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viernes, 24 de abril de 2026

Ribera del Cuarzo: origen y presente

Ribera del Cuarzo. Nota 2

El origen, su presente y un venturoso futuro

En esta segunda nota sobre la bodega (leé la primera acá) te cuento cómo se inició esta etapa al mando de Felipe Menéndez y un hito reciente, que puso su Merlot icono entre los más caros de la Argentina. 

Felipe Menéndez conoció a la familia Catena desde muy joven, cuando su hermana mayor y Adriana, la hija de Nicolás Catena, compartían en Buenos Aires el pool para ir al colegio. Fue por lo que, al llegar a los 19 años, se animó explorar un rumbo profesional distinto al de la empresa naviera familiar de los Menéndez (que desde 1892 une por mar el trayecto Buenos Aires - Tierra del Fuego, transportando todo lo que la isla pueda necesitar) y que, como hijo varón mayor, parecía tener predestinado. La relación con los Catena le dio la oportunidad de comenzar a trabajar en Catena Zapata desde muy joven y pasar por distintas áreas de esta.

Su historia con Valle Azul nació en el año 2008, cuando participando en un comité de cata a ciegas, notaron un vino muy particular que los deslumbró: se trataba de un Malbec que producía Noemí Marone Cinzano. Pidieron al doctor Nicolás Catena que lo probara, lo calificó de "exótico" y acordaron que había que ir a explorar el lugar. 

El jueves siguiente, Felipe y el enólogo Ernesto Bajda, se encontraban recorriendo el terreno. Les llamó inmediatamente la atención que en la ribera de las bardas el suelo parecía parpadear con brillos por doquier. Esos brillos eran provocados por el reflejo del sol en las innumerables partículas de cuarzo y, ahí mismo, rebautizaron el lugar como Ribera del Cuarzo.

La barda es protagonista

Aunque no me lo dijo, intuyo que Felipe debe haber sentido, en algún lugar profundo de su corazón, que su conexión con este lugar no se iba a quedar ahí.

Es que los Menéndez tienen una fuerte conexión con la Patagonia y también con el vino ya que, a pesar de haber vivido siempre en Buenos Aires, su familia cuenta con raíces desde el lado materno con los fundadores de Concha y Toro en Chile (Casa Pirque, la distribuidora de vinos de alta gama también de su propiedad, tiene ese nombre en honor a la casa de esa bodega ubicada en Pirque, que la familia vendió hace pocos años).

Es notable la soltura con que Felipe se maneja en el campo, lo hace "como en el patio de su casa", a pie o montando sus propios caballos, en los que disfruta con sus hijos recorrer la inacabable Patagonia. Y hasta ha llegado a navegar en bote el caudaloso Río Negro, llegando a su desembocadura en el océano Atlántico.

Felipe José Menéndez

Por eso, su manejo de la finca (a partir de 2018 administró y luego selló un acuerdo de compra de la propiedad de 180 hectáreas con Noemi Marone Cinzano, para luego ampliarla en 2021 con otras 360 hectáreas más) lo realiza con toda esa sensibilidad adquirida explorando campos, bardas, montañas y ríos, buscando ser cuidadoso y respetuoso de la naturaleza del lugar y enfrentando naturalmente los desafíos. Como los que presenta la fauna local para los viñedos: lidiando con jabalíes -que en pocos minutos pueden destrozar un viñedo al correr en jauría intentando escapar de un puma cazador- aprendiendo a desviar sus recorridos de los viñedos con sutiles alambres (no alambrados) que estos animales rápidamente detectan y, por su instinto, eligen alejarse del peligro del ser humano.

En cuanto al manejo de los viñedos, muy pronto se dio cuenta de que las condiciones que ofrece el Valle Azul hacían más lógico acariciar el viñedo con prácticas orgánicas y biodinámicas, que aporrearlo con agroquímicos, logrando rápidamente su certificación orgánica.

El viñedo entre la barda y el río.

Ello conlleva varias decisiones: en vez de tratar de frenar el viento con paredones de álamos, práctica común en la zona, aquí los viñedos son bañados por los vientos, brindando condiciones de sequedad que son una forma natural de evitar que prosperen las plagas. Las consecuencias mecánicas de los fuertes vientos se controlan, en cambio, con las redes que también pueden proteger de un eventual granizo y aplacar la potencia del sol en verano.

El carbonato de calcio, llamado barniz patagónico, florece naturalmente en los suelos donde se lo observa formando "pátinas blancas", notablemente apreciables en la estribación de la barda y en muchas de las piedras que se ven en el suelo y dan nombre al primero de sus vinos blancos, un Sauvignon Blanc.

Pátinas de carbonato de cálcio

Además, elaboran en Mendoza los Cuchillo de Palo, una línea de vinos más accesibles, para la cual también se envían las uvas de estos viñedos que no se utilizan para Ribera del Cuarzo, que se suman a las uvas de Mendoza.

La anécdota que reafirma el lugar actual de Ribera del Cuarzo

A partir de 2019 decidieron, cada año, separar dos o tres de las mejores barricas para realizar un corte como vino ícono: “nuestro absoluto”. En un viaje de negocios a Shanghái, Felipe decidió llevar una botella a la cena en la que había sido invitado por Mr. Lee (empresario chino que había conocido por la actividad naviera, quien ya había venido a la Argentina y conocía su bodega). En esa velada visitó su impresionante cava, llena de los vinos más caros del mundo, algunos de los cuales fueron servidos en la mesa. Dudó en presentar su botella, que ni siquiera tenía aún etiqueta, pero finalmente el Merlot patagónico fue derramado en las copas.

Edificio de la bodega

De regreso a la Argentina, reciben aviso del banco del ingreso de una transferencia bancaria por un monto muy importante. Pensaron que podía ser un error, pero el banco les confirmó que el origen era Mr. Lee, quien tenía la cuenta por una operación anterior. Había decidido unilateralmente comprar todo el vino poniéndole precio -sin consultar- de 1.000 USD la botella. Bonita suma, que se aprovechó para comprar un tractor y maquinaria para la bodega y le otorgó a Ribera del Cuarzo un lugar entre las pocas bodegas argentinas capaces de vender en primeur (antes que se lancen al mercado). Aceptaron venderle la mitad de la producción (300 botellas) que aun descansan en la cava de la bodega.

Dicen que en la vida no hay casualidades, sino causalidades. Y la historia de Felipe Menéndez con su bodega Ribera del Cuarzo, parece ser una prueba de ello. No te pierdas las dos úlltimas notas de esta saga.

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