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miércoles, 4 de diciembre de 2019

Mendel y Roberto de la Mota

Nueva visita a Roberto de la Mota, un enólogo que es un libro abierto

Después de un par de años de nuestra última visita, volvimos a Mendel y comenzamos el encuentro de la mano de Gabriel Roitman, quien está a cargo del área comercial de esta bodega cuyos productos son reconocidos como "los vinos de Roberto de la Mota" tal es la fama de su principal enólogo, a quien se suma además el enólogo Luis Perocco como gerente de viñedos.

La bodega es propiedad de la familia Sielecki, cuyos negocios principales están en la industria petroleoquímica y farmacéutica pero querían hacer vinos, para lo cual en 2003 le proponen a Roberto de la Mota, quien venía de trabajar en Cavas de Weinert, Chandon, Terrazas de Los Andes y Cheval des Andes, formar parte del emprendimiento.


Si bien es conocida como Mendel, la razón social de la bodega es "Beaulieu", dado que la tenían ya de antes los socios. El nombre Mendel se elige para la bodega porque era el nombre de pila del padre de Anabel Sielecki, en su homenaje. 

Fuentes de uva

En la Finca Mendel, ubicada en Mayor Drummond, Luján de Cuyo a 900 msnm, tienen varias hectáreas plantadas con Malbec de 90 años y otras dos hectáreas de Petit Verdot, el cual se utiliza en los blends. Seis de las hectáreas que se encuentran alrededor de la bodega son orgánicas certificadas.

En Perdriel tienen Finca de los Andes, a 1,050 msnm, con otras seis hectáreas con Malbec y Cabernet Sauvignon, usándose éste último para los Mendel y blends. Es un suelo más pedregoso, cerca del Río Mendoza.

En Altamira tienen Finca Remota. "La primera parte de esta finca es pequeña y antigua plantada en el año 1947, con riego superficial y manejos tradicionales del cultivo, conducida en espaldero bajo y con rendimientos inferiores a los 40 quintales por hectárea; de donde se producen el Semillón y el Malbec Finca Remota.  En la segunda parte hay un manejo moderno con espalderos de media altura y riego por goteo, plantados en 2013 con Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Petit Verdot y SemillónSon 20 hectáreas ubicadas frente a la bodega de los Zuccardi", cuenta Roitman.
Finca Mendel (foto Francisco Rivero Segura)
Y además, tienen una finca nueva de 70 hectáreas ubicadas al lado de Finca Beth, en la cual plantaron 11 hectáreas mitad Cabernet Franc y mitad Cabernet Sauvignon y piensan plantar 15 ha más de Malbec. Cabe destacar que el Chenin es el único varietal con uva de productor, todos los otros se elaboran con uvas propias.

La bodega

La bodega es antigua, original de 1903 que luego quedó abandonada y fue recuperada y puesto nuevamente a funcionar en 2004. Sus paredes son gruesas de adobe, lo que le brinda un fabuloso control térmico. Esas viejas instalaciones cumplían a la perfección el manual de las bodegas de la época: anchas paredes y altos techos de caña, especiales para apaciguar la constancia y plenitud del sol mendocino, y grandes piletas de cemento, acorde con la visión que primó en el vino argentino de elaborar grandes volúmenes sin detenerse tanto en la calidad. 


Pero hoy se lucen en ella los tanques de acero inoxidable fabricados en Argentina y maquinaria de vendimia francesa. 



Sobre el proceso productivo Roitman detalla: "Generalmente la uva se pone entera con una pasada por dos rodillos que quiebran apenas la piel. No hacemos remontajes, solo pisoneo para hacer una extracción más suave de taninos en la maceración que va de dos a cuatro o cinco semanas a medida que se sube en la gama de los vinos. Elaboramos unas 250 mil botellas al año y utilizamos barricas Taransaud de 225, 250, 500 y 600 litros". 


En cuanto al añejamiento que se le da a los vinos, aclara: "para la línea entry level denominada Lunta, parte queda en tanque y la otra va a barrica (1/3 primer uso, 1/2 Segundo uso y resto tercer uso). En los Mendel todo el vino pasa 12 meses en barricas, los Unus 16 meses casi todo primer uso y algo de segundo uso y para el Finca Remota 20 meses, de igual manera. El 80% de los vinos se exportan, un tercio a USA.

Se trae a un contratista para hacer el embotellado en el lugar y la estiba se realiza en las antiguas piletas de cemento, que ahora solo se usan para ello, para guardar temporalmente vinos terminados o como sala de barricas. Las piletas de cemento ya estaban en la bodega original y se ubican en dos niveles, seis de cada lado, por piso. Las viejas piletas de hormigón hoy.


Nuestra visita, tuvo el plus de que al final nos recibiera Roberto y nos permitió establecer una larga y distendida charla mientras degustamos algunas muestras (Gran Revancha 2017, un blend de Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Petit Verdot; Unus 2017 blend compuesto por Malbec 65%, Cabernet Sauvignon 25% y Petit Verdot 10% y del vino ícono de la bodega: Finca Remota 2017). 


Roberto de la Mota (Foto Francisco Rivero Segura)
Luego probamos también La primera revancha Cabernet Franc 2018, un vino elegante, que muestra la tipicidad de la cepa en nariz pero en boca se siente más al estilo de un Cabernet Sauvignon. Un muy buen vino, para gente que ya conoce la cepa.
Foto: Francisco Rivero Segura
Pero elegimos destacar la historia de La primera revancha Chenin Blanc 2018, el cual es elaborado con una uva que conoció Roberto cuando estaba en Weinert y lo mandaron a probarla al viñedo de Don Nico Marchiori en Agrelo. El dueño actual injertó la mayoría con Malbec, dice Roberto con pesar. Recuerda que en esa época se buscó mejorar la productividad del Chenin con un clon traído de Francia que daba mayores rendimientos, y fue conocida como "Pinot de la Loire". 



Se trataba de una selección nueva, más productiva pero que a la larga significó la muerte del Chenin, ya que no tenía la misma calidad. "Este Chenin es de los de antes y mantiene la concentración", expresa con la satisfacción de hacernos probar lo que realmente puede brindar esta fruta.



Para cerrar esta nota elegí un verso de José Martí y ésta imagen, que seguramente inspira a Roberto cada día: la vista a los viñedos y olivares de la vieja Finca Mendel, desde la ventana ubicada al lado del escritorio, en su apacible y bella oficina.

Fuera del mundo que batalla y luce
sin recordar a su infeliz cautivo,
a un trabajo servil sujeto vivo
que a la muerte temprano me conduce.
Mas hay junto a mi mesa una ventana
por donde entra la luz; y no daría
este rincón de la ventana mía
¡por la mayor esplendidez humana!
José Marti



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