El vino avanza en Jujuy
Enorme potencial para el desarrollo del vino y el enoturismo.
Recorrimos nuevamente la escena vitivinícola de Jujuy durante cinco días, visitando viñedos, bodegas y distintos proyectos que comienzan a poner a la provincia en un lugar destacado para el vino argentino. Reseñaré mis conclusiones en tres notas, comenzando por ésta.
En todos estos años recorriendo los caminos del mundo del vino hay algo que ya doy por seguro: siempre aparecen sorpresas. Y el caso de este segundo recorrido realizado por la ruta del vino jujeño, acompañando el Tour que organiza mi amigo Musu, no fue la excepción.
En 2021 había visitado algunas bodegas y viñedos en la zona de la Quebrada de Humahuaca, y en este viaje volví a recorrerlas incluyendo ahora, además, varios proyectos nuevos o que lucen renovados, con ampliaciones y cambios, tanto estructurales como en su conducción enológica.
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| Viñedo Trópico Sur de Bodega El Bayeh |
Pero mi mayor descubrimiento fue que, vitivinícolamente, la provincia podría ser considerada como la suma de dos partes cada una muy diferente de la otra, no solo en su topografía y clima, sino también en otro de los aspectos que hace a la conformación del terroir: la cultura y tradiciones de la gente.
A la zona de la Quebrada de Humahuaca debe sumarse, en una especie de Ying y Yang, la de los Valles Templados que se ubican en los alrededores de la capital, San Salvador de Jujuy.
Es esa suma la que hace que la provincia sea capaz de producir vinos de estilos en alguna medida opuestos, pero a la vez complementarios, para completar una oferta en todas las gamas de gustos y de precios, algo impensado hasta hace muy pocos años.
| Colaboración del Ing. Agrónomo Ezequiel Bellone |

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Mapa de Geografía del vino. Autor: Guillermo Corona |
Por el lado del Valle Templado la situación se presenta distinta, considerando que aún la experiencia es muy incipiente, siendo que la mayor parte de los proyectos y viñedos fueron iniciados en los últimos 5 a 10 años. Hay un largo pero interesante camino por recorrer, que obligará a estos valientes pioneros a un necesario y a veces desgastante proceso de prueba y error. Nos explayaremos en profundidad en otra nota especialmente dedicada a ellos.
Finalmente quiero destacar otro aspecto que favorece el desarrollo de la vitivinicultura en la zona: al igual que sucediera hace varios años en Mendoza, y a lo que vimos en nuestro viaje del año pasado a Córdoba, la región se va nutriendo de proyectos que no solo nacen pensando en elaborar vinos, sino en una propuesta integrada al turismo, que suma gastronomía y experiencias para formar un lindo combo.
Tanto los emprendimientos más apalancados en lo económico, como El Bayeh, los medianos como Dupont, o los de menor escala o familiares, como Jesús Vilte y Don Milagro, por solo nombrar algunos, ofecen distintos tipos de experiencias enoturísticas.
Disfrutamos de almuerzos de primer nivel en los restaurantes de Kingard y Yacoraite, una cena espectacular en Casa Mocha (de bodega El Bayeh, que además está por inaugurar un hotel importante en su Finca Ollantay de Maimará), así como ricas picadas y comidas en Amanecer Andino, La Magdalena y El Molle.
El conjunto ofrece un panorama más que promisorio para que el desarrollo de la viticultura y el enoturismo continúe con una tendencia francamente positiva, que sumada a unos paisajes y tradiciones únicos y originales, harán de Jujuy la nueva perlita entre los destinos elegidos por los enófilos.
Notas de El Ángel del Vino sobre los vinos de Jujuy:
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