Los vinos de la Patagonia norte
Recorrimos el Alto Valle de Río Negro y Neuquén
La Patagonia es única por donde se la mire. El agua, proveniente del deshielo de la Cordillera de los Andes, fluye a través del desierto, generando a su paso un verdadero oasis en medio de la estepa.
Pero hasta principios de los 1900, el aprovechamiento del agua en la región del Alto Valle era limitado a aquellas tierras susceptibles de riego, cercanas al río, y por eso también a devastadoras inundaciones que ponían en peligro el trabajo de un año.
Cesare Cipolletti, ingeniero hidráulico italiano, fue contratado por el gobierno para estudiar la cuenca de los ríos Limay, Neuquén y Negro, y definió los pasos a seguir para el máximo aprovechamiento de su curso, a través de un ingenioso sistema de presas y canales que irrigarían toda la región del Alto Valle. Son éstos los canales que nutren con agua todos los viñedos de la zona.
El vino en Río Negro y Neuquén
En realidad, vale la pena aclarar que hablar del vino de dos provincias tan grandes como estas no deja de ser bastante reduccionista, porque si bien el 87 % de los vinos que ofrecen estas dos provincias del norte de la Patagonia provienen de una región que puede ser incluida en un radio de 120 km a partir del puente que une las ciudades de Cipolletti y Neuquén, lo cierto es que fuera de esa región hay viñedos importantes en el Valle Medio del río Negro, en la zona atlántica en la que este desemboca y también esparcidos a cuenta gotas en otros de los departamentos y regiones de ambas provincias, algunos antiguos y otros que, poco a poco, se van desarrollando en menor escala, como en las regiones andinas.
Lo cierto es que la zona que rodea la confluencia de los ríos Neuquén y Limay, que dan origen al río Negro, es un área geográfica clave al norte de la Patagonia, comúnmente conocida como “Alto Valle del Río Negro” o, en un contexto urbano y administrativo más amplio, Región Metropolitana Confluencia. El nombre exacto depende del enfoque geográfico o institucional que se utilice.
- Alto Valle: Es la denominación tradicional y microregional. Se utiliza ampliamente para referirse a la franja agrícola, productiva y urbana que se extiende a lo largo de ambas orillas del río Negro y de los dos ríos que lo forman (Limay y Neuquén).
- Región Metropolitana Confluencia: Es el nombre político y de planificación urbana. Agrupa a 12 municipios biprovinciales (Neuquén y Río Negro) ubicados alrededor del punto donde confluyen el río Limay y el río Neuquén para dar origen al río Negro.
- Cuenca de los ríos Limay, Neuquén y Negro: Es el nombre técnico e hidrológico utilizado por la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas (AIC) para todo el sistema hidrográfico.
Aclarada esta cuestión, vamos a entrar de lleno en las características que, en 2021, me llevaron a escribir esta nota afirmando que existían cinco importantes razones para que los protagonistas del vino de la región mostraran su optimismo: el agua, el clima, el cambio climático, la infraestructura y tradición vitícola, y las inversiones.
En esta ocasión, pasados cinco años, sumaremos otras conclusiones gracias a una nueva visita recorriendo en profundidad durante cuatro intensos días la región del Alto Valle, de la mano de Fernando Musumeci en el marco del tour #LaCuevaVisitaPatagonia, visitando 10 bodegas y probando vinos de otros 8 proyectos más, totalizando 111 vinos degustados.
Resumen del recorrido
- Día 1 - Neuquén: Familia Schroeder, Malma y Patritti.
- Día 2 - Río Negro: Chacra, Agrestis, Humberto Canale y una ronda en el bar El Distinto, donde catamos los vinos de Bodega Costa y Principios y finales.
- Día 3 - Río Negro: Noemía, Marcelo Miras y Ribera del Cuarzo.
- Día 4 - Neuquén: Bodega Mabellini donde, además, la sommelier local Nerina Domínguez organizó una presentación de varios pequeños productores: Dominio de Freneza, Dellanzo, Bonomi & Bernal, Des de la Torre, Tero Rengo y Videla Dorna.
Ventajas estructurales clave
- Agua: La presencia del sistema hídrico del río Negro ,regulado por represas, garantiza disponibilidad constante y de alta calidad, un diferencial crítico frente a otras regiones vitícolas argentinas afectadas por estrés hídrico.
- Clima: Las condiciones frías, secas y ventosas favorecen la sanidad del viñedo, reducen enfermedades y permiten una maduración pausada, con alta acidez natural.
- Cambio climático: La disminución relativa de heladas ha mejorado la estabilidad productiva, potenciando la aptitud de la región.
Identidad enológica consolidándose
En los últimos años, los vinos del Alto Valle han comenzado a afianzar una identidad distintiva basada en frescura (acidez), fineza y equilibrio. La mayor latitud aporta más horas de luz durante el ciclo vegetativo, lo que permite alcanzar una notable madurez azucarina y polifenólica, a la par y armónicamente.
Existe además una proporción significativa de vinos de alta y muy alta gama (ej. Noemía, Chacra, Ribera del Cuarzo), que ha sido reconocida con hasta 100 puntos por los mejores críticos internacionales (algo no tan común en otras regiones argentinas) lo que confirma el potencial cualitativo de la región en el segmento premium.
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| Hans Vinding Diers (Noemia) |
Diversidad de terroirs: oportunidad aún subexplotada
Un aspecto crítico a considerar es la comunicación y diferenciación de microterroirs. Hoy el mercado tiende a percibir la región de manera homogénea (“Neuquén” o “Río Negro”), cuando en realidad existen contrastes relevantes dentro de cada provincia y región. Por ejemplo, San Patricio del Chañar brinda uvas con pieles más gruesas por la exposición al viento y el sol, que generan vinos de más color y taninos. Pero en las zonas cercanas al río, de suelos arcilloso-limosos, más fríos y húmedos, las variedades de ciclos cortos, como el Pinot Noir, se expresan mejor, mientras que el Malbec ofrece una cara distinta y el Chardonnay muestra características muy destacadas.
La demarcacion de indicaciones geográficas sería de ayuda en este proceso. Existe la IG Alto valle de Río Negro (Resolución INV Nº C.37 de 16 de diciembre de 2002) pero, lamentablemente, no vemos productores que la utilicen. Comenzar a hacerlo sería una muestra de fé en sí mismos y en las características distintivas de la región.
En ese rumbo existe un incipiente movimiento de emprendedores pequeños interesados en elaborar vinos de calidad que cuentan con el apoyo de instituciones técnicas locales como el INTA, INTI, universidades y municipios, y una buena disponibilidad de insumos acorde a una zona agrícola. La valorización de estas diferencias de terroir será clave para un futuro posicionamiento internacional.
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| Viñedo Schroeder |
Los desafíos
Pero no todo es color de rosa: hay múltiples desafíos, como la escasez de mano de obra, más atraída por la industria del petróleo (aunque en parte compensada por el gran crecimiento demográfico de la región).
Otro punto es que falta infraestructura. Si bien en Neuquén se va desarrollando (impulsada por la industria energética), del lado de Río Negro da lástima: parece anclado en el tiempo. Por ejemplo, rutas troncales como la 22 y la 151 no han mejorado en 60 años y no se ven indicios de que vayan a hacerlo a corto plazo.
Los productores grandes son pocos y algunos de ellos parecen no tener el ímpetu ni el alma puestos en la vitivinicultura, que sí mostraron los pioneros en Mendoza. Los productores medianos o más chicos sí lo tienen, pero claramente es un momento del mercado que no ayuda.
Oportunidades
Desarrollo turístico: Es aún incipiente y representa una de las mayores oportunidades, ya que podría actuar como motor económico complementario, como ocurre en otras regiones emergentes del país (Jujuy o Córdoba), donde la mayor parte de los vinos se venden en la zona, con alto porcentaje ligado al turismo.
En ese sentido, en el Alto Valle hay pocas opciones completas de enoturismo, exceptuando Malma y Schroeder, que cuentan con recepción al turismo y buena gastronomía, y algunas de las bodegas de la Ruta del Vino de Río Negro (se han ido sumando con la reciente ampliación de las bodegas participantes). Pero las bodegas más famosas en el mundo enófilo (Chacra, Noemia y Ribera del Cuarzo) no ofrecen recepción al turismo, y las que sí lo hacen, en algunos casos, no alcanzan el nivel de sus pares mendocinos o salteños.
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| Enoturismo en Malma |
El Alto Valle tiene una buena cantidad de viñedos y bodegas, pero para que la zona comience a recibir al turista capaz de realizar un viaje exclusivamente enoturístico, hace falta la oferta de un circuito claro, con más atractivos gastronómicos y mejor hotelería (otro aspecto poco desarrollado en la zona). En ese sentido, se advierte la posibilidad de explotar varios nichos de turismo especializado (naturaleza, pesca, deportes, granjas agrícolas, health and fitness, etc.) que podrían generar combinaciones atractivas con el enoturismo.
Comunicación: Se nota una falta de articulación, que podría lograrse formando una agrupación de pequeños productores locales que realice una tarea de difusión organizada y unificada, con una estrategia colectiva de promoción.
Atraer nuevos productores: Que se sigan sumando emprendedores de fuste. Matervini pronto lanzará un vino de Valle Azul; el Grupo Peñaflor adquirió una bodega que renombró Marantiqua, e inversores locales de otros rubros apuestan al vino, como el caso de Mabellini.
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| Carlos Mabellini |
Conclusión
El Alto Valle posee condiciones naturales sobresalientes: agua abundante (al río Negro le dicen el Nilo de la Patagonia) y clima óptimo, que sumados a una tradición vitivinícola que aún subyace en algunos ámbitos, lo posicionan como una de las regiones con mayor potencial de crecimiento cualitativo en la vitivinicultura argentina.
Creo que el camino hacia su consolidación dependerá de:
- La capacidad de construir una identidad segmentada por terroirs.
- La articulación entre actores (especialmente pequeños productores).
- El desarrollo del enoturismo y la infraestructura.
- Y la continuidad de inversiones estratégicas.
En síntesis, la región combina ventajas naturales excepcionales con un desarrollo aún incompleto, lo que configura un escenario de alto potencial, aunque condicionado por factores económicos, organizativos y de mercado. Ojalá alcance para revertir la caída de hectáreas de viñedos registradas en los últimos años.

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