lunes, 10 de junio de 2019

Doña Paula: visitando la bodega.


Apenas llegados a Mendoza, enfilamos temprano por la mañana hacia Finca El Alto ubicada en Ugarteche, perteneciente a la Bodega Doña Paula, una empresa de capitales chilenos que decidieron apostar al vino argentino. El sol mendocino iluminaba los viñedos pintados de colores otoñales y al fondo se recortaba, imponente, la cordillera de los Andes.

Doña Paula no es una bodega boutique, sino que vino a jugar en la liga de los grandes y ha logrado en muy poco tiempo meterse en el top ten de exportadores de vinos argentinos al mundo. 



Por ello no se apoya en el enoturismo, pero así y todo cuenta con un lindo espacio rodeado de un lago, que en realidad es un gran reservorio de agua que se utiliza para riego, donde nos esperaba el enólogo, Marcos Fernández. 


¿De aquí habrán sacado la idea del trono de Games of Thrones? 
El 100% de los vinos de Doña Paula son de viñedos propios y venden del 3 al 5% de la uva que producen. Explican que gracias a que tienen el control de la logística de cosecha, por ejemplo, "no hay filas de camiones esperando entrar la uva a la bodega". Así logran una gran consistencia de estilo y eso, sumado a la relación precio calidad, opina son las razones que los han llevado a pasar de ser una bodega netamente exportadora a crecer en ventas en Argentina todos los años, llegando a representar actualmente el mercado interno un 20% del total.

Marcos nos contó que el día de nuestra visita era muy especial (16 de mayo) ya que justo esperaban recibir la última uva de la cosecha 2019; un Riesling con el cual van a elaborar un late harvest. Ese vino es parte de los experimentos que se van realizando, porque nunca se conocen de antemano los resultados, y en este caso piensa que no va a ser un cosecha tardía muy dulce, ya que queda por ver a cuanto nivel de azúcar puede llegar un Riesling de Gualtallary. El recibimiento ya anticipaba que el enólogo estaba dispuesto a darnos muchos detalles técnicos y que la visita a la bodega iba a resultar muy didáctica y entretenida.
Marcos Fernández, enólogo
Están felices en Mendoza porque "la cosecha 2019 ha tenido una gran sanidad, calidad y cantidad. Tan buena como la 2018, pero distinta", aclara. Cuenta que a principios del año la cosecha venía entre diez y doce días atrasada, pero un par de calores fuertes a fin de enero y principio de febrero hizo que las cosas cambiaran. 

Marcos nos brindó una excelente exposición, que incluyó una presentación en powerpoint para ayudarnos a entender detalles de todos los factores que intervienen en una cosecha. Aquí un resumen de lo expuesto:

Las uvas blancas que ya estaban casi para cosechar no se adelantaron, pero sí fueron afectadas en su perfil aromático, brindando aromas más tropicales. Los tintos, que les faltaba madurar para ser cosechados en marzo o abril, si se adelantaron y se generó un caos logístico al juntarse en la bodega el trabajo con las blancas. 

Por otra parte, para las tintas, luego del calor no hubo lluvia y ello les permitió a los enólogos hacer muchas "cosas lindas" sin correr riesgos y les dio plasticidad para probar. Por ejemplo, en el viñedo Alluvia pudieron hacer cuatro pasadas de cosecha, hasta finales de abril.
"Ya llevamos tres cosechas excelentes, la 2017 que fue con bajos rendimientos y las dos últimas que fueron muy buenos". M.F.
Este año hubo avance en la madurez polifenólica sin tener un pico de azúcar, lo cual les vino bien a uvas como el Malbec, el Cabernet Franc y el Petit Verdot, pero no al Cabernet Sauvignon que es de ciclo más largo.
"No existe un año perfecto para todas las variedades". M.F.
Terroir es la conjunción de clima, suelo, enología, manejo del viñedo, variedad y pie de viña". Pero el factor preponderante es el clima, que representa aproximadamente un 40% y luego el suelo con un 20%. la enología 15%, el manejo del viñedo 15% y la variedad un 10%.


La cordillera de Los Andes es un gran regulador del clima y actúa como un desinfectante. Argentina tiene una de las pocas regiones continentales de la vitivinicultura.

Comenzó por desmitificar un poco el concepto de lo favorable de la amplitud térmica, ya que a no todas las variedades las favorece: "por ejemplo, al Sauvignon Blanc, más de 30º C no le hace bien, porque se va hacia lo tropical y pierde su carácter", aclaró.


Marcos, que trabaja en el grupo desde 2014, destaca el trabajo realizado en el estudio de suelos, con mareos iniciales de conductividad, cientos de calicatas, mapeos de piedras y de carbonato de calcio. Todo ello permitió definir "manchas de terreno" que se usan para programar la cosecha.



Finca El Alto es en la cual se encuentra la bodega y de allí sale en un 100% los vinos de la línea Los Cardos, que representan gran parte de la producción de Doña Paula.



Otra finca importante es Finca Alluvia, en Gualtallary, que está rodeada por Tupungato Vineland.

También nos da sustentabilidad tanto en el manejo del viñedo como en las prácticas de bodega. Se maneja el viñedo sin uso de agroquímicos y en la bodega tampoco. Solo se usa levaduras, ácido tártaro o y algún nutriente orgánico y libre de gluten para las levaduras. No se usan clarificantes ni polímeros para estabilizar los vinos, para ello se utiliza el frío. 

Además, dice que Doña Paula hace un importante trabajo de Responsabilidad Social Empresaria, con acciones tanto para la comunidad interna como la que los rodea, como ser una escuela para adultos dentro de la bodega. se trabaja en reciclaje, manejo mínimo del agua, con objetivos de reducción año a año.

En la nota siguiente vamos también a hablar de los vinos, ya que la visita continuó con una extensa degustación de vinos tomados de tanque y barricas.



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