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jueves, 8 de agosto de 2019

El manejo de heladas en Mendoza

Temidas por los viticultores, pocos saben lo difícil que es combatirlas 

Quienes estamos atentos al mundo del vino en las redes sociales solemos ver imágenes y vídeos que nos muestran cómo enfrentan a las heladas los viticultores de la Borgoña o de Burdeos, en Francia. A tal punto, que muchos piensan que es un fenómeno que afecta más en Europa que en la Argentina. Sin embargo, el fenómeno meteorológico de las heladas -junto al granizo- es uno de los factores que más toneladas de uva hace perder a los viticultores argentinos año a año.
Defensa activa contra heladas en Chablis, Francia - © Aurélien Ibanez
Antes de contarles cómo se defienden de las heladas en la Bodega Santa Julia -la visita a sus fincas nos permitió adentrarnos en este tema- haremos una breve descripción de los tipos de helada que existen:

Helada por irradiación

Ocurre en primavera, cuando las pérdidas de calor que sufre la superficie del suelo por irradiación son superiores a los aportes que recibe. Se caracterizan por producirse con cielo despejado y ausencia de viento. En cambio, con cielo cubierto, se precisan varios grados por debajo de cero para que se produzcan, ya que las nubes reflejan la radiación emitida por la tierra devolviéndola sobre la superficie. Es el tipo de helada más común en Mendoza. 

A su vez, estas heladas pueden denominarse helada blanca y helada negra: la primera sucede cuando la temperatura desciende hasta el punto de rocío, formándose entonces hielo cristalino sobre la planta, que da origen a la escarcha. En el caso de la helada negra, si la temperatura del aire no alcanza el punto de rocío, no se formarán cristales, pero las plantas sufrirán igualmente quemaduras en sus tejidos, ya que en ambos casos la temperatura estará por debajo de 0°C.

Helada por advección

Es ocasionada por la invasión de grandes masas de aire frío procedente de las regiones polares; su acción es continua y por varios días. Este tipo de heladas es característico de las latitudes medias y altas.

Heladas por Evaporación

En los procesos de evaporación, la temperatura de las plantas baja de forma notable, debido a que el agua que las recubre se evapora. Es característico que el agua se evapore en el amanecer, con el rocío de la mañana, produciéndose este tipo de heladas.
Las heladas mixtas, que son las que generalmente causan mayores daños en los cultivos, son una combinación de heladas por advección, por irradiación y por evaporación. Se inician con la entrada de aire frío, que produce nubosidad y enfría el ambiente. Cuando el frente pasa, se disipa la nubosidad y se produce una pérdida fuerte de calor en el suelo, lo que provoca pérdidas de alrededor de 3 millones de kilocalorías por hectárea por hora.

Setiembre, octubre y noviembre son los meses más críticos en relación con la probabilidad de que los cultivos sean afectados por heladas. Los descensos bruscos de las temperaturas, característicos de la primavera mendocina, y la fragilidad de los cultivos en su etapa de floración y fructificación ponen en peligro la producción de vides.

Métodos para controlar las heladas

Se distinguen dos tipos de métodos para evitar que las heladas provoquen daños en la producción: los pasivos y los activos.

Métodos pasivos
Son aquellos aplicados antes del comienzo de las heladas, preventivamente, para reducir las consecuencias de éstas, sin evitar la manera en que se producen:  



Métodos activos
Son aquellos aplicados justo al comenzar la helada y durante ella. El principio de estos métodos es muy simple: la helada se debe al frío, por lo tanto, debemos evitar el enfriamiento. Para evitar una helada es suficiente, en teoría, aportar a la superficie del suelo una energía igual a aquella perdida por dicha superficie, que es lo que provoca el enfriamiento. También existen métodos que actúan directamente sobre la temperatura de las plantas.

Para la aplicación de estos métodos se necesita una inversión de dinero elevada y se debe contar con un conocimiento adecuado para hacer eficiente el sistema.


La lucha contra el frío en Bodega Santa Julia

La finca Santa Rosa está en el medio del desierto mendocino, sobre un brazo antiguo del Río Tunuyán, el cual genera un cañadón de aire gélido con noches muy frías en la primavera, por lo cual la bodega está acostumbrada a combatir las heladas desde hace muchos años (y más aún cuando, además, tenían plantaciones de duraznos que son mucho más sensibles).

Por ello, desde el año 1978 llevan un registro de heladas (foto, abajo) y el mismo está bien a la vista, pegado en la pared de la sala de reunión de los ingenieros agrónomos. La historia muestra claros ciclos de heladas de seis a siete años; que algunos expertos asocian más a los ciclos de la actividad solar que a los cambios climáticos de los que hoy tanto se habla.
Vale aclarar que las heladas y el granizo intenso afectan no solo a la cosecha en la cual se dan, sino también a la cosecha siguiente, ya que las plantas se ven fuertemente afectadas. 

Las heladas tempranas son las que se dan a principios del invierno (hasta el 15 de mayo) y afectan al ciclo de acumulación de reservas de la planta para el año siguiente, y las heladas tardías son las que se producen luego del invierno, de setiembre a noviembre y afectan la floración. Y ambas impactan en el volumen de cosecha de uva.

Para el sistema de alertas de heladas se utilizan los pronósticos desde siete días antes. En todas las fincas hay estaciones meteorológicas cuyos datos se reciben en los teléfonos, existiendo cinco de ellas en Finca Santa Rosa. Además, cuentan con la ayuda de un meteorólogo especializado.

Para la defensa activa colocan tambores reciclados de 200 litros confeccionados por trabajadores de las fincas de Santa Rosa, Maipú y Valle de Uco. Estos calentadores generan calor de convección de manera lateral con el fin de combatir las heladas.

Se cuenta con hasta 55 calefactores por hectárea, que se dejan listos con las bolsas de carbón preparadas (como se ve en la foto arriba) y en el momento de utilizarlos son colgados en el medio del parral y encendido el carbón, que se coloca dentro.

El punto de rocío es determinante para saber cómo va a ser la helada. El operativo se arma con un sistema de guardias de los Capataces, que cuando reciben la alerta realizan el llamado a los encargados y el personal que participará, los cuales se movilizan con un bus que los va a buscar a sus domicilios o punto de encuentro. 

Como las heladas se ven venir, el personal ya está avisado que es posible que tengan que concurrir si el operativo se activa, para efectuar el encendido y la manutención del fuego en los calefactores.

También se hacen fuegos perimetrales y en los sectores por donde ya se conoce que ingresa el aire frío. La lucha contra las heladas es más común de lo que creemos, por eso nos pareció importante contarla, en esta serie de notas que muestran que hay mucho más trabajo de lo que pensamos, para hacer una copa de vino.

Agradecimiento especial a los Ingenieros Bernardo Nerviani y Edgardo Cónsoli por recibirnos y acompañarnos durante dos días, recorriendo las fincas y por la información y fotografías que aportaron para este artículo.

Nota 1: Santa Julia #porNaturaleza (lo que hay detrás del vino).

Nota 2: Certificación orgánica de Bodega Santa Julia
Nota 3: Bodega Santa Julia, los viñedos de la histórica Finca Santa Rosa
Nota 4: Bodega Santa Julia ayuda a su comunidad: RSE
Nota 5: Los sistemas de riego en Bodega Santa Julia
Nota 6: El vivero de Bodega Santa Julia.




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