Vinos elegantes, más balance que concentración
Esta historia es el resultado del encuentro de dos personas involucradas desde hace tiempo en el mundo del vino que un día comprendieron, cada uno por su lado, que para dar rienda suelta a sus instintos y voluntades, debían emprender el camino con un par que estuviera en la misma sintonía.
Así fue como Federico Isgró y Santiago Bernasconi dieron nacimiento a BIRA Wines, cuyo nombre proviene de la conjunción de iniciales de ambos apellidos, mas la sigla de República Argentina. "Para nosotros tiene significado, ya que involucra nuestros apellidos" expresaron a dúo, en otro de los #EncuentrosAWB que hicimos los Argentina Wine Bloggers.
Santiago Bernasconi, la pata porteña
Santiago, que además es Director Comercial de Bodega del Fin del Mundo, cuenta que está en el vino desde el año 2002, cuando empezó trabajando en el área comercial de Chakana. "Manejaba los mercados externos y poco a poco me fui metiendo en lo enológico, para transmitir el feedback que recibía de los clientes por el mundo. A mí me gusta el vino, por eso cada vez que viajaba a zonas vitivinícolas me reunía con productores" explica.
En 2012 junto a dos inversores compraron dos chacras en Mainque, Río Negro y armaron Bodega Aniello. Fue en esa época cuando conoció a Federico Isgro, quien estaba en la zona porque gerenciaba Bodega Chacra.
"Yo porteño y él mendocino, nos juntábamos allá y nos hicimos amigos" recuerda. "En 2017 dejo bodega Aniello y charlando con Fede decido hacer un nuevo proyecto, esta vez con un par, que no fuera un inversor, que entienda mejor lo difícil que es tanto hacer vino, como venderlo".
Federico Isgró, el mendocino
Es ingeniero agrónomo y empezó trabajando en viveros vitícolas. Fueron casi cuatro años, en los cuales viajó mucho por Europa e incluso luego tuvo la oportunidad de quedarse en Italia trabajando cinco años en Guerriri Rizzardi, una bodega de Valpolicella (Véneto). Paralelamente hizo una maestría en la Universidad de Siena.
"Fue un aprendizaje muy lindo, era una bodega pequeña, de apenas 300 mil litros, donde trabajaba yo solo haciendo Soave Blanco, Clareto rosé y Valpolicella".
Agrega que cruzaba el océano para experimentar dos cosechas al año: "hice una cosecha en Don Melchor de Chile que me marcó técnicamente ya que se trabajaba en esa época mucho mejor que en Argentina en esos aspectos".
Cuando nace su hija decide volver e instalarse en Mendoza, donde trabajó en Chandon y luego empezó con Karim Mussi en Altocedro, bodega en que actualmente elaboran sus vinos.
Corazón italiano y alma argentina
"Italia fue el driver en común, pero no buscamos copiar el estilo italiano, sino interpretarlo a nuestra manera. Vamos al ritmo que nuestro bolsillo lo permite y como no quisimos hacer algo mainstream, como podría ser un Malbec más, nos pareció interesante trabajar con Sangiovesse" la variedad emblema de la bodega.
"El Sangiovesse en la variedad más plástica que existe. En Argentina llegó a ser la quinta variedad más cultivada en algún momento. Salimos a buscar en el INV viejos viñedos que estuvieran todavía en pie. No fue fácil, pero logramos hacernos cargo de una porción de un viñedo con Sangiovesse, rescatando un viñedo de Tupungato, Valle de Uco, que estaba siendo transplantado con Bonarda".
Dividen sus vinos en dos familias: los vinos sin Malbec en sus cortes que llaman "de primera generación italiana en la Argentina", ya que el papá de Federico vino en 1948 desde Italia y los vinos "de segunda generación" que sí incluyen Malbec, más otras variedades en el corte, entre ellas también Sangiovesse.
Primera generación, vinos con base de Sangiovesse
Dice Federico: "La elaboración de Sangiovesse en el Véneto se hace como un complemento de las otras variedades de la DOC. Cursaba la maestría en Montalccino, y veía que el Sangiovesse se daba muy bien en la Toscana y en Arezzo. Pero en Mendoza la altura le da una concentración en taninos y antocianos muy buena, que es útil para la guarda. La flor en nariz siempre está, tanto allá como acá".
"El Sangiovesse no es tan productivo y no aporta tanto color, es una variedad de ciclo largo y pasarlo de maduración es fácil, y lo más seguro, lo difícil es cosechar justo. El Sangiovesse tiene una nota a té negro en hebras, y taninos de grano fino como ese té" detalla Bernasconi.
Santiago cuenta una anécdota para graficar cómo algo que una variedad no da naturalmente en su lugar de origen, puede ser una virtud al obtenerlo en otro lado: "en Río Negro hacía Trousseau, y como hay mucho sol lograba una faceta distinta. Una vez vino un francés que lo elaboraba en su tierra y al probarlo me sorprendió destacando la tipicidad que encontraba en nuestro Trousseau algo que él, con su clima, no podía lograr en Francia. Acá pasa algo parecido con el Sangiovesse, da mucha intensidad de sabor.
El Sangiovesse tiene una identidad fuertísima y los vinos más caros de BIRA tienen más Sangiovesse, más elegancia y menos color.
Rosso d’Uco 2018
Es el que catamos de ésta línea. Es un vino de corte clásico con base Sangiovesse 60% que suma un 15% de Merlot y un 25% de Syrah.
Brunetto
En la etiqueta tiene una figura del buque Ugolino Vivaldi, que realizaba frecuentemente la ruta desde el sur de Italia al puerto de Buenos Aires. En ese barco llegó a la Argentina Santo Isgro, padre de Federico, proveniente de Messina y representa cómo llegaron los inmigrantes a nuestro país.
Bin Otto
Tiene en su etiqueta una representación del Hotel de los Inmigrantes, donde éstos eran recibidos y se les brindaba alojamiento y comida hasta que lograran ubicarse o conseguir trabajo en Argentina.
Segunda Generación: vinos con base de Malbec
Tanito y Tano son los vinos de esta línea, en la que el Malbec es protagonista. Federico se resistía a hacer Malbec, veía como un desafío llegar a hacer un Malbec diferente al resto y querían que fuera despeinado, no estático, como muchos de los que hay, expresan.
Tanito
Esa fue la búsqueda y el corte o el diseño enológico para ello les fue fácil de lograr con una base de 80% Malbec y el agregado de 12 % Sangiovesse y 8% de Cabernet Franc.
"Buscamos vinos menos estructurados, más livianos, frescos, que se lleven bien con la comida: que tengan chupabilidad". Por eso se buscó amalgamar la suavidad y dulzura de taninos del Malbec de La Consulta, con el aporte del tanino terroso del Sangiovesse, y los taninos algo salvajes, más la nota herbal, del Cabernet Franc de Gualtallary.
Un 30% pasa por barrica y el resto se hace en piletas de hormigón y queda un año en crianza.
No es una bomba de fruta, es muy tomable el Tanito gracias a su acidez en equilibrio y agradable nariz. En boca presenta taninos de grano fino, tiene largo y lo floral que aporta el Sangiovesse.
Tano
La diferencia se da en la elaboración y la crianza. Tano es un Malbec más potente y concentrado por lo que se reduce su porcentaje al 60%, aumentando la proporción de Sangiovesse.
El uso de la madera
"El Sangiovesse no le gana a la barrica. La madera la usamos como aporte, sin despersonalizar la zona ni la variedad. 30% barrica usada en la cosecha 2018 que en la 19 subimos al 50%. Éste año fermentamos 30 bines, marcándolos para que la crianza sea diferente en cada una" detallan.
El Tanito fue a barricas usadas, muy sutiles, de roble francés de la Borgoña. Las barricas nuevas que compramos son de 500 litros y se usan para algún componente de Tano, Brunetto y Bin Otto. Y sueñan con algún día poder incorporar toneles. "Tiene algo clásico, y a la vez dosis modernas", dice Bernasconi.
El estilo de Bira Wines
"Para el consumidor es difícil de entender que un vino de alta gama pueda ir para otro lado de lo que está acostumbrado, pero siendo un proyecto chico podemos ser fieles a lo que creemos, cosa que bodegas grandes o comerciales no pueden jugarse a hacer".
No figuran las cepas en las etiquetas porque quieren intentar expresar la austeridad de los vinos y no identificarlos con un solo varietal; que los vinos se reconozcan por sus nombres y no por ser "Sangiovesse", como en Europa, que se preocupan más en tomar un estilo de vino, que una variedad.
Pero aclaran que no es fácil, y confiesan que Hans Vinding Diers (Bodega Noemia) a la etiqueta original del "A Lisa" no le puso indicación varietal, pero al final la tuvo que modificar por presión del mercado. "Por eso, quizás alguna vez tengamos que poner las variedades del corte en la etiqueta por presión de los clientes, ya sean los norteamericanos o los chinos. Ya estamos exportando a Inglaterra, el restaurante Gaucho de Londres tiene cuatro vinos nuestros en la carta y desde este año empezamos a exportar a Brasil. Calculamos llegar al 70% de exportaciones y 30% de venta en vinotecas locales en forma directa".
Para cerrar una frase que dijeron al pasar y los representa: "El potencial que tenemos en Argentina para hacer vinos finos es enorme y aún no lo terminamos de descubrir".







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