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jueves, 22 de octubre de 2026

Finca Viñavida

Finca Viñavida

El viñedo que Oscar Marcovecchio imaginó desde el aire

Después de contar en 2024 el regreso de Viñavida al mercado, pudimos finalmente recorrer en Los Chacayes esta singular finca-jardín, concebida por el publicista Oscar Marcovecchio. Un viñedo de círculos y abanicos, botellas y copas, que hoy suma vinos propios y una nueva propuesta de enoturismo.

En mayo de 2024 conté en este blog el regreso al mercado de los vinos de Viñavida y la particular historia que había detrás de una de las fincas con mejor diseño paisajístico que conozco en la Argentina. Esta vez tuve la oportunidad de ir un paso más allá y recorrerla. Caminarla permite comprender mucho mejor aquello que entonces conocía fundamentalmente a través de su historia y de las imágenes aéreas.

Para contar Viñavida hay que comenzar inevitablemente por Oscar Marcovecchio. Nacido en 1945, tenía apenas 17 años cuando fundó su propia agencia de publicidad. Fue un creativo innovador, pionero en el desarrollo de campañas 360° que combinaban publicidad tradicional y no tradicional. Ganó durante cuatro años consecutivos el Premio Jerry Goldenberg, su agencia fue durante ocho años consecutivos la más premiada de Sudamérica y en 1997 recibió el Premio Konex. En 2000 vendió su agencia a OGILVY/WPP y comenzó una etapa dedicada a viajar y disfrutar de la vida.

Oscar era además un gran sibarita. Recorrió el mundo comiendo en grandes restaurantes y disfrutando grandes vinos. Había estado presente incluso en la inauguración de Opus One y conocía importantes bodegas de La Rioja, Francia y otras regiones vitivinícolas. Esa atracción por el vino terminaría llevándolo a Los Chacayes.

Una finca imaginada desde el aire

En 2002 Oscar encontró este lugar mientras volaba en avioneta. Se trata de una finca de unos 2,5 kilómetros de largo y alrededor de 100 hectáreas, de las cuales actualmente 70 están plantadas y otras 30 parquizadas.

Pero Marcovecchio no imaginó solamente un viñedo. Lo pensó con la mirada de un publicista y un creativo. Se subía a un avión para fotografiar la propiedad desde el aire y, a partir de esa perspectiva, fue diseñando los distintos sectores. El resultado es una finca que por momentos parece más un jardín que un viñedo convencional, con cuadros de diferentes orientaciones y formas, círculos, abanicos, una copa, botellas y hasta una enorme escultura de hierro con el perfil de una botella.

Algunas de sus ideas quedaron sin concretar. Una de las más delirantes era aprovechar el recorrido de un arroyo para dibujar la figura de un extraterrestre.

Tuve la suerte de conocer personalmente a Oscar en un Hackaton organizado por Daniel López Roca. Recuerdo especialmente su histrionismo. Haberlo conocido hace que caminar hoy por Viñavida resulte todavía más interesante, porque buena parte de aquella personalidad desbordante parece haber quedado plasmada en el paisaje.

Fabricio Portelli, anfitrión de aquella presentación de 2024 y que había conocido a Oscar junto con Miguel Brascó y Eugenio Garip, contó entonces que en 2004 Marcovecchio decidió hacer un vino y se contactó con Michel Rolland, quien confirmó las condiciones de aquella finca de Los Chacayes. A través de la consultora Eno Rolland elaboró algunos vinos con sus propias uvas y posteriormente trabajó con Roberto de la Mota.

Durante años, sin embargo, la producción de uvas tuvo como principal destino el Grupo Molinos y la bodega Nieto Senetiner. Oscar era amigo de Gregorio Pérez Companc y llegó a existir una edición especial Finca Viñavida de Cadus. Según nos explicaron, aproximadamente el 99% de la producción se destinaba a la bodega y Oscar reservaba apenas un 1% para sus propios vinos.

Entre 2011 y 2015 se elaboraron aquellos vinos de Viñavida, algunos de los cuales tuve oportunidad de probar durante el evento de relanzamiento. Después el proyecto de vinos propios entró en suspenso, aunque la finca continuó produciendo y vendiendo sus uvas.

El renacimiento de Viñavida

Tras la muerte de Oscar, el proyecto quedó en manos de su sobrino, Juan Pablo Cristobo, y su esposa, Daniela Domijan. Juan Pablo es médico cirujano y Oscar, que no tenía hijos, había intentado durante años involucrarlo en Viñavida. En 2015 llegó a proponerle que fuera una especie de "embajador" de la bodega, pero su carrera profesional estaba entonces concentrada en la medicina.

Cuando Juan Pablo y Daniela viajaron posteriormente a Mendoza y volvieron a encontrarse con la finca, algo cambió: "Viña Vida empezó a cambiar nuestra identidad, pese a que era un proyecto que no tenía nada que ver con nosotros", contaban emocionados durante aquella presentación de 2024.

De una manera bastante casual apareció entonces Karim Mussi Saffie. Durante una reunión de cirujanos, Juan Pablo llevó un vino que le gustaba. Uno de sus colegas reconoció la botella y le comentó que el enólogo había sido compañero suyo de colegio en Mendoza. Así llegó el contacto con Karim Mussi.

Cuando conoció la propiedad, Karim fue bastante directo: "Tienen la finca más linda de la Argentina, pero también significa hacerse cargo, de la nada, de un viñedo de 96 hectáreas que puede ser una fuente de problemas".

Las alternativas eran venderla, mantenerla como productora de uvas para terceros o diversificar el proyecto, buscando hacerlo más sustentable a partir de la elaboración y comercialización de vinos propios. Eligieron el tercer camino.

Karim, reconocido enólogo de La Consulta y responsable además de proyectos propios como Alandes y Altocedro, quedó a cargo de desarrollar esta nueva generación de vinos de Viñavida.

Recorrer una finca-jardín

En nuestra visita nos recibió Yésica Cáceres, responsable del enoturismo desde octubre de 2025. Las visitas al viñedo comenzaron en diciembre de ese año, concretando así una de las ideas que Juan Pablo y Daniela ya anticipaban cuando presentaron el renacimiento del proyecto: que Viñavida no fuera solamente un lugar productor de uvas y vinos, sino también un espacio para vivir una experiencia.

Comenzamos el recorrido por esta finca-jardín copa en mano con un Alandes, 60% Sauvignon Blanc y 40% Semillón, elaborado por Karim.

Una mirada al mapa de suelos de Los Chacayes de Guillermo Corona permite reconocer dos composiciones de suelo dentro de la propiedad: por un lado las gravas provenientes del Arroyo Grande y, por otro, sectores de arenas con gravas muy calcáreas. Pero rápidamente el paisaje empieza a demostrar que acá el recorrido no pasa solamente por lo que está debajo de las plantas.

Uno de los sectores más llamativos está prácticamente en el centro de la finca. Es un gran círculo de viñedos plantados en abanico que, visto desde arriba, simula un sol, con las hileras desplegándose en los 360 grados. Tiene 101 metros de diámetro y 33 hileras y fue plantado con diferentes clones y cuenta también con un sector de selección masal. Su diseño permite observar cómo se comporta la vid según las diferentes orientaciones respecto del sol y trabajar cada sector con mayor o menor cantidad de hojas. El sector Este, por ejemplo, recibe una exposición solar diferente.

En cierto modo funciona como un gran laboratorio a cielo abierto. Mientras lo recorría inevitablemente pensé en Moray, en Perú, con aquellas terrazas donde los incas experimentaban con diferentes condiciones para observar el comportamiento de sus cultivos. Salvando las enormes diferencias entre ambas cosas, la asociación surgió espontáneamente: nuevamente un diseño que permite observar cómo cambia la respuesta de una planta de acuerdo con las condiciones y su relación con el sol.

Yésica agregaba además otra interpretación interesante: el círculo representa también una búsqueda del equilibrio de la persona. Esa lectura entre viñedo, paisaje y ser humano encaja bastante bien con el espíritu que Oscar imprimió al lugar. Allí, precisamente, probamos el Viñavida Bien Nacido 2023, un blend de Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah, Cabernet Franc y Ancellota.

De redescubrir la finca a encontrar un estilo propio

El primer vino de la nueva etapa había sido Bien Nacido 2022. En aquel momento estaba compuesto por Malbec, Merlot, Syrah, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Petit Verdot, a partir de una selección de microvinificaciones. Un tercio del vino había pasado por barrica y los otros dos tercios se habían criado sin ella.

La idea inicial había sido literalmente volver a conocer el lugar. "El año 2022 estuvimos en el proceso de redescubrimiento de la finca", explicaba Karim durante aquella presentación. Se habían realizado microvinificaciones de los diferentes varietales y cuarteles para entender qué tenían entre manos.

Y lo decía con una frase tan provocadora como optimista: "Este 2022 es nuestro peor vino, porque estoy haciéndolo con lo que había". No era una crítica al vino sino todo lo contrario: significaba que, si aquella era la línea de partida, las posibilidades de crecimiento eran enormes.

En 2024 nos contaban que el 2023 todavía estaba en barrica y el 2024 fermentando. Hoy haber podido probar en la propia finca aquel Bien Nacido 2023 permite continuar una historia que en ese momento recién empezaba.

Además hay un cambio interesante respecto de la cosecha inicial: mientras Bien Nacido 2022 incluía Merlot y Petit Verdot, el 2023 que probamos durante esta visita está integrado por Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah, Cabernet Franc y Ancellota.

El objetivo que expresaba Karim entonces era comenzar a crear definitivamente un estilo Viñavida, capaz de representar un lugar que difícilmente pueda confundirse con otro.

Botellas, copa y hasta un anfiteatro

Dejamos atrás el círculo para continuar recorriendo otros diseños. Llegamos a un sector donde los álamos fueron plantados en abanico, generando una suerte de anfiteatro. Más adelante atravesamos el sector ubicado entre arroyos, donde cambia nuevamente el paisaje y aparece una enorme cantidad de piedra en el suelo.

Después llegan algunas de aquellas "locuras" de Oscar que vistas desde tierra cuestan dimensionar y que explican por qué imaginaba la finca desde un avión. Uno de los sectores está plantado con Chardonnay y Pinot Noir, formando la figura de una botella de espumante. Al fondo aparece otra botella, esta vez con la clásica silueta bordelesa y acompañada por la figura de un sacacorchos.

Y, por supuesto, la copa tampoco podía faltar: tiene su propio lugar dentro del viñedo.

Es justamente esa característica la que abre posibilidades diferentes para el enoturismo. Yésica nos contó que están pensando incluso en incorporar una experiencia con anteojos 3D, que permitiría comprender desde otra perspectiva esos diseños que Oscar concibió para ser vistos desde el aire.

Los otros vinos de Karim

Terminamos el recorrido en el espacio destinado a las degustaciones, donde la experiencia se amplía también a algunos de los vinos de Karim incluidos en la visita.

Probamos allí Finca Quaramy 600 Gran Viña Clasificada 2022, elaborado con uvas de Los Árboles, y Altocedro Gran Reserve Malbec 2023, 95% Malbec y 5% Semillón, con 24 meses de roble. También aparecen los Jardín de los Caprichos, una particular serie de vinos de Karim que solamente se degustan y comercializan en su bodega y aquí, en Viñavida.

Es otra manera de vincular las dos historias: por un lado la finca heredada por Juan Pablo y Daniela y el deseo de continuar el sueño de Oscar; por otro, la mirada de un enólogo que primero tuvo que redescubrir cada sector para luego empezar a construir una identidad propia para sus vinos.

Cuando presentaron el proyecto en 2024, Juan Pablo resumía aquella decisión con una frase que ahora, después de haber recorrido la finca, cobra bastante más sentido: "Este viñedo muestra el sentido de trascendencia que tienen solo algunos seres sensibles y es un homenaje a la memoria, el conocimiento y la sabiduría de Oscar Marcovecchio. Desde lo emocional queremos continuar ese sueño y agregarle algo para darle vida".

En aquel momento nos hablaban de nuevos vinos, de un futuro Chardonnay, de otro tinto que podía ser varietal o blend y, sobre todo, del proyecto de permitir que la gente pudiera finalmente conocer Viñavida y disfrutar del lugar, para lo cual pensaban construir un tasting room. Hoy parte de aquello ya dejó de ser un proyecto.

Viñavida abrió sus puertas al turismo y finalmente pudimos caminar ese enorme dibujo que Oscar Marcovecchio alguna vez imaginó desde arriba de un avión.

Y quizás sea justamente recorriéndola como mejor se entiende su legado: Viñavida nunca fue solamente una finca para producir uvas. Es una finca que alguien quiso dibujar.


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