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jueves, 8 de octubre de 2015

Amalaya y su Winemaker: Paco Puga

Ubicada en el Alto Cafayate, a 1.700 metros de altura sobre el nivel del mar, Bodega Amalaya forma parte del Grupo de origen suizo Hess Family Estates que es propietaria de otras bodegas en Estados Unidos, Sudáfrica y Australia.

A diferencia de Colomé, la otra bodega argentina del grupo, que posee el encanto de ubicarse en las mayores alturas de Salta y cuenta con instalaciones para el turismo y hasta con un impresionante museo de arte, en Amalaya todo esta centrado exclusivamente en la producción del vino, siendo una bodega práctica y funcional que actualmente ha elevado su capacidad instalada a 1.700.000 litros y posee aproximadamente 200 hectáreas de viñedos repartidos en diversas Fincas: 
  • Las Mercedes: de donde obtienen mayormente Malbec (60 Ha) pero también Tannat (7 Ha), Petit Verdot (3 Ha) y Riesling (5 Ha).
  • La Brava; que cuenta con cinco hectáreas de Torrontés y una hectárea de cada una de las siguientes cepas: Malbec, Tannat, Cabernet Sauvignon y Bonarda.
  • San Isidro;, 35 Ha de suelo aluvional pedregoso, con plantaciones de Malbec, Tannat, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Syrah y Torrontés.


El enólogo de la bodega es Francisco Puga (Paco) quien, pese a ser Sábado ya cerca de las ocho de la noche, tuvo la generosidad de recibirme demostrando su pasión por lo que hace. Paco tiene 38 años y estudió en el terciario estatal de enología de San Juan. En 1999 obtuvo una beca para realizar estudios en Beaune, Francia. En el año 2001 ingresa como analista del Instituto Nacional de Vitivinicultura, en Tucumán, donde se desempeña como inspector. Su carrera como enólogo comienza en 2004 con su ingreso a El Esteco en donde se desempeñó hasta el año 2009 que es cuando comienza a trabajar para Colomé. En 2010 Hess adquiere los actuales viñedos de Amalaya a la familia Muñoz y la bodega, que en ese momento tenía una capacidad de 750.000 litros, comienza una nueva etapa.

Los vinos

La línea de varietales Territorio encabeza la oferta más económica de la bodega con vinos que buscan, como su nombre lo indica, reflejar las características típicas del terroir Calchaquí: intensidad aromática, colores profundos, alta expresión frutal y gran cuerpo.

Luego vienen los Amalaya, vinos de corte que increíblemente han logrado posicionarse como clásicos pese a haber sido lanzados apenas hace cinco años, lo cual habla del buen trabajo realizado tanto desde la elaboración como desde el marketing.


Paco me sugirió acompañarlo en un recorrido por la bodega degustando directamente desde los tanques. Así fue que probamos el Amalaya Blanco - compuesto en un 85 % por Torrontés y un 15 % Riesling - vino mineral y fresco, con notas de manzana verde en nariz. 


Luego seguimos con varios de los componentes de los distintos cortes: el Cabernet Franc 2014 cepa que se distingue por ofrecer una gran nariz que presenta notas de mentol y alcanfor, cualidad que se aprovecha en los blends. También degustamos el Bonarda 2015, que se cosecha muy tarde y aporta un color muy oscuro y buena expresividad tanto en nariz como en boca; el Cabernet Sauvignon 2014 y el Malbec 2014 ambos fermentados en barrica, siendo el Malbec la base del Corte Único (el de la etiqueta negra, vino ícono de esta bodega).


Paco nos comenta que el Tinto de Corte - el de la tradicional etiqueta azul - ha ido evolucionando en su composición desde que viera la luz en Colomé (fue creado allí aun antes de establecer esta bodega). Los cambios pasaron por un aumento del Malbec de un 75% inicial al 85 % actual y un desplazamiento del Syrah y el Cabernet Sauvignon como sus otros componentes hacia los actuales Petit Verdot y Tannat. 

La despedida fue como corresponde, brindando por el encuentro con el distinguido espumante Amalaya Brut Nature, blend que utiliza las mismas uvas que el Blanco de Corte, pero en proporciones invertidas: 80% Riesling y 20 % Torrontés logrando combinar la elegancia del primero con la potencia y fruta del segundo.


Para cerrar la nota vale explicar que el nombre de la bodega en lengua nativa significa "Esperanza por un milagro". Pero luego de haberla visitado podemos decir que aquí el único milagro - aunque no menor - es el de contar con la naturaleza del terroir cafayateño; ya que para que los vinos de Amalaya sean lo que son, es evidente la pasión y el gran trabajo de Paco y su gente.

Fotos tomadas por El Ángel del Vino (excepto línea de vinos Amalaya).

1 comentario:

  1. Un grande Paco con su todo su saber y toda su humildad.
    Hasta no había visto la nueva etiqueta del Gran Corte, a pesar que me lo habían comentado: felicitaciones a Amalaya por jugarse de pasar de Blanco a Gris oscuro, cuando el lamentable conocido camino es pasarse a conservadoras y austeras rectangulares blancas, desde situaciones de originalidad por color, dibujo y/o forma.
    Abrazo!

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