martes, 22 de enero de 2019

Onofri Wines, pequeños productores, gran corazón.


Una mañana de mayo salimos muy temprano del hotel y luego de andar un buen rato la combi entró por la calle de tierra de una finca ubicada a un kilómetro del río Mendoza, en la localidad de Lavalle. Allí tuvimos una cálida recepción por parte de la pareja conformada por Mariana Onofri y Adán Giangiulio, ella Sommelier y él viticultor, quienes además estaban acompañados por sus padres, lo que le daba a ese encuentro mañanero un lindo tono familiar. 

Luego de una interesante carrera laboral que incluye un paso por Chateau La Violette en Pomerol, Francia, Sommelier en La Bourgogne en Punta del Este y, desde 2009, Directora de Vinos en The Vines of Mendoza, supervisando los planes de vinificación de los propietarios de viñedos y el diseño personalizado del vino, Mariana Onofri se decidió a lanzar su propia marca de vinos: Onofri Wines. En esta visita conocíamos finalmente las tierras donde maduran las uvas de sus particulares vinos.

Compraron estas tierras en 2007, son suelos arenosos, franco arenosos y arcillosos con sedimentos finos depositados por el río en sus distintos cursos a medida que se va bloqueando por esos mismos sedimentos. En esta zona hay menos agua que en Maipú o Lujan. Es sabido que el agua que baja de la cordillera se contiene y almacena en el Dique Potrerillos y se deriva más abajo en el Dique Cipolleti hacia el canal San Martín que riega hasta el norte de San Martin y Lavalle.

El agua en estas zonas desérticas significa vida, es indispensable para generar todo el verde, pero se recibe apenas cada 15 o 20 días y hay que ser muy eficiente para poder regar, a veces teniendo que tomar elecciones, porque no alcanza para todo.



Siendo productores pequeños, con 13 hectáreas de las cuales solo 7,5 están plantadas, aun riegan por manto ya que la inversión en riego por goteo es una meta muy dificultosa en lo económico, pero el agua que reciben no alcanza y los obligará a invertir en ello.

Estamos al borde del oasis norte, que es una zona muy productiva. Cuenta el padre de Mariana que llegó a sacar 700 quintales por hectárea en estas fértiles tierras.


Parral de Bonarda de 25 años
Acerca de la decisión de elaborar sus propios vinos, Adán señala: "Hasta 2015 vendíamos la uva y nos cansamos de regalarla". Tienen parrales de 25 años y hay una parte de 1940. 


En 2007 cuando compraron la finca había Tempranillo, Bonarda, Pedro Ximénez y Criolla Cereza. Pero como resultado de la experiencia de Onofri en The Vines -donde aprendió a trabajar con gran variedad de cepas- comenzaron a probar injertando sobre la Cereza otras variedades con material proveniente de The Vines, como Teroldego, Monastrell, Carignan, Marsanne y Roussane.

La esencia está en que se animan a experimentar "En Argentina no hay leyes que nos prohíban hacer cosas nuevas, es arriesgarse y ¡ojo! eso cuesta plata, pero puede llevar a cosas nuevas", expresan.

Aún el Tempranillo, el Pedro Ximénez y la Bonarda son la base de la finca y por ende los vinos de Onofri Wines van a la línea Almas Gemelas. Pero no se quedan en ello y avanzan con pruebas que van hacia vinos desnudos, de muy pocas botellas.

Es un proyecto que recomiendo para aquellos que gustan de aprender y de ver como nuestras tierras pueden dar vinos distritos con las uvas de siempre (caso del Pedro Ximénez) o vinos distintos con nuevas cepas plantadas en las tierras de siempre, del oasis norte.


Nota: las botellas utilizados para contener las muestras no necesariamente pertenecen a Onofri Wines

Pedro Ximénez 2018
Elaborado un 80% tanque y un 20% en pileta. Arranca con una nariz muy tímida y un sabor muy tenue. Es un juguito fresco y ácido, refrescante. Mariana cuenta que luego de un paso por barrica de cuarto uso todo se potencia más, tanto el aroma como el sabor; porque el PX es una variedad que necesita que se la "despierte".

 

Monastrell rosado 2018
Arrancan aclarando que si el rosado se hace separando mosto de un tinto, claramente no fue pensado como rosado; pero que si se hace pensado como tal, se cosecha la uva más temprana. "El rosado es muy complicado en la nariz porque se reduce muy fácilmente. La reducción es una protección, lo que hay que lograr es que no se pase a la boca".

Este vino se cosechó también en la segunda flor (fin de marzo), lo que le otorgó muy buena acidez. Solo se lo dejó dos horas con las pieles, se lo pisó a pié y se lo pasó a barrica neutra utilizando jarritas. Todos estos varietales van a la línea Alma Gemela. En la degustación, sigue tenue de aromas y en boca es un poco más expresivo.


Monastrell - Bonarda 2018
El Monastrell se cosechó para tinto (menos la parte que se usó para el rosado) y se cofermentó con Bonarda. Presenta una nariz más abierta que los blancos y los rosados. Lindo color rojo rubí clarito. Es casi un rosado, buen final para lo que impresiona al principio, corto pero impactante y apenas astringente.

Carignan 2018
Nariz apagada, boca algo ahumada, taninos más presentes y astringentes.

Tempranillo 2018
Variedad con mucho tanino "rusticón" que se ablanda con mayor tiempo en botella que el que se necesita para la Bonarda, por ejemplo. Fue cosechado el 10 de febrero, antes que el Pedro Ximénez. Posee una linda nariz, frutada.


Como estamos catando muestras, Mariana aclara: "Hay que dimensionar lo importante que es la guarda en botella". Debido a la demora propia para escribir esta nota, seguramente ya podes conseguir los vinos en las vinotecas y hacer tu propia experiencia.

Zenith Nadir
El cierre de la visita fue a pura fiesta, con jamón crudo y salame caseros, arrope de vino y las clásicas sopaipillas (tortas fritas mendocinas) elaboradas in situ sobre las brasas, que acompañamos con los vinos Zenith Nadir.

Zenith es el punto vertical más alto de la esfera celestial y Nadir el más profundo. Con este nombre quiso Mariana representar el estilo que dice buscar con estos vinos: verticalidad y profundidad. Es un blend de 70% Malbec, 10% Merlot, 10% Cabernet Franc y 10% Tempranillo.



Cerramos esta nota contando lo que se viene: además de los Alma Gemela y los Zentih Nadir esperan lanzar una nueva línea que se llamará Alma Chacayes. Como a todos los vinos de estos pequeños productores de gran corazón, los estaremos esperando con ansias.

Otras notas consultadas, sobre Onofri Wines:

jueves, 17 de enero de 2019

Visita a Finca Sophenia, con Julia Halupczok



Finca Sophenia es una exitosa bodega que tiene el privilegio de haber sido pionera en el Valle de Uco. Conducida por uno de sus fundadores, Roberto Luka (ex Director de Flichman y ex Presidente de Wines of Argentina), la finca posee 130 hectáreas en Gualtallary, Tupungato, Mendoza; y sus viñedos fueron plantados en el año 1998. 


Llegamos a la bodega como parte del recorrido organizado por la vinoteca Mr. Wines y allí nos recibió la Ing. Julia Halupczok (foto) quien se encuentra a cargo de la enología. Apenas bajamos del micro y al pie de los viñedos Julia nos explicó: "los suelos de la finca son aluvionales, del rio las Tunas, con zonas con 15 a 40% de piedras. De la bodega hacia el este hay más arena (0,6 a 1 m) y luego canto rodado. Al Oeste hay más piedra, menos arena y los cuarteles son menos vigorosos".




"Se decidió plantar teniendo en cuenta las diferencias de suelo, el clima y la altura. En la zona que denominan "río", justo al lado del río, están los suelos más nuevos y sin calcáreo. Y la zona que llaman "monasterio" es la más alta, con mucho calcáreo".

Destaca que los primeros en esta zona fueron Jean Bousquet, Catena Zapata y, obviamente, Finca Sophenia. Hay 115 hectáreas plantadas y todos los vinos son elaborados con uvas de viñedos propios. Una gran ventaja es que la uva llega a la bodega recién cortada, ya que la misma se encuentra plenamente implantada dentro de la finca.




Como decíamos, se iniciaron las plantaciones en 1998 y con la uva que se vendía se fue pagando la bodega, que se inauguró en 2002 y fue creciendo de a poco, agregándose la zona de piletas en 2008 y en 2012 la zona de fraccionamiento. Cuenta con una capacidad de elaboración de un millón de botellas, de las cuales el 70% se exporta, pero Argentina es el mercado que crece más fuerte y el mayor en forma proporcional.

Las uvas para la línea entry level, llamada Altosur, se cosechan en forma mecánica y este vino pasa tres meses en tanques en contacto con duelas de roble.

La bodega recibe visitas y posee un espacio para la degustación de sus vinos, los cuales además pueden comprarse allí a precios algo menores que en el mercado.



Con la guía de la enóloga, catamos una amplia variedad de ellos, comenzando por la línea Altosur que está muy bien lograda y de las cuales puedo destacar el excelente trabajo en el manejo de la integración a los vinos del aporte de las duelas de roble, en un punto justo que permite destacar la fruta de cada cepa. 

Altosur Torrontes 2017
En general me gustan más los Torrontés de Cafayate, Salta, pero este ejemplar de Altosur es un buen representante de esta cepa, elaborado en Mendoza.



Altosur Bonarda 2016
Buena relación precio calidad para este Bonarda, algo que se repite en toda la línea. 

Altosur Merlot 2017
Si estás buscando un Merlot (cada vez hay menos oferta en el mercado lamentablemente de esta cepa), no lo dudes. Por un bajo precio, es junto al Sauvignon Blac, uno de los best buy de Finca Sophenia.


Sophenia Synthesis Sauvignon Blanc 2017
Una de las etiquetas que es siempre para seguir atentamente entre las de Finca Sophenia. Y no se quedan quietos pese a los buenos resultados, Julia nos explicó que en la cosecha 2018 realizaron tres cosechas en distintas fechas, la primera el 14/2, las segunda a los siete días y la última a 5 días después. Las catamos todas de tanque, y no vemos la hora de ver el resultado final del corte. Mientras tanto, si consiguen la 2017 esta espectacular.

Finca Sophenia Reserve Syrah 2016 91P
Con un paso por roble de 9 a 10 meses, que vienen reduciendo para darle más frescor (antes eran doce).


Finca Sophenia Reserve Merlot 2016 
Si les decía que me había gustado el Merlot de Altosur, su hermano mayor sin dudas me gustó aún más.  

Finca Sophenia Antisynthesis 2016
Uno de los vinos más originales de Sophenia. Podes leer la historia particular de cómo se llegó a su elaboración en esta nota anterior sobre la bodega. Otro destacado de la bodega. 



Finca Sophenia Synthesis Malbec 2015
Bien Gualtallary. La enóloga nos explicó que las uvas provienen de un cuartel infectado con nematodos, que proliferan debido al suelo arenoso y a que no fueron las plantas implantadas sobre pie americano para prevenirlo, lo que lo afecta a las plantas, las cansa o tranquiliza y da poco rendimiento. Por lo que es probable que en el futuro sean reemplazadas, así que son ejemplares únicos. 

Finca Sophenia Synthesis Cabernet Sauvignon 2014
Piracínico y elegante. 



Finca Sophenia Blend 2014
Un corte clásico: Malbec 50%, Cabernet Sauvignon 30% y Merlot 20%, de este blend, que no se hace todos los años. Lleva 18 meses de barrica nueva y me gusta mucho.

Roberto L 2014
Fue diseñado originalmente para festejar el casamiento de una de las hijas de Roberto Luka: Victoria. Luego se hizo lo mismo cuando se casó la otra hija, Eugenia; para finalmente pasar a comercializarse como el ícono de la bodega. Es un blend de Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah con un estilo más europeo.


Finca Sophenia Extra Brut
Espumante frutado elaborado con uvas Semillon y Chardonnay de Tupungato.




Finca Sophenia Tardío Sauvignon Blanc 2017
Vino dulce natural elaborado con uvas cosechadas sobremaduras, elegante y balanceado, con la frescura propia de los vinos de altura. Criado 12 meses en barricas de roble francés.



Las caras de felicidad de los integrantes del Mr. Wines tour al finalizar el recorrido y degustación de la mano de Julia Halupczok, son un buen reflejo de lo bien que la pasamos en Finca Sophenia:


Notas anteriores sobre Finca Sophenia en este blog:
Finca Sophenia1
Finca Sophenia 2

martes, 15 de enero de 2019

Los vinos al estilo Weinert


En la nota anterior les contamos la historia de Weinert y en ésta hablaremos acerca de cómo elaboran sus vinos en esta bodega, con capacidad de 1,3 millones de litros en toneles y 3 millones en piletas y que sacan a la venta entre 300 a 400 mil botellas por año, comentando los que catamos junto a Iduna Weinert (hija del fundador).


La bodega posee antiguos viñedos, los de Merlot son de 35 años hasta casi 60 años y los de Malbec pueden llegar a los 110 años. Se trabaja con irrigación por manto (se abre compuerta de la acequia y deja el agua correr inundando el viñedo) y no se utiliza tela anti-granizo porque la humedad que genera reduce la concentración tánica del Malbec (esto no lo había escuchado antes). También compran uvas de productores (algunos desde 1977) en Lujan de Cuyo y vinifican para terceros.


Vale la pena resaltar que la bodega es muy selectiva (¿respetuosa de sus clientes podríamos agregar?) y sus vinos de alta gama solo se realizan con las mejores añadas. Por ejemplo los Weinert y Cavas no se realizaron en las cosechas 1998, 2001, 2014, 2015 e incluso en 2016 ¡no se hizo ninguno!

El vino entra al tonel limpio (con un prefiltrado) sin ninguna impureza, lo cual es necesario porque en estos grandes toneles de roble hay intercambio de oxígeno y existencia de muchos micro organismos. "Buscamos que los taninos se aterciopelen y se genere el bouquet (aromas terciarios) con notas de cuero, tabaco, café, hojas secas, chocolate", nos aclaran. 
“Para nosotros la complejidad es la profundidad aromática” Iduna Weinert
"Vemos que hoy hay interés en el consumidor por probar cosas diferentes. A principio de los 2000 sufrimos con la moda de los vinos jóvenes con mucha madera al estilo de California y como teníamos mucha demanda del exterior dejamos de trabajar el mercado interno. Los vinos de Weinert pasan entre 3 a 5 años en toneles y después van a piletas hasta llegar al embotellado (por lotes). Se trata de que pasen el mayor tiempo en piletas".

Carrascal Edición Especial 40 años ($380)
Todos seguramente recordamos al Carrascal como un clásico vino de mesa, que lleva el nombre de un barrio histórico de Mendoza. Se hicieron muy conocidos y hoy la bodega busca volver a poner esta línea sobre el tapete, pero con un salto de calidad. 

Esta edición especial es un corte clásico compuesto por 55% Malbec, 35% Cabernet Sauvignon y 10% Merlot y lleva una guarda de hasta 36 meses en roble francés. 

Pero su mayor particularidad es que es un corte de once cosechas distintas, realizadas entre 2004 y 2017, que solo no contiene las cosechas 2014 y 2016 porque “fueron pésimas”, enfatizan. 


Carrascal Malbec y Cabernet Sauvignon (270$)
Estos vinos son uno de los clásicos argentinos. Destacan en esta gama de precios por su bouquet y las notas de roble debidas a su añejamiento de 3 años en toneles franceses, que le otorgan un paladar armónico y suave. 

Weinert Cabernet Sauvignon 2006 ($500)
Con bouquet que integra aromas a morrones, especias y bosque. Es 2006 pero tiene muy viva la fruta, está como nuevo en boca, opulento y con un final persistente.



Cavas de Weinert Oak Selection 2007
Este vino es 40% Malbec, 40% Cabernet Sauvignon y 20 % Merlot y no cambia su composición desde 1997, con uvas de viñedos antiguos y selección de determinados toneles.

Cavas de Weinert 1999 Gran vino Reserva
Impecable en boca, es un vino de gran personalidad, con aroma profundo y persistente a frutos rojos, complejo, de hermoso recorrido final.


Uso de Toneles
Como hemos visto, los toneles son el corazón del estilo Weinert, por lo que me interesaba conocer cómo se los mantiene en buen estado durante tantos años, siendo que los toneles más nuevos tienen 10 años, los foudres tienen entre 50 y 60 años y el promedio es de los toneles es de 60 años. ¡Hay vinos que pasaron 23 años en los toneles! Por ello, ese fue el tema de mi pregunta a Iduna luego de la degustación y ésta la respuesta:

"Se tarda de dos a tres años en realizar el proceso de mantenimiento de la totalidad de los toneles. Hay que cepillarlos con virulana muy finita y luego pintarlos con aceite de lino. Se mantienen con 14% de humedad y temperatura de 14 a 16 grados, por lo que la madera tiende a secarse y se pueden producir grietas que hay que evitar. La limpieza interna se realiza rasqueteando para sacar el ácido tartárico y renovando milimétricamente la madera en busca de la madera virgen. Luego se lava con soda potásica y con mucha agua y vapor de agua para combatir el brett".

Y ello nos llevó a que la larga guarda en toneles está asociada a la presencia del aroma comúnmente llamado brett, que es generado por la levadura brettanomyces. El olor a brett es tradicionalmente considerado un defecto, pero en determinadas concentraciones, puede ser una virtud y contribuir a otorgar complejidad aromática, algo que en Weinert tienen muy claro para lograr su bouquet.

Para ello lo clasifican en niveles:
  • 0: no tiene brett.
  • 1 o 2: aromas florales pesados (violetas, magnolia), flores de árboles.
  • 2 a 3: cuero joven, cuero casi dulce, hoja seca, tabaco.
  • 4: montura húmeda
  • 5: caballo mojado, establo.
Normalmente buscan una presencia de brett en niveles 1 o 2, pero en el Malbec pueden llegar hasta 3. Cada tonel tiene definida su característica de Brett. 

Weinert Malbec Estrella 1994
Para el final dejamos al vino "estrella" de la bodega. El famoso Weinert Estrella que tanto ruido ha hecho a lo largo de los años. La cosecha 1994 es la que está a la venta actualmente, ¿se dan cuenta? tiene 24 años y es uno de los vinos que Usted puede comprar hoy (si tiene los $15.000 necesarios para ello) y fue elaborado, en colaboración con su hijo Roberto, por el legendario y ya extinto Raúl de la Mota (quien nos dejó en el año 2009) .

En la degustación no tuvimos suerte y el corcho jugó una mala pasada, por lo que no llegamos a catarlo. Son riesgos que se corren con vinos de tanta guarda. Pero les dejo la nota de cata de la propia bodega:

"El verano del año 1994, a diferencia de los anteriores, no tuvo días muy calurosos debido a los vientos cordilleranos que refrescaban las vides, generando una amplitud térmica óptima para la maduración de las uvas. Un viñedo 100% Malbec de más de 80 años en Luján de Cuyo dio origen a un vino de suprema calidad. Don Raúl eligió para su añejamiento tres de los mejores toneles de la cava. Esos toneles guardaron durante 16 años este vino, embotellado en 2010 y transformándose en una de las ediciones limitadas de la Colección Weinert Estrella


Para finalizar nos contaron que se vienen novedades: una línea tonel único que estará arriba del Cavas y que va a salir un Cabernet Franc de esta línea (de un viñedo de apenas 0,8 hectárea en Barrancas), unos 2.500 litros en Single Oak. 

Y qué mejor que cerrar esta serie de notas sobre Weinert con una definición dada por ellos mismos:

“Nuestros vinos tienen todo el componente europeo, con la argentinidad al mismo tiempo”

jueves, 10 de enero de 2019

Weinert Bodega & Cavas: paciencia y estilo.


Hace unos meses Argentina Wine Bloggers fue invitada a degustar en exclusiva los vinos de Weinert Bodega & Cavas, bodega que pionera en vinos de alta gama de la Argentina, que tiene el plus de haber sido fundada por un brasileño de origen alemán: Bernardo Weinert.

La historia es así: Weinert en 1975 tenía una gran empresa de transporte que operaba en Sudamérica y acostumbraba a transportar mucho vino chileno hacia Brasil. En el camino pasaban por Mendoza, donde llegó a apreciar los vinos mendocinos. Bernardo solía comprarlos para hacer regalos corporativos.

Entonces se le ocurre importar por sí mismo vinos argentinos a Brasil, y le presenta la idea a las familias bodegueras más importantes en ese momento, pero la respuesta se repetía: "no tenemos excedentes para exportar". Es que el mercado interno en los 70 era una aspiradora que consumía todo: mucho volumen, pero poca calidad. En esa época en Brasil se consumía apenas un litro anual per cápita, mientras que en la Argentina el consumo orillaba los 90 litros per cápita.

Sin embargo, Weinert estaba convencido que Argentina tenía potencial para vinos de calidad exportable y se mandó solo. Bueno, no tan solo, consiguió el inestimable apoyo de uno de los enólogos legendarios de la historia vitivinícola Argentina: Don Raúl de la Mota, a quien había conocido en una charla con Flichman.

Es así que en 1975 adquiere una antigua bodega del año 1890 de arquitectura neoclásica española que había sido construida por la familia Otero -quienes la tuvieron hasta 1960- y luego pasado a la familia Rosell que hacían grapa en la bodega en ese entonces (del padre el enólogo Pedro Rosell, famoso por los espumantes, a cargo actualmente de Cruzat). En 1955 los Rosell dejan la actividad y la bodega queda inactiva hasta que Weinert la compra, desoyendo la opinión de Raúl De la Mota que le decía que la bodega era “un perno”. 
Origen foto  http://www.bodegaweinert.com
Pero nada detuvo a Bernardo Weinert, tenía claro lo que deseaba:
“Quiero hacer vinos capaces de competir con los mejores vinos del mundo, los de Burdeos”.
Tuvieron que reconstruir la bodega y en 1977 llegaron a la primera cosecha con los albañiles aun trabajando. Se transformaron las grandes piletas de dos millones de litros a piletas de menor volumen, de cinco, diez, quince y hasta ochenta mil litros, para poder hacer vinificaciones por varietal, lo que en esa época en esa industria era “ilógico”. Ya en 1977 empiezan la producción de varietales.

El objetivo era dar a los vinos crianzas largas, para lo cual aprovecha a comprar los grandes toneles de roble que estaban vendiendo las bodegas Giol y El Globo. Hoy en la bodega hay foudres de 2.500 y 3.000 litros y dos tipos de toneles, siendo el más grande de ellos de 44 mil litros.

Toda la cava de la bodega se encuentra a 15 metros de profundidad y apenas adquirida se comenzó a construir una cava más, respetando la misma arquitectura.

Siendo que en esa época se cosechaban en enero los blancos y en febrero los tintos, la primera cosecha de uvas para el luego famoso Weinert Estrella se realizó en la primera semana de abril, porque la bodega no estaba lista aun para recibir la uva.

El proceso de elaboración siempre contó con crianzas largas de 2 a 3 años como mínimo en los grandes toneles. Se hacían separadamente por varietal y luego se armaban los cortes.

En 1996 se suma el enólogo suizo Hubert Weber, quien contaba con apenas 26 años y atraído luego de haber probado el Cavas de Weinert 1985, se vino a Mendoza sin hablar una palabra de español, a hacer una pasantía. Don Raúl de la Mota, que ya tenía 85 años, y se había ido a trabajar a Terrazas de los Andes, lo conoce y opina que “puede andar”. Weber se casó con una chica mendocina que hablaba alemán y se radicó en Mendoza, siendo desde 1997 el primer enólogo de la bodega.

Weinert tiene el orgullo de creer que hay que mantener una filosofía y por ello desde los inicios apenas si se cambió alguna política de mantenimiento de los toneles, ¡muchos son aun de esa época!, pero manteniendo el rumbo enológico a la manera de Bordeaux, con su propia personalidad y estilo.

Quien nos contó esta historia antes de pasar degustar los vinos (próxima nota) fue Iduna Weinert, la hija de Bernardo, afirmando que en la bodega hay añejándose vinos que van desde 2004 hasta 2018 y que “nuestro gran diferencial es el estilo de los vinos”.



Así que no esperen grandes modernizaciones o cambios (bienvenido que no todo se modernice en el estilo de nuestros vinos), salvo en el packaging, habiéndose relanzado con nueva imagen, nuevas etiquetas, que igualmente reflejan la historia de la bodega.

La bodega se enfocó durante muchos años hacia la exportación (uno de sus mejores mercados de Weinert es Noruega a donde exportan 90 mil botellas), pero como muchas otras bodegas clásicamente exportadoras, por estos tiempos comienzan a intentar volver a sumarse a un mercado local que ya se ha volcado decididamente hacia los vinos de calidad.

Elaboran 1,33 millones de litros y los más impresionante es saber que todos los vinos pasan por algunos de los doscientos treinta y tres, ¡sí 233! toneles. No dejen de probar estos vinos de paciencia y estilo.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...