La ex Bodega O. Fournier ahora se llama Alfa Crux
Detalles de la visita a una de las bodegas más impresionantes de la Argentina
Me tocó visitar por primera vez Alfa Crux poco tiempo después que la misma cambió de manos, y de nombre. Su fundador, el español José Manuel Ortega Gil Fournier, luego de 16 años de crear una bodega que arquitectónicamente es icono en Mendoza y en Argentina (y ni hablar de sus vinos) se retiró del negocio en nuestro país y la vendió a la familia canadiense de apellido Agostino (son cuatro hermanos; Vincenzo, Rosalía, Sebastián y Miguel), quienes ya eran dueños de Finca Agostino y vecinos de finca.
Dado que el nombre de la bodega era el apellido del anterior propietario, han decidido renombrarla y en una decisión doblemente inteligente, no incorporarla en su otra bodega (que sí lleva su apellido) y mantenerla separada; renombrándola como a sus mejores vinos: Alfa Crux; lo que permite mantener la identificación con la fama de excelsa de calidad que bien ganada éstos tienen.
Nuestro grupo de Argentina Wine Blogger fue recibido por Horacio Marchena, Gerente de Mercado Interno y José "Pepe" Spisso quien ha sido el enólogo desde la etapa de proyecto de la bodega, a inicios de este siglo (actualización junio 2020: Spisso ha dejado de ser el enólogo).
Nuestro grupo de Argentina Wine Blogger fue recibido por Horacio Marchena, Gerente de Mercado Interno y José "Pepe" Spisso quien ha sido el enólogo desde la etapa de proyecto de la bodega, a inicios de este siglo (actualización junio 2020: Spisso ha dejado de ser el enólogo).
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| En la cabecera Marchena (de pie) y Spisso (sentado) junto a la comitiva de AWB |
Tengo que decir que si bien sabía (por fotos, comentarios y por haberla visto de lejos en otros viajes) que la bodega es una de las más impactantes de Mendoza, en la visita me sorprendió muy gratamente. Y no solo por el estilo monumental de su arquitectura -cuenta Spisso que su fundador, ya cuando la diseñaba, decía “quiero una bodega que llegues y digas: de esto no me olvido”- sino también por las características técnicas que les permiten lograr excelentes resultados en los vinos.
Pero antes contemos algo sobre sus nuevos dueños: la familia Agostino. Son canadienses pero de origen italiano, que vinieron a América hace muchos años y se instalaron primero en Mendoza y luego algunos de ellos siguieron hacia Montreal, en donde se desarrollaron exitosamente en el mercado inmobiliario.
Incluso, uno de los hermanos nació en Argentina, y tienen tíos y primos que se quedaron acá. Finca Agostino tiene una bodega en Maipú, Barrancas, al lado de bodega Toso, comprada en el año 2003, junto con la marca Telteca. Hace unos años adquirieron una finca en Valle de Uco, pegada a la de Fournier, y así nace la relación con José Spisso, dado que el jefe de enología de Finca Agostino es José Gómez, un amigo de Pepe.
Pero antes contemos algo sobre sus nuevos dueños: la familia Agostino. Son canadienses pero de origen italiano, que vinieron a América hace muchos años y se instalaron primero en Mendoza y luego algunos de ellos siguieron hacia Montreal, en donde se desarrollaron exitosamente en el mercado inmobiliario.
Incluso, uno de los hermanos nació en Argentina, y tienen tíos y primos que se quedaron acá. Finca Agostino tiene una bodega en Maipú, Barrancas, al lado de bodega Toso, comprada en el año 2003, junto con la marca Telteca. Hace unos años adquirieron una finca en Valle de Uco, pegada a la de Fournier, y así nace la relación con José Spisso, dado que el jefe de enología de Finca Agostino es José Gómez, un amigo de Pepe.
"Las primeras añadas fueron en 2011 y se elaboraron en una bodega cercana y en 2002 se inaugura esta bodega", rememora José.
"Era la época donde el turismo de Bodega todavía no era tan importante y ya se decidió incluir uno de los primeros restaurantes en una bodega en Argentina".
"El diseño tenía que ser impactante. Había que ser muy osado para hacer algo no tradicional, pero intentando que los colores del edificio y el paisajismo estuviera integrado perfectamente al desierto, por ello no hay césped".
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| El restaurante, de excelentes comentarios en Trip Advisor |
"El español quería que tuviéramos Tempranillo y coincidió con que desde acá hasta Pareditas, siempre hubo mucho Tempranillo plantado en la zona, porque resiste bastante bien al problema de las heladas, lo que permitió comprarle inicialmente a productores. La bodega era nueva y al inicio sólo se usó 100% de barrica nueva. La primera elaboración con uva propia fue recién en el año 2008, se esperó bastante, mientras tanto se vendió la uva a terceros".
"Inicialmente se plantó en vaso, como en España. En esta zona se mezclaba el Tempranillo con la Bonarda ya en el viñedo, en un 10 a 15%, porque balanceaba su pH. Acá la baya de Tempranillo es más gorda que en España. Pero resultó que el viento Zonda rompía las plantas en vaso y hubo que reconvertirlas a espaldero. Esta es una zona límite, con mucho ingreso de aire frío del sur, con fuertes heladas en octubre. También hay ingreso de corrientes de aire frío desde la cordillera, que genera bajadas que afectan ciertas partes de la finca".
"Yo lo convencí a Fournier de hacer Malbec", JS.
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| José Spisso, enólogo de Alfa Crux |
"La finca tiene 256 hectáreas, tres pozos de agua y 170 ha en producción. Además de los vinos propios, se elabora para Wine Partners (socios que poseen tierras en la finca), son 50 ha repartidas entre 37 personas de 10 países distintos que hacen acá sus propios vinos con sus etiquetas y participan en la concepción de sus blends".
Tienen las siguientes cepas: Malbec, Tempranillo, Syrah, Cabernet Sauvignon, Merlot, Petit Verdot, Gewurztraminer y Sauvignon Blanc.
"Hay potencial para hacer muchas cosas, pero tratamos de ser bastante conservadores. Se viene un restyling en general de etiquetas, debido al cambio de manos, dejándose de etiquetar el Suri", (la etiqueta entry level de Fournier).
Una novedad es que parece que finalmente se va a concretar el proyecto de hacer un hotel en la zona de los Wine Partners, que se ubicará entre las dos casas que ya existen: una perteneciente a un norteamericano y la otra a un brasileño.
La bodega
Les decía que me sorprendieron los aspectos técnicos, así que pasemos a explicar porqué. Los 11.500 m2 construidos albergan una capacidad total de procesamiento de un millón de litros y unas 2.800 barricas; siendo el máximo de uva procesado al año es de 800 mil litros.
Pero lo interesante es que ninguna de esas uvas que llegan a la bodega, ni los mostos que luego generen serán forzados mecánicamente a moverse, dado que no utilizan bombas. Todo empieza con un diseño que incluye dos enormes rampas que permiten a los camiones que las traen llegar a la "terraza" de la bodega para volcar allí su tesoro. A partir de ese punto todo se moverá por gravedad o en circuitos cerrados con presión de nitrógeno.
1. Una mini bodega con tanques a escala de los grandes que están abajo, que sirve para experimentar con volúmenes proporcionales a los de los tanques principales.
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| Mini bodega a escala |
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| La oficina del enólogo y sala de degustación |
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| El Laboratorio, suspendido entre las enormes columnas que en su interior son tanques. |
Dentro de los tanques hay un radiador de agua fría y otro de agua caliente que permite mantener la temperatura deseada y un diseño de circulación que logra trabajar sin bombas, utilizando presión de nitrógeno, la cual es soportada por tanques que están preparados para aguantar hasta tres kilos de presión.
Esto le permite al enólogo trabajar con un método muy protectivo, sin dejar que entre aire, gracias al uso del nitrógeno, lo cual se nota mucho en los vinos (nota siguiente). Además, el sistema computadorizado guarda todos los datos del sistema de calefacción de tanques y esa información es útil para poder replicar técnicas de elaboración y hacer ajustes en las cosechas siguientes en base a los resultados obtenidos.
Esto le permite al enólogo trabajar con un método muy protectivo, sin dejar que entre aire, gracias al uso del nitrógeno, lo cual se nota mucho en los vinos (nota siguiente). Además, el sistema computadorizado guarda todos los datos del sistema de calefacción de tanques y esa información es útil para poder replicar técnicas de elaboración y hacer ajustes en las cosechas siguientes en base a los resultados obtenidos.
Quizá una de las escenas más impactantes en la visita sea el ingreso a la sala de barricas, que se produce luego de abrirse un escenográfico telón, como si fuera el escenario de un teatro. Y algo de eso hay, ya que allí, ubicadas a 14 metros por debajo del nivel de superficie, aparecen prolijamente ordenadas 1.800 barricas de roble de 225 y de 500 litros.
Todas las barricas se encuentran ubicadas a nivel, no están apiladas como se suele ver en otras bodegas que tiene cantidades semejantes. La sala es gigantesca, con forma de cruz y una enorme altura libre que le da majestuosidad, iluminada tenuemente por la luz solar que dejan filtrar cuatro delgadas ranuras en el techo y que logran un efecto que representa la cruz que llevan en su nombre los vinos y ahora también la bodega.
Spisso nos contó que hay cuatro chimeneas para extraer el aire caliente y posibilidad de forzar aire frío, el cual se renueva todos los días desde el exterior con el ingreso de aire nocturno a humedad natural.
Todas las barricas se encuentran ubicadas a nivel, no están apiladas como se suele ver en otras bodegas que tiene cantidades semejantes. La sala es gigantesca, con forma de cruz y una enorme altura libre que le da majestuosidad, iluminada tenuemente por la luz solar que dejan filtrar cuatro delgadas ranuras en el techo y que logran un efecto que representa la cruz que llevan en su nombre los vinos y ahora también la bodega.
Spisso nos contó que hay cuatro chimeneas para extraer el aire caliente y posibilidad de forzar aire frío, el cual se renueva todos los días desde el exterior con el ingreso de aire nocturno a humedad natural.
Todo ese enorme volumen es mantenido a 16 °C y hay una sala especial, separada, para la fermentación en barricas, cuya temperatura se controla a medida, para poder fermentar.
El cierre de la visita, como no podía ser de otra manera, fue degustando los vinos de Alfa Crux. Pero contar eso amerita una nota en sí misma, porque pese a la majestuosidad de la arquitectura de la bodega, fue la parte de la visita que más nos hizo emocionar a todos.
El cierre de la visita, como no podía ser de otra manera, fue degustando los vinos de Alfa Crux. Pero contar eso amerita una nota en sí misma, porque pese a la majestuosidad de la arquitectura de la bodega, fue la parte de la visita que más nos hizo emocionar a todos.
Otra nota de AWB (Nicolas Orsini Blog): Vedere Alfa Crux e dopo morire
Videos del estudio Bormida Yanzón, diseñadores de la bodega:
https://www.youtube.com/watch?v=QtVisuUpRvo
https://www.youtube.com/watch?v=jQUbUlDBGtg













Apenas termine la cuarentena iremos, toda la familia, a comer y degustar sus excelentes vinos.
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