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miércoles, 31 de mayo de 2017

Ver Sacrum - Visitando los viñedos de Chacayes (The Vines)


Según la definición más popular en Wikipedia, Ver Sacrum (latín) significa “primavera sagrada” y era una tradición de la antigüedad que prescribía la partida de un contingente de jóvenes (a menudo nacidos el mismo año), que abandonaban su tribu para conquistar otras tierras donde establecerse y así fundar una nueva tribu.

En este caso la nueva tribu está conformada por un grupo de mendocinos vinculados con la vitivinicultura que decidió fundar un proyecto con el énfasis puesto en explorar distintas variedades -varias de ellas del Ródano francés- y con el estandarte de la Garnacha (o Grenache), razón por la cual la tribu pronto dio en llamarse el “Team Grenachista”.

A cargo del proyecto se encuentra Eduardo Soler (foto) quien nos recibió al pie de los noveles viñedos de Ver Sacrum en el emprendimiento “The Vines of Mendoza” ubicado en Chacayes, una de las zonas de Valle de Uco que más ruido viene haciendo últimamente, y que incluso está a punto de obtener el grado de Indicación Geográfica (IG) reconocida por el INV.

Allí tienen dos lotes: el número 3 y el 4 del sector llamado Villa de los Enólogos, justo al lado de la bodega SuperUco de los hermanos Michelini. Son seis 6 hectáreas, de las cuales están plantadas algo más de cinco quedando el resto del espacio reservado a la construcción de la futura bodega. 

“La historia comenzó trabajando mucho con Garnacha y Monastrell, variedades de las cuales no conocíamos su manejo en finca y en bodega. Buscamos y encontramos una finca en Barrancas, que estaba muy venida abajo, con 1.5 Ha mezcladas de estas cepas, que habían sido plantadas en 1947”, cuenta Eduardo.

“En 2014 se produjo la primera cosecha: 1.400 botellas de cada etiqueta (Garnacha, Monsatrell y G.S.M. blend de las anteriores más Syrah). En 2015 la cosecha fue mala y de baja calidad, lo que nos obligó a tirar bastante y quedó poco, apenas 600 a 700 botellas por etiqueta. Toda esa demora la superpuso con el lanzamiento de la cosecha 2016”.

En 2016, ya en producción los viñedos de Chacayes, hicieron dos versiones de Garnacha, una de la finca inicial de Barracas y la otra de esta finca en The Vines.

Las novedades pasan por la adición de viñedos en la finca “La Cayetana” ubicada en Cruz de Piedra, en la cual destinan dos hectáreas a plantaciones de Garnacha y Monastrell para las cuales utilizarán material (estacas) de la finca que dio origen a la primera Garnacha de Ver Sacrum. Cuenta que están reproduciendo allí el viñedo porque no han logrado comprar la finca de Barrancas y lamentablemente hay posibilidades de dejar de recibir esas uvas.

Ver Sacrum es un proyecto que se enfoca en la diversidad y en la calidad. Realizan vinificaciones naturales, en bines, habiendo llegado a realizar en 2017 más de ciento cincuenta micro vinificaciones.

Recorriendo el viñedo observamos pequeños racimos aquí y allá, que no fueron cosechados: “se deja fruta colgando para incentivar el crecimiento de las levaduras indígenas, lo mismo con la flora nativa que crece entre las filas”.


Hoy tienen catorce variedades entre las tres fincas, la mayor parte de las cuales están en The Vines of Mendoza. Además de las cepas más conocidas como Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Syrah y Carménère, tienen plantadas variedades menos comunes como Nebbiolo, Marsanne, Roussane, Mencía, Carignan y Teroldego, estas tres últimas cepas destinadas a la línea Irreplicables.

La Roussane es una uva blanca que a medida que madura su piel se empieza a oxidar y toma un color rojizo amarronado (de allí su nombre que proviene de Roux, pelirrojo en francés). Sobre ella Soler nos cuenta “sus vinos se oxidan rápidamente y en Francia tratan de evitarlo llegando a prensar y meterlo en tanque en el mismo viñedo, para luego llevarlo a la bodega. Acá eso es imposible y por ello hacemos una fermentación anaeróbica. El vino tiene algunas notas de oxidación, pero positiva, de aromas a miel”.

Y allí mismo, sobre la caja de una pick up, estaban esperándonos a la temperatura justa tres vinos de uvas de este mismo de viñedo de Chacayes: un Nebbiolo aun si etiquetar, la Garnacha y el G.S.M.  


La dama del abrigo rojo Nebbiolo 2016
“La Nebbiolo es una cepa italiana de la zona de Piamonte, de donde salen los famosos Barolo y Barbaresco, vinos de montaña, a 700 y 800 msnm (lo cual no es poco en Europa) y con muchas nieblas matinales. Aquí se plantó en 2012, y lo raleamos poco para que sea menos concentrado", cuenta Eduardo. Pero aun así el color es muy profundo, lo que le valió su nombre. 

Ver Sacrum Garnacha 2016
La Garnacha tiene un color muy ligero y está muy floral en nariz, con una boca suave, pero vivaz, de acidez marcada. El hit de la bodega.

Ver Sacrum GSM Field Blend 2016

Madura primero la Garnacha, luego el Syrah y finalmente el Monastrell. La cosecha se realiza cuando la Garnacha está algo sobre madura y el Monastrell aún algo verde (en un grado que no se podría hacer con él un varietal). La Garnacha aporta el azúcar, el Syrah el especiado y el Monastrell la acidez. Es distinto a los GSM franceses, que suelen tener mucho Syrah. Tiene un gran balance entre los vinos de antes y los de ahora.

Cuando en octubre del año pasado degustamos los Ver Sacrum y publicamos la nota que cuenta sobre ellos y los Irreplicables ya nos contaban de estos viñedos, pero cuanto mejor es catar los vinos en su propia tierra de origen.


Fotos tomadas por El Ángel del Vino

miércoles, 24 de mayo de 2017

40/40 da como resultado 100%, de calidad. Los vinos de Lucas Pfister


Lucas Pfister (33 años) es Ingeniero Agrónomo recibido en la Universidad de El Salvador de Buenos Aires. Trabajó inicialmente en varios rubros agronómicos hasta llegar a hacer su primera vendimia en Mendoza en Finca La Celia. Luego se anotó -a través de la Universidad de Lujan de Cuyo- para una beca por una Maestría en la Universidad de Montpellier, Francia. Su paso por Europa continuó con vendimias en St. Emilion, Portugal y Alemania; llegando incluso a trabajar en Australia.


Vuelve a la Argentina tentado por un amigo de la familia que le ofrece armar una finca. Mientras tanto decide comenzar a elaborar vinos propios, manejando la Finca de la familia ubicada en Ugarteche, Mendoza, en el kilómetro 40 de la Ruta 40. De allí el nombre "40/40" de los vinos de esta finca familiar, que cuenta con sesenta hectáreas, en las cuales hay plantaciones del año '60 en adelante, siendo los últimos Malbec plantados en 2004. 

Pero su inquietud lo mantiene trabajando a alternadamente en vendimias en Europa, donde asesora a una bodega en el norte de Italia (llevando viñedo y bodega) y lleva adelante el proyecto RE BEL LO  en sociedad con su ex compañero de estudios Konrad Pixner, en el Tirol (Italia).


Viñedos en Italia (foto Lucas Pfister)
Sus vinos llevan ese nombre en referencia a su "rebeldía" a mantenerse dentro de las obligaciones que impone la DOC Alto Adige. Prefirieron dar rienda suelta a su creatividad y aprovechar las uvas de esos suelos de porfirio colorado para hacer vinos "a la inversa", o sea: los tintos como blancos y los blancos como tintos. Trabajan sin herbicidas, sin despampanar (corte de los sarmientos verdes de las vides) y con maceración carbónica.

Se mantienen dentro de la "Indicazione Geografica Tipica" (IGT) Weinberg Dolomiten Weiss, del norte de Italia, pero no en la DOC. Para diferenciarse, y que no quede ninguna duda, además del nombre (RE BEL LO por rebeldía) eligieron embotellar los vinos en botellas no estándar, de medio litro y con tapa a rosca.


El tinto es 100% Cabernet Franc. La primera impresión en nariz fue rara, típica de un vino reducido, pero se fue disipando rápidamente para dar lugar a la fruta y aromas menos herbáceos que los de los Cabernet Franc que estamos acostumbrados a degustar.

El blanco es un Sauvignon Blanc muy especial. Pasa dos semanas de maceración, prensado a mano y se utiliza 100% de barrica nueva no tostada. Presenta una nariz dulce, potente, con aromas a miel y cereal. Difícil de reconocer el Sauvignon Blanc, aunque en el fondo, tras el impacto inicial generado por un bouquet tan distinto al que estamos acostumbrados (muy positivo por cierto) mi conclusión fue que probablemente esa hubiera sido la cepa que hubiera arriesgado de haber catado a ciegas .

En boca transmite muy fielmente lo detectado en nariz, a la vez que es goloso, corpóreo y muy rico. Un hallazgo, con la mala noticia que está agotado y que no será fácil de conseguir las nuevas cosechas en Argentina.

Sobre su estilo, Lucas cuenta que vivió tres años en la misma finca, al estilo del productor pequeño europeo. "No hago sobre-extracción y ni busco sobre-madurez, sino que prefiero ir rumbo hacia la fineza, cosechando temprano. En bodega realizo poca intervención, ni siquiera hago maceración en frío porque estandariza. Utilizo barricas usadas, hago filtración gruesa con tierras diatomeas (para sacar las impurezas) y estoy tratando de bajar los niveles de alcohol. Trabajo al estilo reductivo, sin usar micro-oxigenación", explica. 

40/40 Malbec 2015 $ 325
Corte de dos parcelas, una arcillosa y la otra pedregosa. Fermentado en barricas abiertas y prensado a mano. Fresco y frutado, bebible. Descansa once meses en barricas usadas. Bien logrado.



40/40 Cabernet Sauvignon 2015 $ 350
De un parral de los años 70, de bajo rinde. Es un corte de dos cosechas realizadas en fechas distintas, con dos semanas de diferencia. Fermentado en barrica. En nariz arranca muy arriba y en boca es suave, de taninos aterciopelados, bien presente la fruta. El que más me gustó de los cuatro 40/40, un vinazo.



40/40 Cabernet Franc 2016
Es la primera vendimia de esta cepa. "Coseché muy tarde para lo que acostumbro", dice Lucas. Fermentado en barrica. La primera nariz es plana, luego de agitar bien la copa empiezan a aparecer los herbáceos característicos del Cabernet Franc y en boca muestra bien la tipicidad del varietal, aunque aún le falta desarrollo (por falta de tiempo de estabilización en botella). Está sin etiquetar y fue fraccionado hace dos meses. Para esperarlo un poco más.

40/40 Blend 2015 $ 420 
Blend de Malbec, Cabernet Sauvignon y Tempranillo, bien amalgamados. En nariz ataca primero el Malbec, luego sostiene el Cabernet Sauvignon y el Tempranillo aporta tanicidad para hacerlo más jugoso y muy bebible. Muy bien logrado este recomendable blend.

Sobre la cosecha 2017 dice: "tuvimos una sanidad espectacular, todos los vinos con máximo de 13,8 ºC de alcohol. No estoy convencido que vaya a ser una gran añada porque las noches fueron muy cálidas lo que hace que las plantas "trabajen" de noche y esto no ayuda, porque le que quita algo de color y otras cosas al vino".

Lucas se reconoce muy inquieto, "si todos los años hago lo mismo en la bodega me aburro" y entre los temas para continuar avanzando dice que está intentando "laburar mejor las reducciones, no haciendo remontajes abiertos sino haciéndolos sin permitir el acceso de oxígeno".

En resumen,  los vinos de Lucas Pfister son especiales para los amantes de la nariz, porque van desplegándose de a poco sin detenerse, no se estabilizan rápidamente sino que permiten su disfrute por largo tiempo. Vale la pena probarlos.

Ver video "Un día en la finca" 40/40

Otra buena nota sobre Lucas Pfister

Fotos tomadas por El Ángel del Vino.

lunes, 22 de mayo de 2017

Bodega del Fin del Mundo y Malma. Los Malbec de San Patricio del Chañar

Viñedos en San Patricio del Chañar  (foto Bodega del Fin del Mundo).
Sergio Pomar tiene 38 años y se recibió de enólogo en la Universidad Don Bosco de Mendoza, pero ya lleva diez años trabajando en Neuquén, más específicamente en la zona de San Patricio del Chañar. Se destaca por haber ganado el concurso de enólogos Sub 40 organizado por Winifera y Caminos del Vino en el año 2016.


Maneja el equipo enológico de Bodegas del Fin del Mundo y Malma, en el cual participan, además, los enólogos Lucas Quiroga y Ricardo Galante, este último trabajando con los espumantes.


Tantos años en la zona -una de las más nuevas del mapa vitícola argentino- lo convierten en un referente a quien consultar por las características y aptitudes de los viñedos de la Patagonia, a su criterio: "una zona de vinos de calidad". 

"Una de las razones es que los rendimientos son bajos debido a una cuestión de terroir. Naturalmente se ubican de 10/12 mil kg/Ha, pero se reducen hasta 8 mil kg/Ha en los suelos arenosos de la línea fría cerca del río y más aún 
cuando se ralea buscando la máxima calidad, llegando a obtener apenas 5 mil kg/Ha", explica.


Insiste en que el factor preponderante en la Patagonia es el clima, "porque incide en la fotosíntesis de las plantas y, en el caso del Malbec, influye entregando vinos tiolados -el mismo compuesto que tiene el Sauvignon Blanc- e inclusive hasta cítricos. En degustación a ciegas el Malbec se asocia al de las zonas frías, como el Valle de Uco. La Patagonia es fría y da un perfil a fruta fresca", destaca Sergio.

"El segundo punto es el suelo y el tercero saber respetar en la bodega lo que dieron esos suelos y ese clima", cierra su ranking de los factores que mas aportan al resultado final de los Malbec de Neuquén, dejando humildemente para el final el aporte del enólogo y condicionándolo a la función de sostener fielmente lo que da la fruta, la posición mas escuchada hoy en las generaciones de jóvenes enólogos argentinos.

Aun así no desdeña la participación del hombre en la selección de las plantas y cuenta que se eligieron para el Malbec el Clon 242, de perfil cítrico herbáceo y para el Pinot Noir los clones 777 - 715. "Evidentemente el clon aporta un carácter que lo diferencia del resto", acota, antes de pasar a degustar los vinos que comentamos a continuación.

Malma Finca La Papay Malbec 2016
Un Malbec frutado, con paso por barricas de origen francés y americano. 

Malma Family Reserve Malbec 2014
Con uvas provenientes de parcelas seleccionadas de la misma finca La Papay que el anterior. Aquí el paso por barricas se eleva a doce meses. Es del estilo que le gusta a los norteamericanos -uno de los principales destinos de las importaciones de los vinos de ambas bodegas- concentrado, rico, potentes frutas maduras, con una nariz bien expresiva y notas a vainilla. Jugoso en boca. Este vino brilló en el Concurso de enólogos Sub 40 y catapultó a Pomar a la cima del mismo.


Del Fin del Mundo Reserva Malbec 2015
Con un paso de doce meses por barricas de origen francés y americano. Algo menos expresivo en nariz que el Malma, más floral, pero a la vez más gastronómico. En boca se le reconoce una paleta de sabores más amplia.

Malma Universo Malbec 2011
En el mismo estilo del Family Reserve, pero más dulce y concentrado, con buena evolución y cuerpo. Me gustó mucho.



Fin del Mundo Single Vineyard 2013
Proviene de la Finca El Potrero, de una parcela de la parte más alta de la banda, que presenta orientación 15° noroeste. En nariz hay que esperar que se vaya abriendo -mejor decantar- y en boca se presenta seco, con un cuerpo medio / alto.


Damos las gracias a Sergio Reggiani -sommelier- y a Pedro Soraire -Director- de Bodegas Malma y del Fin del Mundo por la invitación a catar estos Malbec de ambas bodegas realizada en el restaurante Sagardi durante la semana del Malbec. 

Fotos tomadas por El Ángel del Vino


viernes, 19 de mayo de 2017

Estancia Uspallata, uno de los viñedos más hermosos de la Argentina

Cuando se habla de viñedos a 2.000 metros sobre el nivel del mar, uno automáticamente piensa en Salta o Jujuy… pero vamos a tener que empezar a acostumbrarnos a que estas provincias pierdan esa exclusividad.



Y es justamente, la principal provincia de Argentina en lo que a vino se refiere, la que escala cada vez más alto para llegar a contar con viñedos a 2.000 msnm. Se trata de un viñedo único, que no solo se destaca por ser el más alto de Mendoza, sino también por su entorno, rodeado de montañas y formaciones geológicas de una hermosura tal, que tranquilamente puede estar entre los paisajes vitícolas más bellos e impactantes del país.

Se trata de Estancia Uspallata, ubicada en un pequeño valle atravesado por un arroyo (la disponibilidad de agua es clave), es un paraíso para cualquier geólogo por la diversidad de las formaciones que lo circundan y para cualquier fotógrafo por las gamas de colores y formas que lo rodean en sus 360 grados, brindando una vista más impactante que la otra.


En el lugar se encuentran suelos con arenisca, roca sedimentaria traída por los aluviones, que se taparon y cementaron con los años debido al carbonato de calcio que hace de pegamento. Estas rocas son blandas y se rompen fácilmente. La erosión generada por la lluvia y los vientos, dio lugar a estos suelos formados por rocas coluviales, pequeñas y con aristas (diferentes a las de los suelos aluvionales en las cuales las rocas son redondas, tipo canto rodado). Estos sedimentos se acumularon en el centro de este pequeño valle dando lugar a un suelo que parece diseñado especialmente para plantar la viña.

En el año 2009 se comenzó a plantar Malbec y Pinot Noir; y luego se agregó Cabernet Franc, alcanzando cinco hectáreas plantadas, pero con posibilidades de expandirse. A partir de 2015, la familia Saud dueña de la propiedad (que es muy extensa y llega al Cordón del Plata, en el límite con Chile) decide asociarse a Alejandro Sejanovich quien está a cargo del mantenimiento del viñedo y la elaboración del vino.



Justamente fue Sejanovich quien nos recibió en Estancia Uspallata. Es un muy reconocido ingeniero agrónomo que desde hace unos años elabora excelentes vinos en varias regiones del país -Manos Negras, Tinto Negro, Zaha, Teho, etc.- en sociedad con Jeff Mausbach, ambos ex Catena Zapata.

Alejandro nos explicaba: “Esta es zona precordillerana y los suelos no tienen nada que ver con los de Valle de Uco y mucho menos el clima. Aquí los mayores peligros son las heladas, el viento y los aluviones del arroyo cuando llueve muy fuerte, ya que el agua desborda y puede arrasar con las viñas. Por ello se han debido generar cursos de defensa. Podamos tarde (en cuatro días se realiza todo el trabajo) y se cosecha más tarde también (el Malbec se cosechó en 8 de abril). No es común que haya grandes nevadas, pero igualmente es un clima extremo, ya que la parte alta está a 2.000 msnm, con un desnivel que llega a 75 metros”.



La viña, plantada en orientación al norte para mejorar la captación del sol, es cruzada por una vega (vertiente de agua que sale del suelo) alrededor de la cual hay tierra negra, con bastante material orgánico. En ese sector se eligió plantar el Pinot Noir, ya que el suelo es más húmedo y por lo tanto más frío. Los rendimientos por ahora son muy bajos, de apenas 3.000 kg por hectárea.

En ese maravilloso entorno y a metros de los viñedos pudimos probar los vinos nacidos de las uvas de Estancia Uspallata:

Estancia Uspallata Espumante 2016
Pinot Noir 100%, con mucha acidez (es el que más demora en madurar). Según Sejanovich: “el mosto tenía 10.7 a 11 de acidez natural al prensar, valores que no se consiguen en ningún lugar de la Argentina. Fue fermentado en huevo de cemento y se lo dejó estabilizar durante el invierno. Luego se prepara el licor de tiraje (levadura con azúcar y el mismo vino) y se le agrega al vino, para embotellar tapando con opérculo (pequeño tapón plástico descartable) y tapa corona. Se lo deja sobre las borras (levaduras y sedimentos formados durante la segunda fermentación) lo que le aporta otros aromas y sabores. Se decide cuando se larga a la venta probándolo a partir de los seis meses”

En este momento presenta una muy buena cremosidad y perfecta acidez, le auguramos un gran futuro.

Estancia Uspallata Pinot Noir 2015
Es su primer cosecha. Presenta mucha expresión de este terruño tan especial. Fermentado en bines y barrica usada, se hicieron distintas vinificaciones: con racimo entero pisado a pie y con racimo despalillado y posterior agregado del escobajo. En boca presenta exquisita suavidad, con una mínima acidez y nariz levemente salina.


Estancia Uspallata Malbec 2015
Se elaboró en forma similar al Pinot Noir. Tiene una linda acidez, no agresiva y mucho aroma a hierba de campo (al estilo de los Syrah del Ródano francés). En boca es suave, elegante, sin excesos ni maquillajes, un vino para beber y beber, pero a la vez complejo en aromas y de buena longitud, lo cual es fundamental para disfrutarlo junto a un buen plato.



Una de las claves de estos vinos puede encontrarse en una definición que Sejanovich deja al pasar: “a mí me gusta regar la viña, no deshidratarla, porque la deshidratación logra mayor concentración, pero lo hace en haras de perder la acidez”. Y la acidez de estos vinos ayuda a preservar los aromas florales y herbáceos, que los distinguen.



La otra está a la vista: y es el terroir. Y también Alejandro nos deja una observación al respecto: “si la gracia del vino fuera la madera, eso se puede comprar… pero un lugar como este no se puede comprar tan fácilmente”.

Lamento que las fotos que ilustran esta nota no lleguen a representar ni un 20% de lo que se siente estando en Estancia Uspallata, uno de los viñedos más hermosos de la Argentina.

jueves, 18 de mayo de 2017

Bodega Rutini. Un clásico que se aggiorna a los nuevos vientos


Hace unos días Bodega Rutini invitó a Argentina Wine Bloggers a un almuerzo en el restaurante a puertas cerradas "Treinta Sillas". Pensamos que la cita estaba orientada a presentarnos sus muy reconocidos vinos, pero en realidad se trató de un encuentro de ida y vuelta, en el cual la bodega, a través de su Gerente Comercial Enrique Coscia, el Gerente de Ventas Alberto Marcovecchio, el Responsable del Marketing y Comunicaciòn Ignacio Inchausty y la Sommelier Maria Fernanda López, buscó profundizar sobre el mundo de la comunicación del vino mediante redes sociales, rubro en el cual AWB es -modestamente- protagonista.

Pero esos temas no son los que apasionan a nuestros lectores, asi que mejor contar lo que recopilamos sobre Bodega Rutini y los vinos que degustamos durante el almuerzo: la bodega original esta en Coquimbito y funciona allí desde 1885; lugar donde se elaboran los vinos San Felipe, La Vuelta, Cepa Tradicional, Pequeña Vasija y Cruz Alta.

La nueva bodega, se ubica en Tupungato (sitio donde poseen antiguos viñedos plantados por Felipe Rutini en 1900) y fue inaugurada en el año 2008. Es un proyecto de avanzada diseñado por el estudio Yanzón Bórmida, inspirado en una princesa egipcia. Posee la más alta tecnología, destacándose la selectora automática de uvas que durante la vendimia trabaja las 24 hs y posee un sistema auto limpiante con leds. De allí salen las lineas Trumpeter, Encuentro, Colección Rutini, Antología, Apartado y Felipe Rutini. El Director Enológico Rutini es el prestigioso enólogo Mariano Di Paola.  Cuentan con cinco viñedos propios ubicados en Altamira, La Consulta y Tupungato

Enrique Coscia es sobrino de Italo Rutini -uno de los siete descendientes de Felipe Rutini- y trabaja en La Rural desde 1960, aunque oficialmente se incorporó en 1966. Se lo conoce como el “creador” de la marca Rutini ya que en 1982 cuando el directorio (Italo Rutini y sus seis hermanos) decidió crear un vino al estilo de los Grand Cru franceses, Enrique -en ese momento de 20 años- sugirió ponerle el nombre del fundador de la bodega Don Felipe Rutini.  


Alberto Marcovecchio y Enrique Coscia
Enrique cuenta que el vino icono en ese momento era el San Felipe, que es reconocido actualmente por su ya tradicional botella formato caramañola. Esta botella fue una creación de Italo y Luis Rivas, su cuñado, que viene del concepto alemán (con formas de huevos de macho cabrío). La etiqueta del San Felipe había sido encargada por Luis Rivas al artista Alejandro Sirio -especialista en fotograbado en el diario La Nación- quien no quiso cobrar su trabajo por lo cual, como homenaje, en la parte de abajo de la misma se leía: A. Sirio. Esa etiqueta muestra la casa y los galpones de la casa de Rutini, de la época en que el vino se vendía en bordelesas y se le pegaba una etiqueta de papel con esta imagen.

Siguiendo la tradición, la etiqueta del Felipe Rutini se encargó años mas tarde a un discípulo de Alejandro Sirio. Al momento del lanzamiento se buscó que fuera el vino tope de la Argentina y para ello se lo lanzó con un precio alto ($ 10,5) que se encontraba un 10% por encima del Bianchi; en ese momento era el vino mas caro del mercado. Esto provocó el enojo del Gato Dumas, pero finalmente el vino fue aceptado -por su gran nivel- por los consumidores.

La marca se instaló por el boca a boca, sin ayuda del periodismo ni de otros medios, a través de una campaña en la cual se enviaron botellas personalizadas junto a una carta del presidente de Rutini. En el primer año, 1985, se vendieron 400 cajas, llegándose a un máximo de 7.500 cajas. Actualmente se venden 2.000.

Luego salió “Colección Rutini” y más tarde -en octubre de 2001- el Trumpeter, una marca que estaba en el baúl de Catena Zapata (socio con un 35% del paquete accionario de la bodega, estando el restante 65% a manos de José Benegas Lynch). Se escribió Trumpeter “by Rutini” y fueron los pioneros en apoyar una nueva etiqueta de esa manera, poniendo en juego la marca mayor.

Es una bodega que siempre estuvo enfocada al mercado interno, pero actualmente las exportaciones alcanzan el 25% y con tendencia positiva.

Pero no todo fue charla, algunos vinos tomamos. Comenzamos con un delicado Rutini Brut Nature 2012, elaborado bajo método Champenoise y seguimos con vinos de la línea Antología, que son numerados, únicos e irrepetibles. Partidas especiales que no se repiten.

Antología XLV 2015
Es un blend blanco compuesto 40% Chardonnay de Altamira, 40% Chardonnay de Gualtallary, 10% Semillón y 10% Gewustraminer. Me gustó mucho la integración de la madera y de los distintos componentes del blend, con un gran final de boca.

Antología Merlot 2014
Gran concentración, parece un vino con más guarda. Es el Merlot que forma parte del Felipe Rutini. Un de los mejores Merlot que probamos últimamente. 

Antología Malbec 2014
De Gualtallary. Nariz floral, compleja, que tarda en abrirse, pero se destaca en boca. Es el Malbec típico: frutal, con buen balance de dulzura, va a ganar mucho con la guarda.

Antología Cabernet Franc 2014
De Gualtallary. Nariz fresca, hierbas frescas, fondo mentolado. En boca algo picante, transmitiendo muy bien los aromas de nariz. El que mejor me impresionó.

Antología Cabernet Sauvignon 2014
Como en el Malbec, la enología supera a la cepa, se vuelve a notar la calidad de la fruta pero la tipicidad queda en segundo plano. El que menos me gustó.


Antología XV

Una nariz muy de alta gama y una boca acorde.

Rutini Vin Doux Naturel 2013
El cierre de la degustación fue con este hermoso vino dulce, que tiene una envidiable paleta de aromas.



Cabe destacar que la imagen de los vinos de alta gama (Antología, Apartados, Single Vineyard y Encuentro Blend)  ha cambiado, aggiornándose con etiquetas más grandes, mas blancas y limpios los frentes, pasando la información a las contra-etiquetas. Una muestra mas de que esta bodega, aunque tradicional, sabe adaptarse a los nuevos vientos manteniendo su bien ganado prestigio. 


Fotos tomadas por el Ángel del Vino y gentilezas de los blogs "El Vino del Mes" y "Argentina y sus vinos".

lunes, 8 de mayo de 2017

BordeRío, una de las bodegas más cercanas a Buenos Aires


Cerca de la ciudad de Victoria, provincia de Entre Ríos, en el kilómetro 134 de la Ruta Provincial N° 11 se encuentra BordeRío, bodega que se comenzó a construir hace unos cuatro años. Lo interesante es que, pese a no estar en la Provincia de Buenos Aires, probablemente sea una de las bodegas más cercanas a la capital argentina. Son 334 km desde el obelisco, apenas cuatro horas en auto. 

Apenas entrar al edificio principal sorprende con un museo de viejas piezas utilizadas de elaboración de vinos, traídos desde Mendoza, paredes decoradas con posters de películas orientadas a la temática del vino y un amplio salón decorado con barricas, en el cual se realizan las degustaciones a los turistas y que es utilizado también para eventos.

Al momento de nuestra visita el edificio principal se encontraba en la etapa final de aplicación de terminaciones, con la colocación de revestimientos exteriores de piedra de la zona, como puede observarse en la foto inicial.


La finca, que antiguamente se dedicaba a la ganadería y maíz y hoy se ha reconvertido a bodega y futuro hotel (el que se aprecia en la foto siguiente), posee 340 hectáreas, 18 de las cuales se encuentran plantadas con vides, en las siguientes proporciones: 10 hectáreas de Malbec, 3 de Merlot, 3 de Syrah, 1 de Cabernet Franc y 1 de Chardonnay.



Está inmersa en una zona muy bella paisajísticamente, dado a su perfil ondulado. Y una curiosidad es la existencia de suelos calcáreos, que quedan claramente expuestos en los restos de una cantera a cielo abierto a metros del edificio principal.


En la finca también se han plantado siete mil olivos, de entre 13 y 40 años, que fueron traídos de un desmonte en San Juan.

Pero lo más impresionante está bajo tierra. En el subsuelo encontramos no solo la consabida cava subterránea de barricas sino también, a continuación de ella, una impactante sala de degustación al estilo californiano y un salón con una enorme mesa de granito que -por su porte- hubo de ser ubicada allí antes de construir el edificio.





A cargo de la enología está el Ingeniero Agrónomo Oscar Laguna, con paso por Francia en Beziers (Haut Blauville) y Languedoc, y en Argentina en Bodega Poesía.


Las instalaciones tienen una capacidad máxima de 30.000 botellas, contando con ocho tanques de acero inoxidable de 50 Hl, cuatro de 30 Hl y cuatro huevos de cemento de 33 Hl. La cava -por ahora- tiene 24 barricas de roble francés y americano. Embotellan en sitio para lo cual poseen una moderna máquina embotelladora italiana.



Los propietarios son el matrimonio de Guillermo Tornatore y Verónica Irazoqui (dueños de la empresa de tecnología informática Don Web), quienes -apasionados por el vino- se lanzaron de lleno a recuperar la cultura vitivinícola que Entre Ríos supo tener hasta que en la década del 30, bajo la presidencia de Agustín P. Justo, una ley prohibió los viñedos para dar prioridad a Cuyo.

En relación a los vinos, Oscar Laguna cree que "por ahora lo importante es ir entendiendo la respuesta de los viñedos, ya que hay que experimentar en la zona y todo se aprende viendo lo que sucede. Y tener en cuenta que son viñas de segundo verde, cuando la madurez enológica llega normalmente en el quinto verde". 

En la primera cosecha -de 2016- se vio que el Syrah, el Merlot y el Malbec casi maduraron al mismo tiempo (cosa que no sucede en Mendoza, por ejemplo) y el Cabernet Franc una semana después. 

También destaca que no hace falta corregir acidez (probablemente por el calcáreo del suelo); hay poca madurez polifenólica y hay buena madurez de azúcar. Los vinos resultan ser frescos, de color intermedio a bajo y con niveles normales de alcohol.

Degustamos algunos ejemplares, e incluso Oscar llegó a armarnos un blend que tiene en mente preparar; con muestras de diferentes barricas. Catamos el Cabernet Franc de dos barricas, una de roble francés y la otra roble americano (este último me gustó más), que probablemente va a conformar un futuro blend de ambos.

El Malbec, que por ahora resulta sencillo, puede ser un lindo vino para todos los días. El Syrah ofrece aroma a eucaliptos y aparece un poco mas resuelto. Pero los que asoman como muy interesantes son el Merlot y el Cabernet Franc. Por ello me animo a recomendar, si llegas a pasar por la bodega, que te alces con un Injusto Blend (compuesto en un 65% por Merlot y un 35% por Cabernet Franc) que ha pasado ocho meses en roble. Muy buena nariz y ataque en boca. Vale la pena dejarlo descansar un poco más en botella, esperando que amaine un leve amargor final.


Dejamos para el final explicar el nombre del vino. Mas arriba te contamos que fue bajo el mandato del presidente Agustín P. Justo que se prohibió la vitivinicultura en Entre Ríos, pues bien, este vino viene a mostrar que ese hecho fue algo muy "Injusto".

En definitiva una linda propuesta que seguramente va a resultar aún más atractiva cuando se inaugure la hostería y se sumen un par de años mas de maduración de los viñedos.

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