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miércoles, 19 de agosto de 2026

DamaJuanita

DamaJuanita

Una nueva voz desde la Patagonia

Durante el encuentro de productores realizado en mayo en las instalaciones de Bodega Mabellini, en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, tuve la oportunidad de conocer algunos de los vinos de Dama Juanita, un proyecto que combina historia familiar, identidad patagónica y una búsqueda genuina por expresar el carácter de sus viñedos.

La presentación estuvo a cargo del ingeniero agrónomo y enólogo Fernando Enfarrell Crisie, asesor técnico de Francisco Pili y de Esperanza SRL en el manejo del viñedo y en la elaboración de los vinos. Durante el encuentro explicó el origen del emprendimiento y las razones que llevaron a la familia a comenzar a elaborar con nombre propio las uvas de una finca que, durante décadas, habían sido destinadas a otras bodegas de la región.
Francisco Pili

Detrás de lo que hoy es DamaJuanita existe una historia mucho más extensa: la del desarrollo productivo del Alto Valle y la del trabajo sostenido de la familia Pili.

Una empresa familiar que aprendió a reinventarse

La propietaria del viñedo es Esperanza SRL, una empresa familiar cuyo nombre homenajea a Esperanza, abuela de Francisco Pili. Su trayectoria está profundamente vinculada con la producción agropecuaria de la Patagonia: fruticultura, ganadería, forrajes, maíz bajo riego y, desde hace años, viticultura.

La decisión de elaborar vino propio no surgió como una acción de marketing ni como un proyecto separado de esa historia. Nació de una chacra real, de un viñedo trabajado durante años y del deseo de completar el recorrido de la uva: producirla, interpretarla y llevarla a la botella sin perder su identidad. Ese paso también representa una forma de agregar valor en origen. En lugar de entregar solamente la materia prima, la familia decidió asumir el desafío de elaborar un vino capaz de contar de dónde proviene y quiénes están detrás de él.

El origen del nombre

DamaJuanita nace del encuentro entre dos palabras y dos universos: la damajuana, recipiente tradicional asociado a la cultura del vino, y Juana, un nombre que atraviesa distintas generaciones de la familia. Abuela, tía y sobrina forman parte de esa memoria familiar que la marca decidió llevar consigo. El resultado es un nombre cercano, con personalidad y raíces. No busca construir una historia artificial, sino dar forma a una que ya existía antes de la primera botella.

Un viñedo con identidad propia

Los vinos nacen en la chacra 182, en el Alto Valle de Río Negro. Allí, un viñedo de Malbec con más de veinte años convive con nuevos trabajos y ensayos, entre ellos la incorporación de Pinot Noir mediante injertos realizados sobre plantas de Malbec.

El clima seco, la amplitud térmica, y especialmente sus suelos aluviales (uno de los aspectos más interesantes por su composición limosa, que recuerdan a algunos perfiles de la Borgoña, con condiciones climáticas muy distintas), y junto al riego con agua proveniente de la cordillera forman parte de un paisaje productivo singular. 

Este proyecto evita recurrir a fórmulas grandilocuentes: su propósito es más sencillo y, a la vez, más exigente. Busca que cada botella exprese el lugar donde nació. Para lograrlo, el viñedo no se considera una unidad homogénea. Los distintos cuadros se cosechan por separado y en momentos diferentes, de acuerdo con su madurez y con el perfil que se pretende obtener. Esa selección permite combinar fruta, frescura y estructura en el corte final, preservando las particularidades de cada sector de la finca.

El encuentro con Fernando Enfarrell

La relación entre Fernando Enfarrell y la familia Pilli comenzó de manera casi casual. Según relató durante la presentación, se encontraba buscando rollos de pasto para utilizar en la elaboración de compost para otra bodega cuando conoció a Francisco Pili. Ese primer contacto terminó llevándolo a recorrer el viñedo y probar sus uvas. La experiencia lo sorprendió: "Cuando probé la uva de este viñedo sentí que tenía algo especial. La piel era crujiente y la pepita todavía tenía fruta", recordó.

Esa percepción fue suficiente para despertar su interés y comenzar un trabajo conjunto orientado a expresar el potencial de una finca que, hasta entonces, había permanecido relativamente silenciosa dentro del mapa vitivinícola patagónico. La filosofía enológica del proyecto apunta a intervenir lo menos posible sobre la expresión del viñedo. Por eso gran parte de los vinos se elaboran en acero inoxidable, intentando preservar la fruta tal como llega desde la finca.

"Queremos transmitir el terreno patagónico", resumió Enfarrell durante la degustación.

Cuando la madera aparece, lo hace de manera medida. La elección recae sobre barricas con tostados de cocción lenta, una técnica que reduce el protagonismo de las notas amaderadas y permite que la fruta continúe ocupando el centro de la escena; la idea es acompañar al vino, no maquillarlo.

DamaJuanita Malbec

El Malbec constituye el corazón del proyecto. Es la variedad que mejor resume la historia de la finca y el vínculo entre el viñedo y la familia. A partir de distintas fechas de cosecha y de la crianza en diversos recipientes, DamaJuanita construye un vino con fruta, estructura y frescura, sin borrar las diferencias que aporta cada cuadro.

DamaJuanita El Refugio 2025

Dentro de la propuesta aparece también El Refugio, una partida limitada que realiza un paso temporal por madera. El nombre remite tanto a ese período de resguardo durante la crianza como a la propia chacra: el lugar donde nace el vino, donde se trabaja y donde la familia encuentra un espacio de pertenencia.

Originalmente se trataba de un vino elaborado para consumo familiar, sin intención de comercialización. Sin embargo, la insistencia de Enfarrell terminó convenciendo a sus propietarios de dar el paso hacia el mercado. La producción sigue siendo pequeña y exclusiva. No supera las 10.000 botellas, una escala que permite mantener el carácter artesanal y la atención puesta en cada detalle.

Es, en cierto modo, la síntesis de la esencia de DamaJuanita: un vino nacido desde la intimidad de una familia que encontró argumentos suficientes para compartirlo con otros consumidores.

Una nueva etapa para una historia que ya estaba allí

DamaJuanita es una marca joven, pero el viñedo, la chacra y la experiencia productiva que la sostienen tienen una trayectoria de décadas. Esa combinación le da al proyecto una identidad particular: la energía de algo que comienza y, al mismo tiempo, la solidez de una historia familiar. En cada botella hay una decisión concreta: dejar de ser solamente productores de uva para convertirse también en elaboradores y narradores de su propio origen. El desafío es crecer sin perder esa esencia, manteniendo el cuidado artesanal, la trazabilidad y el vínculo directo con el viñedo.

Más que presentar un vino, DamaJuanita propone conocer un lugar, una familia y una forma de trabajar. Su voz es nueva, pero nace de una historia que lleva mucho tiempo escribiéndose en el Alto Valle.

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