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lunes, 1 de septiembre de 2025

Bodega Etchart

Bodega Etchart

El gigante dormido que sueña vinos de alta gama

Visitamos la bodega de Cafayate de la mano de Sebastián Fernández.

Entrar a Etchart en agosto al caer la tarde es como encontrarse con un gigante dormido. Sebastián Fernández tuvo la enorme gentileza de abrir las puertas cuando todo el mundo ya estaba en su casa, descansando. La bodega respiraba calma: las líneas de fraccionamiento detenidas, los tanques y las barricas guardan los vinos en silencio y el enorme entramado logístico a la espera de un nuevo día.

Manejan cifras que asombran: once millones de litros de capacidad instalada; entre 7 y 9 millones de kilos de uva procesados por año. Esas cifras no son sólo números: son la huella de un viñedo extenso, de una organización industrial que convive con parcelas centenarias, con más de 27 variedades de uvas propias y con proyectos muy personales dentro del mismo predio.

Equipo y rumbo enológico: la llegada de Sebastián Fernández

Tras el paso de Ignacio López (trasladado por Pernod Ricard con mayores responsabilidades en una de las bodegas del grupo en La Rioja, España) y la breve llegada de Carlos González (que siguió camino hacia Achaval Ferrer), la bodega incorporó a Sebastián Fernández como gerente de enología.

Sebastián, 39 años, no es exactamente una cara nueva: ya había participado en vendimias de Etchart en 2011/2012 y viene con experiencia en Santa Julia (donde lo conocimos hace unos años); lo acompaña Daiana Toledo (ex El Esteco). Con ellos llegó un mandato claro: “Hagamos vinos de alta gama”, idea que Sebastián presentó en un plan de trabajo a cinco o seis años.

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Infraestructura: tecnología y volumen

Etchart es una bodega que conjuga lo antiguo y lo moderno. Tiene tres lagares de recepción y la mitad de la uva que recibe es Torrontés, la reina del Valle Calchaquí. Hay piletas de concreto (algunas revestidas con epoxi) en la zona más antigua, y enormes tanques de acero inoxidable en el resto de la planta. Para controlar y procesar el volumen de vendimia cuentan con dos cosechadoras mecánicas —una nueva— y, desde la llegada de Sebastián, se han integrado filtros tangenciales (únicos en Cafayate) además de bombas centrífugas, columnas de intercambio y remontadores para bazuqueo. También están incorporando fudres austriacos que se suman a la diversidad de recipientes de crianza.

En parcelas pequeñas —por ejemplo, en la Finca Río Seco hay cuarteles de una hectárea— se aprovechan tanques de menor volumen, lo que permite microvinificaciones y preservar identidad de parcelas.

Viñedos con memoria: la parcela 1862 y los vinos ancestrales

Una de las historias que más me atrajo fue la de la parcela registrada como 1862, con Torrontés y Criolla: la bodega la define como “los vinos ancestrales”

Están preparando una sala especial en homenaje a Arnaldo B., donde convivirán esos vinos con huevos de cemento, ánforas y nuevos recipientes —un gesto de respeto por la tradición y por las formas antiguas de hacer vino.

¿Quién fue Arnaldo B. Etchart?

Figura clave de la vitivinicultura del Noroeste argentino, Arnaldo B. Etchart tomó las riendas de la bodega familiar a mediados del siglo XX y marcó un antes y un después en Cafayate. Visionario y comprometido con el potencial del Valle Calchaquí, impulsó la plantación de viñedos a mayor altura, apostó por la cepa Torrontés y promovió la calidad como sello distintivo. Su nombre quedó ligado a la identidad de Etchart no sólo por su trabajo técnico y comercial, sino también por su vínculo con la comunidad cafayateña. El vino Arnaldo B. es, desde hace décadas, un homenaje a su legado y a la búsqueda constante de excelencia.

La Finca Río Seco, implantada en 2000, aporta Chardonnay, Cabernet Franc y Malbec en sus sectores altos; y la estrategia es clara: plantar cada vez más a altura, en suelos calcáreos y con laja, con el aporte técnico del agrónomo Francisco Telechea.

Las líneas y novedades — un repaso por la bodega

Etchart mantiene una producción amplia y, al mismo tiempo, está renovando perfiles y presentando novedades que buscan elegancia y frescura.

Etchart Privado Torrontés

El emblema: 1.500.000 litros anuales. Nueva versión: menor grado alcohólico y mayor acidez, más elegante y menos rústico que antes.  

Cafayate Torrontés 2024

Tampoco se queda atrás en volúmen: 700.000 litros. Más peso en boca y mayor acidez que el Privado, sensación fresca y directa.

Cafayate Chardonnay 2024

80.000 litros anuales; con un toque de madera. Próximo lanzamiento: versión reserva.

Cafayate Terroir de Altura (Torrontés) 2023

Reemplaza la línea Gran Linaje. Más intenso, más filoso, con notas de pomelo rosado y mucha acidez.

Cafayate Rosé 2024

Color piel de cebolla, 100% Malbec de este rosado fácil de encontrar en los supermercados, con una producción cercana a 120.000 litros.

Blancas Heroicas es otra nueva propuesta, que reúne Torrontés, Sauvignon Blanc y Albariño, ubicada en la misma gama que el Arnaldo B.

Single Vineyard y ensamblajes

Se avecinan Single Vineyard (Viognier, Malbec, Petit Verdot, Cabernet Franc) y un assemblage superior al Arnaldo B. El Etchart Single Vineyard es un blend con Malbec, Petit Verdot, Cabernet Franc y Ancellotta, con uvas de la Finca Río Seco, con un peso en boca notable. El Single Vineyard Petit Verdot 2023 me entusiasmó: un vinazo.

Línea Reserva: Malbec y Cabernet Sauvignon

La línea Reserva busca concentración sin depender de la madera: en los Cabernets, el 35–40% pasa por barrica y el resto se mantiene sin madera. “En estos voy a seguir buscando mayor concentración que no venga de la madera”, aclara Seba.

Arnaldo B Grand Reserve

Un ensamblaje de Malbec, Cabernet Sauvignon, Tannat, Petit Verdot y Ancellota, con uvas de Río Seco y cuarteles cercanos a la bodega.

Cafayate Reserva Etiqueta Gris 2024

Maceración pelicular de 4–5 días. Uvas de parrales de 60–70 años: mezcla de componentes más maduros y otros más verdes que aportan complejidad.

Etchart Assemblage Malbec – Malbec 2022

Otra propuesta de ensamblaje en la que se juega con tipicidad y estructura.

Filosofía y proyección

La foto que tomó Sebastián al arribar es ambiciosa y coherente: elevar la gama, trabajar parcelas históricas y nuevas plantaciones en altura con suelos calizos; diversificar recipientes de crianza (foudres, huevos, ánforas); y combinar volumen con microvinificaciones. La bodega está dejando atrás ciertos perfiles más rústicos para buscar vinos más frescos, con mayor acidez y menor aporte alcohólico —un ajuste en clave de elegancia. "Lo único que nos está quedando con barrica es el Reserva y Terroir de altura, el Arnaldo B ya va a foudres", explicó Fernández.

Conclusiones de la visita

Cafayate también es paisaje: cuando uno camina por las parcelas y vuelve a la bodega, siente esa doble realidad de industria y territorio. Etchart la traduce en números enormes, en tecnología y en decisiones que honran la memoria (la parcela 1862, los parrales centenarios) sin renunciar al desafío contemporáneo de competir en alta gama. 

Si buscan un ejemplo de cómo una gran estructura puede apostar por la identidad y por pequeñas producciones de crianza especial -y además por la reinvención de sus etiquetas-, Etchart es uno de esos casos para mirar con atención.


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