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lunes, 16 de diciembre de 2019

Los blancos de Matías Riccitelli Wines

Los nuevos blancos de la Bodega de Matías Riccitelli

En nuestra nota “Los nuevos blancos argentinos” destacábamos cómo, desde hace un tiempo a esta parte, los enólogos y productores de nuestro país se vienen animando a encarar la elaboración de blancos con nuevos bríos, explorando variantes nunca antes transitadas para lograr distintas expresiones.

Para ello recurren a varias alternativas, como ser: jugar con las cepas en novedosos blends, buscar viñedos a mayores alturas o cerca del mar, estirar latitudes hacia los extremos de Chubut o, incluso, volviendo a las fuentes y rescatando viejos viñedos olvidados de cepas nobles para elaborarlos ahora con todos los cuidados de la alta gama.

Y estos caminos son transitados por todo tipo de productores, desde algunos de los grandes (Trapiche con Costa & Pampa, u Otronia propiedad de Alejandro Bulgheroni), hasta pequeños productores que se lanzan en búsqueda de nichos aún no ocupados.

En el medio, hay otros, de mediana escala en volumen pero con gran tradición vitivinícola, como Matías Riccitelli, que prácticamente nació y transcurrió su vida entre viñedos y bodegas (ver notas).


Acerca de los blancos de éste último trata este post, ya que tuvimos la oportunidad de catar ocho de ellos, de distintos lugares, en una prueba de lo que es la diversidad de la Argentina para elaborar vinos.

Matías abrió el juego explicando el concepto: "Cada uno de estos vinos habla de una altura, un suelo, un lugar y se trata de representarlo de la mejor manera posible. Cada uno de estos lugares tiene mucha fuerza y personalidad para permitir que eso se exprese, por encima de la interpretación del enólogo. Por ejemplo, un Torrontés de la Patagonia que no tiene nada que ver con uno de Mendoza o Salta. Y a eso le agregamos que jugamos en cómo fermentamos la uva con distintos elementos".


También son vinos de diferentes latitudes. Todos son cosecha 2019 salvo el Chardonnay Vineyard Select. Gran parte de la producción de Riccitelli se exporta y El Chardonnay, el Blanco de la casa y el Semillón se venden en USA.


"Nuestros blancos no hacen maloláctica, dado que la misma se corta con el agregado de sulfitos si llegara a empezar. Tampoco se filtran. Los blancos y el Pinot Noir marcan mucho el estilo de la bodega. Algunos los embotellamos en botella magnum y los guardamos para ver cómo evolucionan" detalla el enólogo.

Riccitelli Pinot Gris 2019 $950

De Chacayes, a 1.350 msnm, es el Pinot Gris de más altura de Mendoza y la etiqueta de arranque de los blancos de la bodega. Al respecto dice Matías: "esa altura afecta su madurez, haciéndola más lenta, que es lo que busco para los blancos para lograr frescura y mostrar la personalidad de la variedad. Son dos hectáreas plantadas en suelo pedregoso, en una IG de mayor mineralidad, que aporta complejidad aromática y volumen de boca".

Utiliza levaduras indígenas y fermenta en huevos de cemento, quedando en ellos durante tres o cuatro meses antes de embotellar. Dice que busca distinguirlos de los Pinot Grigio italianos, que tienen menos complejidad apuntando a la frescura, como en un Sauvignon Blanc, pero con otras particularidades que lo hagan elegante y con buen peso en boca. Es una alternativa distinta de esta cepa, que hay pocos en Argentina. 

Blanco de la casa 2019 $1320

En la cuarta cosecha de este blend, y en ésta tiene Sauvignon Blanc, Semillón y Chardonnay en una proporción de 40%, 40% y 20% aproximadamente. 

"Se trata de buscar un Semillón de Mendoza y blendearlo. Al probar el corte Sauvignon Blanc y Semillón estaba bien, pero agregarle el Chardonnay de La Carrera le sumó nervio, verticalidad y buena acidez; mientras que el Sauvignon Blanc de Gualtallary aportó frescura y mineralidad. El Semillón es de La Consulta y otorga volumen de boca" comenta Matías.

Se fermentan en huevos de cemento, por separado, y quedan en ellos durante ocho meses antes de hacer el corte. No se usan levaduras comerciales, sólo indígenas, ni se corrige acidez, cosechando para ello en un balance entre acidez y madurez. 

"Se trata de macerar lo más posible con las pieles, una semana aproximadamente en piletas hasta que se ve que hay incipiente fermentación y ahí se prensa y va al huevo a fermentar con sus levaduras"Resulta un vino muy amable en boca. 
"Representa el estilo de vinos que nos gusta. Pocos países pueden jugar a la vez con latitud y altitud en un lugar relativamente chico como Mendoza", expresa Matías.

Chardonnay de Valle de Uco 2019 $1500

Es de Gualtallary, de un suelo con mucho calcáreo, que deja la planta un poco estresada por lo que le cuesta y da bajos rendimientos. "La altura da concentración y frescura. Gualtallary para mí es “el lugar” del Chardonnay" comenta Riccitelli. 

Con tipicidad, pero yendo a un lugar no tan obvio, austero, con volumen y grosor de boca: complejidad más mineralidad.

Chardonnay Viñedos de Montaña 2018 $1800

Blend en partes iguales de Gualtallary y La Carrera, fermentado y añejado en barricas de roble francés buscando mayor potencial de guarda. "Al Chardonnay le encanta el paso del tiempo en botella y evoluciona muy bien" explica. 

El suelo de La Carrera tiene más materia orgánica, pero pese a ello, por la altura de 1.700 metros sobre nivel del mar, da acidez y electricidad, en cambio el Chardonnay de Gualtallary es de un suelo calcáreo, pedregoso y da expresión y riqueza en nariz. 

Es austero, elegante, con la madera que aparece bien en nariz, ganando en complejidad aromática. Sería como un Chardonnay en el límite del estilo clásico, pero a la vez con nervio y mineralidad, que se combinan con el aporte de la madera.

Torrontés Old Vines from Patagonia 2019 $1920

Matías Ricittelli se entusiasma notablemente cuando llega el turno de este vino. ¿Será porque es nacido en Cafayate, Salta; la tierra del Torrontés? Aunque en esta ocasión lo encontró en otro lado, y eso parece alegrarlo:

"Tanto en Salta como en Mendoza el Torrontés se da terpénico, con mucha intensidad aromática, seco en boca o con retro gusto amargo. A esta cepa se la bastardeó mucho con precios bajos, pero es una variedad que siempre está. Desde 2003 que voy a la Patagonia (comenzó allí trabajando con Fabre) y en 2015 empezamos con el Semillón, el Merlot y después Malbec. El año pasado buscando diversidad, me encontré este viñedo de Torrontés, que lo usan las grandes bodegas para los espumantes baratos. Es un vino más especiado, cítrico. Está plantado en espaldero de los años 70 y rinde sólo siete a ocho mil kilos por hectárea, lo cual es nada para un Torrontés. Se hizo con 50% de pieles y en ánforas y quedó allí ocho meses, con muchas borras". 

"Jugamos con los taninos de las pieles sin llegar hacer un Naranjo, por eso sólo 50% se hace con las pieles. Río Negro tiene un potencial enorme para hacer vinos, lo que hacen Chacra y Noemía es excelente, tiene potencial para hacer cosas de detalle, mirando con otros ojos, especiales y con una personalidad única" agrega.

Pimienta blanca y cítrico en nariz, en boca aparece el terpénico y la sucrosidad. Un Torro realmente distinto. 

Semillón Old Vines from Patagonia 2019 $1920

Macera una semana con las pieles, fermenta en foudre nuevo y luego descansa ocho meses allí. "luego de cuatro años de experimentación decidí cosecharlo un mes antes que en los años anteriores y dio una intensidad aromática muy fresca. Éste año se cosechará a principios de febrero. Rinde 4.500 kilos por hectárea, lo cual es muy poco para el Semillón. Es el clima ideal para esta cepa: ph de 3,1, acidez muy alta, casi 8,5"; expresa Riccitelli.

Muy característico y potenciado en nariz, buen cuerpo. Un Semillón de alta gama

Sauvignon Blanc Vino de Finca 2019 $1920

De La Carrera, que es “la zona” de blancos para este tipo de variedades en Argentina según Matías. "Tenemos dos hectáreas en producción y estamos plantando más. Cosechado a mediados de abril. Llueve el doble que en el resto de Mendoza, no son suelos pedregosos sino con mucha materia orgánica, arcillosos. Hay lunares de mucho calcáreo y otros de materia orgánica, donde la canopia crece bien y la yema crece poco dando rendimientos bajos".

Con la tipicidad a full, trabajado con una madurez lenta, se logró una acidez súper alta e integrada. Excelente, se va a ganar un merecido lugar para esta cepa, en Argentina.

Como probamos los vinos en un almuerzo en el bodegón El Preferido, no faltaron un par de tintos para amenizar con algunos platos:

Bastardo Old Vines from Patagonia 2019 $1920

"Hay muy poco plantado en Argentina, todo en la Patagonia; es una viña vieja de los años 70. Está entre un Pinot Noir, con su elegancia, y un Nebbiolo, con sus taninos. Tiene un potencial enorme. Aniello sacó el primero y luego Marcelo Miras. Es el Trousseau (cepa francesa) pero en la zona se lo conoce como "Bastardo".

De bajo alcohol, elegante, fluido y complejo, en definitiva un vino gastronómico. Se trabajó con un poco -entre 25 a 30%- de racimo entero en barrica abierta y se lo dejó ocho meses antes de embotellar, añejado como blanco.

Tinto de la casa Malbec 2018 $1920

50% de las compuertas en suelo arcilloso, viña vieja de 90 años y 50% de Gualtallary en suelo con calcáreo y con piedras. Cosechados los dos el mismo día. Se fermenta en cubas abiertas de roble neutro, con un poco de racimo entero y se deja allí un año.

"Representa muy bien el estilo de vino que hacemos" expresa Riccitelli. Tiene sucrosidad, más un lado fresco aportado por la cosecha.

Todos estos vinos son partidas pequeñas, de entre dos a siete mil botellas por cada etiqueta. Explican que los vinos Old Vines from Patagonia Torrontés y Bastardo y el Sauvignon Blanc Vino de Finca son de muy poca cantidad, por lo que no salen a la venta directamente y se hace una lista de clientes interesados para disponerles del stock (mayormente restaurantes).

Si bien los precios los hacen accesibles a muy pocos, los mismos no se basan solamente en la (mala) excusa de "son pocas botellas". Realmente son vinos de muy alta gama (calificados la mayoría alrededor de los 95 puntos en la guía Descorchados, y no estoy en desacuerdo). Además, en toda industria la investigación y el desarrollo tienen su costo y requieren inversión, lo que inevitablemente termina reflejándose en el precio del producto. 

En este caso, es ese desarrollo el que está abriendo las puertas a nuevos caminos (como expresamos en nuestras notas anteriores) que en el caso de Matías Riccitelli Wines, gran parte de cuya producción se exporta, beneficiará al vino argentino difundiendo las posibilidades de nuestros blancos.




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