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miércoles, 9 de septiembre de 2020

Otro buen Pinot Noir del Valle de Uco

El Pinot Noir de Mosquita Muerta Wines

Te contamos las particularidades de este Perro Callejero

En una presentación virtual comandada por Marisel Millán de la familia propietaria de la bodega, el agrónomo Pablo Gómez Sabatié y la enóloga Clara Roby, pudimos conocer todas las particularidades de este nuevo Pinot Noir mendocino.

Mosquita Muerta Wines, una de las marcas de Bodega Toneles de la Familia Millán, acaba de lanzar la cosecha 2019 de su vino Perro Callejero Pinot Noir. La bodega ya cuenta con un total de ocho fincas entre San Juan y Mendoza, sobre un total de tres mil hectáreas, de las cuales 400 están plantadas.

Cuentan también con el aporte de más de cincuenta productores de todas las zonas que a los que adquieren 40 mil quintales de uvas y que son asesorados durante todo el año para que lograr el nivel de calidad de la materia prima que la bodega exige. 

En esta ocasión, el lanzamiento de la nueva cosecha del Pinot Noir fue una buena excusa para que nos cuenten sobre los procesos agronómicos y enológicos que realizan:

La parte agronómica explicada por Gómez Sabatié 

En San Juan, finca se encuentra en el Valle de Pedernal, ubicada a 1.500 metros sobre el nivel del mar, siendo la más alta del lugar, y con suelos muy calcáreos. En Mendoza destacan la finca Mosquita Muerta ubicada en la localidad de Los Árboles; en un vallecito de difícil acceso con un clima muy frío, a 1.450 m sobre el nivel del mar. 

Pero es en Los Chacayes donde está la Finca Mantrax, que es la que eligieron para plantar el Pinot Noir porque, estando a 1.300 msnm posee suelos con mucha presencia de calcáreo, que le otorga una especial frescura y a la vez una acidez equilibrada que surge ya desde el viñedo.

"En las calicatas tenemos piedra de origen coluvial (que fueron arrastradas por el glaciar), de cantos planos, cubiertas totalmente por calcáreo; sin presentae esas capas compactadas llamadas caliches, que le impiden explorar a las raíces", explica el agrónomo.

Es un suelo franco arenoso con mucha presencia de piedras, que se riega por goteo con agua de pozo de baja salinidad. "Plantamos en espalderos, siguiendo las curvas de nivel, y hay alta heliofonía (incidencia del sol) que hace que la piel fina del Pinot Noir sea un poco más gruesa mejorando la resistencia a enfermedades, permitiendo un manejo más sustentable y otorgando al vino un color algo más oscuro".

Una brisa prácticamente permanente desde el sudoeste brinda baja humedad y buena sanidad a las plantas. Además, se hace raleo de los racimos que se tocan, pero no desojes, salvo que sea temporada muy húmeda y solo como medida fitosanitaria si hace falta.

El rendimiento suele ser de 100 a 110 quintales por hectárea, aunque en 2020 por el frío solo se obtuvieron 85. El momento de cosecha es muy variable y se monitorea degustando las bayas. Para este Pinot se cosecha manualmente en dos pasadas.

La parte enológica explicada por Clara Roby 

"Todavía tenemos mucho trabajo por delante para hacer Pinot como los de la Borgoña, que es una buena cepa para iniciarse en el vino, porque son frutados, fáciles de tomar". 

Para vinificar guardan los aromas de las frutas rojas de la primera pasada de cosecha y en la segunda tratan de orientarse a obtener más taninos, para la boca del Pinot. Realizan fermentación clásica, cuidando mucho la presencia de oxígeno, con pisoneos muy suaves, porque la piel fina es un arma de doble filo a la hora de hacer la extracción, la cual debe ser bien medida y suave.

"Hace poco hemos elaborado retirando una parte del jugo, aproximadamente 30%, para pasarlo a barricas de manera que terminen allí la fermentación y queden un tiempo para ayudar a la integración de la madera".

La segunda cosecha busca los taninos, suaves pero que estén, y se deja algo con escobajo para no perder frescura y dar algo de taninos y acidez. 

Al final la parte reservada en las barricas usadas durante seis meses se mezcla con la parte que quedó en acero inoxidable, obteniendo un total de siete mil botellas que se ofrecen a un precio de $500.

Resulta un vino con ciertos aromas terrosos y a grafito, que resalta más en boca que en nariz.  Es fresco, muy frutado y de estructura media. Se puede tomar solo porque es sutil y perfumado, pero también puede ir bien con las entradas o para hacer boca mientras se hace el asado. Un buen ejemplar de Pinot Noir del Valle de Uco, a precio razonable.


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