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lunes, 17 de agosto de 2026

Día del Pinot Noir

Día Internacional del Pinot Noir

Una de las cepas más distintivas del mundo del vino

Si hay algo difícil de seguir por las diferencias de criterios entre países y organizaciones, son los días dedicados a las distintas cepas. Sin embargo, hay algunas fechas que parecen inamovibles en el mundo del vino y una de ellas es la del Pinot Noir el 18 de agosto.

Aunque no he logrado encontrar una referencia clara sobre el origen de esta celebración, lo cierto es que pocas variedades merecen tanto una fecha propia como esta. El Pinot Noir es una de las cepas más antiguas conocidas, una de las más admiradas y también una de las más difíciles de cultivar y elaborar.

Originaria de la Borgoña francesa, debe su nombre al color oscuro de sus uvas y a la forma compacta de sus racimos, similar a una piña de pino. Es además uno de los componentes fundamentales del champagne, junto con Chardonnay y Pinot Meunier. Con ese solo antecedente ya tendría asegurado un lugar de privilegio en la historia del vino, pero cuando se la vinifica como vino tranquilo es capaz de alcanzar niveles de complejidad y elegancia únicos.

Según los productores, no es una variedad sencilla. Presenta una adaptación exigente al terruño y sus racimos compactos, de pieles finas y delicadas, son particularmente sensibles a enfermedades y pudriciones, por lo que requieren un trabajo muy cuidadoso tanto en el viñedo como en la bodega. Quizás por eso, cuando todo sale bien, los resultados suelen ser tan admirados.

Uno de los factores que más distingue a un Pinot Noir es su aspecto visual. Su color suele ser tenue y luminoso, algo que muchas veces sorprende a quienes se acercan por primera vez a la cepa. Sin embargo, basta con llevar la copa a la nariz para descubrir que la intensidad no siempre se mide por el color.

Sus aromas suelen destacarse por la sutileza, la precisión y la capacidad de transmitir matices delicados. Dependiendo del origen, puede mostrar perfiles dominados por frutas rojas, flores, especias suaves o notas terrosas y de bosque. Cuando esos aromas llegan al cerebro me generan un lindo torbellino de sensaciones que suele emocionarme, algo que pocas variedades consiguen de manera tan consistente.

En boca también marca diferencias respecto de la mayoría de las tintas. Presenta un cuerpo ligero a medio, taninos delicados y una acidez natural que aporta tensión, frescura y una gran capacidad de guarda. Son vinos que muchas veces seducen más por la elegancia que por la potencia.

Además, se trata de una de las variedades más versátiles que existen. Con Pinot Noir se elaboran vinos tintos, rosados, blancos obtenidos por prensado directo y, por supuesto, algunos de los mejores espumantes del mundo. Quizás la única categoría en la que no suele destacar son los vinos dulces.

Su preferencia por los climas fríos explica buena parte de su geografía mundial. Además de Francia, se luce en regiones como Oregón, Alemania, el norte de Italia, Nueva Zelanda, Chile y algunas zonas de Europa del Este. En todos los casos conserva una notable capacidad para expresar las particularidades de cada lugar.

En Argentina encuentra sus ambientes más favorables en la Patagonia, especialmente en Río Negro y Neuquén, donde existen viñedos históricos y condiciones ideales para desarrollar su perfil más clásico. También viene mostrando resultados sobresalientes en distintas zonas de altura del Valle de Uco.

Entre los grandes referentes nacionales se encuentra Chacra Pinot Noir Treinta y Dos 2018, elaborado en Río Negro, que recibió 100 puntos de James Suckling y ayudó a consolidar el prestigio internacional de la cepa en nuestro país y otros ejemplares sureños, como Otronia, de la provincia de Chubut o los de Familia Schroeder de Neuquén.

Mendoza concentra la mayor superficie plantada. Allí, el sol más intenso y los veranos más cálidos suelen dar origen a vinos de mayor concentración y color, en un estilo diferente al patagónico. Al mismo tiempo, cada año aparecen nuevos exponentes de excelencia y proyectos dedicados exclusivamente al Pinot Noir, como Domaine Nico de Laura Catena en Gualtallary.

A nivel mundial, el Pinot Noir ocupa aproximadamente 117.000 hectáreas y se ubica entre las variedades más plantadas del planeta. En Argentina ronda las 2.000 hectáreas, apenas cerca del 1 % de la superficie vitícola nacional, una cifra modesta para una cepa que despierta tanta admiración entre aficionados y productores.

El Pinot Noir para mí

El Pinot Noir es una de las dos variedades tintas que más disfruto, aunque por razones completamente distintas a mi otra favorita, el Cabernet Sauvignon. Me atrae su complejidad aromática, menos contundente, pero mucho más sutil; una delicadeza que también se refleja en su color y en su estructura.

Disfruto tanto de los perfiles terrosos y profundos que pueden encontrarse en regiones frías como de la expresión frutal intensa que aparece en zonas algo más cálidas. Es una cepa que suele emocionar más que impresionar.

Y hablando de emociones, no pierdan la oportunidad de ver Sideways (Entre Copas), una de las películas que mejor ha retratado la pasión por el vino y que ayudó a convertir al Pinot Noir en un verdadero objeto de culto para toda una generación de consumidores.

Los diseñadores de copas también han rendido homenaje a esta variedad creando modelos de boca ancha y forma de campana que permiten capturar mejor sus delicados aromas. Sólo queda llenarla y brindar. ¡Feliz Día Internacional del Pinot Noir y salud! 🍷

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