martes, 26 de marzo de 2019

Casa Montes Bodegas y Viñedos


El año pasado, los Argentina Wine Bloggers fuimos invitados por Vicente Marcovecchio (Sommelier y Marketing) a degustar los vinos de Casa Montes Bodegas y Viñedos.

Es un proyecto ubicado en el Valle de Tulúm y que fue gestado en 1992 por Francisco Montes (inmigrante andaluz y propietario del diario de San Juan), pero los vinos se comenzaron a vender con su marca hace 10 años, dado que antes se los vendía a granel. 



La bodega tiene una capacidad de producción 3 millones de litros anuales, con tanques de acero inoxidable y un sistema totalmente automatizado de control de temperaturas y remontajes. Utilizan para ello uvas propias provenientes de sus 160 hectáreas y también uvas de otros 23 productores más, entre ellos de Pedernal y de Zonda, ya que hay productores que les encomiendas la elaboración de sus propios vinos pagando la labor entregando parte de las uvas.

La idea de esta bodega es ser representantes del vino sanjuanino, con su factor distintivo que son los destacados sabores frutados, provenientes del sol que acaricia los viñedos todo el año. La uva proviene de Caucete, provincia de San Juan y los vinos se destacan por ser muy frutados.

La bodega se tecnificó de entrada con tecnología francesa y cuenta en la actualidad con 102 tanques de acero inoxidable, dos vinificadores rotativos y dos prensas neumáticas que les permite procesar 150.000 Kg de uva por día. La nave que contiene los productos terminados, y la estiba de botellas de añadas, está completamente refrigerada a 15ºC todo el año, para una mejor conservación de los vinos. Cuentan con más de 300 barricas de roble francés y americano. Han hecho vinos con uvas de distintos lugares de San Juan, como del Valle del Pedernal, por ejemplo. El enólogo es Pedro Pelegrina, quien además es Presidente del Consejo Profesional de Enólogos de San Juan.



La línea de entrada de gama se llama Ampakama y arranca con un muy buen precio (actualmente $130 en góndola), que fue muy exitosa. Luego nació la línea Fuego Negro (con precio apenas superior a la anterior $ 165). Pensadas para los que van a tomar sus primeros vinos y los jóvenes +20 que están saliendo de la cerveza. Ambas líneas están bien representadas en cantidad de varietales y blends tanto tintos como blancos. El fuerte de la bodega es, sin duda, su buena relación precio – calidad.

Los vinos que catamos fueron los siguientes: 

Fuego Negro Espumante - 86 angelitos 😇
Elaborado bajo método Charmat, 97% Chardonnay y 3% Viognier. Color amarillo dorado con tonalidades verdosas, destacan los intensos aromas de frutas maduras y notas de levadura, en boca posee un leve dejo amargo que le da cierto carácter. 



Fuego Negro Chardonnay 2016  - 86 angelitos 😇
Posee una nariz tranquila y agradable, cuyos aromas se condicen con los sabores en boca, aportando una sensación refrescante. Fácil de beber. Se elaboran 400 mil cajas al año que se venden a precio de lista de $248 la botella.

Fuego Negro Syrah 2017 - 87 angelitos 😇
La cepa que se destaca en San Juan da en este caso un vino que muestra frutos negros, anís y especias. Resulta algo denso en boca, por lo cual puede ser ideal para acompañar platos contundentes. 


Fuego Negro Blend - 89 angelitos 😇
Probamos la cosecha 2017, compuesta 60 % por Cabernet Franc y 40% Malbec. Utiliza muy correctamente el método de duelas de roble, logrando cierta complejidad de aromas. En boca no pierde frescura y nuevamente se destaca su andar frutado en el paladar, con buen final. Muy bien para su precio.

Fuego Negro Viognier Dulce Natural - 87 angelitos 😇
Vino dulce natural que se elabora cortando la fermentación agregando otras levaduras que inhiben a las que estaban produciéndola. En nariz resaltan aromas a ananá, pera y pomelo, entre otras. De agradable sabor y correcta acidez. Una buena opción en la competitiva categoría de blancos dulces de bajo precio.




Luego continúan con la línea Alzamora (su nombre hace homenaje a una de las ramas familiares fundadoras de la bodega) en varietales Malbec y Cabernet Sauvignon que poseen un paso por barrica de 6 meses y cotizan a $240.


Alzamora Cabernet Sauvignon 2016 - 89 angelitos 😇
Tiene una nota vegetal, muy frutado, algo picante de entrada, pero luego se estabiliza. ¡Muy rico, se toma rápido! Pasa seis meses en roble francés y americano.


Don Baltazar Petit Verdot 2015 - 85 angelitos 😇
La siguiente escala es la línea Don Baltazar, vinos que pasan nueve meses en madera y se ofrecer a un precio de $240. Este Petit Verdot presenta en nariz aromas a eucalipto y mentol, no muy dóciles. Marcovecchio nos adelanta que en las siguientes cosechas se lo utilizará en un blend con Malbec y Cabernet Sauvignon. 


Finalmente, el tope de gama, que lleva el nombre de la bodega y se vende a $500: 



Casa Montes Blend 2013 - 90 angelitos 😇
Es un blend muy tomable y equilibrado que contiene varias cepas: Malbec, Syrah, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Tannat. 

Las uvas provienen de los tres valles, y de los terroirs más importantes de la provincia de San Juan. Pasa un año por barricas francesas y americanas y luego descansa un año más en estiba. Para su elaboración la bodega elige las mejores partidas de uva disponibles, por lo que va cambiando mucho en su composición cada año.

Resumen
Todos los vinos de la bodega poseen un aceptable grado de acidez y son muy frutados lo cual, además de su buen precio, es un mix perfecto que da vinos recomendables, con los cuales es difícil equivocarse. El único punto que creo se podría considerar es el nivel de alcohol de los tintos que termina siendo un poco alto, pero que se balancea perfectamente teniendo la precaución de servirlos apenas más fríos que lo normal. 

Con esta ecuación logran vender prácticamente toda la producción en el mercado interno, por lo que no tienen necesidad de vender al exterior, estando ahora enfocados en mejorar la calidad y no el volumen de ventas.

Para terminar vale la pena aclarar que Casa Montes no tiene relación alguna con su homónima chilena (propietaria de Kaiken) cuyos vinos de alta gama se venden en Argentina. Pese a tener el mismo apellido, lograron un acuerdo de convivencia ya que se enfocan a franjas de mercado distintos, y podemos decir que cada una en el suyo lo hacen muy bien.

lunes, 18 de marzo de 2019

¿Porqué el vino no atrae a los jóvenes? El uso de las redes sociales.

Usted ¿cómo reaccionaría? si le dijeran que su producto estrella, aquel que le permitió establecerse en el mercado por años con éxito, que generó la base de sus ganancias, con las cuales su empresa creció en volumen y en oferta a lo largo de los años, va a sufrir una brusca perdida de la preferencia por parte de sus consumidores debido a que los mismos irán volcándose progresivamente a otras alternativas... 

La respuesta habría que considerarla sumando a la información un parámetro importante: ¿en cuánto tiempo se produciría esa caída? ¿Un año, cinco, diez, treinta?  En el caso que nos referiremos la caída significa pasar de 100 a menos de 20. ¡Cinco veces! ¿En cuánto tiempo? En cuarenta años...

Ahhh. Bueno, en 40 años la caída seguramente se ha podido amortiguar mucho y las empresas que supieron capear la crisis (muchísimas no lo lograron y quedaron en el camino y con ellas sus enormes estructuras, llenas de personal que tuvo que buscar trabajo en otras actividades) fueron orientando sus esfuerzos a cambiar la ecuación de su negocio: menos volumen, pero más precio por unidad. Para ello claro, hubo que aumentar sensiblemente la calidad de los productos, algo que por suerte supieron hacer muy bien.

Esta es claro, la resumida historia de la industria del vino, desde los años 70 en los cuales el vino -junto al sifón de soda y su guardaespaldas el pingüino- era orgulloso protagonista de la mesa de los argentinos; hasta la actualidad en que el consumo per cápita (esos 100 litros al año que pasaron a menos de 20 en 2018) no detiene su caída.



Las razones son muchas y no todas ellas objeto de esta nota, pero queremos centrarnos en un aspecto que tiene más que ver con el futuro que con el presente: ¿cómo atraer a los jóvenes hacia el vino?

Y cuidado, porque de ninguna manera es tarea sencilla. Hay muchos factores que juegan en contra. En los 70 los padres (y en los 80 todavía los abuelos) incentivaban a los niños a paladear un sodeado (mucha soda, con un chorrito de vino) y el alcohol no era visto como algo dañino (como tampoco el tabaco) a menos que hubiera evidentes excesos.

Actualmente (y doy fe porque tengo hijos pre-adolescentes) no paramos de explicarles que sus cuerpos no están preparados para absorber alcohol (¡ni una gota!) hasta la madurez física, después de los 18 años. Así, llegan al alcohol generalmente a escondidas de los padres, en las "previas" antes de ir a las fiestas o a la disco y tomando cócteles con bebidas de alta graduación, mucho más peligrosas (el consumo de vodka en Argentina subió mucho y el de fernet ni hablar). Y si tenemos suerte y no se animan a estas bebidas, se van con el gran competidor del vino: la cerveza.

O sea que llegan a los 18 años sin haber probado casi ni una copa de vino, el vino arranca su partido perdiendo tres a cero, por lo menos. No voy a recomendar en esta nota a las bodegas que busquen la manera de que los jóvenes se inicien con el vino a edades tempranas, como era antes, para acostumbrar así su paladar a esta bebida. Hemos evolucionado más allá de eso desde el punto de vista de la salud. Pero sí analizar cuál es la manera de abordarlos a partir de los 18 años. Hay que sembrar la semilla del gusto hacia el vino. Y con una ventaja, hay con qué, ya que los vinos actuales son mucho mejores que los de los años 70.

Foto: Cata del Vino (www.catadelvino.com)
Si bien no podemos decir que la industria del vino no tenga su grado de complejidad y que articular acciones o aunar esfuerzos de todos los integrantes de su cadena de valor no sea difícil, tampoco ello es excusa para que no se vean a simple vista acciones evidentes o campañas para el acercamiento de los jóvenes al vino, más allá de esporádicos eventos o spots publicitarios.

Quienes nos desempeñamos en las redes sociales sabemos que estas son el camino más directo para acceder al cliente joven. ¿Y cómo utiliza este canal la industria del vino? Me gustaría ver las caras de los lectores que tienen a su cargo bodegas en este momento... Muchos responsables o dueños de bodegas reconocen "nos falta hacer algo bien hecho" o hasta increíbles "perdón, pero no tenemos cuenta de Twitter/Instagram/Facebook". Y de los que las tienen, pocos las cubren todas correctamente, o sea con constancia, contenido y la debida atención.

Para ver la actividad de las bodegas nos tomamos el trabajo de realizar un pequeño estudio sobre el uso de Twitter por parte de las mismas. Ya sabemos que Twitter no es la red social que más utilizan los jóvenes, pero es la que yo más manejo... y los comparamos con los mismos parámetros de nueve de las cervezas de origen nacional más exitosas.

Es cierto que bodegas hay muchísimas más ya que, ¡por suerte!, es una industria mucho más diversificada, pero la primera comparación la hicimos tomando en cuenta solamente las nueve bodegas con mayor actividad en Twitter, para poder comparar razonablemente.

Allí descubrimos que las cervezas tienen 482% más seguidores -en promedio- que las bodegas. Curiosamente, pese a lo que indica este apabullante número, cuando comparamos el esfuerzo realizado por las éstas nueve bodegas que más se esfuerzan en las cuentas de Twitter, las mismas tienen un promedio de 640 tuits por año contra 370 de las cerveceras, lo cual fue una sorpresa para mí. Por lo menos las que se ocupan, lo hacen muy bien.

La cantidad de tuits por seguidores también es favorable a las bodegas: 0,55 vs. 0,15; pero el ratio se invierte a favor de las cerveceras cuando vamos a la cantidad de seguidores por tuit emitido: 6,84 contra 1,82 de las bodegas. Así que, a mismo esfuerzo, el realizado por las bodegas impacta en forma directa en mucho menos público que el que logran las cervezas.

Nada que no se sepa... siendo que la cerveza goza hoy de un público consumidor mucho más amplio generacionalmente y su consumo per cápita duplica el del vino (40 lt/año en 2017). Esto se refleja en la cantidad promedio de seguidores de las cerveceras: 22.700 frente a 9.500 de las bodegas de mayor presencia en Twitter de la Argentina. De las incluidas en el estudio, Familia Zuccardi es la bodega con más seguidores: 18.500, seguida por Catena Zapata con 17.500. En las cervezas primero Schneider con 81.900 seguidores, y luego Quilmes con 65.300.

Pero entonces, ¿dónde está el problema?: justamente en que la industria del vino está mucho más diversificada y la oferta de vino se divide en cientos de etiquetas, mientras que la de la cerveza, cuando uno se para frente a las góndolas más surtidas de los supermercados, hablamos apenas de decenas. Pocas marcas, mucha publicidad y esfuerzo de marketing concentrado.

Con esto quiero decir que cuando ampliamos la base de análisis de 9 a 25 bodegas (incluyendo esas 9 de mayor actividad) los ratios caen bastante... Y ojo que no estamos hablando de pequeñas bodegas familiares o boutique... hablamos de las 25 bodegas que a la mayoría se les ocurriría nombrar de un saque si le preguntan: ¿cuáles son para usted las bodegas más importantes de la Argentina?.

Los TW al año caen de 640 a 380 y la cantidad promedio de seguidores de 9.500 a 5.300. Para que se den una idea, la cuenta de Twitter de este humilde Blog @angelyvino tiene 3.050 seguidores (y con una antigüedad de dos años menos que el promedio de las bodegas estudiadas). La cantidad promedio de twits al año de ese grupo de bodegas es de 2.500, mientras que @angelyvino tiene 3.800.

Imagen de Ibrahim.ID - Creativecommons - Social Media
Esto demuestra que las bodegas -es decir el vino- tienen mucho por hacer. Es cierto que hay excepciones -pocas, poquísimas- de algunas bodegas que se toman en serio a las redes sociales. Pero la mayoría no aprovecha al máximo este potencial. ¡Y es un canal casi gratuito! Solo hay que ponerle cariño, pasión y un mínimo de tiempo, algo que para la mayor parte de las bodegas no debería ser tan difícil.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Hablemos de Sake


Gracias a la invitación de la Asociación Argentina de Sommelier (AAS) pudimos asistir a una clase sobre Sake dictada por Mónica Samuels, directora de Sake y Espirituosas de Vine Connections, empresa de USA que importa a ese país vinos argentinos desde el año 1991. Mónica es Profesional Certificada por el Sake Education Council. Entre sus galardones cuenta con el título de "Samurai", otorgado en setiembre de 2017 por el Consejo de la Asociación de Sake de Japón, a individuos por su destacada contribución a la comprensión, apreciación o promoción del Sake.

Si bien ella es norteamericana, su madre nació en Japón, donde su abuelo fue productor de Sake. Sus padres no solían tomar esta bebida en USA, pero como su abuelo sí lo hacía ella pudo probarlo y comenzar así su largo camino con este para nosotros exótico destilado de arroz.


"Anteriormente se pensaba el Sake como un vino de arroz barato, apto solo para cocinar. pero desde los 90, más o menos al mismo tiempo que el relanzamiento del vino argentino, el Sake gana en calidad y popularidad", aclara Samuels.

Es una bebida traslúcida que no tiene taninos ni ácido tártarico y posee baja acidez. Si bien se lo llama “vino” de arroz, vale aclarar que en realidad no es un vino, sino más bien una bebida que se produce al estilo de la cerveza.

Hay varias técnicas para elaborarlo, por ejemplo nos cuenta que en 1925 se desarrolló una consistente en moler el arroz muy lentamente, casi como un pulido, durante 48 horas, pero como era muy cara la misma recién se empezó a utilizar a partir de 1960 y en forma masiva desde 1991 cuando comenzó el boom del Sake en Japón y aun se continúa mejorando.

Una vez molido el arroz se lava y se seca. El agua es un componente muy importante ya que su mineralidad puede acelerar la fermentación.


La diferencia con la cerveza es que es necesario agregar una sustancia (bacteria llamada Koji) para que el arroz produzca el azúcar que luego se fermentará. Ese proceso lleva de dos a tres días y se realiza en un ambiente húmedo y caliente, controlándolo cada dos horas. Luego se agregan levaduras y ácido láctico para proteger. Son tres pasos de agregados que llevan cuatro días.

La fermentación dura de 30 a 40 días, a temperaturas de 6 a 12 ºC. Luego se prensa, filtra y se hace el embotellado y la pasteurización. La mayor parte del Sake se beneficia con algo de maduración, la cual suele ser de seis meses a un año. 

El Sake, con la comida, actúa como el arroz de acompañante, moderando los sabores fuertes de ésta.

La degustación
Samuels trajo consigo seis muestras de Sake japonés que fueron degustadas bajo su guía. Para la mayoría de los presentes fue una experiencia totalmente nueva, ya que el Sake no es una bebida de fácil acceso en la Argentina, por lo cual fue muy importante seguir la orientación de la profesional en el tema para asimilar y comprender las diferencias.


Tensei. Endless Summer.
15ºC Algo turbio a la vista, de sabor refrescante. Elaborado en la región de Kanagawa, con arroz del tipo Gohyakumangoku.


Tentaka. Hawk in the heavens. 
15 a 16ºC, más complejo, y con más acidez. Es como un "reserva", de color claro brillante, con aromas a nueces, láctico, y un final más largo. También elaborado con arroz Gohyakumangoku, en la región de Tochigi. 

Rihaku. Wandering poet.
Menos seco, con acidez, alcohol y cuerpo medios, una intensidad de sabor media alta y buen final. Se destaca el sabor a banana. Con arroz Shamada Nishiki, elaborado en la región de Shimane.


Mana 1751. True Vision.
17ºC. De acidez alta, presenta umami, alcohol y cuerpo medio alto y un final largo. Es del estilo de la nueva generación. Elaborado con arroz Gohyakumangoku en la región de Fukui.

Takatenjin. Soul of Sensei.
16,5 ºC. Manzana verde, pimienta blanca. Intensidad media alta. Umami medio bajo, alcohol medio alto, cuerpo y final medio alto. Seco, especiado en boca. Elaborado con arroz Yamada Nishiki en la región de Shizouka.


Tozai Snow Maiden
Con residuos de arroz, es el primer tipo de Sake que se hizo en Japón. Blanco grisáceo estilo piña colada, intensidad media alta, medianamente seco, acidez media, umami medio bajo, alcohol medio, cuerpo medio. Especiado. Elaborado en Kyoto con arroces Gohyakumangoku y Gin - Ohmi.

Es el siguiente mapa de regiones elaboradoras de Sake pueden ubicarse las nombradas para cada muestra:


En la tabla ubicada más arriba se puede ver que para cada Sake está definido su "Seimaibuai", explicaremos esta clasificación:  
Como el vino, hay categorías de Sake. Pero en lugar de desglosarse en términos de diferentes variedades de uvas como Chardonnay o Cabernet, el Sake se desglosa en términos de cuánto se muele cada grano de arroz para su elaboración. Por lo tanto, las categorías de Sake se establecen por porcentajes de pulido / molienda independientemente de la variedad de arroz. Así que no importa el tipo de arroz (hay aproximadamente 70 tipos diferentes de arroz para elaboración de Sake, incluidos los muy famosos Yamadanishiki, Gohyakumangoku, Miyamnishiki y Omachi). En su lugar, se piensa qué cantidad de cada grano de arroz se extrae de la cáscara externa en el intento de llegar al núcleo de almidón que se encuentra dentro de cada grano de arroz de elaboración. El verdadero Sake no lleva ningún componente que no haya sido pulido / molido al menos en el 30% de su volumen original, quedando apenas el 70% de cada grano restante para la elaboración. Fuente: Sake 101


Queremos agradecer la invitación de la AAS para esta Masterclass y felicitarlos por contribuir de esta manera a la profesionalización de la Sommelerie en la Argentina, ampliando los horizontes hacia otras bebidas alcohólicas, de las cuales tenemos mucho aun por aprender.
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