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miércoles, 14 de septiembre de 2016

Refugio Churana con los vinos de WineSpotters


En una ciudad tan dinámica como Buenos Aires, la gastronomía va buscando variantes y nuevas propuestas cada día. Una de las alternativas que viene creciendo es la de restaurantes a puertas cerradas, que suelen incluir un menú de pasos con una estudiada selección de vinos por copa acordes a cada uno de ellos.

Es el caso de Bistró Refugio Churana Buenos Aires, que Pía Suárez y Felipe Gonzalez dirigen en Palermo Soho desde hace apenas un mes. Ellos tienen un bonito restaurante frente al río, con el mismo nombre, en Colonia del Sacramento, Uruguay y han decidido ofrecer sus sabores en Buenos Aires, comenzando -por ahora- con este espacio.

Se trata de una bonita casona reciclada ubicada en una zona de Palermo que cada vez adquiere mayor relevancia, a metros del Distrito Audiovisual y el predio ferial El Dorrego.



Su lema es "recuperamos el valor de lo casero, respetando lo autóctono y valorando lo original" y pudimos comprobar esa búsqueda experimentando un completo menú de siete pasos maridado con vinos seleccionados por Majo Carvajal, de la Distribuidora Wine Spotters.

La velada comienza con pan casero de aceite, manteca marrón, maíz cancha y sal rosada presentado junto a una copa de SantoNegro Torrontés  2015 y un novedoso detalle: un hielo de chicha (bebida típica del norte, producto de la fermentación del maíz) con bella forma de rosa peruana, destinado a ser inmerso en la copa de torrontés conformando un original aperitivo estilo sangría.



El segundo acto tiene un nombre que representa acertadamente el resultado del plato: "Enamorado maíz", porque nos enamoramos de esta humita cremosa de choclo asado, con maíz cancha, polvo de panceta, crema de ají y locoto, brotes y flores, acompañada con pan de maíz morado. Su socio fue el vino que más se disfrutó: Insolente Rosé de Malbec 2015, el cual ha dado un salto de calidad respecto a la cosecha 2014 que se pudo probar el año pasado en la Feria de Wine Spotters. Un aplauso por la elección tan acertada.


El tercer acto consistió en un descontracturado "Choripán mejicano" acompañado con concentrado de tomate, kimchi, tortilla de maíz, emulsión de palta y cilantro. Los leves picores del chorizo fueron bien acompañados por un fresco y vegetal Insolente Cabernet Franc 2013, del Valle de Uco, con 18 meses en roble francés.



Para el Cuarto acto, llamado "Toca el cielo con las manos", se combinó la potencia del excelente Sur de los Andes Gran Reserva Cabernet Sauvignon 2010, junto a un plato muy bien trabajado: Cachetes braseados (quijada de vaca con una cocción de siete horas) junto a chutney de hinojos, papines en cenizas de cebolla e hinojo baby asado. Otro punto alto en la cocina de Felipe.


El último plato fue un risotto de cebada en leche de cabra, con delicadas y magras mollejas de cordero y girgolas rosadas (muy sabrosas), perfectamente acordado con la flagrante fruta del Entrelineas Syrah 2013 que elabora el enólogo italiano Giussepe Franceschini.


Como sexto paso el Suspiro, fruta en almíbar de hibiscos y menta con granita de maracuyá; delicado y perfecto para realzar la llegada del postre -séptimo paso- una mousse de chocolate blanco, chocolate amargo y crema de café, acompañada con una copita de espumante Argento con detalle de arándano en almíbar.


Fuera de lo que es la comida en sí, muy cuidada la presentación de las mesas, con suficiente espacio entre ellas, iluminación y música en el nivel exacto para disfrutar la cena, servicio correcto y la permanente atención de los anfitriones para dar detalles sobre cada uno de los pasos del menú. 

Queda claro que un menú de siete pasos no es para apurados, sino para deleitarse con cada detalle, pero vale la pena tenerlo en cuenta: disfrutarlo al máximo requiere disponer de al menos tres horas. Los precios son muy acordes al nivel de producto y servicio ofrecido: 450 $ por los siete pasos y 250$ por el maridaje de vinos (recomendado). 
Para quienes no deseen alcohol existe la opción de elegir otras bebidas a la carta.

Nos contaron que Churana significa, en quechua, “armario” o “arcón”; y es un placer que hayan decidido sacar del armario esta propuesta de placeres para ofrecerlos al público porteño.

Reservas: reservas@churana.com
Instagram @churanaok
Facebook refugiochurana

Fotos tomadas por El Ángel del Vino

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