Casa Tano es un proyecto que elabora vinos artesanales para venta in situ en la bodega y a clientes personalizados
Además organizan degustaciones con tapeos y enseñan a la gente -en vivo y en directo- el proceso de elaboración del vino.
Esta conformado por cuatro socios: Lucas Richardi (actual enólogo de bodega Sposatto) quien proviene de familia de enólogos, siendo su padre uno de los dueños de la champañera Richardi, Fazzio y Menegazzo y su hermano más chico, Pablo Richardi enólogo de la bodega Flechas de los Andes. Los otros socios son Cristian Santos, Santiago Diez y Luca Aguilera.
Dicen que hacen “vino con arte” y lo demuestran con los murales en las paredes representando la elaboración del vino y el ciclo de la vid, "porque acá no tenemos viñedo", aclaran, aunque no haya que ir tan lejos para verlos. Los murales fueron realizados por un artista de Bahía Blanca y el más importante va desde el portón de la entrada a lo largo de toda la pared medianera mostrando el ciclo de la vid a partir del otoño: la poda, el brote, la flor, el cuaje el envero y la cosecha.
Empezaron hace nueve años y desde hace seis están en este lugar, antigua casa del bisabuelo de Cristian y ex-taller de chapa y pintura, ahora devenido en bodega. El bisabuelo ya hacía su vino acá mismo, y se conserva su prensa que es la que utilizan actualmente. Todo el vino lo elaboran en este lugar y vienen creciendo, habiendo alcanzado el máximo volumen permitido como bodega artesanal, que son diez mil litros.
Todos sus vinos tienen paso por barricas, mayormente usadas, y vemos que hay elaborados: Cabernet Franc, Malbec, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot, Bonarda, Syrah, Ancelotta, Merlot y Tempranillo, con uvas de distintos lugares como Gualtallary, Altamira, Chacayes, El Cepillo, Agrelo... Probamos varios de ellos directo de las barricas y realmente estaban muy bien.
En total elaboran aproximadamente 50 barricas, de las cuales 40 son para clientes personalizados; a quienes involucran en el proceso de elaboración, para al final entregarles las botellas. Las otras 10 barricas se venden individualmente en botella con la marca Casa Tano los clientes que se acercan a comprarlos en la bodega.
Para clientes personalizados el mínimo es una barrica, que equivalente a 50 cajas de seis botellas cada una. El día de la entrevista (mediados de agosto de 2019) el precio era muy atractivo si se piensa en que te permiten participar y aprender del proceso de elaboración del vino y te lo entregan con tu propia etiqueta: $70 mil por barrica (225 litros).
También van haciendo sus propias experiencias fuera de lo común y nos dieron a catar unos vinos elaborados por método ancestral, que quiere decir que fermentan en la misma botella (producto de lo cual quedan con seis kilos de presión), los mantienen nueve meses con las lías y terminan en apenas 10° de alcohol: un estilo liviano y natural muy de moda hoy en Europa llamado "Pet Nat". Se venden a un precio de 350 pesos la botella.
Además de los murales, como apoyo para la tarea educativa sobre la elaboración del vino, cuentan con atractivos gráficos en las paredes, como se pueden ver en las siguientes fotos.
Tuve la oportunidad de visitar bodegas urbanas en Estados Unidos (nota Bodegas urbanas en Denver USA), y siempre pensé que hacía falta algo así en la Argentina. Sin ninguna duda hay un mercado ávido para este tipo de emprendimientos. Y Casa Tano lo demuestra.
Nota sobre Casa Tano en Vinarquía (que agrega varias cosas e incluye la descripción de los proyectos de pequeños productores que probamos esa noche)










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