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lunes, 18 de marzo de 2019

¿Porqué el vino no atrae a los jóvenes? El uso de las redes sociales.

Usted ¿cómo reaccionaría? si le dijeran que su producto estrella, aquel que le permitió establecerse en el mercado por años con éxito, que generó la base de sus ganancias, con las cuales su empresa creció en volumen y en oferta a lo largo de los años, va a sufrir una brusca perdida de la preferencia por parte de sus consumidores debido a que los mismos irán volcándose progresivamente a otras alternativas... 

La respuesta habría que considerarla sumando a la información un parámetro importante: ¿en cuánto tiempo se produciría esa caída? ¿Un año, cinco, diez, treinta?  En el caso que nos referiremos la caída significa pasar de 100 a menos de 20. ¡Cinco veces! ¿En cuánto tiempo? En cuarenta años...

Ahhh. Bueno, en 40 años la caída seguramente se ha podido amortiguar mucho y las empresas que supieron capear la crisis (muchísimas no lo lograron y quedaron en el camino y con ellas sus enormes estructuras, llenas de personal que tuvo que buscar trabajo en otras actividades) fueron orientando sus esfuerzos a cambiar la ecuación de su negocio: menos volumen, pero más precio por unidad. Para ello claro, hubo que aumentar sensiblemente la calidad de los productos, algo que por suerte supieron hacer muy bien.

Esta es claro, la resumida historia de la industria del vino, desde los años 70 en los cuales el vino -junto al sifón de soda y su guardaespaldas el pingüino- era orgulloso protagonista de la mesa de los argentinos; hasta la actualidad en que el consumo per cápita (esos 100 litros al año que pasaron a menos de 20 en 2018) no detiene su caída.



Las razones son muchas y no todas ellas objeto de esta nota, pero queremos centrarnos en un aspecto que tiene más que ver con el futuro que con el presente: ¿cómo atraer a los jóvenes hacia el vino?

Y cuidado, porque de ninguna manera es tarea sencilla. Hay muchos factores que juegan en contra. En los 70 los padres (y en los 80 todavía los abuelos) incentivaban a los niños a paladear un sodeado (mucha soda, con un chorrito de vino) y el alcohol no era visto como algo dañino (como tampoco el tabaco) a menos que hubiera evidentes excesos.

Actualmente (y doy fe porque tengo hijos pre-adolescentes) no paramos de explicarles que sus cuerpos no están preparados para absorber alcohol (¡ni una gota!) hasta la madurez física, después de los 18 años. Así, llegan al alcohol generalmente a escondidas de los padres, en las "previas" antes de ir a las fiestas o a la disco y tomando cócteles con bebidas de alta graduación, mucho más peligrosas (el consumo de vodka en Argentina subió mucho y el de fernet ni hablar). Y si tenemos suerte y no se animan a estas bebidas, se van con el gran competidor del vino: la cerveza.

O sea que llegan a los 18 años sin haber probado casi ni una copa de vino, el vino arranca su partido perdiendo tres a cero, por lo menos. No voy a recomendar en esta nota a las bodegas que busquen la manera de que los jóvenes se inicien con el vino a edades tempranas, como era antes, para acostumbrar así su paladar a esta bebida. Hemos evolucionado más allá de eso desde el punto de vista de la salud. Pero sí analizar cuál es la manera de abordarlos a partir de los 18 años. Hay que sembrar la semilla del gusto hacia el vino. Y con una ventaja, hay con qué, ya que los vinos actuales son mucho mejores que los de los años 70.

Foto: Cata del Vino (www.catadelvino.com)
Si bien no podemos decir que la industria del vino no tenga su grado de complejidad y que articular acciones o aunar esfuerzos de todos los integrantes de su cadena de valor no sea difícil, tampoco ello es excusa para que no se vean a simple vista acciones evidentes o campañas para el acercamiento de los jóvenes al vino, más allá de esporádicos eventos o spots publicitarios.

Quienes nos desempeñamos en las redes sociales sabemos que estas son el camino más directo para acceder al cliente joven. ¿Y cómo utiliza este canal la industria del vino? Me gustaría ver las caras de los lectores que tienen a su cargo bodegas en este momento... Muchos responsables o dueños de bodegas reconocen "nos falta hacer algo bien hecho" o hasta increíbles "perdón, pero no tenemos cuenta de Twitter/Instagram/Facebook". Y de los que las tienen, pocos las cubren todas correctamente, o sea con constancia, contenido y la debida atención.

Para ver la actividad de las bodegas nos tomamos el trabajo de realizar un pequeño estudio sobre el uso de Twitter por parte de las mismas. Ya sabemos que Twitter no es la red social que más utilizan los jóvenes, pero es la que yo más manejo... y los comparamos con los mismos parámetros de nueve de las cervezas de origen nacional más exitosas.

Es cierto que bodegas hay muchísimas más ya que, ¡por suerte!, es una industria mucho más diversificada, pero la primera comparación la hicimos tomando en cuenta solamente las nueve bodegas con mayor actividad en Twitter, para poder comparar razonablemente.

Allí descubrimos que las cervezas tienen 482% más seguidores -en promedio- que las bodegas. Curiosamente, pese a lo que indica este apabullante número, cuando comparamos el esfuerzo realizado por las éstas nueve bodegas que más se esfuerzan en las cuentas de Twitter, las mismas tienen un promedio de 640 tuits por año contra 370 de las cerveceras, lo cual fue una sorpresa para mí. Por lo menos las que se ocupan, lo hacen muy bien.

La cantidad de tuits por seguidores también es favorable a las bodegas: 0,55 vs. 0,15; pero el ratio se invierte a favor de las cerveceras cuando vamos a la cantidad de seguidores por tuit emitido: 6,84 contra 1,82 de las bodegas. Así que, a mismo esfuerzo, el realizado por las bodegas impacta en forma directa en mucho menos público que el que logran las cervezas.

Nada que no se sepa... siendo que la cerveza goza hoy de un público consumidor mucho más amplio generacionalmente y su consumo per cápita duplica el del vino (40 lt/año en 2017). Esto se refleja en la cantidad promedio de seguidores de las cerveceras: 22.700 frente a 9.500 de las bodegas de mayor presencia en Twitter de la Argentina. De las incluidas en el estudio, Familia Zuccardi es la bodega con más seguidores: 18.500, seguida por Catena Zapata con 17.500. En las cervezas primero Schneider con 81.900 seguidores, y luego Quilmes con 65.300.

Pero entonces, ¿dónde está el problema?: justamente en que la industria del vino está mucho más diversificada y la oferta de vino se divide en cientos de etiquetas, mientras que la de la cerveza, cuando uno se para frente a las góndolas más surtidas de los supermercados, hablamos apenas de decenas. Pocas marcas, mucha publicidad y esfuerzo de marketing concentrado.

Con esto quiero decir que cuando ampliamos la base de análisis de 9 a 25 bodegas (incluyendo esas 9 de mayor actividad) los ratios caen bastante... Y ojo que no estamos hablando de pequeñas bodegas familiares o boutique... hablamos de las 25 bodegas que a la mayoría se les ocurriría nombrar de un saque si le preguntan: ¿cuáles son para usted las bodegas más importantes de la Argentina?.

Los TW al año caen de 640 a 380 y la cantidad promedio de seguidores de 9.500 a 5.300. Para que se den una idea, la cuenta de Twitter de este humilde Blog @angelyvino tiene 3.050 seguidores (y con una antigüedad de dos años menos que el promedio de las bodegas estudiadas). La cantidad promedio de twits al año de ese grupo de bodegas es de 2.500, mientras que @angelyvino tiene 3.800.

Imagen de Ibrahim.ID - Creativecommons - Social Media
Esto demuestra que las bodegas -es decir el vino- tienen mucho por hacer. Es cierto que hay excepciones -pocas, poquísimas- de algunas bodegas que se toman en serio a las redes sociales. Pero la mayoría no aprovecha al máximo este potencial. ¡Y es un canal casi gratuito! Solo hay que ponerle cariño, pasión y un mínimo de tiempo, algo que para la mayor parte de las bodegas no debería ser tan difícil.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Hablemos de Sake


Gracias a la invitación de la Asociación Argentina de Sommelier (AAS) pudimos asistir a una clase sobre Sake dictada por Mónica Samuels, directora de Sake y Espirituosas de Vine Connections, empresa de USA que importa a ese país vinos argentinos desde el año 1991. Mónica es Profesional Certificada por el Sake Education Council. Entre sus galardones cuenta con el título de "Samurai", otorgado en setiembre de 2017 por el Consejo de la Asociación de Sake de Japón, a individuos por su destacada contribución a la comprensión, apreciación o promoción del Sake.

Si bien ella es norteamericana, su madre nació en Japón, donde su abuelo fue productor de Sake. Sus padres no solían tomar esta bebida en USA, pero como su abuelo sí lo hacía ella pudo probarlo y comenzar así su largo camino con este para nosotros exótico destilado de arroz.


"Anteriormente se pensaba el Sake como un vino de arroz barato, apto solo para cocinar. pero desde los 90, más o menos al mismo tiempo que el relanzamiento del vino argentino, el Sake gana en calidad y popularidad", aclara Samuels.

Es una bebida traslúcida que no tiene taninos ni ácido tártarico y posee baja acidez. Si bien se lo llama “vino” de arroz, vale aclarar que en realidad no es un vino, sino más bien una bebida que se produce al estilo de la cerveza.

Hay varias técnicas para elaborarlo, por ejemplo nos cuenta que en 1925 se desarrolló una consistente en moler el arroz muy lentamente, casi como un pulido, durante 48 horas, pero como era muy cara la misma recién se empezó a utilizar a partir de 1960 y en forma masiva desde 1991 cuando comenzó el boom del Sake en Japón y aun se continúa mejorando.

Una vez molido el arroz se lava y se seca. El agua es un componente muy importante ya que su mineralidad puede acelerar la fermentación.


La diferencia con la cerveza es que es necesario agregar una sustancia (bacteria llamada Koji) para que el arroz produzca el azúcar que luego se fermentará. Ese proceso lleva de dos a tres días y se realiza en un ambiente húmedo y caliente, controlándolo cada dos horas. Luego se agregan levaduras y ácido láctico para proteger. Son tres pasos de agregados que llevan cuatro días.

La fermentación dura de 30 a 40 días, a temperaturas de 6 a 12 ºC. Luego se prensa, filtra y se hace el embotellado y la pasteurización. La mayor parte del Sake se beneficia con algo de maduración, la cual suele ser de seis meses a un año. 

El Sake, con la comida, actúa como el arroz de acompañante, moderando los sabores fuertes de ésta.

La degustación
Samuels trajo consigo seis muestras de Sake japonés que fueron degustadas bajo su guía. Para la mayoría de los presentes fue una experiencia totalmente nueva, ya que el Sake no es una bebida de fácil acceso en la Argentina, por lo cual fue muy importante seguir la orientación de la profesional en el tema para asimilar y comprender las diferencias.


Tensei. Endless Summer.
15ºC Algo turbio a la vista, de sabor refrescante. Elaborado en la región de Kanagawa, con arroz del tipo Gohyakumangoku.


Tentaka. Hawk in the heavens. 
15 a 16ºC, más complejo, y con más acidez. Es como un "reserva", de color claro brillante, con aromas a nueces, láctico, y un final más largo. También elaborado con arroz Gohyakumangoku, en la región de Tochigi. 

Rihaku. Wandering poet.
Menos seco, con acidez, alcohol y cuerpo medios, una intensidad de sabor media alta y buen final. Se destaca el sabor a banana. Con arroz Shamada Nishiki, elaborado en la región de Shimane.


Mana 1751. True Vision.
17ºC. De acidez alta, presenta umami, alcohol y cuerpo medio alto y un final largo. Es del estilo de la nueva generación. Elaborado con arroz Gohyakumangoku en la región de Fukui.

Takatenjin. Soul of Sensei.
16,5 ºC. Manzana verde, pimienta blanca. Intensidad media alta. Umami medio bajo, alcohol medio alto, cuerpo y final medio alto. Seco, especiado en boca. Elaborado con arroz Yamada Nishiki en la región de Shizouka.


Tozai Snow Maiden
Con residuos de arroz, es el primer tipo de Sake que se hizo en Japón. Blanco grisáceo estilo piña colada, intensidad media alta, medianamente seco, acidez media, umami medio bajo, alcohol medio, cuerpo medio. Especiado. Elaborado en Kyoto con arroces Gohyakumangoku y Gin - Ohmi.

Es el siguiente mapa de regiones elaboradoras de Sake pueden ubicarse las nombradas para cada muestra:


En la tabla ubicada más arriba se puede ver que para cada Sake está definido su "Seimaibuai", explicaremos esta clasificación:  
Como el vino, hay categorías de Sake. Pero en lugar de desglosarse en términos de diferentes variedades de uvas como Chardonnay o Cabernet, el Sake se desglosa en términos de cuánto se muele cada grano de arroz para su elaboración. Por lo tanto, las categorías de Sake se establecen por porcentajes de pulido / molienda independientemente de la variedad de arroz. Así que no importa el tipo de arroz (hay aproximadamente 70 tipos diferentes de arroz para elaboración de Sake, incluidos los muy famosos Yamadanishiki, Gohyakumangoku, Miyamnishiki y Omachi). En su lugar, se piensa qué cantidad de cada grano de arroz se extrae de la cáscara externa en el intento de llegar al núcleo de almidón que se encuentra dentro de cada grano de arroz de elaboración. El verdadero Sake no lleva ningún componente que no haya sido pulido / molido al menos en el 30% de su volumen original, quedando apenas el 70% de cada grano restante para la elaboración. Fuente: Sake 101


Queremos agradecer la invitación de la AAS para esta Masterclass y felicitarlos por contribuir de esta manera a la profesionalización de la Sommelerie en la Argentina, ampliando los horizontes hacia otras bebidas alcohólicas, de las cuales tenemos mucho aun por aprender.

martes, 22 de enero de 2019

Onofri Wines, pequeños productores, gran corazón.


Una mañana de mayo salimos muy temprano del hotel y luego de andar un buen rato la combi entró por la calle de tierra de una finca ubicada a un kilómetro del río Mendoza, en la localidad de Lavalle. Allí tuvimos una cálida recepción por parte de la pareja conformada por Mariana Onofri y Adán Giangiulio, ella Sommelier y él viticultor, quienes además estaban acompañados por sus padres, lo que le daba a ese encuentro mañanero un lindo tono familiar. 

Luego de una interesante carrera laboral que incluye un paso por Chateau La Violette en Pomerol, Francia, Sommelier en La Bourgogne en Punta del Este y, desde 2009, Directora de Vinos en The Vines of Mendoza, supervisando los planes de vinificación de los propietarios de viñedos y el diseño personalizado del vino, Mariana Onofri se decidió a lanzar su propia marca de vinos: Onofri Wines. En esta visita conocíamos finalmente las tierras donde maduran las uvas de sus particulares vinos.

Compraron estas tierras en 2007, son suelos arenosos, franco arenosos y arcillosos con sedimentos finos depositados por el río en sus distintos cursos a medida que se va bloqueando por esos mismos sedimentos. En esta zona hay menos agua que en Maipú o Lujan. Es sabido que el agua que baja de la cordillera se contiene y almacena en el Dique Potrerillos y se deriva más abajo en el Dique Cipolleti hacia el canal San Martín que riega hasta el norte de San Martin y Lavalle.

El agua en estas zonas desérticas significa vida, es indispensable para generar todo el verde, pero se recibe apenas cada 15 o 20 días y hay que ser muy eficiente para poder regar, a veces teniendo que tomar elecciones, porque no alcanza para todo.



Siendo productores pequeños, con 13 hectáreas de las cuales solo 7,5 están plantadas, aun riegan por manto ya que la inversión en riego por goteo es una meta muy dificultosa en lo económico, pero el agua que reciben no alcanza y los obligará a invertir en ello.

Estamos al borde del oasis norte, que es una zona muy productiva. Cuenta el padre de Mariana que llegó a sacar 700 quintales por hectárea en estas fértiles tierras.


Parral de Bonarda de 25 años
Acerca de la decisión de elaborar sus propios vinos, Adán señala: "Hasta 2015 vendíamos la uva y nos cansamos de regalarla". Tienen parrales de 25 años y hay una parte de 1940. 


En 2007 cuando compraron la finca había Tempranillo, Bonarda, Pedro Ximénez y Criolla Cereza. Pero como resultado de la experiencia de Onofri en The Vines -donde aprendió a trabajar con gran variedad de cepas- comenzaron a probar injertando sobre la Cereza otras variedades con material proveniente de The Vines, como Teroldego, Monastrell, Carignan, Marsanne y Roussane.

La esencia está en que se animan a experimentar "En Argentina no hay leyes que nos prohíban hacer cosas nuevas, es arriesgarse y ¡ojo! eso cuesta plata, pero puede llevar a cosas nuevas", expresan.

Aún el Tempranillo, el Pedro Ximénez y la Bonarda son la base de la finca y por ende los vinos de Onofri Wines van a la línea Almas Gemelas. Pero no se quedan en ello y avanzan con pruebas que van hacia vinos desnudos, de muy pocas botellas.

Es un proyecto que recomiendo para aquellos que gustan de aprender y de ver como nuestras tierras pueden dar vinos distritos con las uvas de siempre (caso del Pedro Ximénez) o vinos distintos con nuevas cepas plantadas en las tierras de siempre, del oasis norte.


Nota: las botellas utilizados para contener las muestras no necesariamente pertenecen a Onofri Wines

Pedro Ximénez 2018
Elaborado un 80% tanque y un 20% en pileta. Arranca con una nariz muy tímida y un sabor muy tenue. Es un juguito fresco y ácido, refrescante. Mariana cuenta que luego de un paso por barrica de cuarto uso todo se potencia más, tanto el aroma como el sabor; porque el PX es una variedad que necesita que se la "despierte".

 

Monastrell rosado 2018
Arrancan aclarando que si el rosado se hace separando mosto de un tinto, claramente no fue pensado como rosado; pero que si se hace pensado como tal, se cosecha la uva más temprana. "El rosado es muy complicado en la nariz porque se reduce muy fácilmente. La reducción es una protección, lo que hay que lograr es que no se pase a la boca".

Este vino se cosechó también en la segunda flor (fin de marzo), lo que le otorgó muy buena acidez. Solo se lo dejó dos horas con las pieles, se lo pisó a pié y se lo pasó a barrica neutra utilizando jarritas. Todos estos varietales van a la línea Alma Gemela. En la degustación, sigue tenue de aromas y en boca es un poco más expresivo.


Monastrell - Bonarda 2018
El Monastrell se cosechó para tinto (menos la parte que se usó para el rosado) y se cofermentó con Bonarda. Presenta una nariz más abierta que los blancos y los rosados. Lindo color rojo rubí clarito. Es casi un rosado, buen final para lo que impresiona al principio, corto pero impactante y apenas astringente.

Carignan 2018
Nariz apagada, boca algo ahumada, taninos más presentes y astringentes.

Tempranillo 2018
Variedad con mucho tanino "rusticón" que se ablanda con mayor tiempo en botella que el que se necesita para la Bonarda, por ejemplo. Fue cosechado el 10 de febrero, antes que el Pedro Ximénez. Posee una linda nariz, frutada.


Como estamos catando muestras, Mariana aclara: "Hay que dimensionar lo importante que es la guarda en botella". Debido a la demora propia para escribir esta nota, seguramente ya podes conseguir los vinos en las vinotecas y hacer tu propia experiencia.

Zenith Nadir
El cierre de la visita fue a pura fiesta, con jamón crudo y salame caseros, arrope de vino y las clásicas sopaipillas (tortas fritas mendocinas) elaboradas in situ sobre las brasas, que acompañamos con los vinos Zenith Nadir.

Zenith es el punto vertical más alto de la esfera celestial y Nadir el más profundo. Con este nombre quiso Mariana representar el estilo que dice buscar con estos vinos: verticalidad y profundidad. Es un blend de 70% Malbec, 10% Merlot, 10% Cabernet Franc y 10% Tempranillo.



Cerramos esta nota contando lo que se viene: además de los Alma Gemela y los Zentih Nadir esperan lanzar una nueva línea que se llamará Alma Chacayes. Como a todos los vinos de estos pequeños productores de gran corazón, los estaremos esperando con ansias.

Otras notas consultadas, sobre Onofri Wines:

jueves, 17 de enero de 2019

Visita a Finca Sophenia, con Julia Halupczok



Finca Sophenia es una exitosa bodega que tiene el privilegio de haber sido pionera en el Valle de Uco. Conducida por uno de sus fundadores, Roberto Luka (ex Director de Flichman y ex Presidente de Wines of Argentina), la finca posee 130 hectáreas en Gualtallary, Tupungato, Mendoza; y sus viñedos fueron plantados en el año 1998. 


Llegamos a la bodega como parte del recorrido organizado por la vinoteca Mr. Wines y allí nos recibió la Ing. Julia Halupczok (foto) quien se encuentra a cargo de la enología. Apenas bajamos del micro y al pie de los viñedos Julia nos explicó: "los suelos de la finca son aluvionales, del rio las Tunas, con zonas con 15 a 40% de piedras. De la bodega hacia el este hay más arena (0,6 a 1 m) y luego canto rodado. Al Oeste hay más piedra, menos arena y los cuarteles son menos vigorosos".




"Se decidió plantar teniendo en cuenta las diferencias de suelo, el clima y la altura. En la zona que denominan "río", justo al lado del río, están los suelos más nuevos y sin calcáreo. Y la zona que llaman "monasterio" es la más alta, con mucho calcáreo".

Destaca que los primeros en esta zona fueron Jean Bousquet, Catena Zapata y, obviamente, Finca Sophenia. Hay 115 hectáreas plantadas y todos los vinos son elaborados con uvas de viñedos propios. Una gran ventaja es que la uva llega a la bodega recién cortada, ya que la misma se encuentra plenamente implantada dentro de la finca.




Como decíamos, se iniciaron las plantaciones en 1998 y con la uva que se vendía se fue pagando la bodega, que se inauguró en 2002 y fue creciendo de a poco, agregándose la zona de piletas en 2008 y en 2012 la zona de fraccionamiento. Cuenta con una capacidad de elaboración de un millón de botellas, de las cuales el 70% se exporta, pero Argentina es el mercado que crece más fuerte y el mayor en forma proporcional.

Las uvas para la línea entry level, llamada Altosur, se cosechan en forma mecánica y este vino pasa tres meses en tanques en contacto con duelas de roble.

La bodega recibe visitas y posee un espacio para la degustación de sus vinos, los cuales además pueden comprarse allí a precios algo menores que en el mercado.



Con la guía de la enóloga, catamos una amplia variedad de ellos, comenzando por la línea Altosur que está muy bien lograda y de las cuales puedo destacar el excelente trabajo en el manejo de la integración a los vinos del aporte de las duelas de roble, en un punto justo que permite destacar la fruta de cada cepa. 

Altosur Torrontes 2017
En general me gustan más los Torrontés de Cafayate, Salta, pero este ejemplar de Altosur es un buen representante de esta cepa, elaborado en Mendoza.



Altosur Bonarda 2016
Buena relación precio calidad para este Bonarda, algo que se repite en toda la línea. 

Altosur Merlot 2017
Si estás buscando un Merlot (cada vez hay menos oferta en el mercado lamentablemente de esta cepa), no lo dudes. Por un bajo precio, es junto al Sauvignon Blac, uno de los best buy de Finca Sophenia.


Sophenia Synthesis Sauvignon Blanc 2017
Una de las etiquetas que es siempre para seguir atentamente entre las de Finca Sophenia. Y no se quedan quietos pese a los buenos resultados, Julia nos explicó que en la cosecha 2018 realizaron tres cosechas en distintas fechas, la primera el 14/2, las segunda a los siete días y la última a 5 días después. Las catamos todas de tanque, y no vemos la hora de ver el resultado final del corte. Mientras tanto, si consiguen la 2017 esta espectacular.

Finca Sophenia Reserve Syrah 2016 91P
Con un paso por roble de 9 a 10 meses, que vienen reduciendo para darle más frescor (antes eran doce).


Finca Sophenia Reserve Merlot 2016 
Si les decía que me había gustado el Merlot de Altosur, su hermano mayor sin dudas me gustó aún más.  

Finca Sophenia Antisynthesis 2016
Uno de los vinos más originales de Sophenia. Podes leer la historia particular de cómo se llegó a su elaboración en esta nota anterior sobre la bodega. Otro destacado de la bodega. 



Finca Sophenia Synthesis Malbec 2015
Bien Gualtallary. La enóloga nos explicó que las uvas provienen de un cuartel infectado con nematodos, que proliferan debido al suelo arenoso y a que no fueron las plantas implantadas sobre pie americano para prevenirlo, lo que lo afecta a las plantas, las cansa o tranquiliza y da poco rendimiento. Por lo que es probable que en el futuro sean reemplazadas, así que son ejemplares únicos. 

Finca Sophenia Synthesis Cabernet Sauvignon 2014
Piracínico y elegante. 



Finca Sophenia Blend 2014
Un corte clásico: Malbec 50%, Cabernet Sauvignon 30% y Merlot 20%, de este blend, que no se hace todos los años. Lleva 18 meses de barrica nueva y me gusta mucho.

Roberto L 2014
Fue diseñado originalmente para festejar el casamiento de una de las hijas de Roberto Luka: Victoria. Luego se hizo lo mismo cuando se casó la otra hija, Eugenia; para finalmente pasar a comercializarse como el ícono de la bodega. Es un blend de Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah con un estilo más europeo.


Finca Sophenia Extra Brut
Espumante frutado elaborado con uvas Semillon y Chardonnay de Tupungato.




Finca Sophenia Tardío Sauvignon Blanc 2017
Vino dulce natural elaborado con uvas cosechadas sobremaduras, elegante y balanceado, con la frescura propia de los vinos de altura. Criado 12 meses en barricas de roble francés.



Las caras de felicidad de los integrantes del Mr. Wines tour al finalizar el recorrido y degustación de la mano de Julia Halupczok, son un buen reflejo de lo bien que la pasamos en Finca Sophenia:


Notas anteriores sobre Finca Sophenia en este blog:
Finca Sophenia1
Finca Sophenia 2
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