presenta notas a flor de acacia, más volumen y más cuerpo que el 2016, buen nivel de acidez y frescura", cierra su explicación sobre uno de mis vinos blancos de cabecera. 

Chenin Blanc 2017 (muestra de tanque)
Roberto hizo la siguiente introducción: "es una uva con origen en el Valle de Loira (Savennières, Coteaux du Layon). Llegó antiguamente a la Argentina y se usó mucho, pero sufrió los avatares de la investigación. El racimo se corre mucho (pierde rendimiento), razón por la cual se hizo una selección a la que le pusieron como sinónimo Pinot de la Loire, de alto rendimiento, pero que lamentablemente resultó de baja calidad. Eso fue lo que hizo caer la producción". 

"En Sudáfrica pasó lo mismo. Yo ya había hecho Chenin con mi padre en Weinert y busqué viña de selección vieja".

Cuenta que cuando apenas empezó a trabajar en Cavas de Weinert, en 1985, lo mandaron a cosechar una viña que era de Nico Marchiori (cuya finca dio lugar a uno de los mejores vinos de Viña Cobos) en Agrelo y que siempre recuerda muy particularmente la historia de esa cosecha por todas las vicisitudes que debió superar para concretarla. ¿Cuál era la uva a cosechar?, por supuesto: Chenin. 

Luego Marchiori vendió esa finca, y en su mayor parte la injertaron con otras cepas, pero quedaron como siete hectáreas de Chenin, que son las que utilizó en 2016 para hacer el primer vino, siendo este 2017 el segundo.

Tiene 20% de fermentación en barrica; "los blancos de la Borgoña se elaboran en madera", nos dice, acotando que "un blanco puede fermentar en barrica pero no es tan fácil criarlo en barrica".

La cata continuó con muestras de tanque de los tintos cosecha 2017: Tempranillo y Malbec de uvas de parrales cercanos a la bodega, un Cabernet Franc de Altamira, Cabernet Sauvignon de Perdriel y el Petit Verdot; que tiene la particularidad de venir de plantas que Roberto recibió del ex enólogo de la bodega francesa Chateau Margoux, las fue multiplicando y hoy se usa para las etiquetas Gran Revancha y Unus.

Durante la visita nos llamó la atención la cantidad de mangueritas transparentes que salían de un equipo y se dirigían a los tanques. Se trataba de un sistema de micro oxigenación, sobre el cual Roberto explicó: "se usa para exacerbar el fenómeno natural que se da en la crianza. Agregando oxígeno se transforman moléculas de alcohol en etanol: unión de antocianos y taninos. Es un fenómeno que en forma natural se realiza mediante trasiegos o colocando el vino en barrica con el tapón de vidrio de la barrica invertido para dejar entrar el oxígeno; y aquí replicamos mediante un equipo un dosificador que mide cuánto y una cerámica que dosifica la cantidad de ml de oxígeno por litro de vino al mes a inyectar".


"El proceso se realiza hasta el límite en que los taninos se mantienen reactivos, luego no sirve porque se oxida el vino. Los vinos se prueban cada tres días mientras se hace el proceso. El método fue creado por un francés productor de Madiran (Tannat) para ablandar los taninos y nosotros empezamos a utilizarlo en 1995", hace docencia de la Mota.


Miro mi cuaderno de notas en busca de una frase para cerrar esta crónica y encuentro una que viene como anillo al dedo: poco antes de despedirnos Roberto de la Mota nos transmitió una de las máximas de esta industria: "En el vino todo lleva un montón de tiempo", nadie mejor que él, ejemplo de un enólogo que ha dedicado toda su vida a hacerlos.

Fotos tomadas por El Ángel del Vino
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