Bodega Budeguer
El legado tucumano que florece en Agrelo
La Bodega Budeguer está ubicada en Agrelo, Luján de Cuyo,
Mendoza. Cruzando un moderno portón corredizo nos introduce en un camino
vehicular de 150 metros, a ambos lados, los viñedos nos escoltan mientras de
frente aparece una gran pileta de riego que anticipa la importancia del agua en
este lugar. Al descender del vehículo, la estructura
"clásico-moderna" del edificio, diseñada con hormigón, piedra y
madera para mimetizarse con el clima seco y montañoso de Mendoza, nos indica que
hasta el mínimo detalle está pensado.
La historia de la familia Budeguer es un relato de apuesta y
visión. Juan José Budeguer, junto a su esposa Celia y sus tres hijos, llegaron
desde el norte argentino (Tucumán) para imprimir su sello en Cuyo. Aunque su
trayectoria comenzó en 2005 con la compra de terrenos y las primeras
plantaciones, no fue sino hasta 2017 que inauguraron el actual edificio. Actualmente cuenta con 15 hectáreas, en las
cuales encontramos Malbec, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Ancellotta.
Arrancamos el recorrido por los viñedos, en donde nos recibe
la escultura de la Virgen de la Carrodilla (protectora de las vides). La historia cuenta
que la Virgen con el niño Jesús en brazos hizo su aparición a dos trabajadores
en un pueblito ubicado a los pies de la Sierra de Estadilla. La Virgen mostraba
un ramo de uvas en su mano izquierda, que representaba la abundancia. En la tierra
del vino, la virgencita se hizo popular enseguida y la declararon protectora de
los viñedos.
Adentrándonos por los caminos, uno nota las rosas en los extremos de las hileras. No son solo ornamentales; "son nuestras centinelas" indica Franco (nuestro guía) quien añade que su alta sensibilidad a enfermedades las convierte en un sistema de alerta temprana para proteger la vid de forma preventiva y responsable.
Este compromiso con el entorno se refleja en la certificación de viñedos sustentables y orgánicos que posee la bodega, utilizando fertilizantes naturales y un manejo meticuloso del terroir para garantizar la pureza de la fruta. Lo más curioso es el sistema de defensa contra heladas: usan aspersores que crean un "efecto iglú" sobre la malla antigranizo. El agua se congela, protegiendo el sarmiento verde en su interior durante las heladas tardías de septiembre y octubre, mientras que el resto del año la malla protege contra el viento, el granizo y las aves.
En el manejo del agua utilizan riego por goteo con agua de
deshielo de pozo a 70 metros de profundidad, almacenada en la gran pileta de
entrada, que funciona como un oasis a la vista de todo visitante.
Al ingresar a la zona de elaboración, el enólogo Federico
Bizzotto lidera un proceso que busca la elegancia. La capacidad de la bodega es
de 1.2 millones de litros, aunque su producción actual ronda los 700 mil. Poseen
tanques de concreto pintados con epoxi y tanques acero inoxidable. Para la
crianza, utilizan unas 800 barricas de roble francés. Aunque podrían darle
mayor cantidad de usos, el enólogo decide darles solo tres, para asegurar que
el aporte de la madera sea siempre de máxima impronta. Por el momento no hay
ingreso a la sala de barricas, pero se puede apreciar desde grandes ventanales.
Iniciamos la degustación con el Partida Limitada Pinot Noir 2022. Proveniente de Gualtallary, a 1600 msnm, este vino es un desafío técnico que busca frescura y balance natural de acidez. De un color rojo rubí claro y delicado, en nariz explota el sotobosque, la frutilla y el pino (esa sensación de día lluvioso). En boca es fluido, con baja astringencia y una vivacidad que solo el clima frío del Valle de Uco puede otorgar. Una partida exclusiva de apenas 2235 botellas que pasaron 8 meses por barrica.
Seguimos con el Partida Limitada Cabernet Franc 2022
de Vista Flores. Aquí la bodega juega con las texturas: el 40% del vino pasó 24
meses en barricas de primer y segundo uso, mientras el 60% restante se mantuvo
en acero para preservar el carácter varietal. El resultado es un vino con
aromas clásicos a pimiento verde, pimienta negra y un toque de chocolate
amargo. En boca es dulce, pero con la astringencia justa, logrando un retrogusto
intenso que invita a una segunda copa. Se produjeron solo 2910 botellas.
El tercer paso fue el Corte de Bodega 2022, un blend
conceptual de Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Merlot y Petit Verdot. Es un
"todo" que supera la suma de las partes. Tuvo una crianza total de 24
meses en roble francés (18 meses por separado y 6 finales ya mezclados). Es un
vino complejo, con notas de regaliz. Los taninos son aterciopelados y su final
es largo, dejando notas de pimienta blanca y caramelo. Es un vino con un
potencial de guarda de hasta 13 años.
Llegó el turno de una de las joyas: el Ancellotta 2022.
Este varietal poco tradicional en Argentina desafía lo convencional con una
pigmentación oscura y profunda, casi como un terciopelo violeta. Realiza su
fermentación maloláctica en barricas de roble francés de 500 litros, la misma
madera donde descansa 18 meses. Es un vino de gran cuerpo, cremoso, sedoso y
con aromas florales a rosas rojas. El Ancellotta de Budeguer es reconocido por
demostrar que esta cepa puede dar vinos de alta gama, elegantes y con una
personalidad única.
Cerramos la serie con el Petit Verdot 2022, un vino
que destila fuerza e intensidad. Con una producción de solo 2502 botellas,
presenta un color violáceo oscuro impactante. En nariz es muy vegetal y
especiado, destacando la menta, el eucalipto y el café tostado producto de sus
24 meses de crianza. En boca es redondo, con mucho cuerpo y una jugosidad que
sorprende. Para mí, fue uno de los puntos más altos de la tarde por su carácter
indomable pero bien pulido por la madera.
Como recomendación de este humilde comunicador, para disfrutar
plenamente de la complejidad de estos tintos de añada 2022, se recomienda
decantarlos o abrirlos al menos 40 minutos antes de servirlos.
Si bien no son parte de la degustación, la línea de vinos tope de gama se llama Patrimonio y son dos blends con uvas provenientes de Agrelo en Luján de Cuyo. Ambos vinos pasan dos años en barrica y luego tres en bodega, dando como resultado cinco años de guarda antes de salir al mercado, con un potencial de guarda de más de quince años. Uno es un bivarietal de Cabernet Sauvignon 80% y Cabernet Franc 20% y el otro es un blend de cuatro cepas en proporciones iguales: Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Petit Verdot.
Budeguer no es solo una bodega de paso; es un espacio para entender que el vino es arte, familia y una búsqueda constante de la excelencia. Me fui con la sensación de que cada botella de la bodega cuenta la historia de una gran familia detrás, que es fiel a su origen, pero al mismo tiempo respeta profundamente las tierras donde actualmente crecen sus vides.




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