El protagonismo de vino Toro
Casi 125 años de vino Toro en la mesa de los argentinos
Los cursos históricos muestran a veces interesantes recorridos, como el que comenzaron en el año 1890 el suizo Bautista Gerónimo Gargantini y el italiano Juan Giol, alquilando una pequeña bodega con solo tres toneles, para elaborar su propio vino. Luego de varios años de pruebas, se animaron a salir al mercado en 1896 con un vino que originalmente llamaron “Cabeza de Toro” y luego se simplificó a “Vino Toro”.
En esa época, los vinos Toro se elaboraban con uvas provenientes de tres fincas propias: La Colina de Oro en Maipú, la Florida en Rivadavia y una tercera en Russell, que abarcaban una superficie de 800 hectáreas. Debido al vertiginoso crecimiento de las ventas en la época de oro de la Argentina, la producción de elevó de 8 a 42 millones de litros entre 1898 y 1911; y debieron comenzar a comprar uvas a productores de la zona.
Un libro de 1911 de la firma Giol y Gargantini cuenta que fermentaban en cientos de tinas de roble y luego reposaban el vino en enormes toneles de roble (con una capacidad total de 21 millones de litros). Los cortes finales se realizaban en piletas de cemento y los vinos se despachaban en cascos de madera hacia los centros de consumo, donde eran finalmente fraccionados para su venta.
Dicen que ya en ese entonces Giol y Gargantini lo describían como “un vino hecho por laburantes para laburantes”, slogan que la marca conserva aún, pese a los cambios de propiedad de la histórica bodega debido a las crisis financieras, la venta a un banco, una estatización que derivó en un gran descalabro financiero para la provincia de Mendoza y, finalmente, su transferencia en 1990 a la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Fecovita) convertida hoy en una de las empresas más grandes del sector global del vino.
La marca Toro en Fecovita
Fecovita recibe el vino elaborado por las 54 bodegas que forman parte de la federación cooperativa y se encarga del fraccionamiento y la comercialización. La empresa, que agrupa a 5.000 productores viñateros (con un promedio de siete hectáreas plantadas cada uno), tomó las riendas de un negocio en crisis y creció hasta convertirse en una de las mayores compañías vinícolas del mundo medidas por facturación.
Si bien en 1911, los volúmenes despachados de vino Toro eran asombrosos para una época en que la población apenas rozaba los siete millones y medio de habitantes, tampoco deja de serlo hoy, dado que pese a la vertiginosa caída del consumo de vino de mesa en la Argentina luego de su apogeo en los 60 y 70, los números siguen siendo llamativos: el volumen total de producción de Bodega Toro orilla los 180 millones de litros, siendo la segunda marca de vino más vendida en el mundo, después de la marca norteamericana Barefoot del Grupo Gallo.
Lo logra siendo la marca de vinos más vendida en Brasil, Paraguay y fundamentalmente en Argentina, país que pese a la caída del consumo de las últimas décadas, sigue estando en el top ten del consumo mundial. La marca Toro es muy exitosa especialmente en el interior y el 60% se comercializa en envases tetra brik de un litro, que cuestan actualmente -noviembre de 2020- $70, o sea alrededor de medio dólar por litro.
Y un dato más: en tetra brik, justamente, Toro es la marca más vendida a nivel mundial. También está teniendo mucha aceptación la alternativa ‘bag in box’ de tres litros.
En Brasil, es conocida como Toro Centenario, un Malbec que fue originalmente desarrollado para el mercado argentino, pero que tuvo luego éxito en el país vecino e incluso en el Reino Unido, a done se lo despacha a granel y fracciona y comercializa como Toros Centenaro (tuvo que ser renombrado para su lanzamiento ya que Toro solo puede usarse en el Reino Unido para referirse a la región vinícola española).
Para esta nota entrevistamos a Gustavo López, Licenciado en Administración de Empresas y Gerente de Fecovita, quien tiene a cargo las unidades Toro, Resero y Graneles. Su trayectoria comenzó en 2004 en el área comercial y de marketing de Estancia Mendoza (la unidad que elabora los vinos de media y alta gama de Fecovita), llegando en 2009 a la Gerencia y a partir de 2010 sumó al cargo el manejo del comercio exterior. Finalmente es promovido en 2017 a su posición actual.
Gustavo nos dijo "una de las condiciones para mantener la fidelidad del consumidor, que en la gama de vinos de mesa suelen ser muy leales, es que el vino sea siempre igual y que no se le encuentren defectos. Debe ser correcto en un 100%".
Para ello es importante el cumplimiento de los protocolos de elaboración que Fecovita impone a sus proveedores, la gran mayoría bodegas que forman parte de la cooperativa. Esos protocolos definen ciertos parámetros como nivel de color, nivel de alcohol, etc. controlados permanentemente por un equipo grande de enólogos que, además, brinda capacitación y seguimiento.
Aclara también que para los tintos las uvas más utilizadas son Bonarda, Tempranillo y Syrah y destaca que todo el vino que embotella Toro es producido (salvo años de malas cosechas y escasez) por bodegas de la provincia de Mendoza; ya que las de San Juan van a Resero.
Otro dato importante es que, si bien la marca Toro siempre vendió mucho, ha crecido fuerte en los últimos veinte años, habiendo sabido capitalizar la progresiva desaparición de otras marcas de vinos en esta porción de mercado y evolucionando en market share de mercado interno desde un 10% en el año 2000, al 30% en la actualidad.
Toro es más que "un vino" es en realidad una familia de 11 marcas con presencia mundial.
La planta de fraccionamiento Toro
Para poder hacer frente a estos enormes volúmenes de forma productiva, hace poco han inaugurado una nueva planta de fraccionamiento en tetra brik, que es la más moderna y grande del mundo. Nuclea el aprovisionamiento del vino desde las bodegas elaboradoras, y tiene una capacidad de procesamiento de 38 mil litros por hora y de almacenaje de 95 millones de litros.
Esto es importante, porque en estos volúmenes para lograr resultados es fundamental optimizar los procesos productivos incorporando tecnología de última generación y mejorando la logística, sin dejar de lado la seguridad, eficiencia ambiental y la sustentabilidad.
El marketing de Toro
Pero no todo es "soplar y hacer (o llenar) botellas", además de elaborar, envasar, almacenar y distribuir el vino hay que poder venderlo, y para ello Toro ha mantenido a lo largo de su historia una interesante presencia con piezas publicitarias en los medios de comunicación masiva.
En la actualidad Toro apoya más de 30 festivales tradicionales de Argentina y, desde 2018, es sponsor oficial de la Selección Argentina de Fútbol, pero el espíritu de la publicidad siempre está centrado en el esfuerzo, en el "laburo".
Finalmente, en 2018 la estrategia de relanzamiento de la marca Toro se enfocó en algo muy argentino: "en este país hay que remarla más que en cualquier otra parte del mundo" interesante comercial de TV que mostraba mozos, árbitros, peluqueras y gente de sistemas o sea "laburantes" teniendo que hacer un esfuerzo sobrehumano en sus tareas, pero al final dándose el gusto con un vaso de vino Toro; un vino hecho con esfuerzo para los que más saben de esfuerzo.
Espero que te haya gustado este breve resumen de la historia de vinos Toro, una de las marcas emblemáticas de la industria local del vino, que en sus 124 años de trabajo y de presencia ha despachado cientos de millones de litros al mercado local e internacional.











Felicitaciones. Muy bueno
ResponderEliminarExcellent Bravo
EliminarES EL QUE PUEDO TOMAR CON GUSTO Y NO ME PEGA!!!
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