miércoles, 31 de julio de 2019

Somos Berracos y Oid Mortal, los vinos de Pablo Marino


Somos Berracos es un proyecto de dos parejas que se conocieron hace cuatro años, haciendo el curso prematrimonial y encontraron que tenían cosas en común, que pusieron de manifiesto haciendo vinos.

Una pareja es de enólogos: Amparo March y Pablo Marino (ella trabaja en Domain Busquet y él en Solo Contigo) y la otra de ingenieros agrónomos: Liza Videla y Martin Gabrielli, siendo éste último de la familia propietaria de un pequeño viñedo con más de 90 años de antigüedad, ubicado en Villa Bastías, Tupungato. Allí tienen 4,5 hectáreas de Semillón y 5 hectáreas de tintas (Malbec, Bonarda y Sangiovese).
Martin, Liza, Pablo y Amparo
Con este contexto casi romántico, el nombre "Somos Berracos" suena raro, pero cuentan que lo eligieron porque viene de la denominación que se da en Colombia cuando se toma una copa hasta el "fondo blanco", pero que también porque significa emprendedor y valiente. Actualmente cuentan con dos líneas, cada una de ellas con un tinto y un blanco.
Berracos Malbec
La línea de entrada tiene este Malbec cofermentado en racimo entero. Si bien cumple la proporción para ser etiquetado como varietal, en realidad es un corte de finca con una composición de 90% Malbec, 5% Bonarda y 5% Sangiovese. Es un vino con mucho carácter y se obtiene su materia prima de un espaldero bajo, el cuál está por cumplir un centenar de años.

Berracos Semillón 2018 $320

De un viñedo muy viejo de poca producción, ubicado en Villa Bastías, una zona pegada a San José. Vino lo más natural, fermentado con hollejos y tiene una crianza en piletas de cemento de unos seis meses. Se cosecha en dos pasadas: la primera a la par de la cosecha para espumantes y la segunda más tarde.



Berracos Blend.
La línea de guarda, que tiene un blend tinto (34% Malbec, 33% Bonarda y 33% Sangiovese) el cual tiene un 50% de racimo entero y cría en barricas de varios usos durante unos 10 meses (etiqueta negra)


Berracos Semillón 2017 $550
Guardado en barrica ahora está con velo. Tiene dos puntos de cosecha, uno primero más verde que fermenta en barricas sin pieles y un segundo que se cosecha más maduro y se cría bajo velo durante 12 meses; que se mezclan para conformar este blanco de guarda (sale con etiqueta negra también).
"No es que somos orgánicos, pero casi", dicen.


Oid Mortal Vinos
Oid mortal vinos pertenece a exclusivamente a los enólogos Amparo March y Pablo Marino, y tiene una producción anual de quince mil botellas para esta añada. "Lo hacemos todos los años eligiendo los viñedos que más nos gustan, todos de Tupungato".

Hay una línea de entrada, llamada Oid Mortal, que cuenta con tres vinos: Malbec, Merlot y Blend de blancas (Chardonnay y Semillón). Luego siguen los Gritos Sagrado, los cuales tienen un corte tinto y un Chardonnay criado bajo velo.

Oid Mortal Malbec 2018 $320
Con uvas de un pequeño viñedo de cuatro hectáreas en Gualtallary, perteneciente a un familiar. Se lo busca fresco, mediante el punto de madurez, tratando de lograr el equilibrio con fruta fresca al momento de cosechar.

Grito sagrado 2019 $590.
Es un blend compuesto en un 60% por Cabernet Sauvignon de Tupungato y 40% Malbec de Gualtallary. Tiene un paso por barricas de varios usos, durante doce meses.

Grito Sagrado Chardonnay 2018 
Se fermenta con pieles para dar mayor volumen en boca, tiene una maceración post fermentativa de cinco días y luego se cría en tanques durante quince meses bajo velo.

Los conocimos en la reunión realizada en Mendoza por el grupo "Productores Amigos" al cual pertenecen, tienen muchas ganas, ideas y se animan a probar cosas diferentes: conforman las nuevas y prometedoras caras del vino de Argentina. 

lunes, 29 de julio de 2019

Nuestra experiencia con el vino en Sucre restaurante


Con mucha expectativa fuimos a cenar dos parejas, en la previa del día del amigo, a este restaurante establecido en el año 2001 que se describe en su web como "interpretación de autor de la cocina contemporánea argentina con productos locales de estación y orgánicos, sin presencia de feedlot y criaderos".

Su estilo moderno en un local de tipo "industrial" de techo alto con instalaciones de aire acondicionado y otras a la vista, se combina un lindo piso de lapacho, una iluminación justa (ni mucha, ni poca) y una hermosa barra de estaño al frente de la cocina a la vista, que le da cierta calidez. 

En el centro del salón se luce (al menos desde lo estético) una cava de vidrio de buenas proporciones. Al respecto, Fernando Trocca, chef y fundador de Sucre expresa en el sitio web del restaurante: “Cuando inauguramos, la cava fue un ícono. En ese momento elegimos darle al vino un lugar muy especial. Por esa razón creamos la cava con una excepcional capacidad de guarda... y seguimos convencidos de que el vino tiene que ocupar un lugar muy importante dentro de Sucre".




Y describen: "El objetivo de esta enorme caja de cristal era darle más luz al restaurante, integrando el espacio y eliminando recovecos en el salón. Durante todo el desarrollo pensamos la cava como una pieza de relojería compuesta, a su vez, por muchas partes que al unirse formaran un todo en armonía con el lugar. Para lograr esa liviandad usamos acero inoxidable y hierro cromado, con la intención de que se fusionaran con el vidrio, que hace de piel, y los estantes, que soportan las botellas". 

Desde lo arquitectónico sin dudas el objetivo fue logrado, la cava es lo primero en que uno posa la vista apenas entrar, ocupando un orgulloso sitio central alrededor del cual gira todo. 

"Es una cava que despierta la memoria visual: nuestros clientes pueden elegir sus botellas de vino en el salón o dentro la cava, porque todas las etiquetas están a la vista. Y eso permite que el ojo pueda reconocer un vino que quizá la memoria había olvidado”.


Esto último es ser cierto, y coincido en especial en que el detalle de la memoria visual es de gran ayuda al momento de elegir, además de darle un sitio especial a dicho momento y al vino. Pero lamentablemente me resultó difícil poder llevarlo a la práctica. Pese a que lo solicité, no logré que el personal tuviera tiempo disponible para algo tan simple como abrirme la puerta de la cava para poder ingresar. Hasta las fotos tuvimos que tomarlas desde afuera (aclaro que se solicitó dos veces y la respuesta de los mozos fue que iban a decirle a alguien para que abriera la cava, pero eso no sucedió).


La carta de vinos 
La página web del restaurante dice que la cava tiene una capacidad de guardado de 2.000 botellas, pero en un cálculo rápido no pareciera que actualmente llegue a contener la mitad de ese número. Se ven las botellas muy separadas y varios espacios vacíos. 


Tampoco se cumple con lo anunciado en cuanto a la cantidad de etiquetas: "200 de las mejores etiquetas" declaran en la página web, pero apenas hay la mitad en la carta, dando absoluta prioridad a los blends con 18 etiquetas y al Malbec con 14. 


Entre las tintas sigue el Cabernet Sauvignon con seis, el Pinot Noir con cuatro, la Bonarda y el Merlot con tres y Syrah y Cabernet Franc con dos. En las Blancas es más parejo: hay seis Sauvignon Blanc, cinco Torrontés y Chardonnay y apenas un Riesling y un Semillón. Además, cuatro rosados, seis espumantes, dos vinos denominados "internacionales" (Francia y España) y dos sidras. Los precios comienzan en $650.



Luego de estudiar la carta de vinos, y de acuerdo con el menú seleccionado, nos decidimos por el Humberto Canale Old Vineyard Riesling, pero la camarera inmediatamente nos informó que se encontraba "out of stock". Así que cambiamos por el Laureano Gómez Semillón / Sauvignon Blanc de Laureano Gómez, pero al rato vuelve con la noticia que este vino tampoco estaba en stock... Dos elecciones, dos fallos. 

Quizá desde el punto de vista del restaurante esto sea una falla “menor”, pero la verdad que al cliente le fastidia mucho. Es el restaurante el que propone la oferta, el cliente se toma el tiempo analizando dentro de esa propuesta qué prefiere o qué es lo más adecuado, para terminar perdiendo el tiempo, desilusionado y eligiendo a las apuradas, porque los platos ya fueron ordenados hace rato.

Ante la consulta si había un Sommelier en el salón, la camarera respondió que no, que del tema vinos se encargaba una persona del staff, y le solicitamos consultarla. Al rato una señorita se acercó y le comentamos que escribíamos de vinos y dejamos nuestra tarjeta. Hablamos un minuto acerca de quienes realizan la selección de vino, nos explicó que todas las botellas se encuentran ubicadas de pie en la cava porque "hay mucha rotación" y fue amable, pero no dio la sensación de que manejara consistentemente el tema. 

Finalmente ordenamos un Cruzat Cuvée Reserve Extra Brut que llegó a la mesa un par de grados por encima de lo recomendable, por lo cual fue necesario dejarlo unos minutos en la frapera. Durante el servicio, solo una vez tuve que solicitar se completaran las copas (no por exquisito, sino porque la frapera quedó del lado opuesto al que yo estaba sentado y no era práctico para mi tomar la botella). Los precios de los vinos no son exagerados (los de la comida tampoco), encontrándose aproximadamente un 100% más caros que los precios de góndola en vinoteca, lo cual es usual en restaurantes.

Para cualquier enófilo que se precie, la elección de un restaurante para pasar una buena velada siempre estará influenciada por la experiencia que el mismo puede ofrecer en relación al vino. Uno puede ir con más o menos expectativas al respecto, de acuerdo con lo que haya escuchado o, como en nuestro caso, a lo que el mismo restaurante publica en su página web.

La verdad que nuestras expectativas eran altas, y quizá ello haya influenciado en que la sensación final haya quedado por debajo de lo esperado.

viernes, 26 de julio de 2019

Los sistemas de riego en Bodega Santa Julia

Alberto (Tito) Zuccardi -padre de José Alberto y abuelo de Sebastián- era Ingeniero y se instaló en Mendoza en los sesenta, creando un sistema de riego llamado Cimalco basado en un método californiano al cual adaptó y mejoró. Lo instaló en una vieja finca de Titarelli que compró en 1964 y allí inició su actividad como viticultor. 

Ya su empresa producía caños de hormigón, los cuales son las arterias de este sistema de riego que reemplazaba con mucha mayor eficiencia los antiguos sistemas de canales y acequias al aire libre. A través de estas cañerías de 30 cm que se ubican bajo tierra, se conduce el agua a todos los rincones de la finca, eliminándose las pérdidas, regulando perfectamente el caudal y seccionando las parcelas a regar con un sistema de melgas (sectores de riego de 15 x 75 metros), controlado por válvulas ubicadas cada 24 metros.

Ello permite que el regador siga las instrucciones que le dan los ingenieros para regar las distintas melgas con el agua proveniente de las cañerías, sin desperdicios de agua ni de tiempo. Este sistema es una las ventajas que tiene Santa Julia, aunque en algunos viñedos también se ha agregado el riego por goteo. 


"Cada sistema tiene sus ventajas", explica el Ing. Agrónomo Edgardo Consoli, "por ejemplo, el goteo permite realizar un riego más dosificado e incluir infusiones de compost (que se coloca en los tanques digestores, de donde se toma el agua), pero no sirve para la defensa de las heladas".



El riego por superficie, en cambio permite llegar a las fechas de heladas con los suelos en perfecto estado para defenderse de ellas, porque al regar cubriendo, el suelo queda oscuro y compacto, libre de sectores secos. Durante el día, el sol calienta más el suelo oscuro (que absorbe mejor la radiación) y lo húmedo retiene mejor el calor, liberándolo a la noche que es cuando hiela.


"El cascote, en cambio, hace de aislante (por el aire entre los cascotes), liberándose el calor más rápidamente. Si el suelo está asentado, te da 2 o 3 ºC a favor", desarrolla.

El riego por superficie tiene otras ventajas: como ayudar a desalinizar, permitir sembrar los verdeos de invierno y colaborar a que haya menos nematodos (aunque siempre hay, aclara Cónsoli). Incluso, manejando la frecuencia y espaciado del riego, se permite que las raíces se extiendan más y profundicen mejor.

Por ejemplo, en finca Santa Rosa hay 14 perforaciones, con bombas que sacan de 200 a 300 m3 por cada perforación y, además, cuentan con derecho de agua para 220 hectáreas. El agua se toma desde un canal del Río Tunuyán con una frecuencia de toma cada 14 días, pasa a un almacenaje y desde allí se mueve con bombas, para su distribución a los viñedos a través de cañerías, como ya se explicó. 



"El costo de la energía para extraer el agua de pozo hoy representa entre un 6 y 7% del costo total de operación de la finca. En Valle de Uco puede elevarse hasta un 15 o 20%, porque hacen falta bombas de más potencia para extraerla. El canon de riego tiene un costo de seis mil pesos por hectárea al año", aclara.

El sistema Cimalco resulta muy eficiente desde todo punto de vista. En la gran expansión de los setenta se plantaron miles de hectáreas de viñas desarrolladas por el Ing. Alberto Zuccardi, con su sistema de riego innovador.


Planta de tratamiento de efluentes de las aguas utilizadas en la bodega.
A través de este proceso se logra que el 100% de las aguas utilizadas en la bodega sean reutilizadas para riego en la propia finca, lo cual es muy positivo porque se evita devolver esas aguas, que vienen con PH muy bajo, nuevamente a los canales o al río. 

Para ello, primero se encalan de manera de corregir el PH y luego se oxigenan para que no se saturen y la actividad microbiana sea aeróbica (no anaeróbica, ya que esto es lo que da el olor a podrido).



Finalmente se mezcla con agua del río y se usa para regar el viñedo. Además hay un reservorio de agua que viene del canal de riego para aprovechar los turnos de riego que no se utilizan almacenándose el agua allí. 



Nuevamente le damos las gracias a Bodega Santa Julia por permitirnos visitar, conocer en profundidad y difundir estos temas que son fundamentales para la obtención de la uva que da lugar a nuestro vino de cada día.

No te pierdas las otras notas sobre la visita a Santa Julia:

Nota 1Santa Julia #porNaturaleza (lo que hay detrás del vino).
Nota 2Certificación orgánica de Bodega Santa Julia
Nota 3Bodega Santa Julia, los viñedos de la histórica Finca Santa Rosa
Nota 4Bodega Santa Julia ayuda a su comunidad: RSE
Nota 5: Los sistemas de riego en Bodega Santa Julia

miércoles, 24 de julio de 2019

Bodega Santa Julia ayuda a su comunidad: RSE


En la finca Santa Rosa nos recibió María José Pelegrina, a cargo de Responsabilidad Social Empresaria (RSE): "Nuestro objetivo es colaborar con las comunidades en donde estamos, para hacerlas crecer", dijo al comenzar la visita.

Recorrimos el centro cultural, hay uno en Santa Rosa y otro en Maipú. Es un espacio abierto a la comunidad, “acá estamos a 37 km de los centros urbanos más cercanos. Se dictan clases de danza y folklore, para 25 chicos, que compiten y participan incluso en la fiesta de la vendimia de Santa Rosa”.


Hay un gimnasio, donde se dictan clases con profesores de la zona. También hay un aula en la que se dicta finalización escolar para adultos, tanto de primario como secundario. En Maipú en el año 2018 se hizo un proyecto en el que 56 empleados terminaron la secundaria estudiando dentro del horario laboral, con la idea luego de seguir trabajando para que hagan tecnicaturas, etc.




En otra sala hay una biblioteca con libros, computadoras y -desde hace poco- disponibilidad de Wi-Fi, realizada por la dirección general de escuelas.


La bodega pone la infraestructura, la Dirección de Escuelas los cargos docentes y la Municipalidad invierte en equipos y transporte para que los chicos puedan llegar. Hay jardines de infantes que no cierran en todo el año, funcionan como un jardín normal pero adentro de la finca, del lugar de trabajo, con apertura al horario laboral.

Se busca erradicar el trabajo infantil agrícola y contener a los chicos en un lugar. La semana que viene se abre otro jardín, todo es gratuito, tanto para el empleado como para el resto de la comunidad.


Además, hay talleres de costura en las dos fincas, a los cuales asisten las esposas de empleados que viven en la finca, y donde tienen un lugar para aprender y, por ejemplo, fabricar ropa de trabajo para venderla a la misma bodega, reemplazando así, la compra de ropa a terceros. También pueden venderles a otras bodegas. El taller se instaló bajo convenio con el programa “Manos a la obra” del Ministerio de la Nación, en base al cual se compraron las máquinas industriales, con subsidios.

Se les brinda capacitación para que mejoren sus técnicas. Hay cinco mujeres que manejan sus horarios y van tomando protagonismo, creciendo en lo personal.


Todos los costos del taller de costura, que es un espacio nuevo inaugurado hace menos de un año, los cubre la empresa: los materiales, los honorarios de los profesores, la electricidad.

En el taller de costura se fabrican delantales, manteles, servilletas y paneritas de tela para los restaurantes, bolsitas de arpillera que se utilizan para los envases de los aceites Zuelo e incluso confeccionaron unas simpáticas mochilitas de tela que nos dieron de obsequio en nuestro viaje de visita.

Hay un comedor principal al cual los empleados asisten gratuitamente al mediodía y pueden concurrir también de noche, a su costo, que funciona de enero a abril.

También se alojan aquí los trabajadores temporarios que vienen desde hace años desde Tucumán para la cosecha. Se ubican en módulos habitacionales que poseen baños, camas, etc. y que muchas veces presentan mejores condiciones que sus propias viviendas, en su lugar de origen. 

En la última cosecha vinieron 90 personas y en el jardín de infantes -que cuenta con seis maestras, tres a la mañana y tres a la tarde- aumentó sensiblemente la asistencia con los hijos de estos trabajadores golondrina.

Se está analizando armar un programa de control de salud para los chicos, utilizando para ellos los médicos laborales de la empresa. Hay problemas de obesidad por malnutrición, etc.

Otro programa que se piensa implementar es la capacitación a la gente para que puedan hacer sus propias huertas, tener más vegetales y mejorar su alimentación, con la ayuda de Horacio Laborde, especialista en el tema que trabaja en la bodega a cargo de parques y jardines.

Finca Santa Rosa tiene 600 hectáreas y Bodega Santa Julia es el principal dador de trabajo en esta zona. En Valle de Uco están empezando también, trabajando en apoyo a la escuela de la zona y se juntaron con otras bodegas importantes y productores casi 20 empresas con la idea de generar un consorcio para manejar mejorar la zona. Es una zona rural que necesita mucha infraestructura. Un productor donó el terreno para un jardín, cuya construcción encaró la Municipalidad por su cuenta y el consorcio va a hacer la cocina comedor. Las escuelas son el punto de encuentro donde van todos.


"Bodega Santa Julia está certificada Fist For Life, reinversión en proyectos sociales. El compromiso de la dirección y la empresa es muy genuino, buscan dar oportunidades a la gente. Fue siempre con perfil muy bajo y recién ahora se ha decidido empezar a contarlo y mostrar el mismo como parte de la identidad de la empresa, ya que esto también es ser sustentable", aclara María José Pelegrina.


#Nonosdalomismo.com es el eslogan de la campaña. Y Pelegrina recalca: "En esto están atrás los dueños, José Alberto Zuccardi empuja, cuando podría no hacerlo, va a las reuniones, se enoja si la gente no se involucra. Julia está manejando el tema, incluso la abuela Ema de 93 años, también participa. No se trata solo de plata, es voluntad y ganas de hacer. La empresa tiene 850 empleados, lo cual es mucho para ser una empresa familiar".

No pareció muy interesante conocer y hacer conocer este otro aspecto -social- de lo que hay detrás de hacer los vinos que ofrece una bodega grande. Ojala cada día sean mas las que incluyan programas de Responsabilidad Social Empresaria.

No te pierdas las otras notas sobre la visita a Santa Julia:

Nota 1Santa Julia #porNaturaleza (lo que hay detrás del vino).
Nota 2Certificación orgánica de Bodega Santa Julia
Nota 3Bodega Santa Julia, los viñedos de la histórica Finca Santa Rosa
Nota 4: Bodega Santa Julia ayuda a su comunidad: RSE
Nota 5Los sistemas de riego en Bodega Santa Julia

lunes, 22 de julio de 2019

Tapones Nomacorc de fibra vegetal, la lucha contra el TCA

En la nota anterior presentamos las líneas de productos de Vinventions, entre ellas la marca de tapones Nomacorc, que buscó innovar en la lucha contra el TCA que afecta a los tapones convencionales de corcho natural, fabricando tapones de materiales alternativos que no son afectados por ese defecto. 

En general, hay en el mercado distintos tipos de tapones que se utilizan para botellas de vinos: natural, sintético, aglomerado o técnico, microaglomerado, tapa a rosca y Nomacork.

En principio, Nomacorc utilizaba materia prima fósil, pero luego pasó a usar materia prima vegetal, obtenida a partir de la caña de azúcar:
Huella de carbono reducida
Elaborados con polímeros derivados de la caña de azúcar
Mínimo impacto ambiental
100% reciclables






Con este tipo de tapones se busca controlar la performance ante TCA, lograr consistencia de botella en botella, conservar el vino sin defectos, un destapado fácil y limpio, un diseño atractivo para el mercado y una imagen (look and feel) rugosa y natural, que se asemeje en lo posible al corcho natural.

Los tapones sintéticos clásicos se hacen por inyección, pero en Nomacorc innovaron haciéndolos por coextrusión. Los biopolímeros se ponen en tolvas y se hace que entren en un proceso continuo que logra que sean todos iguales.
Líneas de tapones Nomacorc
Dentro de los problemas que suelen presentarse, dependiendo de la cantidad de oxígeno que se mantiene o entra en la botella, se encuentran el Maillard (reacción por temperatura que hace que la fruta del vino parezca una mermelada) y la reducción (poco oxígeno que da olores a huevo y a fósforo).

Por ello, el análisis del oxígeno disuelto en el vino generalmente se mide en la línea de embotellado de las bodegas. También es importante conocer la cantidad de oxígeno que puede acumularse en la cámara de la botella (en el espacio entre el líquido y el tapón), el valor de oxigeno que aporta el tapón en sí mismo (dentro de él) y cuál es el nivel de ingreso de oxígeno que permite (la absorción):
Aportes de oxígeno por botella según línea de tapones Nomacorc.
Hay tapones Nomacorc que se fabrican bajo cámara de nitrógeno, para que no contengan oxígeno, lo cual ayuda a una evolución favorable en un vino, con una lenta oxidación. Por ejemplo, el tapón Select 100 es de este tipo, y en principio aporta poco oxígeno: solo 0,4 mg en los primeros tres meses contra 1,6 mg que aporta el tapón Select 300 (no elaborado en cámara de nitrógeno). Luego de esos tres meses el aporte de oxígeno se iguala en ambos tapones.

El novedoso tapón del tipo Greenpeace Line coextrusión en su línea Reserva se comenzó a importar este año en Argentina, habiendo sido ya adoptado por las Bodegas Lupa, Canopus, Jean Rivier y La Giostra del Vino.

Durante la presentación se realizó una degustación de Malbec elaborados de la misma manera, pero tapados con distintos tipos de tapones Nomacorc, para intentar descubrir diferencias.


Los tapones Select Green 100, 300 o 500 tienen el mismo precio, por lo cual la información de los niveles de oxígeno que permite cada uno de ellos es importante para el enólogo al tomar la decisión de cuál será el adecuado para el destino de sus vinos.

Dado que el mercado local  aún no está muy al tanto de este tipo de tapones alternativos al corcho natural y no conoce sus ventajas, Vinventions está trabajando fuerte en la promoción de las mismas, como esta charla que ofrecieron en CAVE.

En general las bodegas que deciden adoptarlos imprimen en los corchos una leyenda explicando el uso de tapones no naturales, para facilitar la comprensión del consumidor final, dado que este todavía no está muy acostumbrado a los mismos y puede percibir -por falta de información- una sensación de menor calidad.




Esta necesidad ya se ve menos en mercados que han evolucionado más rápidamente hacia este tipo de soluciones, como en los vinos de la foto de arriba de origen Francia, USA y Uruguay que catamos en la charla

Sin dudas el capítulo del efecto del TCA, que tanta mala sangre causa cuando descorchamos una botella y lo contiene, va llegando a su fin con este tipo de soluciones alternativas que se van afianzando y ganando espacio al corcho tradicional.

jueves, 18 de julio de 2019

Vinventions "Taste the difference"


En las instalaciones de CAVE (Centro argentino de vinos y espirituosas) asistimos a la presentación denominada "Taste the difference" realizada por Vinventions, con la guía de Sofía Martinelli, Gerente de Marketing (foto) y Brenda Lewis, docente de CAVE.

Se trató de una presentación de la empresa y sus líneas de productos y servicios, que finalizó con una degustación comparativa de vinos nacionales e internacionales cerrados con distintos tipos de tapones tecnología Nomacork.

Marc Noël (nominado en 2018 como innovador del año por la revista Wine Enthusiast´s) creo en 1999 Nomacorc, para proporcionar una alternativa de corcho de vino de bajo costo, en un momento en que los corchos de corteza de alcornoque natural se encontraban acosados por la contaminación del TCA.

Actualmente su empresa se ha convertido en un conglomerado denominado Vinventions que cuenta con siete marcas de soluciones de tapado integrales, y entre ellas dos marcas de servicio a enólogos para ayudarlos a elegir qué tipo de tapado pueden serles más convenientes. En Argentina cuentan con una planta productora en San Juan y oficinas en Mendoza.
Las marcas de tapado son:
  • Nomacorc: Cierres elaborados con productos de origen vegetal para vinos de guarda.
  • Syntek: Tapones extruidos, línea para vinos de bajo costo y alta rotación.
  • Ohlinger: marca alemana que fabrica tapones de corcho natural de alta gama y calidad premium (micro aglomerado con pegamento natural vegetal biodegradable).
  • Alplast: marca italiana de tapas a rosca de calidad económica, de 30 x 60 mm,
  • Vintop: marca francesa de tapas a rosca de falda larga, innovadora y muy decorativa.
Las marcas de servicios son dos: 
  • Wine Quality Solutions: ofrece instrumental enológico, equipamiento y servicios que mejoran la calidad y homogeneidad de los vinos por medio de controles de calidad en tiempo real. Sus instrumentos se usan para medir el oxígeno, color, etc. de cada tapón, para saber cuánto permite ingresar de oxígeno cada uno y deducir el tiempo en góndolas y el estilo del vino. Son dispositivos portátiles fáciles de ser trabajados en la bodega y en general se alquilan, dado que son muy caros.
  • Wine Marketing Solutions: basada en California, se dedica al Branding, Packaging e Investigación de Mercado.
Además, poseen un importante Departamento de Investigación y Desarrollo ubicado el Nimmes, Francia y utilizan la ciencia aplicada a mejorar a la industria vitivinícola, asociándose para ello con otras asociaciones académicas del mundo:


Cuentan con siete plantas en el mundo y en Sudamérica por ahora se trabajan solo las marcas Nomacork, Syntek, Orlinger y Wine Quality Solutions.

Durante la charla se analizaron los factores que influencian la evolución del vino y, en particular, el efecto del oxígeno. Tanto el que queda en la cámara de la botella (espacio sin vino) como el propio contenido de oxígeno del corcho y el que éste permite ingresar, según su nivel de densidad.





Estos factores modelan el aroma del vino en distintos modos, por lo cual son muy importantes para definir la selección del tipo de corcho a utilizar en una ecuación costo - beneficio.



Declaran que una de cada siete botellas en el mundo se cierra con productos de Vinventions y que poseen un Market Share del 22% en Argentina y un 14% a nivel global, produciendo 2.700 millones de tapones al año.


En la próxima nota nos explayaremos sobre Nomacorc, la línea de tapones de fibra que está comenzando a ser elegida por muchos enólogos y bodegas en Argentina.
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