La uva País (Criolla Chica) en Chile
Luego de publicar la nota sobre el Seminario de Criollas de Descorchados, continuamos esta serie de notas sobre las uvas Criollas con dos las País (nombre que se le da a esta cepa en Chile) que fueron presentadas en el Seminario.Carter Mollenhauer. Aurora de Itata. País 2018
Edgard Carter es enólogo desde el año 2000 y no proviene de familia vinícola. Junto con su esposa, Karine Mollenhauer, que también es enóloga, llevan adelante desde 2016 la bodega cuyo nombre conjuga el apellido de ambos: Carter Mollenhauer Wines.
Respecto al vino, Edgard explicó: "Éste País es de Pachagua, entre la cordillera de la costa, más chica y vieja que la de los Andes, y esta última. Son faldeos graníticos, de volcánico intrusivo, que no se enfriaron afuera sino adentro del volcán".
"Nuestro proyecto cree en el gran potencial de Chile para hacer vinos únicos, gracias a su gran diversidad topográfica, de suelos, además de un clima moderado maravillosamente por el Pacífico y Los Andes"Cuenta Edgard que al principio se enfocó en viñas que trabajaban al estilo bordelés (en Chile llaman viñas a las bodegas), pero que luego le tocó acercarse al Maule, un secano interior en la franja que va desde Valparaíso hacia el sur, hasta Bio Bio.
Respecto al vino, Edgard explicó: "Éste País es de Pachagua, entre la cordillera de la costa, más chica y vieja que la de los Andes, y esta última. Son faldeos graníticos, de volcánico intrusivo, que no se enfriaron afuera sino adentro del volcán".
luego del seminario nos volvimos a comunicar con Edgard por correo y le agradecemos nos ampliara la información sobre la cepa País y el viñedo y acercara las fotos que ilustran esta nota.
"Llovían 800 mm al año antes, aunque ahora llueve menos. Son parras en cabeza (sistema gobelet) de más de 200 años. El viñedo está inscrito en el servicio agrícola ganadero (SAG equivalente al INV de Argentina) en el año 1900, pero el productor dice que tiene más de 200 años, dado que el SAG se creó más tarde".
"La uva País está plantada en una ladera de 25° de pendiente, que recibe la luz de la mañana. Es una parra vieja, a pie franco, sobre suelo granítico y en secano, ubicado al norte del río Itata".
Tinto de rulo. Pipeño. País 2019
“Pipeño vendría ser nuestro vino patero”, comienza su presentación Jaime Pereira, quien vino a Buenos Aires a participar del Seminario. Es uno de los tres agrónomos y socios (Claudio Contreras y Mauricio González, los otros) que conforman Tinto de Rulo, un proyecto que según reza en su web es "para hacer vino artesanal a escala humana, liderado por estos viticultores, amantes del vino y originarios de las zonas de Maule y Bio-Bio", que comenzó en Itata en el año 2013 con solo 3.000 litros.
"El Pipeño es una especie de Beajulais chileno", agrega Jaime. Y Tapia afirma: “es el vino de campo, el que hacía mi abuelo en el campo”.
Bio Bio, está más al sur de Pachagua (de donde es el Aurora) y en ese lugar la altura de la cordillera de la costa es menor, lo que permite que la influencia marina alcance el viñedo, y termina dando más frescura al vino. Se produce a manera de secano (sin riego) ya que en la zona llueven de 460 a 500 mm año.
Son parras de 70 años conducidas en cabeza
Son parras de 70 años conducidas en cabeza
Una particularidad es que vinifican en tinajas de greda (arcilla) vieja, una tradición de hace 300 o 400 años en el sur de Chile, lo cual es normal allí.
"Las nuestras son tinajas de 100 años que ya tienen el gen de la fermentación, no se sabe dónde. Son recipientes de 400 a 800 litros que antes costaban apenas U$S 50 y ahora, debido al suceso de estas nuevas vinificaciones, cuestan 1000, si es que se encuentran".
Cuentan que la idea de empezar a utilizar estas tinajas surgió cuando la familia de Claudio llevó varias de ellas, de su propiedad, para decorar el sitio de la fiesta de matrimonio. Y cuando Jaime las vio se las pidió al padre de Claudio para empezar a usarlas.
"Las nuestras son tinajas de 100 años que ya tienen el gen de la fermentación, no se sabe dónde. Son recipientes de 400 a 800 litros que antes costaban apenas U$S 50 y ahora, debido al suceso de estas nuevas vinificaciones, cuestan 1000, si es que se encuentran".
Cuentan que la idea de empezar a utilizar estas tinajas surgió cuando la familia de Claudio llevó varias de ellas, de su propiedad, para decorar el sitio de la fiesta de matrimonio. Y cuando Jaime las vio se las pidió al padre de Claudio para empezar a usarlas.
Al llegar, las uvas pasan por una zaranda hecha con raulí y bambú y luego fermenta el 50% en tinajas y el otro 50% en lagares abiertos de raulí (madera de roble chileno), durante dos semanas. Se hacen pisoneos muy leves, lo cual le da una extracción suave.
Para filtrar se usa una prensa manual muy antigua y parte se guarda en barricas viejas y parte en estas pipas (foudres) de dónde viene el nombre Pipeño. Da un vino de color suave, con 13° de alcohol que no se siente. En este País también se sientes las notas terrosas, pero se suma más la fruta. Tiene frescura y una estructura tánica importante.
Fue para mi sumamente interesante volver a probar estos País chilenos, después de haber incluido uno par de ellos (de los enólogos Bouchon y Leo Erazo) en nuestra segunda cata de criollas. Los País resultan identificables frente a las Criollas Chicas argentinas, al menos los que he probado, se nota que honran más las viejas tradiciones de elaboración y obtienen ejemplares con mayor rusticidad; mientras que las nuestras han ido buscando un camino de mayor delicadeza (algo que luego confirmaron los enólogos argentinos que las elaboran y veremos en las proximas notas). Ambos estilos son bienvenidos ya que ayudan a ampliar la oferta de vinos genuinos de País y Criolla Chica.















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