8 pasos para vivir el vino de otra manera
¿Cómo pasar de ser un simple bebedor de vino a ser un enófilo?
Aunque la palabra “enófilo” no figura en el diccionario de la Real Academia Española, podemos decir que está formada por raíces griegas y significa algo así como “persona a la que le gusta catar y coleccionar vinos”. Sus componentes léxicos son oinos (vino) y philos (amante de, amigo). En definitiva, un enófilo es un amante del vino, y para convertirse en uno, es necesario enamorarse y seguir estos simples ocho pasos:
1. Tener ganas y perder la vergüenza a preguntar
Lo principal es atreverse a experimentar y encontrar a las personas adecuadas que te ayuden a iniciarte en este camino.
2. No dejarse intimidar
El vino es totalmente imparcial y no tiene preferencia por una boca o un paladar sobre otros. Está ahí para que alguien lo disfrute, lo saboree y lo tome, otorgando placer y un sinfín de sensaciones. No es necesario “saber” para ingresar a los ámbitos en los que el mundo del vino se desarrolla.
3. Comprender que no todos somos iguales
La cantidad de papilas gustativas y receptores de aromas que tengas puede ser determinante para discernir los numerosos componentes aromáticos del vino y sus características de dulzura, acidez, textura, cuerpo y otros parámetros con los cuales los denominados “expertos” evalúan un vino. No pretendas abarcar todo, ni te decepciones si no detectás algún aroma o sabor en un vino.
4. Animarse a ser autodidacta
No es imprescindible tomar cursos para llegar a evaluar los vinos en forma “general”, es decir, poder diferenciar si un vino merece el precio que tiene, o si ofrece una relación calidad precio superior o inferior, e incluso para poder distinguir vinos dentro de la gama alta. Si bien no estoy en contra de los cursos formales, ya que existen ciertos matices, sutilezas y características que un curso de cata puede brindar, la visión del enófilo que promuevo es aquella más ligada al disfrute, la experimentación personal y la búsqueda del conocimiento por tus propios medios, de manera que tus percepciones se basen en tus juicios y escalas de valor, sin ser moldeadas por terceros.
5. No es caro ser enófilo
Ser enófilo no significa estar comprando vinos sin parar. Mientras tengas tiempo y ganas, el dinero no es en absoluto imprescindible para ello. Existen muchas otras maneras de conocer y saborear vinos que van más allá de la simple adquisición, y que implican interactuar con otras personas que pueden aportar valiosos conocimientos de manera directa y brindar acceso a una diversidad de vinos que quizá serían económicamente inaccesibles de otra forma.
6. Dedicarle tiempo
El mundo del vino es muy vasto y requiere de tiempo y constancia para ir adentrándose en él. La cultura y las tradiciones vinícolas, su importancia social, las variedades de uvas, los métodos de elaboración, las regiones vitivinícolas, los formatos en que se presenta al consumidor, la manera de catar, degustar o disfrutar un vino, el arte de servicio, todo eso forma parte del camino que se disfruta (y mucho) a medida que uno va creciendo como enófilo.
7. Encontrar placer más allá del consumo
El enófilo tiene un aprecio y un interés especial por los vinos, no solo se complace consumiéndolos, sino que también muestra un profundo interés en aprender sobre todos los temas y aspectos relacionados con él, incluyendo las maneras de participar en catas y la exploración de diferentes etiquetas. La pasión por el vino puede llevar a los enófilos a comenzar a coleccionarlos, y puede ser un lindo desafío diseñar su propia cava. A medida que se va creciendo en este aspecto, no es extraño que comience a buscar botellas raras, ediciones limitadas o vinos de añadas especiales para almacenar y disfrutar en el momento adecuado.
8. Visitar viñedos y bodegas
El broche de oro del enófilo suele ser la visita a viñedos y bodegas para comenzar a participar activamente en la cultura vinícola, para conocer de primera mano el proceso de producción y degustar los vinos en su lugar de origen, junto a sus hacedores. Ser un enófilo implica un compromiso activo con la exploración, el aprendizaje y la apreciación de la diversidad en el mundo del vino.
Evaluación general: sin ser un experto, es posible diferenciar si un vino es de alta gama o de muy alto precio. Notarás los matices y sutilezas, aunque quizá no logres ponerlo en palabras o explicar los motivos que te llevan a deducirlo. Y es suficiente. Cuando vemos un automóvil de alta gama, no cuesta darse cuenta de que lo es, por la finura del diseño, los detalles de terminación o el brillo de su pintura. Y sin ver la insignia, quizá no sepamos su precio exacto, ni si es un BMW o un Mercedes Benz. Esta capacidad general es más que suficiente para tomar decisiones de compra o elegir un vino en un restaurante y para alcanzarla solo hacen falta invertir en dos cosas: tiempo y ganas.
Preguntas que me han hecho mucho son: ¿Podré diferenciar si un vino de alto o muy alto precio merece realmente ese valor? ¿Me daré cuenta de los matices, sutilezas y características que convierten a un vino en poseedor de más de 95 puntos Parker? Mi respuesta es que alcanzar esa capacidad de hacer una evaluación general, puede ser más que suficiente para tomar decisiones acertadas al comprar o elegir vinos, ya sea para consumo personal, al armar una cava en casa o al seleccionar un vino de una carta con una amplia variedad de etiquetas en un restaurante.
En mi libro "Vino para vos" te ayudo brindarte datos y consejos para convertirte en un buen evaluador general de vinos, lo cual requerirá invertir en solo dos cosas: tiempo y dedicación.
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Espero que te haya servido este nuevo capítulo de ABC del Vino by El ángel del Vino: Pequeños consejos que te ayudan a entender mejor cada aspecto y tener una gran experiencia con el vino.
Aquí la serie completa de notas ABC del Vino, no te las pierdas:
¿Tomás vino todos los días? ¿Virtud o pecado?
¿Cómo guardas el vino si no terminas la botella?
El tamaño, ¿es importante?
Yes, we CAN. 15 vinos en lata
Vino en botellitas
Coravin, el aliado para el vino por copas
Los grandes vinos
La viticultura: simple facts
Vinificación: la tarea del enólogo




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