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martes, 8 de octubre de 2019

Luracatao, uno de los viñedos más altos del mundo #AWBFincas

La Argentina posee lugares, fincas y viñedos increíbles, por eso los Argentina Wine Bloggers decidimos realizar esta movida denominada #AWBFincas.

El Pueblo del Corazón de Jesús de Luracatao es un pequeño paraje rural del departamento Molinos, provincia de Salta, en el noroeste de Argentina. Históricamente se conoció a este paraje simplemente como Luracatao, que en el idioma de la nación cacán significa ‘pueblo alto’, lo cual es totalmente adecuado, ya que se posiciona en el valle del mismo nombre, asentado a alturas que rondan los 2.700 metros sobre el nivel del mar.

Dista 29 km de Cachi, 177 km de Cafayate y 186 km de Salta capital, pero no hay que dejarse engañar, porque allí las distancias no se miden en kilómetros sino en los tiempos que toma el viaje por duros caminos de ripio y de cornisa. En tal sentido se encuentra a más de cuatro horas de viaje Cafayate o de Salta capital y a casi dos horas de la localidad de Molinos, distante apenas 20 km. O sea que, sea de donde sea que vayas, nunca queda cerca... es un lugar bien aislado para hacer vinos.

El paraje da nombre al río Luracatao, afluente del Salado del Norte. En el año 1814 estas tierras fueron el punto de reunión de los patriotas en los valles, quienes constituyeron la Junta Vallista que auxilió a Manuel Belgrano en su retirada a Tucumán, tras las derrotas en las batallas de Vilcapugio y Ayohúma, en la lucha para independizarse de la corona española. Este hecho adquiere magnitud, pues se recuerda que en el valle vivían importantes familias realistas y que el último gobernador español que tuvo Salta, Nicolás Severo de Isasmendi, tenía su finca y vivía en esa época en Molinos.

El Valle posee una superficie de 160 mil hectáreas, que son abarcadas por una única y enorme estancia que perteneció originalmente a Robustiano Patrón Costas (fuerte empresario del azúcar, político, gobernador de Salta y Senador de la Nación) y actualmente, descendencia y casamientos de herederas mediante, pertenece a la familia López Lecube.

Pero la historia también cuenta que las autoridades locales, junto al entonces Gobernador de Salta, Roberto Romero, consiguieron el otorgamiento de títulos de propiedad a los habitantes originarios de las parcelas que ocupaban dentro de la estancia y que se fundó, en mayo de 1984, el pueblo del Corazón de Jesús de Luracatao. En su momento fue una medida bastante controvertida, pero a la vista de los reclamos actuales de representantes de pueblos originarios que se repiten en muchas zonas del noroeste, creando enormes conflictos, no parece haber sido una medida desacertada. 
Hay que entender que la zona posee una cultura ancestral y sus habitantes continúan viviendo bajo el respeto de esas costumbres, destacándose allí los artesanos del telar. 

El pequeño poblado se desarrolla prácticamente a partir de una calle principal y a su alrededor casas con frescas galerías y techos de caña cubiertos con tortas de barro. La luz eléctrica llegó a la zona recientemente (menos de dos años) gracias a la energía solar y aún menos del 30% de los pobladores dispone de ella. 
En todo el Valle la población no supera las dos mil personas, que además no se agrupan en el pueblo sino todo lo contrario, la mayoría se ubican bien separadas, ya que viven en una economía de subsistencia en la cual cada familia se dedica a plantar distintos tipos de productos y luego realizan trueques entre ellos. 

El vino en Luracatao

Indudablemente el vino forma parte de la cultura de estas familias ya que suelen tener pequeñas plantaciones de uvas: blancas para consumo en fresco y antiguas vides de Criolla Chica (muchas de más de 100 años) con cuya uva producen vinos a la manera tradicional, siendo aún hoy posible encontrar quienes todavía lo hacen utilizando cueros de animales como cuencos de fermentación y guardan el vino en damajuanas o botellas reutilizadas año tras año. 

               


Las plantas de Criolla Chica son un patrimonio inigualable, ya que han logrado a través de los siglos, una adaptación extraordinaria a la rigurosidad del clima y condiciones del lugar, siendo capaces de soportar sin inmutarse heladas, calores extremos y sequías.
Nuestro guía en el lugar es el enólogo Agustín Lanús, original de San Isidro, Buenos Aires, quien conoció la zona por primera vez en 2006 en un viaje que realizó con amigos. Entre ellos estaba Enrique López Lecube, de la familia propietaria de la estancia, pero Agustín, que estaba en el último año de la carrera de ingeniero agrónomo, tenía un par de motivos adicionales que lo impulsaron a organizar aquel viaje. Uno era enológico: quería conocer esas zonas cercanas a donde se elaboraban los famosos vinos de Tacuil y Colomé; y el otro es que allí vivía Sofía, a quien había conocido en Buenos Aires y que forma parte de los descendientes de la familia originalmente propietaria. Hoy Sofía es su esposa, tienen tres hijos y otro en camino.
Agustín Lanús (izquierda)
En ese viaje exploró los micro terruños que se encuentran en las regiones de extrema altura del Valle Calchaquí y le sirvió además para completar un estudio exhaustivo sobre la viabilidad de la viticultura de extrema altura en la zona, que conformaría luego una tesis que presentó en la universidad.

Los viñedos

Las primeras dos hectáreas de viñedos modernos se realizaron en 2009 en Paraje La Sala (como se llama a la zona correspondiente al casco de la estancia), con asesoramiento de Raúl Dávalos. Lo eligieron por ser una de las zonas de máxima altura en el valle y porque los suelos que son muy buenos y hay buena disponibilidad de agua. Fueron plantados en espaldero conducido en cordón doble pitoneado; por Raúl "Yeyé" Dávalos, quien además nos contó que el lugar "es más húmedo que en otros sitos del valle calchaquí, por lo que los vinos resultan con mayor frescura"

Luego, en 2011, se agregaron dos hectáreas más. Se obtienen rendimientos bajos, de 5.000 kg/ha, comparado con un viñedo de Cafayate que puede rendir el doble o el triple de ello. La primera cosecha se realizó en 2013 y las uvas son compradas por Lanús para producir sus Malbec de Extrema Altura llamados Sunal y por Dávalos para Valle Arriba.


Finalmente, en 2016, Lanús se decide adquirir siete hectáreas a una familia del lugar para plantar más Malbec en Pata Pampa, Luracatao, a 2.728 msnm, que será uno de los viñedos más altos de la zona. Allí trabaja junto con la comunidad local para el desarrollo de este viñedo pequeño, pero de increíble potencial. En el siguiente mapa se puede ver la ubicación extrema de Luracatao.

Las condiciones del lugar

A 2.800 msnm el clima es seco y árido, los días son soleados y el invierno es muy frío, con gran amplitud térmica. Se realiza riego por surco, con agua de vertiente (sin pozo). Los suelos tienen textura franco arenosa (70% arenoso, 19% limo y 11% arcilla) con una buena cantidad de grava y piedras por debajo de los 30 cm. Son profundos y pesados, de grano grueso predominantemente, con capacidad media de retención de agua (15-20%) y un pH de 6,5.
Dice Agustín: "Los vinos resultan de un color extremadamente profundo, con buena combinación de elegancia y cuerpo, y lo que realmente llama la atención es la intensidad y complejidad del sabor, dominado por las aceitunas negras, violeta, baya negra y fresa. La profundidad proviene de la cantidad de limo, que es del 19%, y se encuentra principalmente en los primeros 30 cm, y mucho de esto tiene que ser porque el suelo se ha trabajado desde hace 400 años con todo tipo de vegetales y hierbas. Los suelos están algo excesivamente drenados, ubicados en la parte media del cono aluvial".
Se enorgullece de haber estudiado profundamente el valle de Luracatao con quien considera el mejor geólogo del norte de Argentina: Teodoro Chafatinos, quien durante la década de los 70 definió y nombró todos los suelos del mapa del Valle Calchaquí, habiendo realizado calicatas por todas partes.
El siguiente video -si llegaste hasta acá no te lo pierdas- muestra, en un extracto de menos de tres minutos, el camino que realiza Agustín cada vez que sale desde su hogar en Cafayate hasta Luracatao.
Los dos vinos que elabora Agustín Lanús con uvas 100% de Luracatao son: el Sunal Salvaje Single Vineyard Malbec y el Sunal Ilógico Criolla (de paraje Cuchi Pampa), ambos con sus últimas añadas a la venta 2018. También forman parte uvas de Luracatao en el blend Sunal Ilógico Malbec, junto con uvas de Pucará (Salta), Hualfin (Catamarca) y Amaicha del Valle (Tucumán).
Por otra parte, Raúl "Yeyé" Dávalos ofrece, en su colección de vinos de terruños innovadores llamados Valle Arribauna etiqueta denominada El Cateño, son apenas mil botellas.

Cuando le preguntamos a Agustín qué lo impulsa a tomarse el inmenso trabajo de ir hasta estos remotos lugares, nos contesta: "me da equilibrio y a la vez me hace vibrar, como que es donde tengo que estar, sentirme parte de estas tierras ancestrales y reflotando algo que se hizo antes -como el vino- en este lugar".

La Argentina posee lugares, fincas y viñedos increíbles, por eso los Argentina Wine Bloggers decidimos realizar la movida denominada #AWBFincas para mostrar algunos de ellos, no te pierdas nuestras próximas notas.  

Agradecimientos
  • A Agustín Lanús, que ha sido enormemente generoso con su tiempo, brindando prácticamente casi toda la información, videos y fotografías que dieron forma a esta nota.
  • A Raúl "Yeyé" Dávalos por su amabilidad de atendernos un sábado e interrumpir su descanso familiar.
  • A los dueños de algunas fotos y mapas que tomamos de la web para ilustrar esta nota.
Notas publicadas de la movida #AWBFincas:
Vinarquía: Viñedo Canopus
Por las catas: Funckenhausen Vineyards
Mr. Wines: Finca Alto los Cuises
Cazavinos: Finca Nuna


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