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lunes, 22 de mayo de 2017

Bodega del Fin del Mundo y Malma. Los Malbec de San Patricio del Chañar

Viñedos en San Patricio del Chañar  (foto Bodega del Fin del Mundo).
Sergio Pomar tiene 38 años y se recibió de enólogo en la Universidad Don Bosco de Mendoza, pero ya lleva diez años trabajando en Neuquén, más específicamente en la zona de San Patricio del Chañar. Se destaca por haber ganado el concurso de enólogos Sub 40 organizado por Winifera y Caminos del Vino en el año 2016.


Maneja el equipo enológico de Bodegas del Fin del Mundo y Malma, en el cual participan, además, los enólogos Lucas Quiroga y Ricardo Galante, este último trabajando con los espumantes.


Tantos años en la zona -una de las más nuevas del mapa vitícola argentino- lo convierten en un referente a quien consultar por las características y aptitudes de los viñedos de la Patagonia, a su criterio: "una zona de vinos de calidad". 

"Una de las razones es que los rendimientos son bajos debido a una cuestión de terroir. Naturalmente se ubican de 10/12 mil kg/Ha, pero se reducen hasta 8 mil kg/Ha en los suelos arenosos de la línea fría cerca del río y más aún 
cuando se ralea buscando la máxima calidad, llegando a obtener apenas 5 mil kg/Ha", explica.


Insiste en que el factor preponderante en la Patagonia es el clima, "porque incide en la fotosíntesis de las plantas y, en el caso del Malbec, influye entregando vinos tiolados -el mismo compuesto que tiene el Sauvignon Blanc- e inclusive hasta cítricos. En degustación a ciegas el Malbec se asocia al de las zonas frías, como el Valle de Uco. La Patagonia es fría y da un perfil a fruta fresca", destaca Sergio.

"El segundo punto es el suelo y el tercero saber respetar en la bodega lo que dieron esos suelos y ese clima", cierra su ranking de los factores que mas aportan al resultado final de los Malbec de Neuquén, dejando humildemente para el final el aporte del enólogo y condicionándolo a la función de sostener fielmente lo que da la fruta, la posición mas escuchada hoy en las generaciones de jóvenes enólogos argentinos.

Aun así no desdeña la participación del hombre en la selección de las plantas y cuenta que se eligieron para el Malbec el Clon 242, de perfil cítrico herbáceo y para el Pinot Noir los clones 777 - 715. "Evidentemente el clon aporta un carácter que lo diferencia del resto", acota, antes de pasar a degustar los vinos que comentamos a continuación.

Malma Finca La Papay Malbec 2016
Un Malbec frutado, con paso por barricas de origen francés y americano. 

Malma Family Reserve Malbec 2014
Con uvas provenientes de parcelas seleccionadas de la misma finca La Papay que el anterior. Aquí el paso por barricas se eleva a doce meses. Es del estilo que le gusta a los norteamericanos -uno de los principales destinos de las importaciones de los vinos de ambas bodegas- concentrado, rico, potentes frutas maduras, con una nariz bien expresiva y notas a vainilla. Jugoso en boca. Este vino brilló en el Concurso de enólogos Sub 40 y catapultó a Pomar a la cima del mismo.


Del Fin del Mundo Reserva Malbec 2015
Con un paso de doce meses por barricas de origen francés y americano. Algo menos expresivo en nariz que el Malma, más floral, pero a la vez más gastronómico. En boca se le reconoce una paleta de sabores más amplia.

Malma Universo Malbec 2011
En el mismo estilo del Family Reserve, pero más dulce y concentrado, con buena evolución y cuerpo. Me gustó mucho.



Fin del Mundo Single Vineyard 2013
Proviene de la Finca El Potrero, de una parcela de la parte más alta de la banda, que presenta orientación 15° noroeste. En nariz hay que esperar que se vaya abriendo -mejor decantar- y en boca se presenta seco, con un cuerpo medio / alto.


Damos las gracias a Sergio Reggiani -sommelier- y a Pedro Soraire -Director- de Bodegas Malma y del Fin del Mundo por la invitación a catar estos Malbec de ambas bodegas realizada en el restaurante Sagardi durante la semana del Malbec. 

Fotos tomadas por El Ángel del Vino


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