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jueves, 17 de enero de 2019

Visita a Finca Sophenia, con Julia Halupczok



Finca Sophenia es una exitosa bodega que tiene el privilegio de haber sido pionera en el Valle de Uco. Conducida por uno de sus fundadores, Roberto Luka (ex Director de Flichman y ex Presidente de Wines of Argentina), la finca posee 130 hectáreas en Gualtallary, Tupungato, Mendoza; y sus viñedos fueron plantados en el año 1998. 


Llegamos a la bodega como parte del recorrido organizado por la vinoteca Mr. Wines y allí nos recibió la Ing. Julia Halupczok (foto) quien se encuentra a cargo de la enología. Apenas bajamos del micro y al pie de los viñedos Julia nos explicó: "los suelos de la finca son aluvionales, del rio las Tunas, con zonas con 15 a 40% de piedras. De la bodega hacia el este hay más arena (0,6 a 1 m) y luego canto rodado. Al Oeste hay más piedra, menos arena y los cuarteles son menos vigorosos".




"Se decidió plantar teniendo en cuenta las diferencias de suelo, el clima y la altura. En la zona que denominan "río", justo al lado del río, están los suelos más nuevos y sin calcáreo. Y la zona que llaman "monasterio" es la más alta, con mucho calcáreo".

Destaca que los primeros en esta zona fueron Jean Bousquet, Catena Zapata y, obviamente, Finca Sophenia. Hay 115 hectáreas plantadas y todos los vinos son elaborados con uvas de viñedos propios. Una gran ventaja es que la uva llega a la bodega recién cortada, ya que la misma se encuentra plenamente implantada dentro de la finca.




Como decíamos, se iniciaron las plantaciones en 1998 y con la uva que se vendía se fue pagando la bodega, que se inauguró en 2002 y fue creciendo de a poco, agregándose la zona de piletas en 2008 y en 2012 la zona de fraccionamiento. Cuenta con una capacidad de elaboración de un millón de botellas, de las cuales el 70% se exporta, pero Argentina es el mercado que crece más fuerte y el mayor en forma proporcional.

Las uvas para la línea entry level, llamada Altosur, se cosechan en forma mecánica y este vino pasa tres meses en tanques en contacto con duelas de roble.

La bodega recibe visitas y posee un espacio para la degustación de sus vinos, los cuales además pueden comprarse allí a precios algo menores que en el mercado.



Con la guía de la enóloga, catamos una amplia variedad de ellos, comenzando por la línea Altosur que está muy bien lograda y de las cuales puedo destacar el excelente trabajo en el manejo de la integración a los vinos del aporte de las duelas de roble, en un punto justo que permite destacar la fruta de cada cepa. 

Altosur Torrontes 2017
En general me gustan más los Torrontés de Cafayate, Salta, pero este ejemplar de Altosur es un buen representante de esta cepa, elaborado en Mendoza.



Altosur Bonarda 2016
Buena relación precio calidad para este Bonarda, algo que se repite en toda la línea. 

Altosur Merlot 2017
Si estás buscando un Merlot (cada vez hay menos oferta en el mercado lamentablemente de esta cepa), no lo dudes. Por un bajo precio, es junto al Sauvignon Blac, uno de los best buy de Finca Sophenia.


Sophenia Synthesis Sauvignon Blanc 2017
Una de las etiquetas que es siempre para seguir atentamente entre las de Finca Sophenia. Y no se quedan quietos pese a los buenos resultados, Julia nos explicó que en la cosecha 2018 realizaron tres cosechas en distintas fechas, la primera el 14/2, las segunda a los siete días y la última a 5 días después. Las catamos todas de tanque, y no vemos la hora de ver el resultado final del corte. Mientras tanto, si consiguen la 2017 esta espectacular.

Finca Sophenia Reserve Syrah 2016 91P
Con un paso por roble de 9 a 10 meses, que vienen reduciendo para darle más frescor (antes eran doce).


Finca Sophenia Reserve Merlot 2016 
Si les decía que me había gustado el Merlot de Altosur, su hermano mayor sin dudas me gustó aún más.  

Finca Sophenia Antisynthesis 2016
Uno de los vinos más originales de Sophenia. Podes leer la historia particular de cómo se llegó a su elaboración en esta nota anterior sobre la bodega. Otro destacado de la bodega. 



Finca Sophenia Synthesis Malbec 2015
Bien Gualtallary. La enóloga nos explicó que las uvas provienen de un cuartel infectado con nematodos, que proliferan debido al suelo arenoso y a que no fueron las plantas implantadas sobre pie americano para prevenirlo, lo que lo afecta a las plantas, las cansa o tranquiliza y da poco rendimiento. Por lo que es probable que en el futuro sean reemplazadas, así que son ejemplares únicos. 

Finca Sophenia Synthesis Cabernet Sauvignon 2014
Piracínico y elegante. 



Finca Sophenia Blend 2014
Un corte clásico: Malbec 50%, Cabernet Sauvignon 30% y Merlot 20%, de este blend, que no se hace todos los años. Lleva 18 meses de barrica nueva y me gusta mucho.

Roberto L 2014
Fue diseñado originalmente para festejar el casamiento de una de las hijas de Roberto Luka: Victoria. Luego se hizo lo mismo cuando se casó la otra hija, Eugenia; para finalmente pasar a comercializarse como el ícono de la bodega. Es un blend de Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah con un estilo más europeo.


Finca Sophenia Extra Brut
Espumante frutado elaborado con uvas Semillon y Chardonnay de Tupungato.




Finca Sophenia Tardío Sauvignon Blanc 2017
Vino dulce natural elaborado con uvas cosechadas sobremaduras, elegante y balanceado, con la frescura propia de los vinos de altura. Criado 12 meses en barricas de roble francés.



Las caras de felicidad de los integrantes del Mr. Wines tour al finalizar el recorrido y degustación de la mano de Julia Halupczok, son un buen reflejo de lo bien que la pasamos en Finca Sophenia:


Notas anteriores sobre Finca Sophenia en este blog:
Finca Sophenia1
Finca Sophenia 2

martes, 15 de enero de 2019

Los vinos al estilo Weinert


En la nota anterior les contamos la historia de Weinert y en ésta hablaremos acerca de cómo elaboran sus vinos en esta bodega, con capacidad de 1,3 millones de litros en toneles y 3 millones en piletas y que sacan a la venta entre 300 a 400 mil botellas por año, comentando los que catamos junto a Iduna Weinert (hija del fundador).


La bodega posee antiguos viñedos, los de Merlot son de 35 años hasta casi 60 años y los de Malbec pueden llegar a los 110 años. Se trabaja con irrigación por manto (se abre compuerta de la acequia y deja el agua correr inundando el viñedo) y no se utiliza tela anti-granizo porque la humedad que genera reduce la concentración tánica del Malbec (esto no lo había escuchado antes). También compran uvas de productores (algunos desde 1977) en Lujan de Cuyo y vinifican para terceros.


Vale la pena resaltar que la bodega es muy selectiva (¿respetuosa de sus clientes podríamos agregar?) y sus vinos de alta gama solo se realizan con las mejores añadas. Por ejemplo los Weinert y Cavas no se realizaron en las cosechas 1998, 2001, 2014, 2015 e incluso en 2016 ¡no se hizo ninguno!

El vino entra al tonel limpio (con un prefiltrado) sin ninguna impureza, lo cual es necesario porque en estos grandes toneles de roble hay intercambio de oxígeno y existencia de muchos micro organismos. "Buscamos que los taninos se aterciopelen y se genere el bouquet (aromas terciarios) con notas de cuero, tabaco, café, hojas secas, chocolate", nos aclaran. 
“Para nosotros la complejidad es la profundidad aromática” Iduna Weinert
"Vemos que hoy hay interés en el consumidor por probar cosas diferentes. A principio de los 2000 sufrimos con la moda de los vinos jóvenes con mucha madera al estilo de California y como teníamos mucha demanda del exterior dejamos de trabajar el mercado interno. Los vinos de Weinert pasan entre 3 a 5 años en toneles y después van a piletas hasta llegar al embotellado (por lotes). Se trata de que pasen el mayor tiempo en piletas".

Carrascal Edición Especial 40 años ($380)
Todos seguramente recordamos al Carrascal como un clásico vino de mesa, que lleva el nombre de un barrio histórico de Mendoza. Se hicieron muy conocidos y hoy la bodega busca volver a poner esta línea sobre el tapete, pero con un salto de calidad. 

Esta edición especial es un corte clásico compuesto por 55% Malbec, 35% Cabernet Sauvignon y 10% Merlot y lleva una guarda de hasta 36 meses en roble francés. 

Pero su mayor particularidad es que es un corte de once cosechas distintas, realizadas entre 2004 y 2017, que solo no contiene las cosechas 2014 y 2016 porque “fueron pésimas”, enfatizan. 


Carrascal Malbec y Cabernet Sauvignon (270$)
Estos vinos son uno de los clásicos argentinos. Destacan en esta gama de precios por su bouquet y las notas de roble debidas a su añejamiento de 3 años en toneles franceses, que le otorgan un paladar armónico y suave. 

Weinert Cabernet Sauvignon 2006 ($500)
Con bouquet que integra aromas a morrones, especias y bosque. Es 2006 pero tiene muy viva la fruta, está como nuevo en boca, opulento y con un final persistente.



Cavas de Weinert Oak Selection 2007
Este vino es 40% Malbec, 40% Cabernet Sauvignon y 20 % Merlot y no cambia su composición desde 1997, con uvas de viñedos antiguos y selección de determinados toneles.

Cavas de Weinert 1999 Gran vino Reserva
Impecable en boca, es un vino de gran personalidad, con aroma profundo y persistente a frutos rojos, complejo, de hermoso recorrido final.


Uso de Toneles
Como hemos visto, los toneles son el corazón del estilo Weinert, por lo que me interesaba conocer cómo se los mantiene en buen estado durante tantos años, siendo que los toneles más nuevos tienen 10 años, los foudres tienen entre 50 y 60 años y el promedio es de los toneles es de 60 años. ¡Hay vinos que pasaron 23 años en los toneles! Por ello, ese fue el tema de mi pregunta a Iduna luego de la degustación y ésta la respuesta:

"Se tarda de dos a tres años en realizar el proceso de mantenimiento de la totalidad de los toneles. Hay que cepillarlos con virulana muy finita y luego pintarlos con aceite de lino. Se mantienen con 14% de humedad y temperatura de 14 a 16 grados, por lo que la madera tiende a secarse y se pueden producir grietas que hay que evitar. La limpieza interna se realiza rasqueteando para sacar el ácido tartárico y renovando milimétricamente la madera en busca de la madera virgen. Luego se lava con soda potásica y con mucha agua y vapor de agua para combatir el brett".

Y ello nos llevó a que la larga guarda en toneles está asociada a la presencia del aroma comúnmente llamado brett, que es generado por la levadura brettanomyces. El olor a brett es tradicionalmente considerado un defecto, pero en determinadas concentraciones, puede ser una virtud y contribuir a otorgar complejidad aromática, algo que en Weinert tienen muy claro para lograr su bouquet.

Para ello lo clasifican en niveles:
  • 0: no tiene brett.
  • 1 o 2: aromas florales pesados (violetas, magnolia), flores de árboles.
  • 2 a 3: cuero joven, cuero casi dulce, hoja seca, tabaco.
  • 4: montura húmeda
  • 5: caballo mojado, establo.
Normalmente buscan una presencia de brett en niveles 1 o 2, pero en el Malbec pueden llegar hasta 3. Cada tonel tiene definida su característica de Brett. 

Weinert Malbec Estrella 1994
Para el final dejamos al vino "estrella" de la bodega. El famoso Weinert Estrella que tanto ruido ha hecho a lo largo de los años. La cosecha 1994 es la que está a la venta actualmente, ¿se dan cuenta? tiene 24 años y es uno de los vinos que Usted puede comprar hoy (si tiene los $15.000 necesarios para ello) y fue elaborado, en colaboración con su hijo Roberto, por el legendario y ya extinto Raúl de la Mota (quien nos dejó en el año 2009) .

En la degustación no tuvimos suerte y el corcho jugó una mala pasada, por lo que no llegamos a catarlo. Son riesgos que se corren con vinos de tanta guarda. Pero les dejo la nota de cata de la propia bodega:

"El verano del año 1994, a diferencia de los anteriores, no tuvo días muy calurosos debido a los vientos cordilleranos que refrescaban las vides, generando una amplitud térmica óptima para la maduración de las uvas. Un viñedo 100% Malbec de más de 80 años en Luján de Cuyo dio origen a un vino de suprema calidad. Don Raúl eligió para su añejamiento tres de los mejores toneles de la cava. Esos toneles guardaron durante 16 años este vino, embotellado en 2010 y transformándose en una de las ediciones limitadas de la Colección Weinert Estrella


Para finalizar nos contaron que se vienen novedades: una línea tonel único que estará arriba del Cavas y que va a salir un Cabernet Franc de esta línea (de un viñedo de apenas 0,8 hectárea en Barrancas), unos 2.500 litros en Single Oak. 

Y qué mejor que cerrar esta serie de notas sobre Weinert con una definición dada por ellos mismos:

“Nuestros vinos tienen todo el componente europeo, con la argentinidad al mismo tiempo”

jueves, 10 de enero de 2019

Weinert Bodega & Cavas: paciencia y estilo.


Hace unos meses Argentina Wine Bloggers fue invitada a degustar en exclusiva los vinos de Weinert Bodega & Cavas, bodega que pionera en vinos de alta gama de la Argentina, que tiene el plus de haber sido fundada por un brasileño de origen alemán: Bernardo Weinert.

La historia es así: Weinert en 1975 tenía una gran empresa de transporte que operaba en Sudamérica y acostumbraba a transportar mucho vino chileno hacia Brasil. En el camino pasaban por Mendoza, donde llegó a apreciar los vinos mendocinos. Bernardo solía comprarlos para hacer regalos corporativos.

Entonces se le ocurre importar por sí mismo vinos argentinos a Brasil, y le presenta la idea a las familias bodegueras más importantes en ese momento, pero la respuesta se repetía: "no tenemos excedentes para exportar". Es que el mercado interno en los 70 era una aspiradora que consumía todo: mucho volumen, pero poca calidad. En esa época en Brasil se consumía apenas un litro anual per cápita, mientras que en la Argentina el consumo orillaba los 90 litros per cápita.

Sin embargo, Weinert estaba convencido que Argentina tenía potencial para vinos de calidad exportable y se mandó solo. Bueno, no tan solo, consiguió el inestimable apoyo de uno de los enólogos legendarios de la historia vitivinícola Argentina: Don Raúl de la Mota, a quien había conocido en una charla con Flichman.

Es así que en 1975 adquiere una antigua bodega del año 1890 de arquitectura neoclásica española que había sido construida por la familia Otero -quienes la tuvieron hasta 1960- y luego pasado a la familia Rosell que hacían grapa en la bodega en ese entonces (del padre el enólogo Pedro Rosell, famoso por los espumantes, a cargo actualmente de Cruzat). En 1955 los Rosell dejan la actividad y la bodega queda inactiva hasta que Weinert la compra, desoyendo la opinión de Raúl De la Mota que le decía que la bodega era “un perno”. 
Origen foto  http://www.bodegaweinert.com
Pero nada detuvo a Bernardo Weinert, tenía claro lo que deseaba:
“Quiero hacer vinos capaces de competir con los mejores vinos del mundo, los de Burdeos”.
Tuvieron que reconstruir la bodega y en 1977 llegaron a la primera cosecha con los albañiles aun trabajando. Se transformaron las grandes piletas de dos millones de litros a piletas de menor volumen, de cinco, diez, quince y hasta ochenta mil litros, para poder hacer vinificaciones por varietal, lo que en esa época en esa industria era “ilógico”. Ya en 1977 empiezan la producción de varietales.

El objetivo era dar a los vinos crianzas largas, para lo cual aprovecha a comprar los grandes toneles de roble que estaban vendiendo las bodegas Giol y El Globo. Hoy en la bodega hay foudres de 2.500 y 3.000 litros y dos tipos de toneles, siendo el más grande de ellos de 44 mil litros.

Toda la cava de la bodega se encuentra a 15 metros de profundidad y apenas adquirida se comenzó a construir una cava más, respetando la misma arquitectura.

Siendo que en esa época se cosechaban en enero los blancos y en febrero los tintos, la primera cosecha de uvas para el luego famoso Weinert Estrella se realizó en la primera semana de abril, porque la bodega no estaba lista aun para recibir la uva.

El proceso de elaboración siempre contó con crianzas largas de 2 a 3 años como mínimo en los grandes toneles. Se hacían separadamente por varietal y luego se armaban los cortes.

En 1996 se suma el enólogo suizo Hubert Weber, quien contaba con apenas 26 años y atraído luego de haber probado el Cavas de Weinert 1985, se vino a Mendoza sin hablar una palabra de español, a hacer una pasantía. Don Raúl de la Mota, que ya tenía 85 años, y se había ido a trabajar a Terrazas de los Andes, lo conoce y opina que “puede andar”. Weber se casó con una chica mendocina que hablaba alemán y se radicó en Mendoza, siendo desde 1997 el primer enólogo de la bodega.

Weinert tiene el orgullo de creer que hay que mantener una filosofía y por ello desde los inicios apenas si se cambió alguna política de mantenimiento de los toneles, ¡muchos son aun de esa época!, pero manteniendo el rumbo enológico a la manera de Bordeaux, con su propia personalidad y estilo.

Quien nos contó esta historia antes de pasar degustar los vinos (próxima nota) fue Iduna Weinert, la hija de Bernardo, afirmando que en la bodega hay añejándose vinos que van desde 2004 hasta 2018 y que “nuestro gran diferencial es el estilo de los vinos”.



Así que no esperen grandes modernizaciones o cambios (bienvenido que no todo se modernice en el estilo de nuestros vinos), salvo en el packaging, habiéndose relanzado con nueva imagen, nuevas etiquetas, que igualmente reflejan la historia de la bodega.

La bodega se enfocó durante muchos años hacia la exportación (uno de sus mejores mercados de Weinert es Noruega a donde exportan 90 mil botellas), pero como muchas otras bodegas clásicamente exportadoras, por estos tiempos comienzan a intentar volver a sumarse a un mercado local que ya se ha volcado decididamente hacia los vinos de calidad.

Elaboran 1,33 millones de litros y los más impresionante es saber que todos los vinos pasan por algunos de los doscientos treinta y tres, ¡sí 233! toneles. No dejen de probar estos vinos de paciencia y estilo.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Los mejores espumantes en cata a ciegas #Best Buy #Joyitas


Esta semana Francisco Rivero Segura, amigo, colega comunicador del vino, bloguero, miembro fundador de AWB (Argentina Wine Bloggers) y organizador del famoso Desafío Federal, tuvo la cortesía de invitarme al #Burbufest. Así decidió llamar a este mini-desafío federal de espumantes que se animó a organizar cuando, llegando fin de año, muchas de las bodegas que acostumbran a participar con sus vinos en el Desafío Federal (evento de anual cata a ciegas) empezaron a preguntarle: ¿vas a hacer algo con espumantes, te mandamos unas muestras?

Ni lerdo ni perezoso aceptó el convite, empezó a recibir espumantes y en poco tiempo se vio obligado a poner un corte en la cantidad porque, por suerte, el mundo de los espumantes en nuestro país no para de crecer, siendo cada vez más las etiquetas presentes en el mercado. Para placer de los amantes de las burbujas, hoy en día casi no hay bodega que adolezca de tener un espumante en su portafolio de vinos.

Tampoco le daba el tiempo para organizar un desafío “tradicional”, que crece y crece cada año y es uno de los grandes eventos del vino anuales en la escena porteña y nacional. Por eso prefirió invitar a un pequeño grupo de enófilos que tendríamos la suerte de catar a ciegas la selecta muestra de 37 espumantes que fue sumando hasta que puso un stop para que no resultara interminable la lista. De hecho, cuando el #Burbufest se hizo público en las redes sociales, varios productores se lamentaron por no haber podido participar. ¿Queda abierta la puerta entonces para un futuro Desafío Federal de espumantes argentinos? habrá que preguntarle a Francisco, pero no estaría nada mal.

Al momento de decidir cómo armar las tandas, la primera opción fue de manual: una para los espumantes elaborados bajo método Charmat (participaron 15 muestras con valores entre $260 a $660) y otra para aquellos bajo método Tradicional o Champenoise. La duda se presentó entre estos últimos cuando se encontró que había algunos con un precio sugerido de $340 y otros que multiplicaban varias veces ese valor. ¿Era justo ponerlos a competir en una misma tanda? Ahí se abrió en dos esta categoría, quedando una con 16 muestras de precios entre $340 y $820 y otra con seis muestras cuyos precios superaban los $900, llegando hasta casi $2500 el más caro.

Antes de empezar Francisco nos hizo unas preguntas, la primera fue: ¿Cuándo preferís tomar un espumante: ¿antes, durante o después de comer? Aquí las respuestas estuvieron divididas siendo que varios lo prefieren como aperitivo y otros -entre los que me incluyo- los ven mejor para el brindis final. En los que muchos coincidimos fue que el espumante puede ser un versátil y gran compañero de muchas comidas y con la opinión que al respecto expresó Diego Migliaro, acerca que muchas veces en un restaurante es más fácil elegir un espumante que un vino blanco porque suelen presentar una mejor o "más segura" relación precio / calidad (tema que da para otra nota en sí misma, sobre cómo se va desarrollando el mercado de los vinos blancos de calidad en nuestro país).

También nos pidió escribir de antemano nuestras etiquetas de espumantes preferidas para cada método de elaboración, con el fin de poder comprobar, al final, si aún a ciegas podíamos reconocerlos o al menos si los habíamos incluido también a ciegas entre nuestros elegidos.

Mi planilla de cata y puntajes 
En mi caso al descubrirse las etiquetas tuve la alegría de comprobar que sí y ver aparecer entre los Charmat a mi apreciado H. Schroeder y entre los Champenoise al Lui de Mauricio Vegetti, al Bianchi Premiun y los siempre destacados Cruzat y Rosell Boher, que espumantes que suelo recomendar cuando me consultan a boca de jarro.

Sobre la cata en sí misma y sus resultados, voy a dejar que se explaye en detalle Francisco en su blog Logia Petit Verdot, pero puedo adelantar algunas de mis conclusiones. En principio, entre los catadores se apreció una nítida diferencia de gustos en estilos, que para simplificar distinguiremos como los "sobrios" y los "profundos". 


¿Qué quiero decir? Que algunos catadores por un lado dan mayor importancia a los aromas primarios, suavidad, sutileza, con una paleta de aromas más bien sobria y otro grupo (entre los que me incluyo) buscan aromas y sabores más intensos o profundos y de gran intensidad, acentuados con mayor presencia de notas aportadas por las lías, con buen cuerpo, pero siempre manteniendo un buen equilibrio y elegancia.   

Entre los del estilo "sobrio" se encontraron algunos espumantes de Bodegas grandes que, pese a que los elaboran en grandes cantidades, han logrado un expertise tal que (en mi opinión) llegan a moldear el gusto masivo hacia este estilo y a quienes hay que reconocerles que ponen en góndola espumantes de gran relación precio / calidad. Entre ellos podemos nombrar al clásico y bien logrado Chandon Extra Brut, con leve pero destacada nariz de aromas tostados, boca potente y linda acidez que le da gran fluidez y acelera el índice de "chupabilidad". También entran en esta categoría el Trapiche Extra Brut y el Kaikén Brut.

Yendo hacia los del estilo "profundo" entre los Charmat se destacaron los Schroeder (H. Schroeder Brut Rosé y Saurus Extra Brut), el Ruca Malén Extra Brut y El Relator Rosé y entre los de método tradicional el Alta Vista Extra Brut Blanc de Blancs, el Bianchi Extra Brut Premiun (etiqueta de chapa color cobre), el Chandon Brut Nature (etiqueta negra) y uno de mis preferidos de la noche: Teho Remuage Nature.

En la tercera tanda (la de los más caros) se vio que la mayoría justifican ampliamente sus precios -hay que poner un poco mas de un billete de $1000 para adquirirlos- pero hubo uno que para la mayoría se destacó notablemente por encima del resto: una novedad de Bodega Cruzat (que se dedica exclusivamente a espumantes), el Cruzat Single Vineyard Finca La Dama Extra Brut, un espumante brillante, elegante y muy equilibrado, una joyita que además contó con la virtud de ser el de menor precio en esa categoría. 

Dentro de mis preferidos y pisándole los talones (en carrera de caballos diríamos que fue una final de fotochart, diferenciándose apenas por el hocico) estuvo el Rosell Boher Grand Cuvee Milesimme intensamente aromático, con hermosas notas de oxidación y gran paladar. Mi podio esta categoría lo completó el Cadus Brut Nature, que podría decir logra un perfecto equilibrio entre los dos estilos "sobrio" y "profundo".

Los Best Buy
Para cerrar les dejo los "Best buy" o sea, aquellos espumantes que presentaron una gran calidad en sus respectivas bandas de precio, y que te van a permitir cubrir la mesa del brindis de fin de año sin romper el chanchito:

Entre los Charmat:

1. Ruca Malén Extra Brut ($312)
2. Saurus Extra Brut (260)
3. Navarro Correas Nature ($265) 
4. Chandon Extra Brut ($300)
5. Chakana Luna ($310). Con la ventaja de ser orgánico y biodinamico para los que prefieren este modo de elaboración.

Entre los Champenoise:

1. Alta Vista Extra Brut ($300)
2. Chandon Brut Nature ($340)
3. Kaiken Brut ($480)

Finalmente, entre los más saladitos en precio y para darse un gustito, el best buy fue el Cruzat SV Finca La Dama ($970)

Tengan en cuenta que la degustación se realizó sobre apenas 37 muestras y que en el mercado van a encontrar muchísimas más, por lo que estas recomendaciones se limitan a una selección dentro de este selecto grupo de espumantes catados. Sin dudas hay muchos otros que lamentablemente no estuvieron presentes y competirían sin dudarlo con éstos, lo que nos deja una reflexión final (algo que ya charlamos algunas veces con productores de espumantes): ¿para cuándo una gran competencia a ciegas que incluya la mayoría de los espumantes que existen en el mercado? Es una categoría de vinos que, si bien ha crecido mucho en los últimos años, aun presenta un numero de marcas y etiquetas que lo harían posible. En beneficio del consumidor que busca orientación en este amplio mundo del vino.

Para cerrar, les dejo las imágenes de elegidos por el grupo, para las tres tandas:

Ordenados de izquierda a derecha - 1° H. Schroeder 
Ordenados de derecha a izquierda - 1° Teho Remuage
Ordenados de izquierda a derecha - 1° Cruzat



martes, 11 de diciembre de 2018

Finca Ambrosía productores de uva de alta gama



En la visita a la finca nos recibieron uno de los socios: John Patterson, el gerente general Julián Gómez y Javier Gancedo (más conocido como el gallego) Ingeniero Agrónomo recibido en la Universidad Nacional de Cuyo, socio de Caggiati, Mosso, Gancedo y Asoc. y consultor de Finca Ambrosía. 

Nos contaron que el proyecto dio inicio en 2004, con once socios plantando una hectárea de Malbec, cuatro de Cabernet Sauvignon y dos de Merlot. Luego se fue ampliando en distintas etapas hasta llegar a las actuales 60 hectáreas plantadas sobre 65 totales. En esas ampliaciones se sumaron Chardonnay, Sauvignon Blanc y Cabernet Franc.


Javier Gancedo
Ubicada a 1200 msnm. Gancedo cuenta que en los inicios se dijo a sí mismo: "el Cabernet Sauvignon acá no va a funcionar" y me equivoque fiero! Hoy es un gran defensor y evitó que el Cabernet arrancara debido al éxito del Malbec. Y continúa explicando entusiasmado: "Ahora no hay Cabernet Sauvignon casi, pero se le encontro la vuelta y lo puso donde debe estar arriba del Malbec (en calidad). El Cabernet Sauvignon plantado en 2004 recién ahora esta saliendo bueno, lleva tiempo lograr un single vineyard, homogeneizar... Está problemática no se entiende".

Del Pinot Noir original se arrancaron 4 Ha y quedó solo una porque el viverista no entrego el Malbec de reemplazo. Estas uvas se aprovechan para hacer un espumante.



Al principio el 100% de la uva la compraba el enólogo Daniel Pi para Bodega Trapiche y como parte del trato, le preparaba una o dos barricas a los dueños lo cual, junto con los grandes puntajes que iban recibiendo los vinos elaborados por las bodegas que adquirían sus uvas, fue puntapié inicial que dio origen a la idea de hacer los vinos propios vinos, que salen con la marca Finca Ambrosía.

Actualmente la producción de la finca se reparte de la siguiente manera: el 20% del viñedo se utiliza para la producción de Precioso, el vino propio, el 40% lo sigue llevando Trapiche y el otro 40% se reparte entre Cobos (para Bramare y Felino), Altos las Hormigas (3 ha orgánicas), Zorzal, La Milonguita, Nieto Senetiner (Cadus), German Masera y seis ventas de 1.000 kg a enólogos jóvenes como Lucas Moreti de Renacer, Japo Vegetti de Gauchezco. El ultimo que compro fue Peñaflor para el nuevo emprendimiento de vinos de lujo Bemberg Estates, bodega de 300.000 litros. Observen los nombres de los compradores, todos notables y para sus vinos de alta gama. 

Dan ganas de ir y plantar en esta zona, ¿no?, la buena noticia es que hay mucha tierra sin cultivar en esta zona de Gualtallary, pero la malísima es que no hay agua para aprovecharla.



Gancedo nos cuenta que los compradores de uva pueden entrar, opinar e influir en las decisiones del manejo del viñedo que y deben quedar satisfechos. Y tira datos interesantes, como por ejemplo que es de notar la diferencia de fechas de cosecha: Juan Pablo Michelini (Zorzal) y Altos las Hormigas cosechan el 1 de marzo y Trapiche y Cobos el 30 de marzo, cada uno de acuerdo a sus estilos. 



Hace unos años vienen trabajando con el chileno Pedro Parra (renombrado especialista en análisis de suelos) y se hizo el mapeo de suelos a través de verificar el grado de humedad en el mismo por conductividad dieléctrica. Se va viendo cómo se compone el cuadro buscando lograr su homogeneización mediante prácticas culturales como riego, fertilizantes, etc.

Estudios de suelos
Me gustó escuchar al ingeniero Gancedo porque no se anda con vueltas y no tiene puesto el casete, tiene opiniones contundentes y las expresa:

¿Cuál es el secreto de un buen vino?
"El verdadero secreto de los grandes vinos es la homogeneización y la constancia de calidad de la uva".
¿Qué piensa del terroir? 
"Yo que no creía en el concepto de terroir, hace años Raúl de la Mota venía y contaba lo de la Cote D'Or y yo no le creía. Y ahora "he visto la luz". Y esto vale hasta para el vino de mesa, porque la uva es no un comoditie ni siquiera en los vinos de mesa".
¿Cuáles son los errores que se cometen al hacer vinos? contesta:
"Se cometen errores en la definición de la fecha de cosecha, en el modo de la cosecha, en el traslado de la cosecha a la bodega, en el trabajo en la bodega, hay problemas políticos, de decisión. Todavía hay gente que cree que estos es hacer chorizos y no es así. El 50% de los caldos que se hacen hoy en Mendoza no sirven ni para tetra".
¿Cuál es el secreto de la calidad de las uvas de Finca Ambrosía? 
"Vienen de una selección masal del vivero Mercier, material de Norton, que daba calidad y cantidad. Realizamos poda de desbrote y raleo de racimos (según el brote) para obtener  un máximo de 80 quintales por hectárea, o sea 2 kg por planta que equivalen a una botella. La amplitud térmica: en verano de día tenemos 36/37°C y a la noche 16°C,  más el efecto de estar a 1.200 msnm, con un sol intenso. Un suelo con libre escurrimiento importante, que no se junta potasio. En los racimos no hay verdes, la uva madura bien".
Claro que no solo estuvimos charlando, también pudimos degustar varios de los vinos de Finca Ambrosía, pero en esta nota preferimos en concentrarnos en contarte los detalles de este proyecto, mas que las particularidades de cada vino. 



Probamos el Malbec Viña Única 2014 (aun sin salir a la venta), el Precioso Malbec 2015 un vino con bastante madera, muestras cosecha 2018 de: Malbec / Merlot, Malbec / Cabernet Franc, Cabernet Franc / Cabernet Sauvignon.


Y algunos vinos de Finca Ambrosía Viña Única:

Cabernet Sauvignon 2013
Chardonnay 2014
Finca Ambrosía Luna Llena Gran Malbec 2017, que fue cosechado en luna llena, el 12/03/17, como lo anuncia en la etiqueta.



Fue muy interesante visitar Finca Ambrosía y sus viñedos en Gualtallary, proveedora de uvas para muchos de esos grandes vinos de etiquetas reconocidas que solemos disfrutar sin saber exactamente que de ella provienen sus uvas. La vitivinicultura argentina le debe mucho a los productores y muchas veces nunca nos enteramos quienes son. Afortunadamente, en este caso, han decidido también salir a la luz con sus propios vinos.


Otras notas de AWB sobre Finca Ambrosía:

Finca Ambrosía en Cata de Garage
Finca Ambrosía: semillero de Alta Gama


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