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jueves, 15 de junio de 2023

El vino en San Juan: fortalezas de pequeños productores

Recorriendo los caminos del vino en San Juan

Cuatro días sumergidos en el mundo del vino sanjuanino

Un vistazo a la escena del vino de San Juan en el que intentamos entender su actualidad, su potencial y el rol de los pequeños productores en la puesta en valor de los vinos sanjuaninos.   

Fernando Musumeci es el propietario de la que probablemente sea la "vinoteca de culto" de Buenos Aires y no porque en ella vayas a encontrar los vinos más caros e importantes del país, sino porque su inquietud e insaciable pasión por el vino lo llevan a profundizar en la comercialización -y más aún en la comunicación- de las nuevas tendencias y pequeños productores que florecen en la escena vínica argentina.

Entre las actividades que realiza habitualmente hay una que se destaca y es la organización de viajes a las regiones productoras donde detecta esa "ebullición". ¿Y por qué en esta ocasión se decidió a encarar un recorrido por San Juan? Así lo explica: "Si me decías hace tres años, vamos a recorrer San Juan, por ahí para mí no era tan tentador, había obviamente vino pero no había tanto, o al menos lo que encontré hoy, que me incentivó a armar un tour para recorrer los diferentes valles de la provincia para volver con una idea muy clara del panorama actual en la región". Y sin lugar a dudas el objetivo se logró. 

Este viaje lo concretamos durante cuatro intensos días totalmente dedicados al vino, recorriendo los principales valles sanjuaninos: partíamos a las ocho de la mañana en pos de fincas, viñedos, bodegas y encuentros que abarcaron nada menos que 27 productores (un buen porcentaje, teniendo en cuenta que según el INV hay 103 bodegas activas en todo San Juan). Terminábamos a medianoche, compartiendo sabrosas cenas, tertulias y mucha charla con los pequeños productores y, por supuesto, probamos muchos de sus vinos (entre etiquetas y muestras de tanque alcanzamos un total de 167 vinos degustados). En esta nota tratamos de brindarte un panorama, una foto, de la situación que observamos en San Juan.

Valle de Calingasta

La viticultura en San Juan

Se estima que la viticultura comenzó en la provincia de San Juan y la región de Cuyo en un período comprendido entre los años 1569 y 1589, traída por los conquistadores españoles. Éstos y los colonos que llegaron luego habrán pronto percibido que las condiciones climáticas y de suelo permitían a las vides adaptarse perfectamente a la región, circunstancias que sin dudas favorecieron su acelerado desarrollo en la provincia.

Según Guillermo Corona (geofísico especializado en viticultura - Geografía del Vino), San Juan tiene, junto a Salta, la geología más diversa de la Argentina: "Las provincias geológicas se diferencian por el color de las rocas, la Cordillera frontal, el valle, la precordillera y al Este las Sierras Pampeanas, que son muy duras y no se flexionan, se parten. La altura, al norte, llega a superar los 6.000 msnm, pero al sur desciende, llegando a ingresar por allí algo de humedad del Pacífico a manera de tormentas invernales que, al no haber volcanes, drenan el agua en forma de ríos", explicó en uno de los Encuentros AWB (Argentina Wine Bloggers).

El Río San Juan conformado por la unión del Río de los Patos y el Río Castaño irrigan el valle de Tulum y la mayor parte de los viñedos se ubican alrededor del Este de la ciudad capital. Hacia el Oeste está lo que sería equivalente a la "primera zona" de San Juan: Ullúm y Zonda, zonas más frías que Tulum.

También al Oeste, pero más cerca de la cordillera, se ubica el Valle de Calingasta -una zona muy bonita- y al sur el Valle del Pedernal, metido en el medio de la precordillera con alturas de hasta 1.500 m sobre el nivel del mar. En San Juan aparecen todas las zonas Winkler: zona fría Winkler I en Angualasto, zonas I y II en Calingasta, zona III en Pedernal, III y IV en Jáchal y zona caliente V en Tulum y Zonda.

Mapa WofA

Desde el punto de vista geográfico la mayor producción se ubica en la zona de los oasis agrícolas de Tulum (por lejos el más extenso), Ullúm y Zonda, que representan gran parte del área productiva. Aunque es menester mencionar también la tradición vitivinícola existente en el Valle de Calingasta, donde además se está produciendo una movida muy interesante por parte de pequeños productores y el desarrollo relativamente reciente del Valle de Pedernal. Otros valles como los de Jáchal, Iglesia y Valle Fértil, son oportunidades de diversidad y diferenciación.

En cuanto a las posibilidades de enoturismo, el Valle de Tulum ya atrae numerosos turistas que recorren y buscan los circuitos de viñedos y bodegas. La zona de Calingasta (en especial Barreal), suma a sus atractivos paisajes una incipiente oferta enoturística. Fuentes de Bodegas de Argentina reconocieron el incremento del número de visitantes a bodegas en San Juan. En este aspecto, nuestro viaje de cuatro días por los circuitos del vino de la provincia nos permitió valorar el enorme potencial para el desarrollo del enoturismo, pero a la vez se desprende que aún falta muchísimo por hacer para satisfacer las necesidades y expectativas de un enoturista que ya se ha acostumbrado a la variada oferta de la provincia vecina de Mendoza o de Salta.

Valle de Calingasta

Y un claro ejemplo de ello es el Valle de Pedernal: desde el punto de vista geográfico y paisajístico no tiene nada que envidiarle al Valle de Uco. Y menos aún en las condiciones para obtener excelentes vinos. Este valle fue formado originalmente por depósitos glaciares, coluviales y aluviales, que le proporcionaron las piedras oscuras y planas que le dan su nombre. El suelo en estas pendientes está compuesto de grava gruesa y tiene una textura franco arenosa, condiciones que favorecen a la obtención de uvas de la más alta calidad enológica. 

Valle de Pedernal

Pero el gran problema para explotar el potencial de Pedernal es la falta total de infraestructura. Apenas traspasar el ingreso al valle las comunicaciones se hacen difíciles, sino imposibles. No hay señal de celular, casi no hay redes de electricidad (salvo las extensiones desarrolladas por pocos grandes proyectos vitivinícolas) y los accesos se vuelven intransitables al aparecer alguna lluvia importante. Algo parecido debe haber sido Valle de Uco hace 25 o 30 años. Por suerte en ese sentido la situación de los otros valles se presenta mucho más favorable, y nobleza obliga, una de las cosas que debemos destacar de San Juan es la prolijidad y buen estado de la mayor parte de las rutas que transitamos.

¿Y qué decir del vino sanjuanino?

A riesgo de pecar de atrevidos, ya que solo estuvimos cuatro días, trataré de esbozar alguna conclusión y espero que los expertos en la viticultura de la provincia sepan disculpar algún desajuste.

El grupo de la vinoteca de Fernando Musumeci en Fuego Blanco, Pedernal

En estas tertulias con productores, se analizaron muchos temas, entre ellos los principales factores que determinan la situación actual de la actividad vitivinícola en la provincia de San Juan que, con una producción en 2022 de casi 3.304.777 hectolitros de vino y mostos (equivalente a la suma de todas las restantes provincias exceptuando Mendoza) y una superficie cultivada de 41.279 hectáreas representa, con total comodidad, el segundo puesto luego de la omnipresente Mendoza en el país.

Son números muy importantes que, si se lo considerara por sí mismo como un país, pondrían a San Juan en el puesto número 20 de todo el mundo en la tabla de países productores (según datos OIV año 2021).


Sin embargo, cuando escudriñamos cómo esa posición se traduce en la consideración del vino sanjuanino a nivel nacional, y ni hablar a nivel internacional (en el último año se despachó el 90% del total de sus ventas al mercado local), nos encontramos con un profundo bache y cierto ostracismo. La comunicación de la actualidad del potencial del vino Sanjuanino es débil, porque se queda corta y habría variadas razones para que ello suceda. 


A la luz de la charla, quedó claro que mucho tiene que ver con el tipo de estructura empresarial que maneja y comercializa la inmensa mayoría de la producción sanjuanina. Analizándola objetivamente -y sin criticarla- se apuntó que, pese a que la calidad del vino San Juan es buena, el destino absolutamente mayoritario de los mismos es el vino de traslado, cuya lógica se basa en grandes volúmenes y mínimo margen, y que esa es la razón principal por la cual estos grupos empresarios (salvo honrosas excepciones) no dan impulso a vinos de alta gama. Básicamente, porque la ecuación así como está es favorable y cambiarla hacia un mix con mayor participación de vinos de los estratos de precio alto, no representa para esa parte de la industria un diferencial que los motive a ser propulsores de un movimiento de ese tipo. Esto se ve reflejado en las estadísticas: según el INV actualmente solo 45% de lo elaborado corresponde a vino y el restante 55% a mostos. La tendencia 2000-2022 indica que la elaboración de vino fue en disminución, mientras que la de mosto se mantuvo al alza. De las 9 fábricas de mosto del país, 7 están instaladas en San Juan.


Y aquí es cuando entran en consideración los pequeños y medianos productores de la provincia, a los cuales no les queda otra que intentar desarrollarse y crecer a través de una estrategia de diferenciación que ponga en relieve todas las particularidades de terruños únicos y diferenciales que San Juan posee en abundancia, apenas alejándose de los valles que se dedican a la producción masiva e incluso dentro de ellos en lugares nuevos que no habían sido antes explorados. Y lo más importante: verificamos que, efectivamente, lo están haciendo, con exploración en la zona de Calingasta tanto de antiguos viñedos de variedades criollas con la Criolla Chica y el Torrontés sanjuanino como estandarte; así como con variedades clásicas como el Malbec, los Cabernet, Chardonnay, Sauvignon Blanc y hasta Garnacha 


En este punto recogemos una opinión de Alejandro Vigil (Presidente de Wines of Argentina) publicada por el diario El Zonda: "la idea no es ir hacia afuera, sino traer desde distintos países consumidores, distribuidores y darle prensa, para que se comience a conocer todo el movimiento actual del vino sanjuanino. En San Juan hay una cantidad enorme de pequeños productores de vinos que están haciendo diferencias y que tienen singularidades. Esto nos va a permitir ingresar en mercados donde este tipo de vinos son muy solicitados".


Nuestro recorrido nos permitió contactar y conocer en persona a esos productores y distinguir algunos nichos en los que San Juan se destaca y puede destacarse aún más. Esten atentos porque en las  próximas notas detallaremos los vinos y estilos que más nos gustaron -entre ellos varios "best buy" y algunas sorpresas provenientes de cepas que no hubiéramos esperado encontrar en ese nivel- y les iremos contando lo que vimos, hablamos y probamos en cada bodega o finca visitada.

Lo cierto es que no descubrimos nada nuevo, la provincia de San Juan es y ha sido siempre un jugador muy importante en el panorama del vino argentino, solo hace falta que sus protagonistas sigan animándose a destacar sus individualidades, poniendo de relieve todo lo que ya dan y lo que aún tienen para dar.

¿Interesado en los vinos de San Juan? Proba leyendo estas otras notas:

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