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lunes, 3 de agosto de 2026

Pujante Viñedos Patagónicos

Pujante Viñedos Patagónicos

Una sorpresa en el Alto Valle del Río Negro

Hay viajes que uno emprende con expectativas razonables y termina con la copa y el alma desbordadas. Eso fue exactamente lo que me pasó en mi último recorrido por el Alto Valle del Río Negro.

Iba con la agenda más o menos resuelta, pensando en algunos productores conocidos de la zona, y el ultimo día, en un encuentro realizado en Mabellini Wines, terminé conociendo varias sorpresas, entre ellas Pujante Viñedos Patagónicos, pero comencemos resaltando el contexto en el que se desenvuelve este nuevo proyecto:

Patagonia del vino

En el corazón del Alto Valle de Río Negro se encuentra la ciudad de Allen. Un territorio de chacras centenarias plantadas sobre la llanura aluvial antigua y regada por el antiguo sistema de canales que dio vida a todo el Alto Valle luego de la construcción del Dique Ingeniero Ballester en 1910.

Zona privilegiada por la abundancia de agua de deshielo pura para el riego, donde la amplitud térmica entre el día y la noche es una bendición y donde el viento patagónico templa y purifica cada racimo. La viticultura se favorece además por un clima continental desértico, seco y de escasas precipitaciones (apenas 220 milímetros anuales), vientos predominantes del oeste que controlan la humedad y alta irradiación solar. 

Allí se encuentra la Chacra 83, donde en 2019 Ignacio “Nacho” Pujante y Anabella Razetto idearon su proyecto con dos premisas innegociables: la calidad y el disfrute del camino. Hoy el proyecto tiene vida y puede mostrar orgulloso esas premisas en los vinos que están presentando por primera vez. 

Ignacio “Nacho” Pujante y Anabella Razetto

La chacra presenta una variabilidad textural de sus suelos que va desde franco limosos a franco arcillosos, cultivado en zonas según su estructura, lo que aprovechan al vinificar ya que obtienen complejidad por las distintas expresiones de cada zona identificada. 

La historia detrás de cada botella

Cuando uno escucha hablar a Ignacio y Anabella de su proyecto, no puede evitar que algo se le mueva en su interior, no son personas del vino de toda la vida, son emprendedores que eligieron el vino para desarrollar una nueva pasión.

Encontraron la Chacra 83 completamente abandonada, pero les atrajo su historia, ya que hace casi cien años tenía viñas que producían para la bodega "La Udinesa" de la familia Ferroni, en una zona donde hubo más de 200 bodegas. Como muchas chacras del lugar, fue transformada para producir manzanas y peras, y finalmente abandonada. Asumieron un gran desafío: monte y renuevo, malezas, suelos compactados, sistemas de riego a reacondicionar, y se dispusieron a recuperar el lugar y transformarlo en un viñedo de alta gama.

Lo que hicieron requirió de una convicción enorme: diseño, desmonte, nivelación, sistematización, enmaderado y plantación de 10 hectáreas en distintas etapas, con cepas francesas: Malbec, Pinot Noir y Cabernet FrancAl parecer también hay un rincón escondido con cuatro hileras de Semillon y unas hileras de plantas que encontraron durante el desmonte, sobrevivientes centenarias que pretenden recuperar. "Todo lo que hacemos está pensado para el largo plazo", me dijo Ignacio con esa calma que tienen los que saben a dónde van, sin buscar atajos.

El equipo de lujo que está detrás

Una de las grandes apuestas de Pujante Viñedos Patagónicos es el equipo de asesores que conformaron antes de iniciar. En lo agronómico, el Ing. Agrónomo Marcelo Canatella, un especialista de renombre por su recorrido en proyectos vitivinícolas de alta gama. El seguimiento cercano y cotidiano está a cargo del Ing. Agrónomo local Fernando Enfarrell, con extensa trayectoria en el Alto Valle y experiencia en proyectos como Chacra y Ribera del CuarzoEn la bodega, destaca la figura de Mario Lascano, enólogo que conocí cuando visité Infinitus, que además asesora a varios proyectos de la zona, ya que conoce a la perfección como mostrar la mejor expresión de las uvas que brinda cada rincón del Alto Valle de Río Negro.

Fruto del trabajo conjunto surgen decisiones claves para el proyecto, como por ejemplo la plantación de distintas selecciones de cada varietal, cuidadosamente elegidas para ser elaboradas por separado y utilizadas luego en los cortes finales. 

"Tenemos cuatro selecciones distintas de Malbec (provenientes de Altamira, Perdriel, Gualtallary, Agrelo), dos clones diferentes de Pinot Noir (777 y 115 de Dijon) y también dos clones de Cabernet Franc (214 y 327 franceses). La idea es tener en la bodega una paleta amplia de un mismo varietal, que luego se refleja en una complejidad especial", explica Ignacio con entusiasmo.

 

Los vinos: cuando la precisión tiene nombre propio

Los vinos de Pujante llevan la marca Arrayán, un arbusto patagónico de corteza canela y flores blancas que perfuma los bosques del sur, y en ese nombre hay toda una declaración de identidad. "Son vinos que vienen de aquí, que no podrían ser de otro lugar y que, como la corteza del Arrayán, resaltan la frescura patagónica".

La línea Arrayán presenta dos etiquetas. Un Malbec y un corte Cabernet Franc - Malbec. Por su parte, la línea Gran Arrayán incluye un Pinot Noir (que creo dará que hablar) y un Malbec.

En todos los casos, la cosecha es manual, ingresando el mismo día a la bodega. La fermentación se desarrolla en tanques de acero inoxidable y en huevos de hormigón. La crianza se hace parte en barricas de roble francés, mayoritariamente de 500 litros. Luego del fraccionamiento se mantiene una guarda mínima de seis meses en botella. 

 

Todas las líneas son de producción limitadísima. La 2025 tiene poco más de 1.200 botellas por etiqueta, cantidad que se duplica en la 2026 (ya en bodega) al entrar en producción nuevas etapas de la plantación, 

Pude probar las cuatro etiquetas de la añada 2025 en el almuerzo que compartimos con distintos productores de la zona en la Bodega Mabellini, y lo que encontré en la copa me confirmó que estamos ante algo serio.

La línea Arrayán, con el Malbec y el Cabernet Franc-Malbec, pese a ser la línea inicial está pensado y elaborado como un reserva, con una parte de crianza en barrica de roble francés. El Cabernet Franc-Malbec, mitad y mitad, es quizás el más original del lote: el Cabernet Franc aporta su tipicidad acompañando al conocido Malbec patagónico, frutal y floral en nariz, con volumen y estructura en boca.

El Gran Arrayán Malbec, cien por ciento Malbec proveniente de una parcela de 0,8 hectáreas, con el cincuenta por ciento de la crianza en barrica de roble francés, es un vino de precisión: color profundo, nariz frutal y boca estructurada, con taninos finos y una acidez que sostiene el conjunto hacia un final larguísimo. Enorme futuro.

Por su parte, el Gran Arrayán Pinot Noir me sorprendió. No es fácil hacer Pinot Noir en el Alto Valle con identidad propia y este la tiene: complejo, elegante y expresivo, con un gran final. Solo 1.220 botellas.

Lo que viene: una bodega propia y un futuro brillante

Mientras Anabella nos servía y presentaba los vinos, el viento sacudía suavemente los álamos de la chacra de Mabellini, Ignacio nos contó el siguiente capítulo del proyecto: la construcción de la bodega ya diseñada especialmente para vinificar por separado las distintas selecciones en pequeñas vasijas de acero y hormigón. La idea es también integrarse a la Ruta del Vino de Río Negro y recibir visitantes en este rincón del Alto Valle.

Sin embargo, nada los apura, manteniendo en mente una de sus premisas, disfrutan el camino. Por eso, quieren mantener una producción limitada y enfocarse ahora en la salida al mercado de sus vinos. Las primeras botellas, producción limitadísima. De esas que vale la pena probar y guardar.

Ignacio y Anabella en la presentación en Mabellini

Para estar atentos

Pujante es uno de los proyectos que nos sorprendió en nuestra visita. Vale la pena seguir sus pasos en la vitivinicultura patagónica. La combinación de una tierra extraordinaria, un material vegetal de primer nivel, asesores de lujo y, quizás lo más difícil de fabricar, unos propietarios con visión, pasión, dedicación y los pies en la tierra, augura un camino largo y brillante.

El Alto Valle del Río Negro tiene todo lo necesario para seguir ofreciendo sorpresasPujante  Viñedos Patagónicos fue, sin dudas, una de ellas.


Aclaración: esta nota forma parte de un proyecto orientado a dar visibilidad a nuevos emprendimientos patagónicos, aun cuando Ángel Ramos no los haya visitado personalmente; sin embargo, sí ha degustado sus vinos y conoce a sus propietarios. El texto fue elaborado en colaboración con los responsables de Pujante y contó con asistencia de herramientas de IA.

Notas de este blog sobre el vino patagónico y del Alto Valle:

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