El vino y otras bebidas con alcohol
un tema serio en los cruceros
Este verano repetí la experiencia de vacacionar en un crucero, esta vez en el barco Escape de Norwegian Cruise Line (NCL). La anterior había sido en el barco Royal de la naviera Princess (nota), por lo que ya tenía una experiencia a favor para intentar mejorar la manera de encarar la travesía, acompañándola con el placer de buenos vinos.
Del crucero anterior me había quedado el aprendizaje de que el vino en los cruceros es considerado un “lujo”, por lo menos en cuanto al nivel de precios que los mismos ostentan en las cartas, con remarcaciones respecto a los precios nominales suelen rondar el 300 %, a lo cual se le suma una propina obligatoria del 20%.
El camino alternativo al vino por carta es adquirir un paquete de bebidas con alcohol que -en el caso de NCL- tiene un costo de $99 USD por persona, por día; lo que para un paseo de siete días implicaba un gasto de 696 USD más 20% de propina, con lo que se alcanzaba el monstruoso valor de 800 dólares por persona. Imposible para nosotros, simples argentinos, con peso devaluado e impuesto país agregado. Resultaban equivalentes $64.000 al cambio actual de $80 por dólar. WTF!
Por ello, cuando apareció la oferta de NCL que incluía en el precio del crucero el acceso al "Premium Beverage Package" no dudamos en que podía ser un acierto aprovecharla y reservar con la misma. ¡Y lo bien que hicimos!
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| Barco Escape de Norwegian Cruise Lines |
El consumo se realiza simplemente presentando la tarjeta magnética que posee cada pasajero y que habilita a solicitar hasta dos bebidas por vez de las mencionadas en la carta, con un tope de $15 USD por pedido. O sea que podíamos pedir una bebida o copa de valor hasta 15 USD; o dos bebidas que no superaran sumadas los 15 USD, sin ningún recargo. Si lo superaban, simplemente se pagaba la diferencia.
Además, es prácticamente ilimitado, ya que automáticamente se habilita realizar un nuevo pedido luego de pasados 10 minutos del pedido anterior (ese plazo sirve para limitar la indebida utilización de una tarjeta para otros pasajeros que no cuenten con el paquete de bebidas).
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| Wine Bar del barco Escape |
Pero al haber estado incluido en el precio del crucero, la mirada cambia: la oferta de vinos, cervezas y espirituosas es razonablemente amplia y nos permitió recorrer vinos del mundo, de diferentes cepas y estilos, además de probar algunas espirituosas no conocidas.
Los vinos los pedía normalmente en el almuerzo y en la cena: dos o tres copas, las cuales eran muy bien servidas, aproximadamente en dos tercios de su volumen. Yo preferí la variedad, conocer nuevos vinos del mundo (algo que tenemos tan limitado en Argentina) ordenando distintas copas con cada paso del menú, generalmente un blanco o rosado con la entrada y un par de tintos, de menos a más complejo, con el plato principal.
Pero otra ventaja del paquete fue que nos permitió también mejorar nuestra experiencia en los variados bares que posee el crucero, la mayoría de los cuales cuentan con animación o música en vivo, y esto es realmente un plus para disfrutarlos sin pensar en el agujero en la billetera que deja pedir un trago o una espirituosa a la carta.
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| Terraza con vista directa al mar, exclusiva del Wine Bar Cellars del barco Escape |
En cuanto a las espirituosas las cartas estaban muy bien, tanto en variedad de estas como en marcas de calidad (algo que no sucede, por ejemplo, en los hoteles all inclusive del Caribe, en los cuales la mayor parte son de producción local y mala calidad). Los cócteles o tragos eran numerosos, aunque en los momentos de mayor demanda (lo que ocurre casi todo el tiempo ya que todos parecían tener el paquete incluido) la calidad de su preparación de sufría, por la exigencia que tenían los bartenders, además del excesivo uso de jugos concentrados y almibares (para acelerar la preparación supongo).
Creo que quienes más pueden aprovechar este tipo de paquetes son los que gustan de las espirituosas, ya que en este barco habían muchas marcas de cada uno: 3 de gin, 13 cordiales (aperitivos, licores), 2 brandis, 2 coñacs, 1 pisco, 15 vodkas, 19 whiskys, 14 rums y 8 tequilas. La oferta de cócteles estaba bien, con 13 opciones. También habían 2 sidras y 28 cervezas distintas.
Como vimos, la oferta total de bebidas es grande y aunque quizá en vinos por debajo de 15 USD la copa no lo sea tanto, está bastante bien (son 21 etiquetas, lo que ofrece un promedio de tres distintas por día si se quiere experimentar, que es más o menos lo que hice). Si se suman los cócteles, cervezas y espirituosas, se pueden llegar a probar (degustar quiero decir, porque el hígado no aguantaría tanto) en siete días casi 150 opciones de bebidas con alcohol.
Pero finalmente, lo que más disfruté del paquete fue la posibilidad de probar bebidas de diferentes orígenes, tipos y estilos, que hicieron el complemento perfecto de este viaje realizado con familia y amigos.





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