Lorena Mulet y Bodega Gamboa
El desafío de crear espumantes con identidad bonaerense
La reconocida enóloga se suma al proyecto de la bodega más cercana a la Ciudad de Buenos Aires para desarrollar una línea de espumantes de alta gama por método tradicional. El objetivo de largo plazo apunta a expresar el potencial de los viñedos bonaerenses, incluyendo las futuras uvas provenientes de General Madariaga.
En un encuentro realizado en el espacio Casa Gamboa, que Bodega Gamboa posee en el barrio porteño de Palermo, Eduardo Tuite, propietario de la bodega, Marcelo Chocarro, director del proyecto, y la enóloga Lorena Mulet presentaron los avances de una iniciativa que busca posicionar a la casa bonaerense dentro del segmento de los espumantes de alta gama elaborados por método tradicional.
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| Eduardo Tuite, Lorena Mulet, Nicolás Orsini (periodista) y Marcelo Chocarro |
Si bien ya venían trabajando sus espumantes con Mulet, este lanzamiento formal representa un paso importante para Gamboa. Su trayectoria la ubica entre las referencias más reconocidas del país en este tipo de vinos. Formada junto a Pedro Federico Rosell, considerado el padre de los espumantes argentinos, desarrolló buena parte de su carrera en Bodega Cruzat, especializada exclusivamente en espumosos de calidad, además de su actual trabajo como elaboradora independiente (en colaboración con Bodega Budeguer donde comparten las instalaciones), en Mendoza.
Pero más allá del currículum, lo que quedó claro durante la presentación es que el objetivo no pasa simplemente por elaborar un espumante más (ya habían hecho dos anteriormente), sino por construir un estilo propio para Gamboa.
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| Lorena Mulet |
"Me gustan los desafíos que plantean las bodegas que buscan excelencia y exclusividad", comentó Mulet durante la degustación. "Encontré en Gamboa un proyecto con mucho potencial para desarrollar identidad".
Eduardo Tuite, propietario de Bodega Gamboa
Nacido y criado en Venado Tuerto, Santa Fe, desde muy pequeño Eduardo desarrolló tres pasiones: el campo, el turismo y la innovación. El vino le llegó al ADN por el lado materno: los Gamboa, en su País Vasco natal, tenían una parra en su casa, ubicada en una zona poco habitual para el crecimiento de las uvas. Tal vez por eso su afán por producir vinos en sitios no tradicionales. Y tal vez también por eso, cuando logró cumplir su sueño de reunir todas sus pasiones en un mismo lugar, llamó a su proyecto Gamboa.
El camino hacia un espumante bonaerense
Actualmente los espumantes de Gamboa se elaboran con uvas provenientes principalmente de Mendoza. Sin embargo, la intención es avanzar progresivamente hacia vinos que reflejen las características de otrso viñedos, especialmente los que la bodega posee en la provincia de Buenos Aires.
Entre los planes de desarrollo figura la incorporación de uvas provenientes de General Madariaga, donde la bodega plantó siete hectáreas entre 2022 y 2023. Allí trabajan con variedades como Riesling, Pinot Noir, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Marselan, variedad que también poseen en Campana.
El viñedo de Madariaga presenta características muy particulares. Rodeado de lagunas y bajo una marcada influencia oceánica, constituye uno de los proyectos más interesantes dentro de la vitivinicultura bonaerense emergente.
Según explicaron durante la reunión, el objetivo es definir junto a Mulet un perfil propio para los futuros espumantes de la región, manteniendo siempre los estándares de calidad asociados al método tradicional.
Incluso ya proyectan traer pupitres de removido a Gamboa para realizar allí los procesos de degüelle, aunque todavía no está definido dónde se instalará definitivamente la futura champañera.
El protagonismo del vino base
Durante la presentación, Mulet profundizó en varios aspectos técnicos que permiten entender su filosofía de trabajo. Para la enóloga, el secreto de un gran espumante no está únicamente en el método de elaboración: "Lo más importante es tener una gran uva y un gran vino base", explicó.
Por eso trabaja con rendimientos muy bajos durante el prensado. Los racimos enteros son prensados suavemente para obtener apenas cerca del 50% del jugo disponible, extrayendo únicamente la fracción más delicada de la pulpa. Los vinos base suelen presentar entre 10 y 11 grados de alcohol, manteniendo un perfil fresco y una acidez equilibrada.
Otro aspecto distintivo de su trabajo es la utilización de fermentación maloláctica en los vinos base. Según explicó, esta práctica permite generar una sensación de mayor delicadeza y volumen en boca, transformando el ácido málico sin necesidad de recurrir al azúcar residual para aportar equilibrio.
Posteriormente, el vino base se prepara para la segunda fermentación agregando levaduras, azúcar, nutrientes y bentonita como agente clarificante. Una vez embotellado, se produce la toma de espuma en la misma botella, con un incremento aproximado de 1,5 grados de alcohol y alcanzando cerca de seis kilos de presión.
Chardonnay, Pinot Noir y la búsqueda de complejidad
La degustación permitió recorrer distintos vinos base utilizados por Mulet para sus desarrollos en Gamboa. Uno de ellos fue un Chardonnay proveniente de Finca La Dama, en Vista Flores. La enóloga destacó especialmente este viñedo por su perfil mineral y su marcada acidez natural, resultado de un suelo de origen aluvial con abundante piedra. Según explicó, las condiciones del terreno obligan incluso a utilizar sistemas de riego de doble maguera, debido al rápido drenaje del agua.
Las uvas se cosechan tempranamente para preservar las notas cítricas y la frescura, cualidades fundamentales en la construcción de un gran espumante. Con el tiempo aparecen matices más complejos que pueden recordar a vainilla y frutos secos.
También se degustaron vinos base elaborados con Pinot Noir de distintas procedencias. Entre ellos, un Pinot Noir de El Cepillo, en Valle de Uco, trabajado sobre lías para aportar complejidad y fineza, y otro ejemplar proveniente de Lago Puelo, Chubut, cuyo perfil llamó la atención por su volumen en boca y su moderado nivel alcohólico.
Los espumantes que ya están en el mercado
La reunión también permitió probar dos etiquetas ya comercializadas por Gamboa (también elaboradas por Mulet en su época en Cruzat). Por un lado, el espumante elaborado con uvas de Gualtallary que formó parte de las primeras experiencias de la bodega en esta categoría.
Por otro, el espumante actualmente disponible, elaborado con uvas de Luján de Cuyo, que mostró una acidez muy atractiva y un perfil fresco. Durante la presentación se destacó además que no requiere agregado de sulfitos, ya que el dióxido de carbono generado naturalmente durante la elaboración contribuye a proteger al vino frente a la oxidación.
Mientras tanto, el proyecto continúa avanzando. Ya se encuentra en elaboración un nuevo espumante con uvas del Valle de Uco y, más adelante, llegará el turno de las primeras partidas que incorporen fruta proveniente de Madariaga.
Con una producción prevista de entre 8.000 y 9.000 botellas anuales, la apuesta no parece orientada al volumen sino a la construcción paciente de una identidad propia. Un camino que recién comienza, pero que suma un ingrediente fundamental: la experiencia de una de las mayores especialistas argentinas en espumantes y el desafío de demostrar hasta dónde puede llegar el potencial de los vinos bonaerenses.



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