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martes, 4 de julio de 2023

Llegó Chateau Changyu Moser a la Argentina

Chateau Changyu Moser XV

Presentación de un vino chino

La familia Spadone, propietaria de Bodega San Huberto de la provincia argentina de La Rioja y de bodegas en Mendoza y en la localidad china de Hualai, trajo a la Argentina el primer vino de origen chino.

En este encuentro, realizado en Aldo´s de Palermo, volvimos a encontrarnos con Leonardo Spadone a quien conocimos hace unos años en una presentación de los vinos Nina de Bodega San Huberto, quien nos contó brevemente la historia de cómo su familia se involucró en la producción de vinos en el año 1999. 

Poco después, su padre decidió intentar comenzar a vender sus vinos en el mercado chino, para lo cual acompañado por Sergio, otro de sus hijos -que hasta hacía poco había estado a cargo del diario La Razón, vendido al Grupo Clarín- viajaron a ese país.

Leonardo Spadone - Bodega San Huberto

    

Esta incursión derivó finalmente en la decisión de invertir en la inauguración de una bodega en China en el año 2001, ubicada a 120 km de Beijing. Sergio Spadone se instaló en China donde vivió durante 14 años y montaron también una oficina comercial. Leonardo reconoce que, visto en retrospectiva, una de las acciones que demoraron en implementar fue asociarse con un socio local (tardaron diez años en hacerlo) ya que en ese país es importante porque los negocios están implícitamente relacionados al desarrollo de buenas conexiones políticas.

Fue así que inician relaciones comerciales con la Bodega Changyu, una de las más importantes de ese país, para que estos comiencen a vender sus vinos a través de su red de 5.000 distribuidores en China. En ese intercambio, es que hoy dicha bodega les ha solicitado la introducción y comercialización recíproca de alguno de sus vinos en la Argentina, para lo cual se probaron varios y se seleccionó un Cabernet Sauvignon, que elaboran en una de sus múltiples propiedades: Chateau Changyu Moser.

Este es un emprendimiento muy especial que realizó la bodega china junto a Lenz M. Moser, 15º generación de viticultores franceses, con el objetivo de comenzar a exportar vinos de alta gama (los que hoy pueden encontrarse en algunos países de Europa y Estados Unidos).

La bodega se encuentra en la región de Ningxia, una de las cinco regiones con viticultura mas importantes (siendo las otras la Provincia de Shandong: Yantai, Penglai y Qingdao;  Hebei - Hualai y Changli, Xinjiang y Yunnan)

Se trata de un emprendimiento con toda la potencia y magnificencia que esta gran empresa china (la Bodega Changyu data de 1892) puede llevar adelante: Longyue Estate cuenta no es solo con la bodega, que es un verdadero Chateau francés implantado en la geografía china, importante e inmensosino también que en Yantai Changyu, lugar que denominan como International Wine City, cuentan con un museo y un Instituto de investigación y desarrollo de viticultura desde el año 1958.

Marcela Rienzo -Presidente de la Asociación Argentina de Sommelier- estuvo a cargo de preparar la presentación en la que se explicó que en China se elabora vino desde hace 7.000 años y que la influencia francesa está presente desde fines del siglo XIX.

Marcela Rienzo 

Si bien aun no suele considerarse a China como un país importante a nivel de vinos, los chinos consume apenas un litro de vino per cápita al año, cuando se tiene en cuenta que su población es de 1.300 millones de personas, estos números toman otro color. 

Y es eso lo que explica que haya en China 750 mil hectáreas de viñedos (dedicadas a todo tipo de usos, no solo para vinos) y que ya le dispute a Francia el segundo lugar con mayor superficie de vid del mundo (el primero es España con casi un millón). Los chinos tienen la firme decisión de convertirse a futuro en los mayores productores de vino mundial, mientras ese consumo siga en ascenso (aunque eso no sucedió en estos últimos años).

Y hay que tomarlos en serio, porque en China, como sucede con la mayor parte de las actividades económicas, se encuentran fuertemente apoyadas desde el gobierno que no solo aporta toda la infraestructura necesaria sino también préstamos a la actividad privada. 

Tal como se ha visto en múltiples industrias, los chinos son expertos en tomar modelos de desarrollo y replicarlos, armar serios planes a varios años, seguirlos y cumplirlos. Y en este caso el modelo fue el del vino francés, por lo que las variedades mas comunes de encontrar son el Cabernet Sauvignon, Cabernet Germischt, Merlot y Marselan.

La bodega se encuentra en un valle, bordeado por un lado por la Cordillera de Helan y surcado por el Río Amarillo, que hace que en la zona nunca falte disponibilidad de agua.

Los suelos son aluviales y llueven aproximadamente unos 170 mm al año, por lo que se complementa con riego por goteo. Una particularidad en el lugar son los niveles de frío a los que se llega en el invierno, que superan los 20º bajo cero y obligan hacer una poda especial de manera que se puedan enterrar los sarmientos de la viña para que soporten esas temperaturas. Aún así hay una pérdida anual del 20% de las plantas.

Otro punto interesante es que los factores culturales también son tenidos en cuenta y las prácticas, tanto en bodega como en el viñedo, se hacen siguiendo los ciclos de la luna. Para la vinificación siguen un estilo bien tradicional: fermentación con levaduras seleccionadas y fermentación maloláctica y guardas en barricas francesas de 225 y 500 litros de tostados medios durante 18 a 24 meses. 

Cuentan con un equipo de tres enólogos chinos (Jiming Li, Wenguang Jiang y Xinming Zhou), con la dirección técnica del antedicho Lenz M. Moser, quien además de ser quinta generación de viticultores en su país llegó a China hace doce años y en particular hace ocho años que trabaja en Ningxia.

“Good vines breed Good wines” 

"buenos viñedos dan lugar a buenos vinos"

Chateau Changyu Moser XV Cabernet Sauvignon 2017

Sin lugar a dudas este vino respeta el leitmotif y estilo de la bodega: es un buen Cabernet Sauvignon del pedemonte oriental de la Cordillera de Helan, fermentado en tanques de 20 toneladas, con una guarda en roble de entre 18 a 24 meses y 6 meses de estiba. 

Donde más sobresale es sin lugar a duda en la nariz, siendo muy expresivo, con notas a cassis, torrefactas y a morrón rojo. Es tan aromático que los aromas se salen de la copa. En boca se siente fluido, con un poco de dulzor y taninos opulentos.

                      

Quizás lo más discutible será el precio, ya que se pondrá al público a $40.000 pesos de sugerido en vinotecas, pero bueno, esta es otra historia a los que los argentinos estamos acostumbrados: todo lo que viene del exterior tiene fuertes aranceles e innumerables dificultades de ingreso, que hacen que su precio supere ampliamente los de su lugar de origen.

En definitiva es un vino de una cepa tradicional, elaborado con técnicas también tradicionales y que podrá interesar a los curiosos, ya que es muy difícil -si no imposible- conseguir otro vino chino en nuestro país. Por lo cual, bienvenido sea.



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