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jueves, 15 de agosto de 2019

Conociendo Domaine Bousquet - vinos orgánicos

Una de las bodegas de origen francés que inició el camino en el Valle de Uco 

Parte de esta historia comienza en Minnesota en el año 1992, con un grupo de amigos reunidos y combatiendo el frío -que puede llegar a varios grados bajo cero- con la ayuda de bebidas espirituosas de alto contenido alcohólico. Uno de los protagonistas, Labid Al Ameri (de origen iraquí), tenía entonces 22 años y reconoce que no sabía nada de vinos. 

"Sentí curiosidad al ver a una mujer que ignoraba las otras bebidas y que había traído consigo una botella de vino; era una mágnum cosecha 1996 de Concha y Toro", cuenta con la sonrisa y simpatía que muestra permanentemente durante el encuentro.  Esa actitud dio inicio al encuentro de Labid con el vino y a una relación que derivó en su matrimonio con Anne Bousquet.

La primera parte de la historia

La protagoniza Jean Bousquet, el padre de Anne, quien dirigió un viñedo en Carcassonne, en la región de Languedoc, famosa por sus vinos Corbières y había venido a la Argentina en el año 1992. Allí descubrió que las tierras en Valle de Uco valían apenas 30 dólares la hectárea, debido a que aún no había agua disponible para riego.

Para 1999, cuando volvió, ya habían aparecido los sistemas de riego por goteo que hicieron viable la producción en el Valle de Uco, pero el valor de la tierra había subido a U$D 1.000 por hectárea.

Ello no lo amedrentó -en Lujan de Cuyo los valores eran muchísimo más altos- y compró 400 hectáreas en el mismo momento en que Salentein compró 3.000. Fue uno de los primeros en plantar grandes extensiones de viñedos en el Valle de Uco y una de las primeras bodegas allí establecidas.

Para el año 2001, Labid y Anne visitan la bodega por primera vez, y comentan que pensaron que la zona de Tupungato estaba "muy virgen". En ese entonces Labid trabajaba en Boston, para una compañía de activos financieros que solía a invitar a sus clientes con excelentes vinos franceses -como Petrus- lo cual lo había acostumbrado a sus altos precios. Por ello, cuando Jean Bousquet le comentó que el costo de una botella de su vino era de apenas dos dólares (lo que significaba que puesto en Estados Unidos se podía vender a tan sólo siete dólares, un vino de esa calidad) le preguntó: ¿cuántas botellas se pueden hacer a este precio? La respuesta lo dejó pasmado: ¡millones! y así tomaron la decisión de entrar al negocio del vino. 

Anne y Labid se mudaron a Tupungato en 2009 y adquirieron la bodega a Jean, quien se retiró en 2011. Trabajaron fuerte en Europa, creando mercados para sus vinos y actualmente viven en Miami, lugar clave para la importación de vino argentino y para crecer en el mercado estadounidense.

La entrevista

¿Por qué vinos orgánicos? 
La tierra estaba virgen entonces y la familia quería mantenerla así, por lo cual era una elección fácil volcarse al vino orgánico. Ya en 2002 le decíamos a Jean, ¿porque no haces el vino orgánico? y en 2005, después de tres años trabajando de forma orgánica, se logró la primera certificación.

¿Qué es lo difícil de trabajar orgánico?
Lo más difícil es encontrar la gente para hacer las tareas culturales que hay que hacer. También son difíciles los años con mucha lluvia, como lo fue en 2016.



Aquí entra en la conversación el enólogo Rodrigo Serrano, quien empezó en 2018, luego de trabajar en Terrazas, Trinchero y Bianchi. Jovialmente dice: "tuve la suerte de hacer dos buenas cosechas", en referencia a que desde 2018 las lluvias volvieron a la normalidad -pocas- en Mendoza.

“Entre a Domaine Bousquet y me encontré con un mundo orgánico”
Cuenta que fue difícil para él decidir trabajar en una bodega orgánica y más aún aceptar hacer vino sin sulfitos. Dice que "es como para un chef proponerle hacer un bife sin hacer fuegos, lo convencional es agregar sulfitos".

Tienen un total de 250 hectáreas, repartidas la siguiente manera: 80 están ubicadas en Gualtallary, alrededor de la bodega, 75 en Maipú y el resto en El Zampal. Además de las propias, compran a terceros un 40% de la uva que procesan, entre ellas, las 40 ha en Gualtallary de las originales pertenecientes todavía al fundador Jean Bousquet y cuentan con el asesoramiento de Andrea Marchiori y Luis Barraud.

En la próxima nota "Los vinos de Domaine Bousquet", les contaremos más acerca de los vinos orgánicos de esta bodega y en especial de la nueva línea de vinos sin sulfitos.

Mas info en esta nota de Cazavinos, colega de AWB.




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