Bodega Principios & Finales
La búsqueda de la verdad del vino en la Patagonia profunda
Desde Plaza Huincul, un proyecto boutique que transforma viento, suelo y aprendizaje en field blends con identidad propia
Hoy les voy a contar la historia Alejandro Beckmann y su camino desde la ingeniería al vino, con una viticultura regenerativa y precisa que interpreta el terroir patagónico desde el origen hasta la copa.
Principios & Finales es un lindo proyecto que no llegué a visitar, pero que conocí a través de un encuentro en el Parador El Distinto, en General Roca (Río Negro), con hermosas vistas a la barda sur del Alto Valle. Allí nos encontramos con Alejandro Beckmann, propietario y fundador de Principios & Finales, una pequeña bodega asentada en el corazón de Plaza Huincul (Neuquén).
En ese territorio históricamente definido por el petróleo, este ingeniero civil y propietario de una empresa de ingeniería y topografía encontró una nueva forma de representar la tierra: dejó de ser un espectador apasionado, que presenciaba relatos ajenos del mundo del vino, para comenzar a interpretar los propios.
“Me gustaba el vino y me preguntaba: ¿cuál es la verdad detrás del vino? Fui a Cafayate, a La Consulta, entre otros lugares, pero no encontraba de esa manera la respuesta que necesitaba. Y entonces me dije: tengo que hacer vino, tengo que internarme en el mundo de su elaboración; ahí tiene que estar la respuesta que estoy buscando”, expresa Alejandro.
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| Alejandro Beckmann |
Pero su transición a bodeguero no fue un salto al vacío, sino el resultado de un compromiso académico y técnico para entender el vino desde su propia interpretación. Esta búsqueda de la “verdad” detrás del vino lo llevó, junto a su esposa Daniela Krumrick, a elaborar año a año vinos caseros en tachos de 20 litros, utilizando uvas provenientes de hasta doce lugares distintos. El primero lo hicieron con uvas de Senillosa; luego las fue buscando en el INTA de Guerrico, en San Patricio del Chañar, en Mainqué… Más adelante, se propusieron mejorar, profundizando ese camino a través de una formación académica más sólida, sumando diversos cursos de capacitación en la plataforma Invinum y cursando actualmente la tecnicatura superior en enología en el Valle de Uco.
La Interpretación de la Estepa
Plaza Huincul es una ciudad de Neuquén históricamente asociada al petróleo, un recurso finito; por eso, la patriada de Alejandro apostando a la diversificación vitivinícola, ha contado con el apoyo de la comunidad y del municipio.
Él cree que las condiciones naturales, en términos de clima y suelo de la meseta, son excepcionales para desarrollar una vitivinicultura de perfil premium y, como referencia, tomó el camino vitícola que se está llevando adelante con éxito en la vecina ciudad de Cutral Có, donde el municipio cuenta con una bodega y viñedo propio.
Así, en un predio de algo más de una hectárea dentro de la Chacra N° 1 de Plaza Huincul, ha diseñado una plantación multivarietal de alta densidad, con 3.200 vides y una proyección a futuro de alrededor de 4.500 plantas.
En lugar de plantar en orientación norte-sur, como se estila para que la luz del sol bañe la planta desde ambos lados, optaron por una disposición este-oeste, ya que en este lugar el principal factor a gestionar no es tanto la radiación, sino el viento.
“Mi idea fue hacer un viñedo multivarietal. A mí me gustan todos los vinos, pero dentro de eso me inclino por los tintos y, en especial, por los blends, con equilibrio y complejidad aromática. Por eso planté Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Petit Verdot, Merlot, Pinot Noir y Syrah para, con todo eso, hacer un field blend, un blend de campo”.
Lo hizo en alta densidad, basado en el concepto francés de cercanía entre plantas: al reducir el espacio, las vides compiten entre sí, lo que las obliga a profundizar sus raíces en busca de nutrientes y agua, logrando así una expresión del terroir mucho más íntima. Para gestionar este ecosistema extremo, aplica una viticultura de precisión que incluye un sistema de riego por goteo con agua de pozo profundo, utilizando únicamente el recurso necesario. Esto permite optimizar el uso hídrico y asegurar que cada planta reciba lo justo para su equilibrio en estos suelos muy pobres. A la vez, desarrolla una agricultura generativa (porque no regeneran el suelo, sino que lo generan desde cero) orientada a formar un suelo vivo: no utilizan químicos agresivos ni realizan labranzas, y en su lugar elaboran su propio compost orgánico con residuos de poda, de prensa y de verdulerías, devolviendo nutrientes al viñedo.
Si bien el entorno está azotado por el viento implacable de la Patagonia, logran convertirlo en un aliado estratégico y en un verdadero guardián sanitario, ya que permite evitar enfermedades de manera natural y sostener una viticultura limpia. A esto se suma la marcada amplitud térmica entre el día y la noche, que favorece un adecuado desarrollo fenológico y, al mismo tiempo, permite que las plantas descansen durante la noche, reduciendo el estrés que podría, potencialmente, volverlas más susceptibles a enfermedades.
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| Alejandro Beckmann y Ángel Ramos |
Filosofía de trabajo en bodega
Ha diseñado y construido una microbodega boutique con una capacidad instalada de 3.500 litros. En 2026 alcanzaron una producción de 2.500 litros, con la perspectiva de llegar, a futuro, a unos 3.000 litros anuales. Decidió limitar la producción de manera intencional, ya que no buscan volumen, sino lograr un control total del proceso, desde la primera poda invernal hasta el lagar, lo que les permite estar presentes y tomar las decisiones adecuadas en el momento oportuno.
La Sinfonía del field blend
Para ello recurren a la cofermentación. La tecnología y el monitoreo de variables (como la acidez y el azúcar) funcionan simplemente como una red de seguridad para asegurar que la naturaleza se exprese con claridad, interviniendo lo mínimo posible para no desvirtuar la esencia de la añada.
A esta altura van por el tercer corte; los dos primeros fueron de 250 litros. La idea es trabajar tanto con cofermentaciones como con cortes definidos por separado. El blend pasa un año en tanques de acero inoxidable de 500 litros y otro año en barricas, porque Alejandro considera que, para poder salir sin filtrar, los vinos necesitan al menos dos años en bodega, permitiendo una decantación natural.
Degustamos el Principios & Finales Field Blend 2024, compuesto por Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Cabernet Franc, y el Principios & Finales Field Blend 2025, sin paso por madera: dos vinos con un perfil de buena estructura y peso en boca.
“Nuestra filosofía dicta que el vino no se fabrica, se interpreta, y cada botella representa una sinfonía líquida, una foto auténtica e irrepetible del suelo y del año”, expresa Beckmann con convicción.
El nombre de la bodega refleja ese ciclo: el principio, es decir, el viñedo, donde se definen los objetivos; el paso por el trabajo meticuloso en bodega; y el final del camino, el vino, que a su vez se transforma, en el momento del descorche, en una conexión íntima entre quien disfruta la copa y el origen honesto de esta tierra patagónica.
Notas de este blog sobre el vino patagónico y del Alto Valle:

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Cuanta gente con amor a la tierra !!
ResponderEliminarHermoso proyecto nunca hubiera pensado en Plaza Huincul como propuesta pero el amor a la tierra logra ver lo que los demás no podemos, maravilloso