Etiquetas

sábado, 15 de agosto de 2015

Bodegas urbanas en Denver USA


Tener que viajar por trabajo (no relacionado al mundo del vino) tiene la desventaja de que me aleja de mis seres queridos y que al regresar me espera el doble de tarea que antes, pero a la vez permite darme ciertos gustos, como descubrir nuevas ideas o conceptos que no son tan comunes en ver en Buenos Aires. Así es que, en mi reciente viaje a Estados Unidos, tuve la oportunidad de visitar la ciudad de Denver en el estado de Colorado. Ciudad que me sorprendió por su dinámica y la libertad que se respira en las calles del centro, en especial en la Avenida 16, que ha sido convertida en peatonal con la única excepción de un bus eléctrico gratuito que la recorre de ida y vuelta en toda su extensión, permitiendo así movilizarse rápida y gratuitamente por ella y visitar muchos lugares en poco tiempo.

La primer sorpresa en Denver fue enterarme que desde el 1° de enero de 2014 la venta de marihuana para uso recreacional ha sido despenalizada, por lo que proliferan los dispensarios y también muchos homeless pacíficos y devotos al consumo de cannabis, atraídos por esta facilidad. Pero mas allá de esto, lo que me interesaba era conocer la participación del vino en la vida de Denver, ciudad que se vanagloria por ser el área metropolitana con mayor cantidad de cervecerías de todo Estados Unidos.

Y si bien es cierto que la cerveza manda, el vino no esta para nada ausente. En el estado de Colorado existen mas de 100 bodegas, muchas de ellas ubicadas en un radio de menos de 4 horas de viaje desde Denver. La mayor parte de estas bodegas, por razones de disponibilidad de tiempo, se encontraban fuera de mi alcance. Pero la sorpresa fue encontrar dos bodegas "urbanas" ubicadas a menos de 20 cuadras del centro de la ciudad, donde yo me hospedaba, por lo cual una tarde luego de las tareas de trabajo y aprovechando que era pleno verano y el sol se ponía casi a las 9 de la noche, decidí visitarlas. En esta nota voy a contar la experiencia en la bodega que me pareció más novedosa y con mejor calidad de vinos.

Se trata de The Infinite Monkey Theorem, que ya desde su nombre muestra deseos de romper las estructuras. Su lema es "No vineyard. No pretense. Back alley winemaking at its finest" Algo así como "Sin viñedos. Sin pretensiones. La mas fina vinificación, en un callejón".

El teorema al que hace referencia el nombre de la bodega dice "Si un mono golpea teclas al azar en una máquina de escribir durante una cantidad infinita de tiempo, seguramente llegara a escribir un texto como las obras completas de William Shakespeare". 

Ben Parsons, enólogo y creador de la bodega, quiso expresar así el desafío que enfrentó para crear un orden desde un sistema caótico, como lo significaba para él traer uvas que crecen a 1,500 metros sobre el nivel del mar, en Colorado, para hacer vino en un galpón ubicado en un callejón de la ciudad, con un numero infinito de variables en juego, decisiones que tomar y ejecutar e infinitos resultados posibles.

Por ello en esta bodega urbana no vamos a encontrar un viñedo sobre onduladas colinas, ni una sala de degustación cubierta en mármoles y granitos. Son apenas 1.400 m2, con muy poca gente trabajando y logran producir vinos ricos, respetables y accesibles.





El concepto de bodega urbana intenta también que la bodega y la ciudad interactúen, promoviendo una "mentalidad social" a través del acceso de la bodega a la ciudad y de la ciudad a la bodega. Quienes toman el vino pueden influenciar en forma directa en quienes lo producen y por lo tanto el vino resulta representativo de la comunidad.

Mas allá de estos conceptos, los objetivos de la bodega son simples:

1) producir vino localmente, utilizando uvas adquiridas a productores de Colorado (y también de California) que son transportadas en camiones refrigerados apenas terminada su cosecha.
2) poner a la vista del publico local y los turistas, el proceso de elaboración del vino, facilitando el aprendizaje sobre el mismo y el acceso a su cultura.
3) permitir conocer una bodega también a aquellos que no están dispuestos a viajar a aquellas ubicadas en los viñedos, lejos de la ciudad.
4) ampliar la experiencia ofreciendo tours y degustaciones grupales y/o individuales que culminan en un ámbito relajado y distendido aprovechando el salon wine-bar y el patio donde la gente se divierte, escuchando buena música en vivo y aprovechando la comida ofrecida por alguno de los numerosos food trucks que existen en Denver. 
5) Degustar los vinos que se sirven en copa, botella, lata y desde una máquina expendedora de latas (slushy machine).
6) Ofrecer distintos formatos de comercialización: vino en botella, en lata, en barriles de acero inoxidable... cada uno apuntando su público (ver nota "Vino el latas y barriles de acero inoxidable. Why not?").



7) Ofrecer distintos medios de comercialización: venta directa en bodega, en el wine-bar, en máquinas expendedoras de latas (que ya ingresaron a importantes compañías aéreas locales), en estadios (en muchos estados de USA la venta de alcohol esta permitida  en eventos) y a través del Monkey Trial Wine Club que realiza envíos a domicilio de cajas de tres o seis botellas cada tres meses por 69 o 129 U$S respectivamente.

Los vinos que producen son Riesling, Sauvignon Blanc, Chardonnay y un blend blanco y entre los tintos Cabernet Franc, Malbec y Petite Syrah. La calidad es buena. De los que probé me gustaron mucho el Sauvignon Blanc y el Cabernet Franc. 


The Infinite Monkey Theorem Malbec fue destacado con 87 puntos por Wine Spectator en el numero especial dedicado al boom del Malbec Argentino en Diciembre de 2011.


En definitiva una experiencia descontracturada, viendo como un emprendimiento con la cabeza bien abierta, puede lograr cosas distintas.


Mas info en: http://www.theinfinitemonkeytheorem.com/
© The Infinite Monkey Theorem  |  3200 Larimer St. Denver, CO  |  303.736.8376

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...