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martes, 1 de septiembre de 2015

Piattelli Vineyards y su Winemaker: Alejandro Nesman


Alejandro Nesman es sanjuanino, de una familia que posee viñedos en esa provincia desde hace 100 años, ya que su tatarabuelo llego desde Italia en 1915. La Bodega Nesman en San Juan llego a tener 350 hectáreas y Alejandro se crió en la ciudad, pero su familia vivió el estilo de vida del viñatero y del productor rural de la mayor parte de las economías regionales de la Argentina, peleando cada cosecha, con años buenos que permitían juntar para vacacionar y renovar el auto y otros en que las cuentas no cerraban. 

Con la vocación típica de las familias inmigrantes para que los hijos se hicieran profesionales, Alejandro ingresó en la Universidad Nacional de Cuyo para recibirse de ingeniero agrónomo en el año 2005. Inmediatamente se animó a hacer una experiencia de intercambio que lo llevó a Hogue Cellars, una las bodegas más reconocidas en el estado de Washington, Estados Unidos.
Al regreso en 2006, aspiró para ingresar a la Bodega Tributo del Grupo Peñaflor. Pero como lo vieron solterito sin apuro y dispuesto a mudarse, prefirieron ofrecerle un destino distinto: Cafayate. Allí se desempeñó durante cuatro años como Jefe de Viñedos.en la Bodega El Esteco 

Finalmente, en abril de 2010 fue tentado para hacerse cargo de Piattelli Vineyards, un nuevo emprendimiento que había comenzado a gestarse en 2008 con la construcción un pozo de agua de 250 metros y la siembra de los primeros viñedos.
Hoy, secundado por el enólogo Javier Saldaño, realiza el manejo del viñedo de 87 hectáreas que se ubica a 1.800 msnm, en un terreno expuesto al Este, con orientación al cordón del Aconquija el cual divide fito-geográficamente la zona, dejando del otro lado la húmeda yunga tucumana y de este lado una tierra con condiciones secas (apenas 150 a 200 mm de lluvia al año y a veces, como en 2014, menos aún, dado que apenas se llego a 120 mm). Pero esto es ideal para el desarrollo de viñas con excelentes condiciones de sanidad siempre y cuando se disponga de agua para riego. Para ello se utiliza el agua obtenida del pozo antes mencionado. 

Apenas iniciada mi visita, Alejandro me propone acompañarlo a recorrer los viñedos dado que debe evaluar y ordenar el riego, ya que el invierno ha dejado de hacer sentir su rigor y con el calor de esta semana las plantas comienzan a despertar.

Las viñas se muestran recortadas, ya que no hace tanto se realizó la poda. Apenas un tronco y los sarmientos atados al alambre que desprenden pequeños pitones con dos yemas cada uno esperando el desborre (momento en que las yemas empiezan a hincharse y se desprenden las escamas que protegieron el brote durante el frío invernal). La brotación llegara pronto, y es importante empezar con mucho riego esta etapa. Así, indica tandas de diez horas de riego, sin peligro de encharcar ya que los suelos de origen aluvional permiten un rápido drenaje.
Durante la recorrida me muestra un interesante sector que han dejado intencionalmente sin plantar, en sus condiciones originales, para que los visitantes podamos apreciar la diferencia:


Alejandro es hiperactivo, y me lleva de aquí para allá mostrándome la geografía y el recorrido del sol sobre los viñedos. En este punto se explaya contándome que la exposición plena al sol genera pigmentos antocianicos, una de las características de los terruños calchaquíes. Debido a la altura sobre el nivel del mar, las viñas aquí están mas cerca del sol y reciben un alto grado de rayos ultravioleta. Por ello, las plantas obligan a las uvas a engrosar sus pieles generando polifenoles sobre las mismas de manera de proteger a las semillas del efecto nocivo que esos rayos producirían su futura germinación.
Estos factores son los que explican el desarrollo de vinos potentes, fuertes en color y con características especiadas y herbáceas que los enólogos aprecian; pero que a la vez se esfuerzan en domar para llevarlos a un justo equilibrio.

Los viñedos de Piattelli cuentan con un sector ubicado sobre un cono aluvional pedregoso, en el cual el sol calienta las piedras y anticipa la maduración de las uvas con respecto al sector mas antiguo ubicado algo mas abajo, que cuenta con suelo franco arenoso.

Con el objetivo de ampliar la producción han también incorporado una finca de treinta y dos hectáreas ubicada a unos diez kilómetros, en Animaná, que tiene suelos con piedras recubiertas de carbonato de calcio. De esta manera logran disponer de una paleta de suelos que les permitirá ir experimentando y evolucionando con los vinos.


Las cepas que se trabajan son Malbec, Cabernet Sauvignon, Tannat, Cabernet Franc, Petit Verdot y Torrontés, obteniéndose unos 700.000 kilos de uva al año con los que se elaboran 550.000 litros de vino, mientras que la bodega tiene una capacidad instalada de un millón de litros.

Recorremos juntos la bodega, muy quieta en esta época del año ya que los vinos reposan en los tanques completando su maduración. Si alguien desea ver una bodega impecable, puede venir a Piattelli, donde todo está en su lugar y, además, ese lugar ha sido detalladamente estudiado. 

Se destaca la limpieza y sobran los espacios para trabajar con gran comodidad. “La calidad que pretendemos obtener solo puede lograrse estando en todos los detalles” dice Nesman al respecto.

Pero claro que esta nota no estaría completa sin probar los vinos. Y para ello vamos tomando muestras de los distintos tanques y luego nos dirigimos a la sala de cata, no sin antes pasar por el Laboratorio a buscar unas copas Riedel que estaban allí guardadas. 

Hablamos un rato sobre la importancia de la copa en la degustación, pero eso da para otra nota, así que mejor vamos a describir los vinos catados:




Piattelli Reserve Malbec – 2014. El Malbec salteño se diferencia del Mendocino. Aquí, si se lo deja en su expresión mas natural, aparecen aromas especiados o herbales y contenidos de alcohol mas elevados cercanos a los 15° no tan comunes en otras regiones del país. Este ejemplar es un claro ejemplo de ello.


Piattelli Grand Reserve Malbec 2013. Con un trabajo minucioso, Alejandro Nesnman ha logrado en este Malbec conjugar lo mejor de los dos mundos, es decir, mantener la complejidad herbal del terruño salteño pero en la medida justa para que se integre de manera perfecta sin descollar, haciéndolo en un estilo mas cercano al de los mejores Mlabec mendocinos. Lo logró con el uso de la barrica francesa más costosa y de mejor calidad, alcanzando un equilibrio que impacta en nariz y explota en boca. Este vino ha demostrado su valía al ganar el Desafío Federal 2015 (ver nota) en su categoría. Se trata de una cata a ciegas desarrollada por más de 100 catadores en la que se comparan mas de treinta vinos de cada rango de precios. En ese evento tuve poco más de dos minutos para degustarlo. Aquí, lo hice con la tranquilidad de la sala de catas y ratificó que la elección de la mayoría fue acertada.

Piattelli Reserve Malbec – Tannat 2014: El Tannat es una cepa que para muchos va a representar el sello distintivo de Salta en el futuro por su gran adaptación a estos suelos. Ya hay grandes ejemplos como varietal, pero también se lo aprovecha muy bien acompañando al Malbec para lograr excelentes Blends como éste.

Piattelli Reserve Cabernet Sauvignon 2014. Los Cabernet Sauvignon salteños me pueden. Me deleitan con su nariz compleja, especiada y a la vez herbal, combinada con la fruta negra. Destacado exponente éste de Piattelli. Le comento a Alejandro que me encantaría volver a probarlo más evolucionado dentro de unos años y hacemos un convenio tácito para ello.

Piattelli Reserve Torrontés 2014. Largo camino ha recorrido el Torrontés, desde aquel Etchart Privado de botella marrón que nos abrió a muchos el camino en esta cepa hace ya muchos años y que aún sigue siendo muy popular. Dicho camino ha llevado a un Torrontés de alta gama, en el que se ha trabajado para domar ese final amargo característico haciéndolo más dócil y equilibrado, y disminuyendo el salto entre lo que se encuentra en la nariz (muy frutado y dulce) con lo que luego aparece en la boca. 

En este vino se ha realizado un trabajo para corregir la acidez y un pequeño paso por madera en una parte de su contenido para acentuar la sedosidad en boca. Un camino que no termina, ya que se continúa evolucionando para ofrecer un blanco del más alto nivel con esta cepa.

Ya llevábamos unas tres horas de entusiasmada charla y cata, cuando nos dirigimos al precioso restaurante de la bodega. Ubicado en una posición privilegiada en el valle, con una vista rodeada por los cerros y los viñedos, es un placer almorzar en las terrazas bajo la protección de las pérgolas que atenúan el impacto del cálido sol salteño. 

Era sábado y muchos turistas que disfrutaban plácidamente del almuerzo, nos miraron sorprendidos llegar a la mesa cargando las botellas que habíamos descorchado para la degustación. Allí comprobamos la versatilidad de los vinos acompañando primero una rica tabla de quesos y luego unas carnes asadas que combinaron de maravilla con los excelentes tintos de Piattelli.


Fue un cierre perfecto para cinco horas de compartida pasión por el vino.


Fotos tomadas por El Ángel del Vino.
Mas info: http://piattellivineyards.com/

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