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lunes, 28 de octubre de 2019

Biplano. Cuando los sueños se echan a volar

Biplano, una pasión en 750 cc


La historia de Fabián Vicario y su proyecto Biplano

Hace un tiempo Musu, colega de Argentina Wine Bloggers, publicaba en su blog una nota llamada "Pequeños productores, grandes sueños" valorando el esfuerzo que hacen los pequeños productores para hacer crecer sus proyectos. Y en eso andaba pensando, cuando un mensaje llegó a mi whats up, que muy respetuosamente preguntaba: ¿Hola Ángel? ¿Cómo va? ¿Algún día vas a probar los vinos de Biplano?.

Y así comenzó a darse forma este post, que te va a contar una historia como la que refiere Musu en su nota: un pequeño productor que se carga a la espalda la tarea no menor de hacer conocer sus vinos, sus proyectos, sus sueños... y el slogan de Biplano en las etiquetas justamente dice: "Destinado a volar cargado de sueños e ilusiones".

Y bien, basta de cháchara y metámonos de lleno en la historia:
Fabián Vicario tiene 31 años, estudió la tecnicatura superior de enología e industrias frutihortícolas, en el IES de La Consulta, Valle de Uco; para luego continuar con la licenciatura en enología en la Universidad Tecnológica Nacional de Mendoza. En total cinco años de carrera. Trabajó 10 años en el Catena Institute, pero aclara que este proyecto no estuvo vinculado con la bodega, ya que es exclusivamente familiar.

Es hijo del Gladys Armo y del agricultor Antonio Vicario y se crio en una familia dedicada al trabajo agrícola, viviendo su niñez entre viñedos y manzanares. Desde pequeño acompañaba a su padre a la finca y es ahí donde comienza su amor por la vid, a la cual vio crecer directamente desde sus pies. 

"Mi padre y yo lo plantamos en el límite del patio donde termina la casa", reza la canción de Alberto Cortés "el Árbol". Justamente así sucedió con la familia Vicario: en 2003 plantan las primeras vides en la finca Don Antonio, y jugando y aprendiendo, es como el amor por el agro despertó su sentido de vocación: "no todos tienen el privilegio de hacer los que les apasiona mientras trabajan", razona Fabián, con orgullo.

"Este nuevo proyecto nace de la mano de un niño, que jugando en el viñedo descubrió su vocación y la puso en una botella: Biplano, una pasión en 750 cc".
"Biplano es un pequeño proyecto que nació en el 2016 con una Malbec de El Cepillo, que elaboramos en la finca de mi viejo y desde el 2017 estamos elaborando en la bodega La Luz, de Tunuyán".

Están elaborando una Criolla, un Malbec y un Blend de Malbec y Cabernet Sauvignon. Las uvas Malbec provienen del viñedo Biplano ubicado en El Cepillo y el Cabernet Sauvignon del viñedo Alberto Testa, ubicado en La Consulta, Mendoza. Ambos en los extremos del departamento de San Carlos, zonas que juntas se complementan perfectamente. Cuentan con suelos muy diversos: uno pedregoso y el otro profundo, lo que hace que la uva sea perfecta. Clima frío y de gran amplitud térmica.
Las uvas son recolectadas a mano y transportadas en cajas de 17 kg, para preservar la calidad de la fruta. La vinificación tiene una duración de 30 días. El blend es una co-fermentación de las dos variedades y se realiza en barriles horizontales de roble francés.
El Malbec-Cabernet Sauvignon, posee un atractivo color rojo intenso con tonos oscuros. Sus notas frutales de ciruela, cerezas y frutos negros, se complementan perfectamente con las especias y pimienta típicas del Cabernet Sauvignon. Es un vino sumamente complejo y delicado. En boca se percibe persistente y elegante, con una muy buena estructura aportada por la elaboración y crianza en barricas de roble francés. Tanto el Malbec ($450) como el Blend ($520) son cosecha 2017.

Por otra parte la Criolla ($370) es cosecha 2019, de un parral de 60 años ubicado en El Cepillo, precisamente en la Calle del Indio. Se trata de Criolla Grande, que fue elaborada con el objetivo de ser un vino muy fácil de tomar.
En 2018 Fabián suma al proyecto unos amigos que también son viticultores y que hasta ahora habían venido vendiendo sus uvas a bodegas, para elaborar sus propios vinos. Se trata de cuatro vinos blancos:
  • Semillón de Chilecito, San Carlos, del viñedo Lo Bello. Este es el viñedo más viejo, tiene 78 años. 
  • Pedro Giménez, de La Consulta, viñedo Teodoro Lo Bello, viña baja de 70 años. 
  • Chardonnay de La Consulta, viñedo Alberto Testa. 
  • Chardonnay, de viñedo Las Cecilias.
Todos fermentados con las pieles, de acidez bien marcada, vinos equilibrados, con mucha personalidad y precios muy accesibles: entre $250 y $285.
Hasta ahora Biplano no se ha lanzado en Buenos Aires, estuvo presente en varias ferias de Mendoza con la idea de ver dónde están parados con sus vinos y qué cosas mejorar. El volumen total de producción es de 7.000 botellas anuales entre blancos y tintos.
Fabián se animó también a contestar un par de preguntas acerca del futuro:

¿Cuál es tu sueño con este proyecto?
- Cuando empecé con  Biplano, el primer objetivo fue hacer un vino que represente de una forma bien marcada lo que es El Cepillo y en un futuro no muy lejano poder elaborar todo el Malbec de la finca de mi viejo. Sé que para eso falta mucho, pero estamos trabajando muy fuerte para cumplir con el objetivo.

¿Qué esperas de Biplano?
- Quiero que Biplano siga creciendo y espero que seguimos innovando con nuestros vinos. También quiero que Biplano sea un gran representante de los vinos Malbec de El Cepillo, que es un excelente lugar y tiene todas las condiciones para hacer grandes vinos y competir con el resto del mundo.




Es un placer para este Blog realizar la difusión de proyectos como Biplano, nacidos del esfuerzo que hacen los pequeños productores, para colaborar en hacer crecer sus proyectos.



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