Aquí te presentamos las Criollas Chicas de Cuyo
Luego de publicar la nota sobre el Seminario de Criollas de Descorchados y la nota sobre los vinos chilenos de uva País presentados en el mismo, continuamos esta serie de notas sobre las uvas Criollas con las de la región de Cuyo.Durigutti Family Winemakers. Proyecto Las Compuertas. Criolla Chica 2019 $470
“Nací en Rivadavia y mi familia tenía finca, pero no hacía vinos. Yo iba a Tittarelli cuando estudiaba enología y el enólogo tenía unas piletas a las que -a diferencia de las de uvas francesas que estaban identificadas con los nombres de las cepas- las señalaban con códigos. Ello era porque no les gustaba decir que eran Criollas, era mala palabra, pero se usaban para los cortes junto con las cepas finas. Eran los vinos que se tomaban cuando se hacía mucho volumen”, cuenta Héctor Durigutti.
"Esta es de un viñedito de Las Compuertas que no es nuestro, sino de un señor que tenía unas parras de Criolla y una pileta de cemento al lado del arroyo, donde hacían el que llamaban “el vino del pueblo. Y lo hacían a pleno sol, refrigerando la pileta con una manguera que tomaba agua del canal. Él tenía sus uvas, pero sus vecinos traían más. Ese viñedito, que ni siquiera estaba declarado ante el INV, es el que hoy da lugar a este vino".
Piensa Héctor que, debido a esa fama de uva de baja calidad que tenía, mucha uva Criolla Chica no está aún declarada como tal ante el INV, con lo que puede haber más de lo que está oficialmente registrado.
Piensa Héctor que, debido a esa fama de uva de baja calidad que tenía, mucha uva Criolla Chica no está aún declarada como tal ante el INV, con lo que puede haber más de lo que está oficialmente registrado.
"Donde más Criollas hay es en el Este de Mendoza, donde recibe luminosidad, calor y tiene una contextura de suelo arenoso, por lo que da grandes rendimientos. Pero en 2017 nosotros decidimos plantarla en nuestra propia finca, en suelos que son heterogéneos debido a distintos arrastres de la montaña, que son pedregosos. Para ello sacamos estacas de los viñedos antiguos y las estamos reproduciendo".
"La Criolla Chica es una variedad terpénica, si se la vinifica como tinto extrae calcio y magnesio que son características amargas. Nosotros la fermentamos y criamos en huevo de cemento. Cuando llega a 4 ó 5° de alcohol, se separan las pieles y se sigue fermentando como blanco, por eso termina siendo un vino más fino. Y en el viñedo se controla el riego, para tener más acidez".
Cierra Héctor confirmando que a la Criolla le va muy bien afuera en ventas: "la demandan como algo interesante que proviene de acá".
Matías Morcos. Criolla Chica 2019
Matías es de una familia de origen libanés que llegó a tener una finca y bodega grandes en el Departamento de San Martín del Este mendocino. Con su padre empezaron a ver que el futuro de la viticultura está pasando por otro lado, por lo que decidieron elaborar vinos de mayor calidad. Así nació lo que hoy es Familia Morcos, un pequeño proyecto, con mucha proyección a futuro enfocado en vinos de media y alta gama. A tal punto que Descorchados lo distinguió como el “enólogo revelación del año”.
En el 2016 Matías viajó a Chile a buscar Carmenere y cuando vio que se estaba haciendo mucho ruido con la uva País se dijo: “es la misma uva que tenemos mezclada con otras en nuestra finca y que conocemos como la sanjuanina. En 2017 hicimos las primeras vinificaciones con maceración carbónica. En 2018 se heló y no hubo. Y en 2019 la volvimos a hacer".
“Teníamos un problema, nuestra bodega es de volumen y la pileta más chica es de 50 mil litros, así que tuvimos que buscar que nos prestaran otras”, dice y agrega que el vino se guarda en barricas usadas.
“No es un vino moderno, es el vino tradicional”, dice Marcos, el que ha criado a los argentinos como consumidores de vinos y finaliza ampliando la apuesta: "queremos sumar Moscatel, Barbera, Bequignol, en estas producciones pequeñas".
Cadus Criolla 2018 Vista Flores
Cadus es la marca de alta gama de bodega Nieto Senetiner. Y por ello llama la atención que la Criolla esté en esta línea. Explica Santiago Mayorga, el enólogo, que Cadus es además, una línea para innovar y mostrar el terroir.
En relación a la Criolla Chica opina: “Debemos dejarnos sorprender… despertar. No pensar que sólo es para un vino de entrada, sino también para otros momentos”.
“Buscamos un parral de buena zona, con buen balance, con granos más chicos que los normales, que daba solo 8 a 9 mil kilos por hectárea. Está ubicado sobre suelos arenosos que en el día dan calor -lo que hace que madure la uva- y de noche se enfría y conserva sus cualidades”.
“Las criollas tienen ciertos fenoles, por lo que hay que tener cuidado al despalillar, dado que siempre queda algo de escobajo. Fermentamos en tanques de acero inoxidable y mojamos el sombrero muy poco. Así la hicimos en el año 2017: ensayamos en barrica, en hormigón y en tanque de acero inoxidable. En 2018 vimos que el mejor resultado fue en los huevos de cemento, dejándolo con borras finas durante un año, dado que este método extrae y da cuerpo, estructura y dulzura. Con algo de herbáceo debido al escobajo. Nos dio frescura y amplitud”.
Esta Criolla tiene más cuerpo y peso en boca, pero sin perder la buena acidez que tienen todas las criollas.
Cara Sur La Totora. Criolla Chica 2018.
Esta Criolla Chica es de un Single Vineyard llamado La Totora, en Barreal, Valle de Calingasta, Provincia de San Juan. Y fue la mejor puntuada por Tapia en la Guía Descorchados.
"Este Parral está inscripto como uva cereza", explica Pancho Bugallo el enólogo, "pero hay de todo. En nuestro caso, está plantada dentro de un sector donde predomina el Torrentés Sanjuanino, escondida en el medio del viñedo, lo que se hacía para utilizarla en levantar el grado alcohólico del blanco".
El viñedo está en el Valle de Calingasta, el cual se halla separado en dos por el río Los Patos. La margen izquierda, está del lado de la cordillera frontal y la margen derecha sobre la precordillera.
"La Totora tiene 0,4 hectáreas y un suelo con más aporte de la precordillera. Es la zona más fría de San Juan. Es un viñedo que no estaba bien, lo fuimos mejorando y ahora dio más fineza y textura".
Es un vino muy clarito y sutil. Tiene poco color, pero en boca sorprende por su fuerza y los taninos.
“La criolla chica es muy sensible a los lugares y a las añadas”, Bugallo.
Ya recorrimos las País y Criollas Chicas de Chile y de Cuyo. En nuestra próxima nota daremos cuenta de las de los Valles Calchaquíes, no te la pierdas.










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