Bodega El Molle
Resurgir del vino en el valle templado de Jujuy
En el corazón del valle templado de Jujuy, donde el verde lo cubre todo y el clima tropical roza la exuberancia, el vino vuelve a escribir su historia.
Con viñedos a 600 metros sobre el nivel del mar, en la zona de Pampa Blanca, Monterrico y una bodega impecable en el departamento de El Carmen, no es exagerado decir que en Bodega El Molle fue la primera de la región en devolver la vitivinicultura a estos suelos.
A tan solo 30 kilómetros se encuentra la yunga, esa selva norteña que parece susurrar humedad y vida. “Acá las plantas producen lo que nosotros queramos”, dice Silvia Giacoppo, ex senadora nacional por Jujuy y hoy dedicada de lleno a este proyecto familiar.
La finca tiene raíces hondas: comenzó en 1920, cuando inmigrantes sanmarinenses y del norte de Italia —antepasados de Silvia— llegaron a estas tierras con el oficio del vino en la sangre. Durante décadas, la viticultura cedió paso al tabaco Virginia, codiciado en toda Sudamérica y motor económico de la región. Con la caída de esa industria, Silvia y su esposo Daniel Kuba, herederos de estas tierras, en 2020 retomaron el sueño original: volver al vino.
Como muchos otros de los nuevos bodegueros jujeños, reconocen la influencia de Fernando Dupont, quien inició el desafío de la nueva época del vino y empezó hace mas de 20 años de nuevo con la viticultura en la provincia. El gobierno también la impulsa con fuerza, creando una nueva ruta del vino que se nutre de todos los proyectos que van floreciendo en Jujuy.
En vez de construir desde cero, reconvirtieron uno de los antiguos secaderos de tabaco -o “estufas” en bodega. Los techos altos y las vigas de madera, donde antes colgaban las enormes hojas de tabaco, ahora cobijan tanques y barricas y le dan al edificio una fisonomía muy particular, atada a la historia de la zona. El ambiente fresco natural, reforzado con equipos de frío, permite fermentar lentamente incluso en los veranos de 40°C.
Desde el principio cuentas con el asesoramiento del reconocido enólogo Mauricio (el japo) Vegetti (LUI Wines de Mendoza), y en la visita, nos acompañó Santiago Labarta, enólogo de la casa, quien destacó que esta región produce vinos con menor graduación alcohólica (entre 11,5 y 12,5°) y una acidez muy particular, justo en línea con lo que busca el mercado actual: vinos frescos, gastronómicos y sin madera.
Hoy cuentan con 5,5 hectáreas plantadas de Torrontés, Viognier, Sauvignon Blanc, Malbec, Cabernet Franc, Tempranillo, Montepulciano y Ancelota, además de viejas parras de Monterrico (chinche) y criollas recuperadas del abuelo y bisabuelo de Silvia.
Los vinos Grapin de El Molle
• Sauvignon Blanc–Torrontés 2023 (solo la primera prensada; la segunda se destina al naranjo)
• Naranjo 2023 (50% Sauvignon Blanc y 50% Torrontés, con maceración de dos días y sombrero de orujos de Viognier durante un mes)
• Rosado de Malbec 2023
• Cabernet Franc 2025
En El Molle también se elabora El Topamiento, de Gonzalo Molina, bajo la dirección de Rafael Domingo, con uvas de Finca El Milagro en Pampa Blanca.
Durante la recorrida probamos un Viognier de tanque 2025 que promete sorprender, y conocimos otro de los encantos de El Molle: su propuesta enoturística. Ofrecen alojamiento, salón de eventos y proyectan sumar un restaurante en el futuro, quizás bajo la mano del hijo de Silvia, dueño de la cafetería Ekeko en Buenos Aires.
Bodega El Molle no es solo un regreso al vino: es el reencuentro de una región con su historia, y la prueba de que en el valle templado de Jujuy la vid vuelve a florecer con fuerza y personalidad.
Notas de El Ángel del Vino sobre los vinos de Jujuy:

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