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lunes, 7 de noviembre de 2016

La fiesta del vino Calchaquí. CoProVi en Cafayate

Cuando en la primera visita realizada a Cafayate, visité varias bodegas y conocí a sus enólogos (ver notas de septiembre de 2015) percibí algo inusual. Varias veces durante la conversación surgían referencias al trabajo de otros enólogos del Valle Calchaquí. Esto me llamó la atención y no tardé en descubrir que existe en Cafayate una conexión entre muchos de los enólogos y agrónomos que supera lo esperado.

Claro que Cafayate no es un lugar “normal”. Tiene un aura especial, encanta con sus paisajes de ensueño, su vida tranquila, su ritmo propio. Y a la vez está lo suficientemente aislado como para generar una necesidad de confraternizar en aras de resolver cosas que, para los que viven en una ciudad grande están a la vuelta de la esquina, pero no aquí, donde un viaje a la capital provincial implica más de dos horas de auto.

Este factor seguramente incide para que los lazos entre colegas, aun trabajando en distintas bodegas, se afiancen, se presten a colaborar unos con otros -hoy por mí, mañana por ti- cuando se presenta un problema de logística, la necesidad de resolver algo o de contar rápido con algún insumo o repuesto que se acabó antes de que llegue su reposición desde Salta, Mendoza o Buenos Aires. Pero aun así no me parece razón suficiente…

Habiéndolos conocido se descubre que hay en ellos un espíritu fraternal, unas ganas de compartir y crecer que los ha llevado a estrechar lazos y conformar un grupo muy especial. Buena onda que le dicen. Que transmiten también a todos quienes los visitan.

Es así que conformaron el Consejo de Profesionales Vitivinícolas del NOA, que pese a su nombre tan formal, es en realidad un grupo de amigos que comparten sus experiencias y que ha llegado a organizar ya desde hace unos años, un evento anual llamado CoProVi. Las buenas críticas que había leído del evento de 2015 me motivaron a estar presente en esta nueva edición que se llevó a cabo en Cafayate los días 5 y 6 de noviembre de 2016. Y sin dudas que valió la pena.

Claro que aprovechamos el viaje para realizar otras visitas a bodegas y degustaciones de vinos que se irán publicando en El Ángel del Vino, pero la frutilla del postre fue este evento, en el cual participaron aproximadamente 250 personas.

Si bien el CoProVi anual finaliza con su reunión anual, en la cual se degusta a ciegas una selección de vinos, el proceso comienza mucho antes. Los miembros del grupo realizan numerosas reuniones previas para catar los vinos de cada bodega y elegir los tres mejores de cada una. Finalmente con las muestras preseleccionadas realizan blends en pos de reflejar de la mejor manera lo que para ellos es posible obtener en el Valle Calchaquí, sin referir a marcas ni etiquetas. 

Es decir, puro espíritu de grupo, puro afán de crecimiento conjunto, de compartir, de analizar méritos y defectos e intentar obtener lo mejor. Todos para uno y uno para todos, podrían decir estos mosqueteros del vino.

Pero no satisfechos con esto –que no es poco- en 2016 decidieron que era hora de agregar un lado técnico y educativo al evento y el día sábado 5 de noviembre se realizó, en los patios del moderno y coqueto Museo de la Vid y el Vino de Cafayate un Seminario en el cual se presentaron charlas técnicas con el fin de revelar las características del suelo calchaquí, de sus viñedos, de sus vinos. 
Juan Luna, Rafael Domingo, Alejandro Nesman y Dolores Lavaque
Así, con la prosa y conducción del afable Juan Luna (segundo enólogo de Finca Quara) y con degustación para todo el público de vinos representativos de las presentaciones, pasaron ordenadamente por el escenario:

• Thibaut Delmotte (Colomé) y Raúl Dávalos (Tacuil) describiendo los resultados del Sauvignon Blanc de altura,
• José Luis Mounier (Finca Quara, Finca Las Nubes) el “rey” del Torrontés, comentando los procesos de producción de esta emblemática cepa salteña y argentina,
• Francisco Telechea (El Esteco) profundizando sobre el microclima del Valle y su aporte a la expresividad de los vinos de la región, 
• Santiago Bugallo (El Porvenir) dando una detallada y gráfica charla sobre la diversidad de los suelos calchaquíes, 
• Dolores Lávaque (Finca Quara, Consultora STG) mostrando los resultados de una interesante encuesta muy útil para orientar el trabajo de marketing y comercialización del Torrontés, 
• Alejandro Nesman (Piattelli) exponiendo su trabajo con clones de Malbec  y su adaptación al suelo del valle, 
• Alejandro Pepa (El Esteco) explicando las razones de la fabulosa expresividad de los Cabernet Sauvignon calchaquíes, 
• Francisco Puga (El Porvenir) y Rafael Domingo (Domingo Molina) describiendo el potencial del Tannat en el terruño salteño.

Thibaut Delmotte, Raúl Dávalos, Alejandro Pepa, Francisco Telechea, Santiago Bugallo y José Luis Mounier
La lista sirve también para identificar a los principales responsables del CoProVi, a quienes se suman varios técnicos más (como les gusta llamarse, para no distinguir entre enólogos, ingenieros agrónomos o winemakers) que colaboran y participan en distintas etapas del proceso como: Claudio Maza (El Esteco), Agustín Lanús (Bad Brothers, Sunal), José Nanni (Nanni), Rolo Díaz (Altos la Ciénaga), Marcos Etchart (Yacochuya), Mariano Quiroga Adamo (ex- Porvenir, ahora en Casarena) y muchos mas que resulta imposible listar.

Un dato importante es que en la selección de muestras no se incluyen a los dueños de las bodegas ni a los comerciales de las mismas, lo que busca asegurar que solo los aspectos técnicos sean tenidos en cuenta.

Pero claro, la perla del evento es la reunión final, este año realizada en los jardines de la preciosa Finca Quara. Si viaja a Cafayate no deje de pasar a conocer esta Finca – Bodega, rodeada de viñedos y ubicada a los pies del cerro, con un bello edificio que merece ser reconocida como uno de los sitios distinguidos del mundo del vino.


Allí se reunió a un nutrido público que llega de varios lugares del país a conocer y degustar la selección de los diez vinos representantes de la tierra calchaquí, todos cosecha 2016, ya que CoProVi trabaja siempre con los vinos del año. Esta vez la conducción fue compartida entre Juan Luna y Paco Puga (foto abajo), quien aporto su permanente buen humor e histrionismo. 




En esta ocasión se degustaron: un Cabernet Franc, un Cabernet Sauvignon (la mejor, a mi gusto, de todas muestras), un muy rico Petit Verdot, un característico Tannat, dos Malbec y tres Torrontés: dos secos de estilos opuestos y uno dulce que cerró la cata.

Sobre los vinos en general, la degustación sirvió para confirmar mi predilección por el Cabernet Sauvignon salteño, cepa que no tengo dudas que en esta región va a continuar su camino ascendente para llegar algún día a los 100 puntos por parte de alguno de los reconocidos críticos internacionales. Es cuestión de lograr la cosecha perfecta y seguir redondeando sus aristas hasta lograr la elegancia y balance perfectos. 

También la confirmación de la excelente adaptación del Tannat, en el cual cada día los enólogos y agrónomos dan pasos hacia adelante en búsqueda del equilibrio. Muy positiva sorpresa fue el Petit Verdot, muy rico y bebible. Los Malbec continúan mejorando (en especial en su acidez) y el Cabernet Franc muestra que el terruño salteño no le cae mal, aunque en ambos casos hay algo que les falta aun para llegar al nivel de sus pares mendocinos. 

El Sauvignon Blanc mostró su propio estilo de altura (¿cuanto pesó en esto la "mano" de sus elaboradores?) y por supuesto que el Torrontés salteño -mas a allá de la predilección o no que tenga uno por esta particular cepa autóctona- que es el mejor del país y del mundo.

Me gustó el detalle dar vuelta la taba y dejar los blancos para el final, con el paladar dulce para pasar a disfrutar del resto de la velada. Pero antes se dio lugar a un homenaje al gran Raúl Dávalos (no le pregunten qué opina del uso de la madera en el vino…) por su trayectoria con el vino salteño y también a ofrecer un gran aplauso a todos los “técnicos” que aportaron su esfuerzo al evento. 

Es en ese momento cuando el evento se convierte en una fiesta, animado por la música, disfrutando del catering y regado a canilla (o mejor dicho botella) libre, por innumerables etiquetas que las bodegas participantes donan para que sean degustadas por todos los asistentes.

Es claro que trabajando de esta manera Cafayate y el valle Calchaquí tienen todo a favor para continuar potenciando el impacto de sus excelentes vinos, en la Argentina y en el mundo.

Fotos tomadas por El Ángel del Vino

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