Bodega del este mendocino, otra cara de la industria del vino
Vinos a granel, exportaciones y progresivo ingreso en el vino fraccionado de marca propia
En otro de los #EncuentrosAWB compartimos la cata de la línea de vinos Mad Bird que elabora en Mendoza la familia Rodríguez, con tres generaciones en la vitivinicultura, y bodega establecida desde hace más de 40 años.
"En 2020 elaboramos 500 mil botellas, pero como todo proyecto familiar hacemos un poco de todo". Al principio solo trabajaban con vinos a granel hasta que en 2014 deciden emprender con vinos fraccionados, los cuales son lanzados al mercado en 2016.
Francisco Rodríguez (foto arriba) se dedica el área comercial y el desarrollo de marcas y dice ser un apasionado del vino. Su hermano Eduardo es el enólogo, recibido en el año 2003 y tiene el mismo nombre que su padre (centro en la foto de abajo) y que el abuelo, que fue quien fundó la bodega.
Todos los vinos fraccionados son hechos con uvas propias, ya que tienen 320 ha en producción en Maipú, San Martín y Santa Rosa a 600 a 700 metros de altura sobre el nivel del mar. En la línea Mad Bird, la 2015 fue la primera cosecha puesta en el mercado y hoy cuentan con siete etiquetas. Un escalón debajo está la línea Pixels con otras cinco etiquetas más. También tienen vinos especialmente elaborados para la exportación, aclaran.
Poseen 900 hectáreas en su Finca Las Bayas, ubicada en el límite entre San Martín y Santa Rosa, pero solo 200 de ellas están plantadas. Son suelos 100% arenosos y como característica destacada señalan que tienen un viñedo que para poder plantarlo hubo que derribar médanos, quedando las viñas en el medio de estos, lo que ofrece una postal distinta a lo tradicional en Mendoza.
"Nos permite ofrecer un Malbec fuera de lo común. El suelo drena perfectamente y en años muy húmedos no se desarrollan hongos. Se debe hacer hincapié en el cuidado de los nutrientes y hacer riego por goteo y fertilización", aclara Francisco. "Hemos ido adaptando la estructura del suelo, con verdes en el medio de las hileras para generar nutrientes y lograr también bajar la amplitud térmica. El vino tiene muchísima fruta, aunque no tanta estructura como uno de Valle de Uco", se explaya Francisco.
La bodega está ubicada en San Martín y tiene una capacidad de seis millones de litros al año. Claro que continúan exportando sus vinos a granel, y para la elaboración se utilizan tanques de concreto. En Maipú tienen otras 110 hectáreas de suelos franco arenosos, más heterogéneos, plantados con Malbec, Ancelotta, Sauvignon Blanc, Chardonnay, Torrontés, Merlot y Cabernet Sauvignon.
Aclara que utilizan el proceso de termo macerado excepto para los vinos de más alta gama (Supremo y Reposado). Se trata de un equipo francés que levanta la temperatura de los hollejos y luego inyecta presión positiva para liberar los componentes de los mismos, que posteriormente se maceran. "No es lo mismo que la termo flash, que hace una unificación de todos los varietales" diferencia Francisco, y nos deja con ganas de aprender más sobre estos procesos industriales aplicados al vino.
En la charla surge la pregunta sobre el nombre de la bodega: "Corbeau nace de una anécdota que contaba nuestro abuelo, de cuando visitó por primera vez el viñedo que compró con 30 hectáreas plantadas y vio un cuervo parado en un alambre (quizá en realidad era un carancho, porque en Argentina no hay cuervos). Años posteriores vieron que las uvas que salían de allí eran muy oscuras y el abuelo en broma decía que era el cuervo que les transmitía el color con sus plumas".
En 2014 como el apellido familiar no les daba una identidad diferenciada, recordaron esa historia y le pusieron a la bodega el nombre de cuervo, pero en francés. "La mirada del cuervo está representada en las etiquetas, pero nos quisimos usar ese nombre en español para las líneas principales debido a la dificultad de pronunciación, existencia de otras marcas (José Cuervo) y la búsqueda de un nombre de proyección internacional (como en las líneas Mad Bird y Pixels que están en inglés)". Desde hace tiempo tienen ingreso al mercado de Estados Unidos, ya que exportan allí vinos a granel que luego son envasados para las cadenas Costco y Flamboyant.
Mad Bird Dark Malbec 2018
La uva proviene de finca las Bayas, en las cuales los viñedos mezclan parrales y espalderas. "Buscamos un producto fácil de tomar, frutos negros maduros en nariz, con taninos redondos y dulces, con entrada llamativa, con cierta estructura, pero que no saturen, que inviten a tomar y puedan ser bebidos sin necesidad de estar comiendo. No es pretencioso, pero es agradable, sin ser agüita", define Francisco.
Hacen tanto cosecha manual como mecánica, y una vez fermentado, queda seis a ocho meses entre tanques y piletas y luego lleva un ligero paso por madera, que puede ser chips o duelas, más algo de barrica. Se cosecha a fines de marzo y principios de abril, con una producción de 80 mil botellas y un precio sugerido en vinotecas de $520
Mad Bird Malbec Ancelotta 2018
Es un blend 50% y 50%. "La Ancelotta es la variedad que más creció en los últimos veinte años en Argentina y se usa mucho en cortes. Ya hay 1600 hectáreas porque todos la plantan. Aporta mucho color al vino, pero el color está en su piel en un 100%, no como en el Aspirant Bouchet que está en la pulpa" detallan.
Da mucha potencia en la boca, otorgando además un toque levemente especiado. Es muy rico también. La Ancelotta parece aportar más en nariz en este caso, ofreciendo en ella más que en el Malbec 100%. "Hace 13 años que elaboramos Ancelotta, que es una variedad de cosecha temprana, entre el 7 al 15 de febrero, se trabaja con fermentaciones más frías para bajar su astringencia".
Leonardo Ramello, que representa a la bodega en Buenos Aires, opina que el mundo del vino está "muy snob" y que ésta bodega busca ir directo al consumidor, sacando el elitismo y aportando tomabilidad.
En la etiqueta se ve que eligieron escribir Ancellotta con doble "l", algo que es válido, ya que se las considera sinónimos de la variedad.
Mad Bird Reposado Malbec 2016
Para esta etiqueta no se hace termo maceración sino elaboración tradicional. Son uvas de Finca Los Álamos, en Maipú (al norte) donde los suelos tienen más estructura y potencia. El viñedo esta plantado en parral, y tiene 20 años máximo de antigüedad, con riego por goteo y 100% cosecha manual.
Lleva 10 meses de paso en barrica que se notan, la madera está presente tanto en nariz como en boca, pero mantiene la fruta. Se utilizan barricas francesas y americanas, con mayor proporción de las últimas (que aportan notas a vainilla y chocolate), de primer y hasta tercer uso. Coincidiendo con su nombre, se lo nota más reposado en nariz que el Malbec 100%.
Se siente una mejor acidez, sin azúcar residual. algo más complejo, con un claro estilo americano. Agrega notas herbales en nariz. Se elaboran 20 mil litros que tienen un sugerido de $690.
Mad Bird Supremo 2015
Es el vino ícono de la bodega, un blend cuya primera añada salió en el 2019, que es la que está a la venta actualmente. La idea es que vayan cambiando los componentes, ya que eligen lo mejor de cada barrica cada año.
En este 2015 incluyó seis variedades: Malbec, Ancelotta, Merlot, Cabernet Sauvignon, Sangiovesse y un poquito de Syrah. Descansa 12 meses en barricas de primer uso, con mayor proporción de roble americano que francés. Se siente aún mucho la madera por lo que requiere un buen tiempo en decantador antes de servir. Tiene un sugerido de $1.300.
La línea Mad Bird se completa con varietales de Bonarda, Ancelotta y Cabernet Sauvignon, un White blend (80% Sauvignon Blanc, 15% Chardonnay y 5% Torrontés) y un Rosé estilo Provance (80% Sauvignon Blanc y 20% Merlot).
En definitiva, Corbeau Wines, en su línea Mad Bird, ofrece productos en estilo clásico, con una buena presencia de madera en los vinos, esa que tanto le gusta a muchos consumidores que solo pretenden disfrutar y no darle tanta vuelta a la cosa.










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