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miércoles, 18 de diciembre de 2019

Budeguer “Hacemos vinos que nos representan”

En un encuentro organizado por la Asociación Argentina de Sommelier, se degustaron en Buenos Aires los vinos de la Bodega Budeguer

Contó con la presentación de María Mendizábal, Brand Ambassador de la bodega y Federico Bizzotto su enólogo. 

Contó Federico que "se trata de una bodega moderna, ubicada en Agrelo, Luján de Cuyo, que se comenzó a construir desde la sala de barricas hacia afuera. Tiene tanques, piletas epoxipadas, pequeños tanques de experimentación, galería de arte y al frente, junto al reservorio de agua, cuenta con un hermoso deck y un salón para las degustaciones. 


"Es muy linda la bodega y muy práctica", dice el enólogo, Está emplazada en una zona de Agrelo, que es como un pozo, por lo que hay bastante riesgo de heladas. La lucha contra la helada se realiza con un sistema novedoso en Argentina que utiliza aspersores de agua, un total de 26 mil aspersores. El reservorio mantiene el agua necesaria para poder rociar las 14 hectáreas hasta dos días seguidos durante los horarios de la helada. El reservorio también se utiliza para el riego, y el agua se recupera con bombas desde el acuífero subterráneo.

Los dueños son una familia de Tucumán: Juan José Budeguer, su esposa Celia y los hijos Celia, Luis y Sebastián, con negocios en la industria del azúcar, el ganado y el biodiesel; que hace 15 años emprendieron este proyecto vitivinícola en Mendoza. Poseen viñedos en Maipú, en una finca de 70 hectáreas y en Agrelo otras 14 ha. Además compran a productores, con contrato de manejo del viñedo, ya que la bodega tiene capacidad para 1, 4 millón de litros.




Tienen además una bodega propia en Paso Robles, California, de la cual trajeron un Zinfandel en flexitank que es fraccionado en argentina. Eran 20 mil botellas de las cuales solo quedan 3 mil a la venta.

Federico Bizzotto viene de trabajar en Diamandes y cuenta que cuando recibió la oferta de pasar a Budeguer, hace dos años, se vio atraído por un lado porque iba a necesitar viajar menos lo que le permitiría pasar más tiempo con la familia (ya que viviendo en Mendoza capital el viaje diario a Valle de Uco le insumía mucho tiempo) pero que además le gustó la seriedad del proyecto y los medios con se cuentan para hacer los mejores vinos.

Los vinos entry level se llaman Tucumen; siendo "Tucu" por Tucumán y "Men" por Mendoza.

Tucumen Chardonnay Reserva 2018

Tienen una guarda de 30% en barricas de roble de primer y segundo uso y 70% en tanques. La parte de barrica hace maloláctica y la otra no. Y luego se juntan y se estiba durante seis a ocho meses. De la finca de Maipú. 

El Chardonnay es aromático, la madera se nota pero no invade en boca tiene un leve dulzor. Es rico en su estilo intermedio entre los tradicionales mantecosos y los nuevos austeros y minerales; apenas inclinado hacia el estilo clásico. Casi 14°. Se busca el protagonismo del carácter varietal, poco invasivos, la frescura en la columna vertebral del vino, lograr jugosidad.

"Al no hacer maloláctica en tanque, mantiene la frescura y no hubo que agregar ácido tartárico. Se cosecha en la tercera y cuarta semanas de febrero" explica Federico.

Tucumen Cabernet Sauvignon Reserva 2015 $420

80% Maipú y 20% Perdriel. "Nos gusta trabajar con los distintos perfiles en los distintos tipos de suelos y climas", aclara el enólogo sobre el corte. Pasa ocho a 10 meses en barricas de primer y segundo uso.

Tucumen Petit Verdot 2017 $420

"Es de Agrelo, de un suelo muy arcilloso que cuando comienza a llover no drena y por lo tanto hay que tener mucho cuidado para que la uva no se pudra, es difícil de manejar". 

Bizzotto explica: "en general el Petit Verdot es la última variedad en ingresar a la bodega por lo cual se presenta mayor riesgo de contaminación. Y eso hace que terminen con algún grado de azúcar. Nosotros logramos evitarlo, tanto eso como la mermelada. En Agrelo estamos trabajando orgánico y encaminados a certificar a futuro".

 

Budeguer Sauvignon Blanc fumé 2018 $1200

Con uvas de Finca Ambrosía, Gualtallary. El 100% se fermenta en barrica nueva de tostado intenso y no hace maloláctica. Durante nueve meses se realiza battonage.

"Para el Sauvignon Blanc trabajamos con distintas tonelerías. Cuando el comercial francés de la empresa tonelera, trajo un Sauvignon Blanc Grand Cru de nueva Zelanda nos contó que en su elaboración usaron el tostado más fuerte. Entonces pedimos dos barricas de esas y probamos. Tiene cero oxidación", se explaya Federico acerca de este fumé del cual hay sólo 600 botellas.

Es muy fresco, se nota el varietal y la madera es protagonista. Para tomar bien frío y ¿por qué no?, guardar dos o tres años. Federico recomienda también probar el Tucumen Sauvignon Blanc que es también de Gualtallary. 

Línea 4000

El nombre se debe a que 4000 es el código postal de Tucumán. Los 4000 son vinos categoría Gran Reserva, con 16 a 18 meses de guarda en barricas.

"Las barricas se van catando durante tres meses y se anota lo que cada una da, para finalmente tomarse las de mayor repetitividad. 2018 fue la mejor añada, y 2019 fue un gran año para hacer cofermentaciones porque se pudieron esperar las distintas cepas hasta su mejor maduración".

4000 Malbec 2017 $950.

Malbec de distintos orígenes: Agrelo, Perdriel y Chacayes. El 20% se hace con micro vinificaciones en barricas, fermentación integral. Se abre la tapa de la barrica nueva e ingresan los granos enteros y se vuelven a cerrar. Se soportan sobre ruedas y se giran durante 20 o 30 días durante la fermentación. El otro 80% fermenta en piletas de epoxi de 12 a 18 mil kilos. 

"Se hace despalillado con mesa vibrante y no centrifugo mecánico, con lo que se evita romper el grano. Podemos procesar de 18 a 20 mil kilos por día con esta máquina, algo que pocos tienen".

El Malbec es de taninos muy suaves, predomina en nariz el estilo de Luján de Cuyo. Tiene solo 10% de Gualtallary, porque se buscó la elegancia de Agrelo.

4000 Cabernet Sauvignon 2017 $950


100% de Perdriel, logra una muy buena tipicidad. Tiene el mismo tipo de elaboración que el Malbec. Gran boca. Nota fresca mentolada, eucaliptus en nariz. "No es bomba en boca, pero el Cabernet Sauvignon de Maipú otorga dulce de leche y caramelo, que con roble americano se resalta mucho y no va, por eso no lo pusimos acá". Tiene mucho carácter, siendo delicado y fino.

4000 Petit Verdot 2017 $950

De Agrelo. De vuelta sorprende por lo rico y amable en boca. "El Petit Verdot es una variedad cementista, capaz de unir y ensamblar otras cepas en los blends. Se trabaja ocho meses después de la fermentación con bastoneo, trabajando borras finas para darle sucrosidad y evitar el salvajismo de Petit Verdot" define Bizzotto.

4000 Black blend 2017 $1200.

Para este blend que actualmente es el vino icono de la bodega, de cada varietal se separan las mejores barricas. Compuesto por 75% Malbec, 15% Cabernet Sauvignon y 10% Petit Verdot, está terrible en boca, notable. Tiene para varios años de guarda para llegar a su máximo.

Cabernet Franc 2019

Probamos una muestra de la cosecha 2019. Poderoso, excelente tipicidad en nariz y hay que domarle el ímpetu con buena madera, por lo que se está criando en barrica de roble francés nuevo. 

Proviene de Chacayes, de la finca de Michell Rolland, a quien le compraron 5000 kilos de uva, ya que el enólogo Rodolfo Valebella es amigo de Federico Bizzoto. 

No tuvo micro vinificaciones sino que se hizo y se puso en barricas especiales. Hay que seguir a este vino.


El 70% de los vinos se venden en el mercado interno y el 30% se exporta, aunque las exportaciones están subiendo y los principales destinos son Brasil, Estados Unidos e Inglaterra.



Para el final, Federico anuncia que en la línea reserva va a haber novedades, al Cabernet Franc, se sumará un Pinot Noir y además que el año que viene vendrán cinco vinos nuevos que ya llevan 6 meses fraccionados e irán saliendo en distintas etapas. Estos pasarán a ser tope de gama de la bodega: tres Malbec, un Cabernet Sauvignon y un Cabernet Franc que llevarán en la etiqueta el apellido de la familia "Budeguer".  

Desde este blog siempre decimos que es una buena señal cuando los propietarios se la juegan y ponen su apellido en la etiqueta, significa que están conformes con la calidad alcanzada. Damos fe.







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