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martes, 10 de julio de 2018

Vinos de Potrero, cuando el fútbol llega a la mesa en formato de vino.

Una de las cosas que más me gusta del mundo del vino es encontrarme personas que, de una manera u otra, han seguido un camino en relación a éste que tiene una conexión con el mío: una atracción por esta bebida tan especial que es capaz de abrir corazones, de generar encuentros y de lograr que seamos capaces de expresarnos con sincera armonía, llegando muchas veces a crear amistades que resultarían imposibles de establecer en otro contexto. Hay un hilo conductor, que es el vino por supuesto, pero en realidad es más bien la energía que se desata entre las personas, a través del mismo.

Por eso elijo y prefiero, en general, relatar las historias que se encuentran "detrás" del vino, enfocando más bien a sus hacedores, y cuando uso la palabra "hacedores" es porque encuentro en ella la manera de contener no solo a los enólogos y agrónomos, sino también a todos aquellos que se encuentran involucrados en la cadena desde la planta al consumidor: los dueños de las bodegas (muchas veces como en este caso, los dueños de los proyectos), los que los asesoraron, los que prendieron la mecha de otros sugiriendo comprar una finca, los enólogos y agrónomos, los familiares, los amigos, los que diseñan las etiquetas, los que comercializan y los que ayudan (ayudamos) a difundirlos...

Muchos de estos "vinotipos" nos encontramos ayer en La Salumería de Palermo, para catar Vinos de Potrero,  un sueño (ya hecho realidad y en crecimiento) de Belén Soler Valle (que está a punto de recibirse de Sommelier) y de su esposo, el destacado futbolista Nicolás Burdisso. 



Tuve la suerte de sentarme al lado de Nicolás y poder hablar con él un poco más cercanamente, lo suficiente para entender que el "título" de futbolista -que lleva con orgullo porque reconoce que el futbol es su primera pasión- le queda un poco chico. Más allá de su brillante y dilatada carrera (debutó en Boca Juniors a los 18 años y hoy, a los 37 continúa defendiendo la zaga del Torino, en la Seria A de la competitiva Liga Italiana), Nicolás es una persona inteligente, que tiene bastante claro lo que quiere y hacia dónde va su camino.

Las vueltas del destino hicieron que en el año 2008 uno de esos personas que catalogo como que "encienden la mechita" les sugirieran adquirir una finca en Mendoza. Más precisamente en Gualtallary, Valle de Uco. Hoy reconocen que tuvieron suerte, porque en ese momento el nombre Gualtallary no estaba tan en el candelero. La idea de comprar una finca en una zona vitivinícola se les hacía atractiva porque en Italia (donde residen desde hace ya 14 años) es cosa de todos los días pasar al lado de las viñas y entrar en las "cantinas", como le llaman allí a las pequeñas bodegas, para encontrarse con las familias propietarias que las conducen desde hace tantos años ofreciendo mano a mano sus vinos.
Por eso, ese modelo del viñador europeo es algo que a Belén y a Nicolás los sedujo, y se imaginaron con las posibilidades de ser ellos mismos los viñadores, pero en el país de sus raíces. Y que mejor para ello que Mendoza.

A conciencia de que lo mejor es trabajar en equipo -como en el futbol, porque como verán cada paso, cada nombre o etiqueta de este proyecto está relacionada con el fútbol- se fueron rodeando de profesionales para el desarrollo de sus viñedos, de sus vinos y de su comercialización. En la enología eligieron a Bernardo Bossi Bonilla (ex Catena Zapata, Ernesto Catena Vineyards, Casarena y actualmente en Bodega Toneles), la agronomía está a cargo de Marcelo Canatela, contaron con Wine Idea para el desarrollo del proyecto, con Aurea Vinos para su comercialización y Stella Dottavío para su difusión.

La finca (cuatro pequeñas parcelas de entre 3,4 y 4,6 hectáreas vecinas entre sí), está ubicada en Tupungato Vinelands, y a Burdisso le encantó compararla con un potrero, el lugar donde de niño aprendió a jugar al fútbol teniendo que vencer no solo a los contrarios sino también a un suelo seco y duro, lleno de piedras y de tierra... así como la viña debe luchar para adaptarse a esos suelos con escasos nutrientes y vencerlos para dar sus esplendorosas uvas. De esta manera lo definen ellos mismos:
"En la Argentina, para muchos, tierra de los confines del mundo, se conjugan ambos conceptos: Terroir y Potrero. Quien pueda destacarse con la pelota en una tierra árida, con desniveles y charcos de agua, tendrá un juego distinguido que se destacará en los mejores estadios del mundo. Aquella vid que tolera el crudo frío de la noche y el abrasador sol del día, la falta de humedad y la altura de los Andes para sobrevivir, conseguirá que sus frutos maduren de manera excepcional".

La finca se sostiene sobre suelos aluvionales y profundos, de textura franco-arenosa, con alto porcentaje de piedras, tanto en superficie como en profundidad, y calcáreo en el suelo. Las parcelas tienen mayormente exposición norte, lo que beneficia la insolación de la vid cuando más lo necesita. A su vez el terreno posee una pendiente general oeste-este, cercana al 3%, posibilitando el drenaje de aire frío hacia zonas más bajas, protegiéndolo de las heladas más nocivas, explican.

Plantaron la finca al poco tiempo de adquirirla, lograron su primera cosecha en 2011 y su primer vino, en pequeña partida, nació en 2012. Fueron probando y probando y el año pasado (2017) hicieron públicos sus vinos, luego de un cuidadoso trabajo con las etiquetas (muy destacado trabajo del artista local de Tupungato Daniel Favier, ver etiquetas).

Los vinos

Vinos de Potrero cuenta con cuatro etiquetas tintas y un blanco, reciente y último lanzamiento. La característica de los cuatro tintos es que son bastante diferentes entre sí, ocupando cada uno su lugar en la "cancha". 

Malbec de Potrero Malbec 2016 $295
Para esta etiqueta Bossi Bonilla cuenta que su gran desafío fue lograr un vino "entry level" con uvas de la expresión y concentración que otorga Gualtallary (que generalmente se utilizan para vinos de alta gama), para lo cual tuvo que domar taninos limitando los remontajes con el objetivo de lograr un vino de buena boca y fácil de beber. Aun así muestra el espíritu salvaje y autentico de Gualtallary, con notas a tomillo y orégano. Tiene un paso de seis meses por barricas de primer y segundo uso. Son 20 mil botellas que se elevaran a 25 mil en la cosecha 2017 que ya está en botella.


Reserva de Potrero Malbec 2016 $390
En Argentina, antes del partido de primera división juega (o jugaba) "la reserva", ese equipo en el que los jóvenes que estaban llegando a la edad de la primera iban forjando sus primeros pasos frente al gran público que acudía temprano a los estadios.
  
En el vino el nombre Reserva se identifica con la mayor guarda en madera y en este caso pasa doce meses por barricas de primer y segundo uso. La fruta se mantiene al frente, hay concentración y a la vez fluidez; realmente la madera logra un gran resultado entregando un ejemplar destacado que -como toda la línea en general- presenta una gran relación precio / calidad.


Gran Malbec de Potrero 2015 $529
Solo 3.000 botellas. Sale de la parcela que se encuentra al lado de un rio seco. Malbec con intensidad, elegancia, equilibrio entre fruta y madera. En boca muestra su potencial de guarda, vale la pena esperarlo un poco, para que se estabilice mejor el alcohol y la acidez. Tiene un paso de 8 a 10 meses por barrica nueva.

El Debut de Potrero 2014 $899
Burdisso recuerda a la perfección el momento de su debut en la primera de Boca y lo sitúa entre los más importantes de su carrera. Por eso su vino icono se llama "El debut" y de igual manera espera de él lograr un vino de calidad que recorra una carrera internacional, como lo es la suya, y sea reflejo del potencial de Valle de Uco y Gualatallary en particular. 



Se trata  de un blend 60% Malbec, 20% Cabernet Franc y 20 % Syrah, de gran equilibrio que impresiona de entrada por su potencia aromática y gusta en boca por su frescura y taninos suaves. Es micro vinificado en vasijas de 500 litros de capacidad y tiene un paso por roble de 18 meses en barricas de primer y segundo uso.

                               

Chardonnay de Potrero 2017 $295
La novedad fue la presentación del primer blanco de Vinos de Potrero y esperemos sigan viniendo más, si empiezan así. Con uvas adquiridas de un viñedo ubicado sobre el margen Este de la ruta 89, con suelo franco arenoso, buen drenaje y presencia de piedras en profundidad, se elabora fermentado un 10% en barricas francesas usadas y utilizando luego esas mismas barricas para un paso de seis meses del 20% del total.

Se logra un Chardonnay que en nariz se inclina un poco al estilo de los "nuevos" Chardos pero en boca la madera se impone mas y resembla el estilo tradicional. Un buen intento para empezar, que me hace desear ver pronto un blanco de alta gama de esta Bodega.


Nicolas Burdisso y Belén Soler dicen que esperan que sus hijos (tienen tres) sigan adelante el día de mañana con la bodega, para continuar esta linda historia y se vaya generando una tradición. Por ahora, muestran un producto cuidado, bien hecho y con muchos lindos detalles. Ojalá perdure en el tiempo y estos Vinos de Potrero los conviertan en verdaderos "viñadores".

Mas info: http://vinosdepotrero.com/

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