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jueves, 3 de mayo de 2018

Historia de una cava. Cuando el vino se impone...

Uno se empieza a convertir en lo que los norteamericanos llaman un "geek" del vino (algo así como un nerd del vino, o en porteño, un “enfermito” del vino), cuando se da cuenta que la cantidad de botellas que guarda en casa se empiezan a acumular mucho más rápidamente que tu capacidad para vaciarlas.

Poco a poco llega el día en que te regalan la cava eléctrica, pero allí tan sólo entran 36 botellas...


Y otro montón van quedando guardadas en el lugar más oscuro y fresco de la casa, que en la mía es el closet o bajo escalera, compartiendo el espacio con las raquetas de tenis, los palos de hockey de mis hijas, herramientas y taladros, útiles escolares e infinidad de artículos que no encuentran un lugar mejor donde ser ubicados.

De a poco, las botellas van ganando la batalla cuerpo a cuerpo y logran ocupar los lugares más frescos y oscuros junto al suelo del ambiente, desplazando otros ítems hacia sitios secundarios y hasta logrando que hagas una limpieza a fondo para despejar el sitio y ordenar tu incipiente y "sui generis" cava. El closet va convirtiéndose -poco a poco- en un espacio en el cual el vino se hace protagonista.

Esos estantes donde antes reposaron velas, tasas y utensilios diversos pasan a ser el lugar del aireador, de los sacacorchos, de esas botellas vacías raras que te da lastima tirar y de todo recuerdo relacionado al vino traído de los viajes y excursiones recientes a Mendoza, Cafayate y Napa Valley.

Allí arriba luce un gran frasco de vidrio con tapa de madera rescatado de vaya a saber dónde, que va alojando corchos, ¡hasta que se llena! Y a su lado se ubica entonces otro frasco de bizcochos que te regaló tu vecino y que cuando se vació de bizcochos empezó a alojar más y más corchos.

¡Y las cajas! ¿Qué nerd del vino no se compra cajas? Las cajas se van acumulando en la pared del fondo, incluso tapando las puertas del mueble en que guardas los vinos (el cual obviamente no fue originalmente destinado para eso) e impidiendo acceder a esas botellas que trajiste de tu viaje al norte y reposan su guarda.

Allí descansan joyas, como las botellas que te regaló el Rolo Díaz, cuando visitaste su casa y su bodeguita artesanal Altos la Ciénaga, degustando un Tannat directamente de barrica que te voló la cabeza, para después compartir una inolvidable picadita en el encantador patio de su casa de Colalao del Valle. A su alrededor varias botellas sin etiqueta... vinos tomados de tanque en la ex-bodega Posse, gentileza de Agustín Lanús y así….

Quizá tu esposa en algún momento de esta historia pensó que se te iba a pasar, que esa locura por el vino y iba a ser pasajera y que algún día ibas a dejar de acumular botellas, para así recuperar algo del espacio perdido. Pero no, eso no sucede y se da cuenta que va a ser al revés, toma conciencia, hace de tripas corazón y un día te dice resignada: bueno, ¡hagamos ahí una cava!

Puro sentido común, ese espacio ha sido conquistado por la pasión por el vino y es mejor dedicarlo a eso, ponerlo en orden y hacer de él un sitio respetable.

Vos no lo podés creer, ganaste un lugar casi sin darte cuenta, como la gota horada la piedra, botella a botella… llegó el día en que había tantas, que merecían un lugar destacado, un lugar donde pudieras mostrarlas cuando invitas a tus otros amigos "geek" del vino (que además te van ayudar ese día a alivianar un poco la carga…). 

Y aparte, lograr un lugar ordenado, en el que no te haga falta mover una caja de Catena DV Malbec - Garnacha, otra de Gauchezco y otra con botellas de Criollas que quedaron de tu investigación para el blog, para poder sacar esa botellita de Malbec de Valle de Uco que te acordás guardaste allí atrás. 

Y con la idea ya aprobada, queda por delante una tarea no menor. En primer lugar hay que lograr reubicar todo lo que ocupa lugar y no tiene nada que ver con el vino, que no es poco... Ordenarla, dejarla presentable. Luego, pensar un diseño que no sólo aproveche bien los espacios sino que además logre quedar agradable a la vista y que sea práctico para la guarda de las botellas. Pero eso será motivo de otra nota, más adelante, cuando la cava, finalmente, esté terminada.

4 comentarios:

  1. Linda historia Ángel! En mayor o en menor medida todos pasamos por varias de las situciones que describís! Salú!

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  2. Seguro, cada uno tiene su historia con el guardado de los vinos!

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  3. Muy buena nota Ángel. Felicitaciones

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  4. Buena nota Ángel! Si a eso le agregas q en mi caso pasé por algunas mudanzas y dos ciudades los espacios utilizados fueron muy locos y variados. Hoy construí un espacio dentro del armario de una habitación. Pero no alcanza! Saluta

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